Los Antiguos: buscando las huellas del pasado

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Llegué de vuelta a Argentina después de 18 días en Chile. Recién comenzaba a hablarse de la posibilidad de que el coronavirus llegara a Latinoamérica desde China. Apenas pisé la terminal de Los Antiguos compré el pasaje en bus a Comodoro Rivadavia donde se halla el aeropuerto más cercano. Fui desde la terminal al alojamiento que había reservado por internet en Hospedaje El Disco. Sabía que era un lugar humilde, pero en serio no esperaba lo que me encontré.

Cuando llegué no había nadie esperándome y tuve suerte de poder mandar un mensaje de whatsapp para avisar que ya estaba en la puerta. Vino una chica muy amable y me llevó al lugar. Se trataba de un pequeño edificio de una planta en medio de una especie de patio/estacionamiento con dos pitbulls encadenados. No había nadie más hospedado ahí y los dueños tampoco residían en el lugar (olvídense del desayuno o cualquier otro servicio). Me llevó a la habitación. Un poco oscura, pero eso era lo de menos. El baño era un asco. La chica me dijo que se había equivocado de habitación y me llevó a la de al lado. Lo primero que hice fue ir al baño. La luz no funcionaba y también estaba sucio, como si no hubiera ido nadie en bastante tiempo. Sí, muy de película de terror. La chica limpió todo y cambió la lámpara del baño, pero ya el daño estaba hecho. La puerta de la pieza no cerraba bien y el hecho de estar sola (ni dueño ni nadie) no ayudaba. Me dio miedo. La habitación en sí, más allá de ser bastante oscura, tenía una cama cucheta y otra individual, televisor, wifi y baño privado. Tal vez si van en grupo sea una opción, pero no lo recomiendo para mujeres solas.

Yo quería descansar una vez en Los Antiguos, pero no pude. Salí. Pasé por la oficina de turismo y comí una hamburguesa en Le Petit. Organicé una excursión para el día siguiente y busqué si había otro alojamiento con lugar que no fuera mucho más caro. Quería mudarme. El hospedaje donde estaba era barato pero prefería pagar un poco más y estar tranquila. Al final me contacté con el dueño de los apartamentos Lau-Fer. No tenían ninguna cabaña libre pero me consiguió un departamento enfrente de su establecimiento a muy buen precio, lo vi y quedé en mudarme al otro día antes de salir al tour. Más tarde subí al mirador más cercano y compré algunas facturas en Le Petit (también es panadería) que se convirtieron en mi cena.

Creí que no iba a poder dormir pero lo hice.

A las 7:15 me mudé al departamento. Dejé mis cosas y salí a la terminal. El monoambiente tenía tres camas, una gran mesa de comedor y televisor de pantalla plana, cocina con heladera y, por supuesto, baño y wifi. Todo impecable. El único defecto era la luz que de noche entraba de la calle.

A las 8hs tomé el bus de Chaltén Travel a Perito Moreno (el micro termina en Bariloche) porque la excursión de Zoyen partía desde ahí. La empresa Zoyen tiene sede en Perito Moreno, una ciudad cercana a Los Antiguos (no confundir con el glaciar Perito Moreno que queda al sur de la provincia). Tal vez para moverse sea más práctico ir a Perito Moreno, no sé. Yo preferí hospedarme en Los Antiguos y no me arrepiento. Aunque no salimos puntuales a las 9 ya estaba en la terminal de Perito con otra chica que iba a participar del tour como aprendiz de guía. Nos pasaron a buscar y nos encontramos con el resto del grupo. Los demás habían contratado un paquete de varios días con la agencia en una propuesta bastante interesante que empieza en Comodoro Rivadavia y visita los atractivos más importantes de la zona (incluyedo Santa Cruz y Chile).

Finalmente salimos en tres camionetas 4×4 al Alero Charcamata. La verdad es que no sabía qué esperar porque no era un tour que tuviera planeado hacer de antemano. Fue una experiencia única y uno de mis mejores recuerdos del viaje.

Empezamos ingresando al Parque Patagonia por la Posta de los Toldos y luego internándonos en terrenos privados (sola la agencia Zoyen tiene autorización). Caminos de cornisas y paisajes espectaculares. Estiramos las piernas cerca de un puesto de estancia (esa gente sí que está aislada) y seguimos hasta la entrada al primer cañadón. Comenzamos a caminar comiendo calafates silvestres que crecían en el camino.

Nos detuvimos a almorzar en una pequeña cueva en la que había algunas pinturas rupestres y que durante miles de años había servido para resguardar a los viajeros. Devoramos las viandas de tortilla de acelga + una banana y seguimos caminando. Nos adentramos en el cañadón Charcamata bordeando el río Pinturas que en ese lugar no era más que un hilo de agua. Ojalá hubiera podido encapsular tanta belleza.

Por fin arribamos al alero y era impresionante. No sólo el tamaño del alero te dejaba boquiabierto sino la cantidad de pinturas rupestres. Decenas y decenas. Ahí el guía nos contó que en la zona hay unos 80 sitios con pinturas rupestres: manos y representaciones de caza y animales. Quedé realmente impactada por el lugar. Es realmente místico. Tiene una energía muy fuerte. Acá pueden ver un video sobre el lugar: “En el camino”.

Volvimos (comimos más calafate) y otra vez en las camionetas nos atiborramos de cerezas, que en Los Antiguos (Capital Nacional de la Cereza) son gordas, bien oscuras y muy dulces.

Otra vez en Posta de los Toldos merendamos tortas fritas y vimos un video sobre Rewilding. Retornamos a Perito Moreno y a los dos que habíamos ido desde Los Antiguos nos dejaron de vuelta en nuestras casas. Fui al supermercado San Cristobal y, aprovechando que vendían comida hecha, compré lengua a la vinagreta y ensalada rusa + una milanesa para el otro día.

Comí, me duché y me acosté feliz.

Yo quería realizar dos excursiones más en Los Antiguos. Una a la Cueva de las Manos (razón fundamental por la que había ido allí) y otra al arco del Lago Posadas, un sitio que no podía creer que existiera en el país. Tours a la Cueva eran relativamente fáciles de conseguir, al arco parecía una tarea imposible. En esta instancia me salvó Fernando, el dueño de los apartamentos que me organizó un recorrido por los dos sitios en un solo día (¡una locura!). Le agradezco inmensamente que me ayudara a cumplir mi sueño.

Salimos a las 7:15 hacia la ruta escénica 41 (de ripio) que es paralela a la 40. Es una ruta que bordea la frontera con Chile y pasa muy cerca de Cochrane. Paramos una hora después en el Puente sobre el Río Zeballos (km47) a sacar fotos. El paisaje a medida que avanzamos se volvía más espectacular. Nos alcanzó el verde del Cerro Zeballos. Cruzamos el arroyo Lincoln, vimos el Cerro Boleadora a contraluz, una cascada de deshielo y el cerro Colorado con forma de colmillo. Paramos nuevamente en el Paso Roballos, un sitio que me quitó el aliento.

Nos desviamos por un camino tempestuoso a Suyai que nos permitió admirar desde la altura la península del Lago Pueyrredón y el estrecho punto que separa los lagos Pueyrredón (de color azul) y Posadas (de color verde). Bajamos. Cruzamos parte de la península azotada por las olas del lago y seguimos hasta el arco del Lago Posadas. Llegamos al fin y nos deslumbró con su imagen de postal.

Continuamos hasta Villa Lago Posadas, un pueblito sin transporte público y a 70kms por ripio de la ruta 40 (más aislado, imposible). Lago Posadas está a la altura del cerro San Lorenzo y del glaciar Calluqueo. Comimos las viandas que habíamos llevado en la plaza principal y pasamos al baño en la oficina de turismo. Partimos de vuelta.

Tras una hora de ripio llegamos a la ruta 40, localidad de Bajo Caracoles. Desde allí todo era asfalto. Emprendimos viaje hacia el norte, hacia la Cueva de las Manos. Llegamos allá a las 15hs y por suerte conseguí turno para sumarme al siguiente grupo que salía. Es posible recorrer el cañadón Bajo Caracoles que está cerca, pero íbamos justos de tiempo así que no lo hicimos. Vi el cañadón desde la altura.

En el camino a la Cueva de las Manos nos encontramos con un par de cóndores que estaban esperando comer los restos de un guanaco. ¡Qué ave magnífica!

La Cueva de las Manos muestra tres periodos de pinturas rupestres que empiezan hace 9.300 años con escenas de cacería y terminan con dibujos abstractos que nadie sabe a ciencia cierta qué significan. La cueva en sí es gigante, pero no se puede entrar ya que está enrejada. Uno camina por una pasarela rodeando las pinturas. Y hay muchas. Es muy interesante y está muy bien conservado.

Desde ahí fuimos a Tierra de Colores para realizar el sendero. El lugar es hermoso. Sinceramente nunca vi colores así en las rocas, parece pintado.

Emprendimos el regreso. Llegamos a las 20hs a Los Antiguos, agotados. Cené las sobras del día anterior. Había realizado los dos tours en uno. Si van en auto, no pueden perdérselo.

Al otro día decidí quedarme en Los Antiguos y conocer todo lo que pudiera del lugar. Hay muchas chacras para visitar y todas tienen productos riquísimos. Me levanté más tarde y fui a la chacra “Las mamis” que era la que me quedaba más cerca (igual muchas están en el centro del pueblo) y tiene una fábrica de chocolate artesanal. Lamentablemente estaba cerrrada así que no pude probar nada. Seguí hasta el mirador del Lago Buenos Aires. Este es el nombre del mismo lago que en Chile se llama General Carrera. Sí, mi amado lago tan inmenso como un mar. Me senté un buen rato en la playa y mojé mis pies en sus aguas heladas. Estuve ahí largo tiempo.

Luego caminé por la costanera hasta la calle 11 de Julio. Pasé por la chacra “El buen Sanmaritano” donde probé dulces y licores. Al final compré solamente un vinagre de cereza porque me pareció una novedad. Me hubiera traído todo!!!!Después me enteré que desde allí organizan cabalgatas (0297-154940481). Ya tenía hambre así que entré a Viva el viento para almorzar. Me decidí por unos sorrentinos de cordero muy ricos. Restaurant recomendado por precio y calidad (especialmente si quieren algo típico de la zona).

Volví al departamento y a las 16hs fui a la visita guiada de la chacra Don Neno ($100) . Fue una experiencia muy interesante. Recorrimos plantaciones de tomate, manzana, peras, frutillas… ¡Tenían maizales! Vimos los árboles de los tres tipos de cerezas (sin frutas porque ya había pasado el tiempo de cosecha), plantas aromáticas, ajo… Me encantó. Compré un chutney de cereza. Las mermeladas salían calentitas a los anaqueles. Si quieren pueden hacer un pedido a través de su página. Puedo asegurarles que todo era orgánico, sin pesticidas.

Salí, crucé el río Los Antiguos y caminé bastante hasta la chacra “La Querencia”, cuya visita me habían sugerido en la oficina de Turismo (su visita guiada incluía una merienda). Pero se nota que se equivocaron porque cuando llegué estaba cerrada y me explicaron que ese día no atendían al público. ¡Había andado unos 3 kilómetros para que me dijeran que tenía que volverme!!!! ¡Una bronca!!! Además al estar al lado del río Jeinimeni (límite fronterizo con Chile) mi celular creía que me había ido del país y no me daba acceso a los datos. Emprendí el regreso puteando a los de la oficina de turismo por no decirme que la chacra abría solamente de jueves a lunes (de 9:30-12/ 14:30-19:30hs). Era miércoles. Muy arbitrario todo.

Originalmente había pensado en cenar en una granja de truchas en Refugio Las Rocas, pero al volverme antes era demasiado temprano para cenar. Vi un poco el lugar desde afuera, pero nada más. Tampoco me convenció. o se compara con la granja de truchas que conocí en Malargüe, Mendoza.

Aproveché a comprar souvenirs en la avenida principal y abastecerme de chocolates en Viel Glück!. No sabía si ir a comer trucha al restaurant adonde había ido al mediodía. Al final compré pollo al disco para llevar en El rastro del Choique. Muy gustoso. El lugar es chico pero también se puede comer ahí.

Se acababan mis vacaciones. Al día siguiente visité el Museo de los Antiguos Pobladores (fascinante la información sobre la erupción del Hudson y cómo Los Antiguos terminó cubierto de ceniza; era como leer un relato de ciencia ficción).

A las 13:30 tomé el bus La Unión a Comodoro Rivadavia. En principio el pasaje debería poder sacarse por internet, pero las dos veces que lo intenté la plataforma me lo anuló. Fuimos casi vacíos hasta Caleta Olivia. A las 14:25 paramos en Perito Moreno. Partimos a las 14:40 hacia el centro de la provincia. A las 16:50 entramos en la terminal de Las Heras, una ciudad petrolera en medio de la estepa (no muy linda que digamos). El único paisaje eran los cigüeñales. Nos quedamos diez minutos y volvimos a salir. 18:05 Pico Truncado, parada de cinco minutos. Caleta Olivia. Mucho tránsito al pasar de provincia a causa de los retenes de gendarmería. Finalmente el bus llegó a las 20:30hs. Siete horas de viaje para llegar al aeropuerto más cercano. El otro aeropuerto está a diez horas de Los Antiguos, en El Calafate.

Me instalé en el hospedaje 25 de Mayo ubicado a dos cuadras de la terminal. El sitio está bien para una noche. Tenía una habitación con baño privado, televisor con cable, ducha caliente, wifi, armario. No incluía desayuno, pero uno podía usar la cocina. No sé por qué no me convenció, quizás porque perdí mi gorra ahí o porque sólo vi huéspedes masculinos. Igual sirvió a mis propósitos.

Fui a cenar a Junior B, no encontré otro sitio cerca del hotel que no fuera un pub. Pedí pollo al verdeo con papas (un plato que me encanta). Teniendo en cuenta que era bastante insípido, me pareció caro ($600). ¿Cómo es posible que Comodoro Rivadavia sea más costoso que Los Antiguos?

¿Qué hice en Comodoro además de perder mi gorra en el hotel? Desayuné y dejé mi habitación a las 10 de la mañana. Visité el museo Ferroportuario (pequeño, pero se puede subir a un antiguo vagón) y me senté un rato en la playa frente al mar. Había pasado del Pacífico al Atlántico. Luego caminé por el centro. Almorcé un chorizo (autoregalo de San Valentín) en el patio de comidas La Anónima, lo único más “económico” de la ciudad. Tenía ganas de comer pescado, pero estuve mirando los precios y eran siderales. Tampoco hay muchos restaurantes que lo sirvan: Cayo Coco del Mar y Puerto Cangrejo, ambos en avenida costanera.

Hay alguna cosa más para conocer, pero preferí salir con tiempo al aeropuerto. Había contratado un remise a través del hospedaje que me cobró $500 y me dejó en la puerta (el colectivo no entra al aeropuerto). El vuelo, perfecto. Horas después estaba de vuelta en casa. No sabía que ese sería el último viaje que tendría en meses y meses.

¿Qué más se puede hacer en Comodoro Rivadavia? Subir en taxi o remise al Cerro Chenque que domina la vista de la ciudad con sus 212 mts (parece una pirámide; se formó con materiales sedimentarios intercalados con bancos de ostreras milenarias). Se puede volver caminando y pasar por el Museo del Petróleo en el km 3 (es posible ir al museo con cualquier colectivo, hay que bajar en La Anónima, entrada $120) y el Chalet Huergo (abre de 14-21hs). Igual en lo personal espero no volver a Comodoro Rivadavia.

Pendientes: posibilidad de visitar los miradores y otras chacras turísticas en Los Antiguos.

DATOS:

  • Apartamentos Lau-Fer: Laly-elizabeth@hotmail.com Tel: 0297-156233648/ 4164670. Fitz Roy nº 360.
  • Otro alojamiento que me recomendaron es “Hospedaje doña Juanita“. Fui a preguntarle el precio, pero me pareció caro por una habitación. Se encuentra arriba de un almacén. Otro hostel que cuenta con baño privado es Hostel Los Amigos, pero queda un poco más lejos de la terminal. hostelcamlosamigos@gmail.com 0297-155378185
  • Hay varios campings en Los Antiguos. El Municipal también tiene cabañas y dormis.
  • El Parque Patagonia empezó como una iniciativa privada. Tiene un sector en Chile y uno en Argentina.
  • Parque Patagonia. Senderos del Portal Cañadón Pinturas: Sendero Bajada de Los Toldos (cruce del río Pinturas hacia Cueva de las Manos) 2,6 kms ida y vuelta, Sendero La Guanaca (ascenso al cerro Amarillo) 3,8kms ida y vuelta, Sendero Koi (ascenso a Meseta Sumich por huella de animales) 4,8kms ida y vuelta, Tierra de Colores 4,8kms ida y vuelta.
  • Dentro del Parque Patagonia hay otro portal llamado La Ascensión. La Ascensión era una estancia fundada en 1913. Hay senderos y se puede conocer el casco histórico. Podría haber ido, supongo, ya que los buses a Perito Moreno dejan en la entrada, pero la verdad es que mucho no me interesaba. También hay tours.
  • En el Refugio La Posta de los Toldos es posible pasar la noche. Hacen actividades bajo las estrellas.
  • Una agencia de turismo en Los Antiguos es Chelenco Tours.
  • La entrada a la Cueva de las Manos cuesta $200 para residentes argentinos.
  • Otras chacras de Los Antiguos: Don Valentín (dulces y tortas fritas), La Laguna, La Escondida (tejidos artesanales), Carozo (pasas de cerezas), La Nueva Shepetovka (bar lácteo y exposición de piedras semipreciosas), Chauin, Macá Tobiano (granja orgánica educativa), El Mangrullo, Los Álamos, La Esperanza, La Rivera, Aylín, Los Lupinos (helado artesanal y artesanías), La Porfía.
  • Miradores de Los Antiguos: Mirador Uendeunk (a 0,9km de la oficina de turismo), del Valle (3,25km), del Lago (2,3km), Río Jeinimeni (2,8km), Río Los Antiguos (3,55km).
  • Senderismo: circuito de la Reserva (2,5 km), de Rivera corto (0,8km), de Rivera Largo (2,7km), Cross County (2,5km).
  • Si recorren la ruta 41 en auto, pueden descargar la audioguía vehicular.
  • Los colectivos en Comodoro Rivadavia funcionan con la tarjeta SUBE. Aunque al final no lo hice, es posible ir hasta el aeropuerto en bus ($25). La línea es Palazzo Standart y tiene una frecuencia de 1 cada hora. Tarda unos treinta minutos. La razón por la que no fui en el bus fue porque en la oficina de turismo (que se encuentra en la terminal) no supieron decirme ni dónde estaba la parada ni en qué horario pasaba. No podía arriesgarme a llegar tarde al aeropuerto. Pueden preguntar en informesturismo@comodoro.gov.ar
  • Desde Comodoro Rivadavia se puede ir a Camarones & Cabo Dos Bahías (263km), Rada Tilly (15km), Sarmiento y bosque petrificado (154km), Puerto Deseado. Muchos recomiendan conocer la playa escondida de Bahía Bustamante.
  • Otros hospedajes económicos en Comodoro: Hotel del Mar, Hotel del Valle, hotel Encina.

Chile Chico en la frontera

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Siete de febrero 2020, un mes antes de que todo se fuera al diablo.

Salimos a las 7am de Cochrane en dos combis (un consejo es que se sienten del lado izquierdo del conductor). Este servicio también permite ir a Puerto Bertrand donde hay actividades de Rafting. Hay también un bus de la empresa Aldea que realiza el recorrido, pero me dijeron que no es para turistas. Ustedes pregunten. Los buses a Coyhaique pasan asimismo por Puerto Bertrand y van todos los días. Es posible ir a pasar el día allá (como hizo una pareja que se hospedaba en mi hostal).

A las 8:15 llegamos a Puerto Bertrand. El color del río Baker es impactante. Solo paramos para que descendieran unos pasajeros. Seguimos. Ruta de ripio, tierra y curvas. A las 9:50 nos detuvimos 20 minutos en Mallín Grande para pasar al baño. Y ya de ahí pasamos al camino de cornisa. Más curvas y sortear piedras de derrumbes que había en la ruta. No es un trayecto tranquilo (marea un poco) pero los paisajes son de película. Por fin llegamos a Chile Chico, en la frontera con Argentina. ¡Otra vez me encontraba con el Lago General Carrera! ¡Hola viejo amigo!

Apenas llegué a la terminal compré el pasaje a Los Antiguos en la oficina 1. También contraté una excursión para el día siguiente. La oficina de turismo está al fondo de la terminal.

Me alojé en el Hospedaje Don Luis, a menos de dos cuadras de la terminal. Tenía una habitación amplia con baño privado. El sitio es cómodo y limpio, tiene wifi, un pequeño televisor que nunca usé, ducha caliente. No incluye desayuno pero hay acceso a la cocina y uno puede prepararse algo. Asimismo se puede usar la cocina de 18 a 23hs. La única queja que tengo no es del hostal en sí sino de los perros del vecino que no dejaban de ladrar (parece que los había dejado solos y por eso ladraban).

Fui a almorzar a un restaurant a la vuelta, The Reagal Pub. La dueña, muy amable y la comida rica. Pedí lomo con papas duquesa. Me salió caro (16.300 CLP con bebida), pero llevé las sobras y seguí comiendo a la noche así que rindió por dos. Se largó a llover.

Estaba cansada de modo que me acosté un poco. Más tarde salí a conocer el pueblo (es muy lindo, acogedor). Ya no llovía. Fui al supermercado, compré sourvenirs y caminé junto al lago por un rato.

Al otro día fui de excursión al Valle Lunar con Jeinimeni Adventures. Ellos proveen el transporte y te prestan palos de trekking. Originalmente iba a hacer la excursión de día completo que también incluye el lago Jeinimeni, pero al final como el otro pasajero no quería ir y había que seguir caminando, desistí. No sé. Tal vez tendría que haber ido igual. Lo mejor es visitar Chile Chico con más tiempo y dedicarle un día al Valle Lunar y otro al lago.

Llegamos a la Reserva Jeinimeni, pagué la entrada (8.000 CLP) y comencé el circuito de 7kms por Piedra Clavada, Cueva de las Manos y Valle Lunar. No es un sendero fácil ya que tiene subidas y bajadas y en algunas partes se vuelve bastante complicado. No fuimos con guía. La primera parte es la más fácil. Caminé al alero con evidencia de pinturas rupestres y llegué a Piedra Clavada, una formación rocosa de 40mts de altura que parece un tótem milenario. Empezaba a hacer calor.

A partir de ese punto había que subir hasta el mirador de Portezuelo a 1145 mts de altura. Una vista maravillosa. De ahí a la Cueva de las Manos del Río Pedregoso, una pequeña cueva con manos prehistóricas que tiene un nombre similar a la de Argentina pero no puede compararse. Lo bueno es que no está enrejada como su hermana más famosa. Son pinturas de unos 7000 años. Es increíble, ¿no?

El trayecto hasta el Valle Lunar no es para temerosos de las alturas porque hay partes de cornisa y poca seguridad. ¡Y no les cuento cuando levantaba el viento! El Valle Lunar es el último punto del recorrido y son algunas formaciones rocosas blancas sobre el río Jeinimeni.

Me hubiera quedado más tiempo, pero nos habían dado 4 horas para hacer el circuito y soy un poco lenta para caminar. Después de ese punto todo era en descenso. Me ayudé del palo para no resbalar. Como no fuimos al Lago volvimos a Chile Chico.

Me di un baño de inmersión y salí a la costa del Lago Carrera donde mucha gente estaba disfrutando del agua ya que hacía bastante calor. Comí un helado de lúcuma (de máquina, no hay artesanal) en Tentación sobre ruedas y un lemon pie en el Café Koi que está en la terminal. Caminé la avenida principal de una punta a la otra, pero no subí al mirador. No estaba para escalones. Finalmente compré media pizza Margarita en un sitio que me recomendaron: Puesto Pioneros. La masa, riquísima. Sin embargo me pareció que era solo masa. Casi nada de ingredientes. No sé, quizá sea que el estilo de pizzas en Argentina es diferente.

Me fui a dormir, rogando que los perros me dejaran descansar.

Y llegó mi último día en Chile. Mi combi salía a las 10hs, pero por cuestiones de la aduana se atrasaron y partimos a las 11hs. Igual todos los trámites fueron rápidos. ¡Otra vez estaba en Argentina!

Pd. Chile Chico está muy cerca de Los Antiguos. Se puede hacer en bicicleta o caminando. Son unos 14kms por ruta.

Pendientes: Circuito Lago Jeinimeni (mirador del lago, Laguna Esmeralda, Escorial del silencio) y Circuito Lago Verde. Desde Lago Verde hay dos senderos, el Estero Ventisquero y el Valle Hermoso-Valle Chacabuco. Hay dos campings en el área.

Subir al mirador de Plaza del Viento y navegar a Puerto Ibañez.

DATOS:

  • Buses Carolina: Puerto Ibañez- Coyhaique- Puerto Ibañez y conexión con la barcaza La tehuelche a Chile Chico. buscarolina@hotmail.com Desde Chile Chico: 672411490
  • Buses Alejandro: Puerto Ibañez- Coyhaique- Puerto Ibañez. Conexión con el aeropuerto Balmaceda y la barcaza. +569 76529546.
  • Lukas turismo: Puerto Ibañez- Coyhaique- Puerto Ibañez y conexión con barcaza. lukas_tur@live.com Tel +56983541503
  • Traslado Chile Chico – Los Antiguos: Turismo Martín Pescador. Reservas al +56997865285. Salidas desde Chile Chico a las 7:45, 10, 15 y 19:30hs. Retorno desde Los Antiguos a las 8:30, 13, 18 y 20:30hs. Costo 3.500 CLP o $250 argentinos. info@turismomartinpescador.cl

Cochrane y la belleza secreta

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Dicen que los viajes siempre se viven tres veces: cuando los soñamos (y planificamos), cuando los experimentamos y cuando los recordamos. En esta cuarentena me queda recordar.

Apenas llegué a Cochrane subí en la terminal a la ventanilla de Transportes Marfer y busqué mi pasaje a mi próximo destino. Como el trayecto Cochrane-Chile Chico no es uno que realicen todos los días y había mucha demanda, me comuniqué días antes por whatsapp con la empresa. Me dijeron que hiciera un depósito bancario y les pasara la foto del comprobante para reservar. Les expliqué que en Caleta Tortel no había bancos. Ahí descubrí que uno puede hacer depósitos en distintos locales identificados. Pregunté en varios sitios en Tortel y al fin encontré uno que aceptaba depósitos frente a la oficina de turismo: no me van a creer pero fue en un Food Truck. Hice el depósito y volví a la puerta de la biblioteca para conectarme al wifi y mandar la foto del recibo. Por suerte me las apañé. Como iba diciendo, busqué mi pasaje, pasé a la oficina de turismo que hay en la terminal y fui al alojamiento.

Me quedé en el Hospedaje La Sureña, un sitio muy hogareño. La primera noche, como a último momento agregué un día más, me permitieron quedarme en una cabaña. Excelente. En planta baja cuenta con cocina completa, estufa a leña y televisor con cable. Arriba está el baño y el dormitorio con calefacción. Enorme y muy cómodo. Lástima que no llegaba la señal de wifi. Ya al otro día fui a mi habitación con baño privado en el hostal. Pensé que iba a ser ruidosa porque las paredes son de madera, pero se nota que todo el mundo es cuidadoso. La habitación tenía televisor, percheros y ventana a la calle. Baño grande. Wifi y acceso libre a la cocina donde uno podía prepararse el desayuno o la cena. La estufa a leña estaba en el comedor, pero como el hostal es chico no hacía frío. Ambiente familiar. Además está cerca de la terminal.

Apenas me instalé fui a la plaza principal. Allí encontré un supermercado de buen tamaño y una agencia de turismo en la que conseguí una excursión para el día siguiente. Estaba muy cansada. Cociné ñoquis mientras miraba la televisión, me duché y me fui a acostar.

Al otro día me levanté temprano y dejé todo listo en la cabaña para mi traslado a la habitación. Ese día tenía un tour contratado con Patagon’s turismo. A las 9:30 me pasaron a buscar hacia el Glaciar Calluqueo. Éramos un grupo de tres chicas que habíamos viajado solas, la guía y el chofer – segundo guía. Hicimos dos paradas antes de empezar el acercamiento al glaciar. La primera fue en el puente sobre el río Tranquilo y la segunda en el mirador del Glaciar. Espectacular.

Ahí nos prestaron cascos y chalecos salvavidas. Bajamos hasta la laguna que se formó con el derretimiento del glaciar. Allí ya nos esperaba una lancha para cruzar los 4 kms hasta el glaciar. Nos aproximamos hasta un puente de hielo y una de las paredes inferiores de esa inmensa masa de hielo. No caminé sobre el glaciar porque era un trekking extenso y difícil. Por otro lado no lo necesitaba. Ya estaba delante de una de las morrenas y de hielo.

Nos sentamos a picar algo, brindando con pisco y hielos del glaciar. ¿Qué puede ser mejor? Un momento mágico. Lamentablemente tuvimos que volver. Fue una gran experiencia.

Compré una empanada de carne en una panadería camino al hostal. Me acomodé en mi nueva habitación y salí a conocer el Mercado Artesanal (buenos precios) y el Mirador de la Cruz. Desde el mirador se tiene una vista panorámica del pueblo. La verdad es que Cochrane me gustó mucho.

A la noche me preparé el resto de los ñoquis.

Al día siguiente no contraté otro tour porque ninguno abarcaba lo que yo quería. Además era difícil conseguir un grupo. Fui a la cafetería Nación Patagonia ubicada frente a la plaza (me quedé con ganas de probar el lemon pie que se veía riquísimo) y compré el pasaje en combi al Parque Patagonia. De la puerta del café salen los buses de Turismo Tresmil todos los días a las 9:30hs. Es caro porque cada trayecto cuesta 10.000 CLP y no hacen descuento por ida y vuelta. No hay otro transporte para ir por cuenta propia al Parque Nacional ya que está a varios kilómetros de la ruta. Si igual deciden ir en bus, pidan que los bajen en el Cruce Entrada Baker. Desde ahí tienen que caminar 11 kms hasta la entrada o hacer dedo.

Al llegar pagué la entrada al Parque y al Museo (lo que más me interesaba era el museo): 8.000 CLP. Realmente el museo es excelente. Vale la pena. Trata sobre todo acerca del cambio climático y el cuidado del medio ambiente. Hay hologramas y varios videos. Me emocionó.

Una vez en el Parque es posible hacer varios recorridos. Pueden hacer algunos con la combi (más abajo les paso los horarios y posibilidades). Me decidí por algo sencillo así que fui al sendero de la Vega. Las fotos del parque no le hacen justicia. Estar en contacto con la inmensidad no tiene nombre.

Pasé por el cementerio donde estaba la siguiente inscripción: “No hay sinónimo para Dios más perfecto que la belleza”. Tiene toda la razón. Hay muchos guanacos, ¡casi fui atropellada por uno! Fue una caminata increíble.

Traté de volver a Cochrane haciendo dedo – así me ahorraba el costo del retorno- pero no conseguí que nadie me llevara. Al final tomé la combi a las 16:15 (por suerte no tuve que esperar más porque no había ido tanta gente). Me dejó en la terminal y desde el kiosko pedí un taxi a la Reserva del Tamango (4.000 CLP). Es una reserva de huemules junto al río. Se puede ir caminando desde el centro pero ya era tarde, estaba nublado y comenzaba el frío. Como la reserva forma parte del Parque Nacional Patagonia no tuve que volver a pagar la entrada.

Empecé el famoso Sendero del Carpintero que va bordeando el río pero no lo completé y, por ende, ¡no pude ver ningún huemul! Igual el sitio es precioso. Estuve apenas 1 hora y media allí, hasta las 19hs. Mucha paz.

No quería volver a pedir un taxi de modo que emprendí el regreso a pie. Por el camino un hombre muy amable me acercó el auto hasta el Mercado Artesanal. Recorrí por última vez la plaza y compré una porción de tiramisú en la panadería para despedirme de Cochrane. Había sido mucho más que lo que esperaba.

En el hostal me preparé toda la comida que me había sobrado: sopa instantánea, una lata de mariscos y un tomate. Una cena un poco rara.

El último día me levanté muy temprano porque tenía que estar a las 6:55hs en la terminal. ¿Por qué la combi tenía que salir a las 7 de la mañana?

Me queda pendiente ir a Puerto Bertrand, navegar por el lago Plomo y realizar alguna caminata o rafting por la zona. Otros senderos para recorrer en el Parque Patagonia: confluencias río Baker y Chacabuco, confluencias río Baker y Neff, sendero cañadón Chacabuco, sendero Lagunas Altas, circuito Lago Chico, Circuito Aviléssendero Carpintero (completo) del sector Tamango.

OTROS CIRCUITOS DE TREKKING (o bicicleta) DESDE COCHRANE:

  • LAS TASAS. Caminata de 1,7kms desde Puente Quintana (a dos cuadras de la plaza de armas). En el comienzo se debe seguir un alambrado hasta llegar al arroyo Tamango, ahí solo hay que seguir las aguas arroyo arriba.
  • SECTOR CORRENTADAS. Caminata de 7kms desde la salida noreste de Cochrane. A 4km se llega a la Reserva Nacional Tamango. Sendero el Carpintero.
  • EL SALTO VALLE GRANDE. Caminata de 16 kms desde la salida sur de Cochrane. Al llegar al puente donde se encuentra el salto de agua hay que pedir permiso en la casa del lugar. Se puede seguir caminando para observar aves.
  • CORTE SAN CARLOS. Caminata de 45kms (3 días ida y vuelta) desde la salida sur al sector barrancoso, allí tomar el desvío a la derecha. En su paso hay que abrir y cerrar todos los portones que encuentren. En la zona hay campings y posibilidad de realizar cabalgatas.
  • CERRO SAN LORENZO. Caminata de 55kms (dos días) desde la salida sur. Es recomendable coordinar vía radio HF en la municipalidad de Cochrane hacia estación San Lorenzo. Allá hay camping, refugios y guías.

DATOS:

  • Hospedaje La Sureña: +56944944573 Tte Merino 698.
  • Otro alojamiento en Cochrane que tenía buenas críticas: Residencial Rubio.
  • Originalmente me había contactado con turismo Onix, pero no habían conformado grupo para ese día. Tiene su agencia en la esquina de Steffens y Golondrinas.
  • Turismo Tresmil: +569-94746239 / +569-85485839 / +569-83275736. info@turismotresmil.cl
  • De haber ido más temprano a la Reserva Tamango hubiera podido hacer un paseo náutico con Anémona. +56 9 7662 2891  carlosgarridomoneva@gmail.com
  • Transportes Marfer: 977568234. Whatsapp: +56 996453621. Pasaje a Chile Chico 15.000 CLP mcancer1981@yahoo.es Viajan de Cochrane a Chile Chico (y a la inversa) los días miércoles y viernes.

Entre fiordos: Caleta Tortel

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Ya empezaba febrero. Me levanté muy temprano ya que el bus de Puerto Tranquilo a Tortel salía a las 6:30hs. Fuimos en dos buses, uno muy básico (tipo colectivo de línea, sin calefacción ni aire) hasta Cochrane y otro de larga distancia hasta Tortel. Es todo camino de ripio. Los conductores son muy copados y paran para sacar fotos (del lado derecho hay unos paisajes increíbles). Nunca me pasó que un autobús hiciera paradas fotográficas. La primera es en la confluencia de los ríos Neff y Baker donde bajamos a estirar las piernas. A las 9:10 arribamos a la terminal de Cochrane. ¡Una terminal al fin! Pasamos al baño y cambiamos de bus (los choferes trasladaron solos las valijas y mochilas). Partimos a las 9:30 en un bus más grande y cómodo. Llegamos a Caleta Tortel a las 12:10hs. Ahora tenía que ir a mi alojamiento y eso iba a ser una aventura.

¿Por qué? Debería explicarles un poco la geografía de Tortel. La pequeña terminal y estacionamiento está en la parte superior del pueblo, pero allí hay pocos hoteles. El pueblo en sí se encuentra abajo, en casas apoyadas en las rocas del fiordo y conectadas por medio de pasarelas de madera. Subir y bajar de la pasarela implica subir y bajar 188 escalones con breves descansos. No hay otra manera (imagínense lo que es para una persona mayor cada vez que tiene que subir a comprar una garrafa). Ya desde abajo uno puede tomar una lancha taxi hasta el hospedaje (10.000 CLP), pero lo peor son las escaleras y son inevitables. Me dijeron que cuando alguien se enferma tienen que subirlo en camilla por esas escaleras. y muchos chicos se han lastimado en invierno cuando los escalones están resbalosos por el hielo. ¿Se dan una idea, no? Bueno, yo tenía que bajar esa escalera con una valija. Y sí, sabía de antemano que no es conveniente llevar una valija a Tortel y de haber podido lo hubiera evitado.

Fue difícil, pero lo hice. Bajar siempre es más fácil que subir. Ahora tenía que recorrer la pasarela (que también tiene algunos escalones) hasta el hostal porque decidí que no iba a pagar un taxi si el esfuerzo mayor ya lo había hecho. El problema es que quedaba casi al final de la pasarela. ¿Cuánto caminé? Casi dos kilómetros. Me merezco un premio a la osadía y a la estupidez.

Me alojé en el Residencial Brisas del Sur. La dueña, Valeria, fue la única que contestó mi email y luego se comunicó conmigo por whatsapp. Muy amable. La habitación con baño privado costaba lo mismo que en Puerto Tranquilo.

Antes de criticar hay que tener en cuenta que Caleta Tortel no tiene aún una infraestructura sólida. ¿Qué quiero decir con esto? No tiene agua potable ni gas natural (sólo leña o garrafa), apenas si hay datos telefónicos para la empresa Entel y la conexión de wifi no alcanza a todo el pueblo porque todavía no se realizó una red de fibra óptica que vaya desde el comienzo al fin de la pasarela. Es un pueblo aislado al que no llegan alimentos todos los días y todo es más caro (no pude conseguir agua mineral, si pueden vayan preparados). Aclarado esto, no puedo quejarme del hospedaje. La habitación tenía vista al mar. La calefacción de la misma se prendía un rato a la noche y un rato a la mañana. Cuando tenía frío iba al comedor para calentarme con la cocina a leña. La ducha era caliente. Por obvias razones piden que uno no pase de 5 minutos. El desayuno estaba incluido y consistía en pan y mermelada casera. Si bien uno no podía usar la cocina, me permitieron guardar cosas en la heladera y calentar en el microondas. No funcionaba internet, pero como dije no era un problema del hospedaje. Para conectarme gratis al wifi iba hasta la puerta de la biblioteca (a unas siete cuadras). Mucha gente -turistas y no turistas- iba hasta allá.

Almorcé una lata de atún con una palta que había llevado. No iba a caminar diez cuadras a buscar un restaurante en ese momento. Como era un día soleado decidí hacer ese día el paseo a la Isla de los Muertos. La señora Valeria se comunicó con Luis, uno de los guías que realiza las excursiones al sitio. Él organizó el grupo y me pasó a buscar por un muelle cercano. En Tortel llueve muchísimo así que los días de sol hay que exprimirlos al máximo (¡en invierno puede llover un mes sin parar!).

Fuimos en la lancha de Luis hasta la isla. Allí la recorrimos sobre otra pasarela. Hay carteles explicativos pero igual el guía nos contó la trágica historia de los obreros madereros de Chiloé a los que dejaron morir para no pagarles.

Una vez de vuelta del paseo, caminé tranquila por la pasarela, me conecté al wifi, saqué fotos y compré tres empanadas fritas en El Patagón Tortelino (2.000 CLP c/u). Comí dos y guardé una para el otro día. Esperé a las 21hs que prendieran la calefacción para ducharme.

Al otro día amaneció con lluvia pero no me importaba ya que sólo pensaba descansar. El clima fue lluvia con rachas de sol. Dormí hasta más tarde, desayuné tranquila y salí a comprar el pasaje a Cochrane. Al final elegí Buses Aldea por el horario, ni muy temprano ni muy tarde. ¡Basta de madrugar! Caminé toda la pasarela, compré souvenirs (hay varias artesanías a buen precio) y saqué fotos.

En la oficina de turismo vi que organizaban un tour gratuito (con propinas) y busqué al grupo. El guía se llama Ignacio y es muy copado. Subimos hasta un mirador improvisado junto a una antena abandonada (¡más de 200 escalones y barro en la parte superior!) y nos metimos por otras pasarelas. Probé el fruto del chilco y una frambuesa. Lamentablemente no lo terminé porque se largó a llover de manera torrencial y quise esperar un poco a que despejara. Los demás del grupo no quisieron esperar porque sólo habían ido a Tortel por el día. Yo no tenía apuro y no quería empaparme. Ya bastante me había mojado los pies en el mirador.

Tenía frío y hambre así que almorcé en El Patagón Tortelino. Estaba antojada con pescado y gasté bastante en un filet de reineta frita con puré (10.000 CLP + la bebida). Al menos estaba en un lugar cerrado con una comida rica. Los menús eran más baratos pero no me gusta la sopa (salvo excepción) y todos los menús empezaban con sopa.

Otros restaurantes que me recomendaron y a los que entré antes de volver al Patagón Tortelino son: Comedor Sabores Locales (yo estaba tentada con comer centolla, pero el precio me pareció excesivo por un plato tan chico) y Comedor El Campesino (económico, pero yo quería pescado y no tenían).

Volví al hostal y cuando paró de llover fui a la playa vacía y no lejos de ahí encontré vacas pastando.

A la noche cené la empanada que tenía en la heladera y una fruta comprada en Puerto Tranquilo. Desde mi pieza podía ver los fiordos bajo la lluvia. Fue algo único.

Mi últimas horas en Tortel fueron tranquilas. Me levanté, desayuné y más tarde almorcé una lata de atún. Caminé muy poco por los alrededores del hospedaje. El clima seguía inestable. Aunque el bus partía a las 15hs y me bastaba salir a las 14hs (a lo sumo 13:30) a la terminal, me pasaron a buscar a las 12:30hs. Resulta que sabía que no iba a poder recorrer sola la pasarela de nuevo y subir esos casi 200 escalones con la valija. Lo hablé con Valeria y ella consiguió que un vecino, Fidel, se comprometiera a llevar mi valija por 10.000 CLP. Él decidió pasar a esa hora y yo no podía negarme. Por supuesto, aún caminando despacio llegamos antes de las 14hs.

Dejé un rato la valija en el supermercado donde había pagado el pasaje (no quería pagar además el guardaequipaje) y anduve por la parte superior de Tortel hasta que se hizo la hora.

El viaje seguía, pero ya en Cochrane y eso lo contaré en otra entrada.

¿Qué más se puede hacer en Tortel? Pueden navegar hasta el ventisquero Jorge Montt, el glaciar Steffen o Puerto Natales. También si les gusta el trekking (y no hay tanto barro como la vez cuando yo estuve) es posible subir a los miradores y hacer el sendero del Cerro Vigía partiendo de la oficina de turismo y terminando en el camping Delta Baker. Es posible ir a Playa Ancha (aunque está prohibido bañarse porque el agua está contaminada) y ver la desembocadura del río.

DATOS:

  • Con Buses Aldea pueden ir y venir en el día de Puerto Tranquilo a Tortel. Es agotador pero posible. Sale a las 6:30 y vuelve a las 15hs aprox.
  • Bus Aldea de Tortel a Cochrane: 8.000 CLP. La excursión a la Isla de los Muertos me costó 10.000 CLP.
  • La única boletería que hay en la terminal es la de Bus Pachamama que hace el recorrido Tortel- Cochrane los días domingos, lunes, miércoles y sábados. Salen de Cochrane a las 18 y vuelven a las 21 de Tortel. Ahí funciona el guardaequipaje de la terminal que cuesta 1.000 CLP y pueden pedir la llave del baño (300 CLP).
  • Buses Katalina van de Cochrane a Tortel de martes a sábado a las 8:30 y a las 18hs y vuelven de Tortel a las 16 y 21hs. Lunes y domingos cambian el horario de la tarde. Parten de Cochrane a las 8:30 y a las 17:30 y de Tortel a las 20:30. También van de Cochrane a Puerto Tranquilo todos los días a las 8hs y vuelven a las 12:30hs.
  • Otra boletería está en el supermercado Hijo de Pioneros que se encuentra al lado de la terminal. Allí venden los pasajes de Buses Aldea y de Vultur Patagonia que va a Villa O’Higgins.
  • Enfrente de la terminal, en el restaurante “Comedor Venus” venden los pasajes en la combi Cordillera. Salen de Cochrane lunes, miércoles, jueves, viernes y sábados a las 18hs. De Tortel a las 8am lunes y jueves, 10hs miércoles y viernes y 13:30 los sábados.
  • No hay agencias de turismo en Tortel (o al menos no con oficinas que viera en funcionamiento) así que si quieren contratar una excursión deben contactarse por teléfono con los guías: Paulo Antonio Landeros (paseo náutico) 982386781. Luis Becerra Vidal (náutico) 957511180. Claudio Landeros (náutico) 977042651. Va a la isla y al ventisquero. Enrique Fernández: Borde Río Expediciones. Iván Valdés (kayak y senderismo) 962026382.
  • Aunque nunca las encontré abiertas, vi dos agencias de turismo en Tortel: Borde Río Expediciones que ofrece kayak por el río Baker y y navegación a la Isla de los Muertos & estero de la cascada Pisagua. Enrique (Andy) +569  99408265. borderiotortel@gmail.com Steffen Aventura va a la Isla de los Muertos y a los glaciares Steffen y Jorge Montt (65.000 CLP c/u). +56942819293 / +56942819294. evevar@gmail.com
  • BONUS: una chica de Alaska que conocí en Puerto Tranquilo hizo el recorrido de VILLA O’HIGGINS a EL CHALTÉN. Yo no podía hacerlo no sólo por ir con una valija sino también porque excedía mi presupuesto, así que le pedí que me informara bien cómo era. Esto es lo que me contó.
https://www.villaohiggins.com/crossing/index.htm

De Villa O’Higgins hay que ir a Puerto Bahamondez a unos 7kms en bus (2.000 CLP) y allí tomar el ferry a Puerto Candelario Mansilla atravesando Lago O’ Higgins (40.000 CLP). El ferry sale lunes, miércoles y sábados y tarda unas dos horas. Pregunten en la oficina de Turismo Ruedas de la Patagonia. Una vez allí hay que hacer 15km hasta la frontera con Argentina. Se puede caminar o pagar un auto, el único en Candelario (10.000 CLP). En Candelario también hay un camping.

Después hay que caminar 5km a través del bosque hasta llegar a Lago del Desierto. En caso de caminar es posible pagar el acarreo del equipaje (40.000 CLP) + el guía obligatorio (40.000 CLP). O se puede hacer a caballo (40.000 CLP).

Luego hay que tomar el ferry Huemul que va de Punta Norte a Punta Sur del lago (30.000 CLP) Finalmente hay un bus desde Lago del Desierto a El Chaltén.

Pueden añadir una excursión al glaciar O’ Higgins.

Lo mismo a la inversa. Me dijo que los paisajes son bellísimos.

Puerto Tranquilo, a orillas del lago

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El 30 de enero salí hacia Puerto Tranquilo, después de desayunar, con la empresa Don Carlos (9:30hs). Pidan sentarse del lado derecho para disfrutar del paisaje. Nos detuvimos en Villa Cerro Castillo a las 11 (parada oportuna para fotos y para pasar al baño al restaurante de enfrente o al bus restaurante pidiendo la llave). Hasta ahí hay asfalto, luego comienzan el ripio y las obras viales (probablemente se siga asfaltando la carretera). Llegamos a las 13:50hs al pueblo a orillas del Lago General Carrera, el segundo más grande de Sudamérica. Un día espectacular, pero ventoso por lo que el puerto estaba cerrado.

Me instalé en el hostel Rimaya. Óptima elección. Es un hostel nuevo con cocina compartida completa, un gran comedor y estufas a leña en los pasillos. Yo me alojé en una habitación con baño privado. Por supuesto me salió el doble que en Coyhaique porque era una doble y no una individual. Ubicación, limpieza, ducha caliente, uso de la cocina, hospitalidad: todo perfecto. Únicamente fallaba la conexión a internet y hubiera preferido cortinas black out.

Ese día aproveché para instalarme, pasar al supermercado, comprar frutas (en la única verdulería), conseguir el pasaje hacia mi próximo destino y algún souvenir. Caminé hacia la playa y me senté en la orilla, enamorada de ese lago que parece un mar.

Almorcé dos empanadas fritas de carne que compré en un pequeño restaurant ubicado a metros del hostel, en la calle Los Arrayanes. A la noche me preparé pastas con una lata de atún.

Cuando yo viajé el agua del grifo no era 100% potable porque bajaba muy turbia del glaciar. Había huéspedes que la tomaban igual. Yo preferí comprar agua mineral.

Al otro día me levanté y fui rezando a la agencia Aoni Expediciones pidiendo que el puerto estuviera abierto. Yo contraté el paseo en lancha a Capillas de Mármol con esta agencia, pero existen muchas otras. Al lado de la playa hay una gran cantidad de puestos que ofrecen la navegación. El precio es igual en todas. Básicamente tienen tres opciones: una navegación corta de 1:30h (10.000 CLP), una navegación larga o full (20.000 CLP) y en kayak (40.000 CLP). Yo elegí la segunda opción.

A las 9:30 partimos entusiasmados hacia el muelle. ¡Qué emoción! Subimos a la lancha “Aquiles” y empezamos a navegar por el lago General Carrera. Pese a la capa de lluvia me empapé y congelé. Y aquí me pasó algo muy pero muy raro. Mi cámara de fotos Canon entró en shock. Justo cuando más la necesitaba ¡no andaba! Me quería morir. Sí, podía sacar fotos con el celular pero no era lo mismo. Así que la primera parte del paseo la hice preocupada. Ya cuando nos acercamos a Capillas de Mármol mi cámara empezó a funcionar aunque no del todo bien. Tenía que apagarla y volverla a prender. Sólo se recuperó del todo una vez en tierra. Nunca más volvió a tener ese defecto. Me dijeron que podía ser el frío, pero no sé. No se mojó, si es lo que piensan.

Pero bueno. Hablemos del paseo en sí. Hermoso. Hubiera deseado que tardara más. Visitamos Puerto Sánchez, cavernas, barcos naufragados y la belleza de unas formaciones naturales que no tienen igual.

Hay tours que lo hacen desde Coyhaique o Los Antiguos. No se los recomiendo. El trayecto es largo y se llega a la tarde cuando el viento suele obligar a cerrar el puerto, así que tal vez hagan el viaje para nada. Y no les devuelven la plata.

Fui directo del muelle al hostel a ducharme con agua caliente y cambiarme la ropa mojada. Almorcé tomaticán del supermercado con una banana. A las 13:45 vinieron a buscarme para otra excursión hacia el mirador del glaciar Exploradores (30.000 CLP). La agencia se llama Cumbre de Cipreses y realiza un paseo a través de un bosque casi virgen.

Primero paramos en la Cascada de la Nutria y frente al Glaciar del 40 para sacar fotos. Llegamos al Parque Nacional Laguna San Rafael y avanzamos hasta el comienzo del sendero. Nos prestaron polainas para el barro y salimos a caminar. Cruzamos un puente colgante sobre el río Exploradores y comenzó la aventura. El terreno no es fácil a causa del barro. El sendero es nuevo, rodeado de un denso bosque de coihues, mañíos y cipreses. Vimos enredaderas y mandalas en los troncos de los helechos magallánicos. Aprendí a reconocer la teca, la luma y el mañío. Probé la flor que se come en ensaladas (copihue). Supe que los mapuches usaban la raíz de la teica como picante.

Llegamos al mirador y pude admirar a lo lejos el glaciar Exploradores y el Cerro San Valentín. Allí nos dieron un snack. Una guía -estudiante de ingeniería forestal- me ayudó a bajar ya que el regreso era más resbaloso. Volví al hostel más tarde de lo que había pensado. Fue un día inolvidable.

Me calenté unos canelones que había comprado en el supermercado. Son bastante ricos.

Al día siguiente, como llovía, no sabía si la excursión que había contratado seguía en pie. Fue el tour más caro que pagué. Fui a la oficina de Valle Glaciares en la costanera (Carretera Austral 269). Todos estábamos ansiosos y en suspenso porque las otras embarcaciones no salían por el tema del clima. Sinceramente pensaba que iba a volver al hostel a dormir, pero no. Salimos ya que revisaron el pronóstico y nos dijeron que iba a mejorar.

Viajamos dos horas en combi hasta Bahía Exploradores (hubo gente que fue en su auto) dentro del Parque Nacional Laguna San Rafael. En el muelle unos franceses no se animaron a subir al barco porque esperaban un crucero, no un catamarán pequeño. Se volvieron a Puerto Tranquilo. Gran error. Los demás subimos. Yo era la única extranjera.

Realizamos una navegación de tres horas hacia el glaciar. Primero por el Río Exploradores, luego por el canal (o fiordo) que era la parte más complicada si el clima no acompañaba porque conecta con el mar, otro río y finalmente la laguna San Rafael. Todo bien bien. Un viaje tranquilo. Desayunamos un sandwich de tomate y queso y luego pan de pascua chileno (muy bueno). Se podía salir a la proa o a la popa, pero como lloviznaba uno no se quedaba mucho tiempo afuera.

Cuando llegamos a la laguna nos recibieron impresionantes témpanos azules. Y tal como nos habían dicho, el clima mejoró. ¡Hasta salió un poco el sol! De repente allí estaba el glaciar. Maravilloso como todos los glaciares.

Nos quedamos ahí un buen rato. Vimos uno de los cruceros que zarpan de Puerto Chacabuco y una embarcación más chica que también venía de Puerto Tranquilo. Brindamos con hielo de los témpanos, en mi caso con pisco sour.

Almorzamos cazuela de ternera y lentejas. Comida casera. Cuando emprendimos el regreso recomenzó la lluvia. Ya de vuelta al río Exploradores vimos una vaca hundida en el agua. Espero que la hayan rescatado.

Seguimos con la combi y paramos en la Cascada de la Nutria y en el bosque sumergido para sacar fotos.

A la noche comí el canelón que me había sobrado, con palta, tomates y champiñones de lata.

No pude conocer más de Puerto Tranquilo, pero disfruté mi estadía al máximo. Me dijeron que desde la calle Gilberta Flores se puede ascender a un mirador. Hay que pasar una tranquera y seguir hacia arriba.

DATOS:

  • Don Carlos no tiene micros muy nuevos, pero funcionan bien.
  • Había otros hospedajes más económicos en Puerto Tranquilo (aunque la diferencia es mínima), pero cuando pregunté en octubre ya no tenían habitaciones disponibles: Cabañas don Hugo (habitación Baker), Hostal El Puesto (contacto@elpuesto.cl).
  • Las fotos que aparecen en street view son viejas. Puerto Tranquilo creció muchísimo y no se parece en nada a lo que vemos en google.
  • Puerto Tranquilo no tiene bancos pero hay un cajero en la COPEC.
  • Bus de Puerto Tranquilo a Caleta Tortel 15.000 CLP. Empresa Aldea. Los pasajes se compran en el restaurant ubicado enfrente a COPEC: Excursiones El Cóndor. Buses Aldea tiene recorridos de Cochrane a Tortel, pero en temporada alta añade la posibilidad de conectar con Puerto Tranquilo (desde mediados de enero). Los buses también salen desde la puerta del restaurant. Juan Aldea: Tel. 988210409. Buses Aldea (Cochrane): 672393119 y 981801962.
  • La mayoría de los autobuses usan como terminal improvisada la esquina de Exploradores y Godoy donde hay un café y boletería (Dagoberto Godoy 121).
  • Buses Terraustral usa de terminal Turismo don Hugo. Van a Coyhaique a las 16hs.
  • Hay una sola empresa que va y viene de Puerto Tranquilo a Chile Chico, el problema es conseguir pasaje desde Puerto Tranquilo. ¿Por qué? Las combis van llenas desde Chile Chico y la mayoría compra ida y vuelta. La empresa se llama Costa Carrera. También van a Coyhaique en temporada alta. +56 9 8738 8886.
  • Pueden contratar una excursión para caminar sobre el Glaciar Exploradores (80.000 CLP). Yo no la hice por tres motivos: no sabía de la posibilidad y no me quedaban días libres, el clima no ayudó, el trekking era exigente ya que el glaciar está en retirada. Igual me entusiasma la idea de meterme en esas cuevas de hielo que tiene el glaciar. Tal vez en otro viaje.
  • También hay un trekking hacia el Glaciar Leones. Pregunten en Valle Leones por excursiones a los glaciares o cabalgatas.
  • Ruta León tiene caminatas a Lago Leones y Lago Chelenko.
  • Cumbre de Cipreses: ci.cumbredecipreses@gmail.com +56992514821/ +56965918501.
  • Existen otras empresas que van desde Puerto Tranquilo a Laguna San Rafael, aunque sus embarcaciones tienen menor tamaño. La más conocida es Destino Patagonia.
  • Los cruceros a Laguna San Rafael que parten desde Puerto Chacabuco son más costosos (también cuentan con más lujo): pregunten en Loberías del Sur.

Coyhaique: la capital de la carretera austral

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26 de enero. El bus salió de La Junta a las 7 de la mañana. 45 minutos después llegábamos a Puyuhuapi donde subió más gente. Durante mucho tiempo dudé si hospedarme en La Junta o Puyuhuapi. Puyuhuapi está en un fiordo por lo que tiene playa y salida al mar. Sin embargo, no comparte la misma infraestructura hotelera (y turística en general) que La Junta. Posee, eso sí, varios campings por lo que la localidad es elegida por muchos mochileros. Es cierto que Puyuhuapi está más cerca del Parque Nacional Queulat, pero no hay transporte de ida y vuelta. A las 8 salimos de Puyuhuapi.

A las 8:30 paramos frente al Parque Nacional y allí bajaron cuatro mochileros europeos. Es fácil ir, lo difícil es volver. Si igual desean ir en transporte público, les paso las opciones:

  • Ir un domingo desde La Junta o Puyuhuapi con buses Terraustral. Les recomiendo un domingo porque sino van a llegar una hora antes de la apertura del parque. No sé si los horarios seguirán igual, pero de Coyhaique a La Junta los micros partían a las 5:30 y pasaban por el parque alrededor de las 10 de la mañana por lo que no les daba tiempo para visitar el sitio y retornar en bus (hay que moverse a dedo). En principio NO ES POSIBLE IR Y VOLVER EN EL DÍA. Antes de viajar llamen a la empresa y averigüen bien (o pasen por la oficina si no les contestan).
  • Si funciona Buses Becker (cosa que no pasó el día en que yo viajé), pueden arreglar para tomarlo un domingo cuando va a la tarde hacia Coyhaique. Debe pasar por el parque a eso de las 15:30 (parte de La Junta a las 14hs).
  • A 1,5km del Parque Queulat hay un camping: Valle Los Coihues. Pueden pasar la noche ahí. No debe ser el único camping de la zona.
  • Varios empleados del Parque viven en Puyuhuapi. Pueden preguntarles la posibilidad de llevarlos de vuelta (por ejemplo, Juan Carlos que trabaja en los paseos en lancha).

Seguimos viaje. Una cuesta de curvas y más curvas. Recién a las 10:30 paramos al baño en el restaurant Confluencia de Villa Mañihuales. Aproveché a comer algo. ¿Por qué todas las empanadas son tan picantes? Salimos a las 11hs y arribamos al fin a la terminal municipal de Coyhaique a las 13hs.

Llegué al hostal que había reservado por Booking, agotada y con ganas de acostarme, pero… ¡En el hostal no había nadie para recibirme! No tenía datos para comunicarme por teléfono. Por suerte el hostal está enfrente de una universidad con wifi gratuito. Hablé con la dueña y pude instalarme después de pasar media hora en la puerta.

Me alojé en el Hostal Anita porque era económico y estaba bien ubicado. Más allá del inicio con el pie izquierdo, la dueña fue muy amable y hospitalaria conmigo. Destaco el agua caliente, el wifi, la posibilidad de pago con tarjeta y el desayuno (que si bien fue variable estaba incluido). Lo que me molestó fue el ruido, especialmente el de la escalera que estaba al lado de mi habitación. La calefacción se apagaba entre las 12 de la noche y las 7 de la mañana, pero luego descubrí que es lo mismo en todo el sur chileno.

Salí pero muchos negocios estaban cerrados por ser domingo. Por el tema político y el vandalismo a entidades bancarias, los bancos estaban tapiados. Me dijeron que igual se debería acceder a los cajeros, pero no pude hacerlo. Si les pasa lo mismo, hay un cajero en el supermercado Unimarc. Es un supermercado grande donde pueden comprar frutas y verduras, fiambres y comida hecha. Es lo más económico de la ciudad. Imposible ir a comer a un restaurante. En el centro hay varias tiendas de rebaja de ropa, pero no de comida. Hay al menos dos heladerías artesanales aunque con precios excesivos por cada bocha.

Al final terminé cenando en la wafflería del hostal. Anita me preparó un waffle salado de mechada completa. Me sentía muy cansada así que me acosté temprano.

Aquí empezó a cambiar mi plan original. Yo quería ir al Parque Cerro Castillo (dicen que es el nuevo Torres del Paine), pero allá iba a tener que caminar mucho y sinceramente deseaba tener un día para tomarme las cosas con calma. ¿Qué hice? A la mañana compré el pasaje en bus a Puerto Tranquilo, fui a la oficina de turismo, recorrí la feria de artesanos y contraté un tour para la tarde. En la plaza principal hay muchos puestos ofreciendo excursiones. Las más económicas son a Circuito 6 Lagunas y Bahía Acantilada. Hay posibilidad de abonar sólo el transporte al Parque Queulat o a Capillas de Mármol.

Fui a pasear por la costanera del Río Simpson. Hay miradores y sitios donde ejercitarse. No llegué a Piedra del Indio.

Anita me permitió calentar la chorrillada que compré en el supermercado para almorzar. Descansé un rato y salí a la excursión a Seis Lagunas que empezaba a las 16hs (15.000 CLP). Viajé con la agencia Patagonia Verde. No tuvimos el mejor clima y comenzó a lloviznar a mitad del paseo.

Hicimos varias paradas: en el Monumento al Mate, cascada Lago Atravesado, Laguna de los Teros, otra laguna sin nombre que recuerde y el hermoso Lago Elizalde. Llovía cuando bajamos al muelle, pero luego se despejó y pude ver el sol desde la playa. Lástima que la mayoría de la gente estaba en la combi y no nos quedamos más tiempo. Finalmente paramos en el cartel de la ciudad.

Volví con frío. Pasé al supermercado y compré un pastel de choclo (plato típico de Chile que me encanta) que también calenté en el hostal. Esa fue mi cena.

Al otro día, lluvioso y frío, tomé el autobús de las 10hs a Puerto Aysén (salen cada 40 minutos). Por Suray compré ida y vuelta así era más barato. Me habían recomendado que bajara en la Reserva Río Simpson que queda de camino, pero con el clima tan horrible decidí no arriesgarme. La entrada para los extranjeros es onerosa. En otra ocasión, tal vez.

Bajé en Puerto Aysén con frío y ganas de pasar al baño así que entré al Unimarc. Las combis a Puerto Chacabuco paran en la avenida principal, a metros del puente y en cruz con el supermercado. Fui a Puerto Chacabuco que es adonde llegan los cruceros. Impresionantes los fiordos. Es una localidad muy pequeña. Me ofrecieron realizar un recorrido por los puntos más importantes de la zona, pero no me alcanzaba el efectivo (si les interesa pregunten en las combis). Yo estaba decidida a comer mariscos en algún sitio y esta era mi oportunidad. El puerto posee un restaurante elegante e imposible de pagar (Loberías del Sur) y dos restaurantes más sencillos: El pollo dorado y Cocinería. Yo fui a este último en JMCarreras 270 y pedí una paila marina con una gaseosa. Gasté en total 8.800 CLP, pero estaba rico. Había otros platos, como chupe de jaiba o chupe de loco, pero costaban el doble.

Al salir el viento rompió mi paraguas. Seguía lloviendo así que tomé la combi de vuelta a Aysén. Allá fue minutos de sol – otra vez lluvia. Crucé el puente y recorrí las tiendas de artesanías. Hacen sourvenirs con la piel del salmón. Es exótico. No fui hasta la bahía ni caminé por la costanera porque iba a empaparme. Anduve por el centro hasta la plaza principal. Como el clima no mejoraba tomé a las 16:30 el bus de vuelta. En general dicen que si uno compra ida y vuelta hay que aclarar la vuelta apenas uno llega a destino. Yo no quise hacerlo porque no quería estar pendiente de la hora. A las 17:15 pasamos por la Reserva Río Simpson.

De nuevo en Coyhaique, compré la cena en el supermercado y me fui al hostal. Al otro día tenía que levantarme temprano para una excursión. Esperaba que el clima mejorara.

Al día siguiente me pasaron a buscar a las 6:45 am, agencia Patagonia Blue (había contratado la excursión por internet). Por suerte fue un día espléndido. Paramos en la Cascada la Virgen y luego desayunamos en Lucymarc, una deliciosa chocolatería en Villa Mañihuales. No pueden dejar de ir. Fue un desayuno espectacular: yogurt con granas, sandwich de huevo y al menos dos tipos de kuchen, o tartas dulces. Una de frutos rojos y otra de manzana. Salimos “rodando” y muy felices. Hay gente que compra los kuchen de otras localidades, así de famosos son.

Pasamos la cuesta de las curvas y llegamos al Parque Nacional Queulat. Estuvimos tres horas, pero para mí no fueron suficientes (¡y originalmente íbamos a quedarnos dos!). El sector del Ventisquero Colgante tiene 4 senderos. Fuimos directo al de la laguna de los témpanos que son 600mts. Sí, antes había témpanos en la laguna (y no mucho antes), cosa increíble hoy en día. Cruzamos el puente colgante y llegamos a una playa donde la gente espera su turno para subir a la lancha y acercarse al glaciar. El paseo en lancha no estaba incluido en el tour y sale 7.000 CLP. Tuvimos que esperar un buen rato en el muelle. Si quieren realizar este paseo es conveniente que empiecen por ahí porque luego se llenan los cupos.

Nos acercamos al glaciar (denominado “ventisquero” porque se encuentra encajonado en las montañas), pero aún así lo vimos bastante lejos. Nos mostraron fotos de hace 50 años y entonces era realmente impotente, llegando a la orilla de la laguna cubierta de témpanos.

Después hicimos el sendero al mirador panorámico (200mts) que se mete en la selva valdiviana para tener otra vista del glaciar. Y nos fuimos.

El trekking más largo del parque -y en subida- es uno que se acerca al glaciar desde otro mirador. Este sendero tiene más de 3kms. Para algunos no vale la pena el esfuerzo, para otros fue lo mejor que pudieron haber hecho. Yo no puedo opinar porque no lo hice. El último sendero es para personas en silla de ruedas y se llama “El aluvión”. Todos llevan a miradores del Queulat.

Seguimos hacia Puyuhuapi y almorzamos en Sabores de mi tierra. Nuevamente la comida resultó espectacular (esa noche no cené). Una entrada exquisita de crocantes de salmón con ensalada, carne a la cerveza acompañada con arroz al curry y postre de sémola con salsa obispo. Para chuparse los dedos. Hubiera querido conocer la playa de Puyuhuapi, pero no había tiempo. Necesitábamos volver y el camino era largo.

Paramos en el sendero Padre García para llegar a una cascada oculta y en la Laguna de las Torres.

Llegamos de vuelta a Coyhaique a las 20:30hs. Fue mi última noche en la ciudad.

Me quedé con ganas de conocer Puerto Cisnes. Me dijeron que es mucho más lindo que Puerto Chacabuco. Leí que hay varios miradores y que es posible embarcarte para visitar la Isla Magdalena o ver delfines en el canal Puyuhuapi.

¿Pendientes en Coyhaique? La Reserva Nacional Coyhaique, a 3km de la ciudad y con varios senderos para recorrer. ¿En las cercanías de Aysén? Bahía acantilada (11kms), Laguna Los Palos (10kms), Salto León Pangal (15kms), Cerro Cordón (4kms), Lago Riesco (26kms), Laguna Los Coipos (la más próxima al centro urbano).

DATOS:

  • Bus Don Carlos a Puerto Tranquilo: 12.500 CLP. Bus Suray ida y vuelta a Puerto Aysén: 3200 CLP. Combi a Puerto Chacabuco: 500 CLP el trayecto.
  • De La Junta a Coyhaique los buses salen todos los días a las 5:30hs, excepto los domingos.
  • Transporte ida y vuelta al ventisquero Queulat o Catedral de Mármol (25.000 CLP), con entradas y box lunch (45.000 CLP): Patagonia Tour.
  • Traslado ida y vuelta al ventisquero Queulat con paradas fotográficas y entrada (28.000 CLP), Capillas de Mármol (45.000 CLP), Seis Lagunas (15.000 CLP) y Reserva Río Simpson y Salto del León (17.000 CLP): Transporte Patagonia Aysén. +569-86642933, +56972020201. Ellos ofrecieron llevarme y traerme a Cerro Castillo.
  • Coyhaique se encuentra cerca del aeropuerto Balmaceda (55kms) que conecta con la capital chilena. Hay varias empresas de transfer que realizan el recorrido.
  • Se puede ir de Coyhaique a Puerto Ibañez en combi. Desde allí parten barcazas de Somarco a Chile Chico que está en la frontera con Argentina. Es la manera más económica de moverse. Hay muchos horarios.
  • Cerca de Coyhaique está el Paso Huemules que conecta con Argentina.
  • EMPRESAS DE BUSES DE LA TERMINAL MUNICIPAL (más allá de Buses Terraustral de la cual ya hablé): Águilas Patagónicas, van a Puerto Tranquilo a las 8am y vuelven a las 16hs. Buses Sao Paulo, la única que tiene compra online de pasajes. Van a Cochrane (pasando por Cerro Castillo y Puerto Tranquilo) a las 9am y vuelven 6:30am. Asimismo van a Puerto Cisnes de lunes a viernes a las 16, vuelven a las 6am. Acuario 13, van a Cochrane y Puerto Tranquilo. Las Horquetas, van a Cerro Castillo (todos los días menos los sábados) a las 8am. Llegan al sitio a las 11:30, retorno a las 17hs (7.000 CLP). También van a Puerto Tranquilo. A las 16hs salen a Puerto Ibañez desde Unimarc. Tel: 976494451 / 982825882. Transaustral, van lunes y viernes a las 9hs a Comodoro Rivadavia. Pasan por Río Mayo y Sarmiento. Salen de Comodoro a Coyhaique miércoles y sábados a las 8am. No se hacen reservas.
  • EMPRESAS QUE NO TIENEN SEDE EN LA TERMINAL (y se encuentran cerca de la plaza principal): Buses Don Carlos, van a Cochrane (pasan por Cerro Castillo y Puerto Tranquilo) a las 9:30 de lunes a sábado. No funciona los domingos. Vuelven de Cochrane a las 7am. Tel +5667-2231981. Dirección: Subteniente Cruz N° 63. Buses Suray, van a Aysén y al aeropuerto Balmaceda. Tienen muchos horarios todos los días. Tel +5667-2238387. Dirección: Arturo Prat N° 265. Buses Alí, van a Aysén de lunes a sábados. Tel +5667-2232788. Dirección: Dussen N° 283. Transfer T&T al aeropuerto Balmaceda. Tel. +56 9 9312 3939. Dirección: Subteniente Cruz N° 63. Transfer Valencia al aeropuerto Balmaceda. Tel. +56 67 223 3030. Dirección: Lautaro 828. transfervalencia@hotmail.com

Llego a la Patagonia Chilena: de Esquel a La Junta.

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Volvamos a enero, cuando todavía estaba en Esquel. Me levanté temprano y fui caminando despacio a la terminal ya que el bus a la frontera salía a las 8 de la mañana. No fue puntual, pero salimos. La única empresa que viaja a La Balsa (el límite con Chile) es Transporte Jacobsen. Salen los lunes y viernes durante todo el año, y en temporada alta agregan un servicio los miércoles. Los pasajes se compran en la terminal (no se puede reservar ni comprar por internet), igual no va lleno. Tengan en cuenta que NO los cruza a Chile. Su recorrido termina frente a la oficina argentina de migraciones. En la página pueden consultar los horarios. El bus para en Trevelin y en Los Cipreses (allí pasé al baño en un bar).

Llegamos a la frontera y bajé con mi valija para hacer el trámite en la aduana. Nos dijeron que nos apuráramos porque podíamos perder la combi a Futaleufú. Entre una aduana y otra hay varias cuadras de distancia (450 metros según Google Maps) y una vez que uno entra en Chile se termina el asfalto. Imaginen lo hermoso que fue correr ese trayecto de ripio con la valija. También es importante saber que las aduanas abren de 8:00 a 20hs.

Hice el trámite en la aduana chilena (no traten de pasar frutas porque se las van a quitar, como hicieron con unas chicas que estaban delante mío) y conseguí un lugar en la combi que se puede pagar con pesos argentinos. La combi termina en el Hostal Los Abuelos pero pueden bajarse antes, cosa que yo hice por indicaciones de mi anfitriona.

Me alojé gracias a Airbnb ya que no hay muchos hospedajes con baño privado. Me quedé en casa de Ruth, a dos cuadras de la plaza principal. Me costó un poco encontrar la dirección pero no puedo negar que la ubicación era muy buena. Tenía un dormitorio amplio con una cama confortable, buena conexión de wifi (algo que luego extrañaría) y acceso a la cocina. Hasta el momento del viaje tuve muy buena comunicación con la dueña. Lamentablemente tuvo que viajar y no estaba cuando yo llegué. Las hijas que actuaron como anfitrionas hicieron lo posible pero no parecen acostumbradas al tema del hospedaje. Yo estaba agotada porque me había levantado antes de las 6 de la mañana así que me molestó un poco el ruido. El baño es privado, pero se encuentra enfrente de la habitación. No me sentí cómoda porque tenía que pasar en camisón al baño que está casi al lado del comedor donde se hallaban reunidas junto con su hermano cenando sushi.

Llegué a Futaleufú antes de las 11 del mediodía y aproveché para hacer depósitos de reservas, cambiar pesos argentinos en chilenos (en el Hostal Los Abuelos que también tiene locutorio) y comprar el pasaje a Chaitén. Hay dos empresas que realizan el viaje todos los días: Buses Cárdenas sale a las 6 de la mañana de la esquina de O’Higgins y Lautaro (los pasajes se compran en el kiosko) y Expresos Patagonia lo hace a las 11am desde la esquina de Arturo Pratt y Balmaceda (los pasajes se compran en el negocio que está allí). Yo preferí levantarme más tarde.

A la tarde decidí salir. Fui al hermoso Lago Espejo y caminé por un camino boscoso que está junto al lago. Muy tranquilo. Después subí los casi 260 escalones hasta el mirador Copa de Agua. Desde allí se ve el pueblo y el lago en su esplendor.

Bajé a conocer Futaleufú. Tomé un jugo de frutilla en la única heladería: Cafetería Futa-Rere. Luego caminé hasta el puente del río Espolón, pasé al supermercado y me preparé unas pastas para cenar.

Futaleufú es el destino perfecto si les interesa hacer kayak, pesca o rafting. Asimismo es posible hacer trekking o cabalgata. Pregunté precios en una agencia de turismo, pero me parecieron muy caros. Me recomendaron la agencia Carpintero Negro (aunque hay otras) y estos son los tours que me ofrecieron:

  • Tour Playa Tropical (4 horas, incluye entrada y snack): caminata a una playa de arenas blancas a 20.000 CLP (unos 2.000 argentinos).
  • Tour Pozón de los Reyes (3 horas, incluye entrada, snack y bastones de trekking): caminata al cañón del río Futaleufú a 22.000 CLP.
  • Cabalgata Piedra del Aguila (4 horas, incluye entrada y snack): 45.000 CLP.

Ninguno me convenció y no tenía tiempo para contratar una excursión de día completo. En lo personal, las más interesantes son a la Montaña de los Cóndores y al Lago Las Rosas.

Una pareja de argentinos que llegó conmigo a Futaleufú decidió contratar un taxi (o remise) para recorrer la zona. Lo consiguieron en el Hostal Los Abuelos.

Al otro día salí a las 11 hacia Chaitén. El bus partió puntual (les recomiendo sentarse del lado derecho del conductor, lo mismo que con el trayecto de Esquel a Futaleufú). El recorrido fue precioso, bordeando lagos. ¡El Yelcho es inmenso! Pueden utilizar ese autobús para visitar otros sitios del área. Deja, por ejemplo, a 2kms del Lago Espolón y a orillas del Lago Lonconao (a 20 minutos de Futaleufú). A eso de las 13hs paramos en Villa Santa Lucía donde hay un cruce de rutas. Allí pudimos pasar al baño en un bar (300 CLP).

Llegamos a Chaitén pasadas las 14hs. El bus nos dejó frente a la estación de servicio. Caminé hasta mi hospedaje en el Hostal Trekanpangui que contraté por Airbnb. El hostal se divide en un camping, un hostel y una pequeña cabaña privada. Yo fui a esta última. El dueño me pareció muy hospitalario, de hecho me prestaron una estufa eléctrica para la noche ya que no tenía calefacción. Me gustó mucho el lugar. Muy tranquilo y cómodo. Podía usar la cocina y me guardaron el equipaje al otro día. Lo único de lo que puedo quejarme es que la conexión de internet no llegaba bien a la cabaña y no incluye desayuno. Por lo demás, aunque sencillo, me pareció muy práctico.

Chaitén me gustó más de lo que pensaba y pienso volver algún día. Sólo era un lugar de paso en mi viaje. Ahora me doy cuenta de que debí darle más de un día.

Empezó el frío y llovió un poco. Almorcé dos empanadas fritas muy ricas (carne y mariscos) en la feria artesanal que está metros de la oficina de turismo. Vayan a la Cocinería de Doña Irina, me lo van a agradecer. Me apuré a comprar el pasaje a La Junta ya que los autobuses no van todos los días y si me quedaba sin pasaje no sabía qué iba a hacer.

Chaitén tiene dos “terminales”. Una está frente a la estación de servicio COPEC. Allí pueden comprar pasajes de las empresas Expresos Patagonia y Queilén Bus (en principio Queilén Bus también viaja a La Junta pero en horario nocturno). La otra está al lado de la oficina de turismo, en Chaitur. Ellos venden los pasajes de Buses Terraustral y Becker. El pasaje que yo quería era el de Terraustral que va a La Junta los lunes, miércoles y viernes a las 16hs. Y sí, lo conseguí.

En Chaitur me tentaron con la posibilidad de comprar un tour para el otro día, pero terminé declinando porque me pareció demasiado llegar a las corridas para tomar el bus. Las excursiones eran económicas y cuando vuelva pienso hacerlas.

  • Tour al Parque Pumalin. Bosque de alerces y cascadas. 10.000 CLP
  • Ascenso al Volcán Chaitén (activo y con varias erupciones en su haber). 5.000 CLP
  • Termas de Amarillo.

Pasé al banco a sacar plata del cajero y salí a caminar. Empecé visitando el Museo del Sitio, unas casas aún con las cenizas de la erupción volcánica de 2008. Caminé hasta el puente sobre el río Blanco y el embarcadero. ¡El mar! Amo el mar y su brisa.

Nuevamente me cociné pastas, pero le agregué un tomate fresco ya que los tomates patagónicos son muy sabrosos.

Al día siguiente preferí hacer fiaca y no apurarme. Estaba cansada. A las 12 abandoné la cabañita. Quería subir al mirador La Gruta pero los tábanos estaban insoportables y preferí dirigirme a la playa. La costa no está cerca de la rambla así que tuve que caminar. El mar es verde, increíble. La arena se mezcla con la ceniza volcánica y con piedras como obsidianas. Me hubiera quedado ahí todo el día.

Volví y almorcé empanadas en el mismo sitio. ¿Por qué no? Baratas y jugosas.

Empezó a llover de manera intermitente. El bus salió puntual. En Santa Lucía se llenó de mochileros que ocuparon los pasillos y cada uno de los rincones con sus mochilas. Era claustrofóbico. Si pasaba algo no íbamos a poder salir. Llegamos a La Junta a las 18:30 y ya compré el pasaje a Coyhaique. Idealmente deseaba hacerlo con buses Becker para no madrugar pero justo ese domingo no iban a prestar servicio. Al final me quedé con Terraustral de nuevo.

Me instalé en la Hostería Rayen, muy cerca de la oficina de Terraustral. Me encantó la hostería. Ubicación, recibimiento, tranquilidad, limpieza, calefacción. Agua caliente en la ducha (tiene bañera si quieren usarla), cama cómoda, desayuno básico incluido (tostadas y mermelada). El único problema es el pago en efectivo (y a la noche se apagó el wifi).

Me quedé dos noches en La Junta y no me arrepiento. Quise contratar alguna excursión para el otro día con Yagan Expeditions, pero al ir sola fue imposible. Igual lo pasé muy bien. La Junta tiene una buena estructura hotelera y gastronómica de modo que seguramente crecerá en los próximos años. No me hubiera molestado permanecer más días allá.

Cené el menú del día en Residencial Teresita: sopa de choclo y carne con papas + una gaseosa (7.500 CLP). Tenía hambre de algo más contundente que una empanada. Es económico para la zona. También posee hospedaje y vende pasajes de Buses Becker. Acepta tarjetas de crédito.

Al día siguiente salí a caminar. Es difícil moverse por los alrededores de La Junta si no tienen auto. Observé mucha gente haciendo dedo, pero no vi que los levantaran. A unos 20 kms se encuentran las Termas El Sauce. El Lago Rosselot está a 9 kms y se puede ir por un sendero de montaña que atraviesa la reserva Rosselot. Es una posibilidad si les gusta el trekking.

Me hubiera gustado ir a las loberías de Raúl Marín Balmaceda, pero si bien me dijeron que hay un autobús que va al puerto, lo hace pocas veces por semana (antes iba una barcaza por el río Palena). En la oficina de turismo no me informaron más. Se supone que también hay un bus a Lago Verde pero no pude averiguar nada al respecto.

Decidí ir por la carretera hasta el puente sobre el río Palena. Allí hay una pequeña playa donde descansé frente al río. Como el tiempo estaba cambiante (sol – viento – lluvia) entré a Mi casita de té y comí una tarta de migas y frambuesa con un té saborizado. Lindo ambiente pero caro (¡gasté lo mismo que en la cena de la noche anterior!).

Enfrente de la casa de té se encuentra el Parque Las Bardas que posee dos miradores (aunque sólo uno estaba habilitado). Es un lindo sendero que permite ver la confluencia de los ríos Palena y Rosselot. Tiene un paredón de escalada (que no probé) y juegos para niños. Quise ir al mirador del pueblo y la Virgen escondida pero me pareció un camino muy empinado (o tal vez me equivoqué de camino). Hice sí el sendero cultural hasta el “pozón mágico” y la “reunión de loncos”, una cueva utilizada en ceremonias mapuches. Un lugar místico. La senda a la cueva del gaucho estaba cerrada.

Recorrí todo el pueblo. Al lado de la oficina de turismo hay una feria artesanal con buenos precios. Finalmente cené un “completo mechada” (carne, palta y tomate en pan de pancho) en un Food Truck ubicado en la plaza principal: Maktub. Rico y a 2.500 CLP.

Me duché y me acosté temprano. Al otro día mi bus partía a las 7 de la mañana (y tuve suerte porque el resto de los días sale a las 5:30hs).

DATOS:

  • Precios: pasaje por Jacobsen al límite con Chile $330. Combi a Futaleufú $200. Bus a Chaitén 3.300 CLP. Bus a La Junta 5.000 CLP. Bus a Coyhaique 10.000 CLP.
  • Si quieren hacer el viaje a la inversa e ir de Futaleufú a Esquel, los pasajes para la combi se compran en el Hostal Los Abuelos: lunes, miércoles y viernes a las 9 y a las 18:30hs. Allí también organizan excursiones (Pedro Aguirre Cerda 436, +56652721424).
  • Se puede ir “directamente” de Futaleufú a Coyhaique con Buses Becker pero es un trayecto que no realizan todos los días y por horario no me coincidía con lo que yo necesitaba (hay que tomar miércoles o domingos el bus de las 11hs a Chaitén, bajarse en Villa Santa Lucía y abordar a las 13hs el bus Becker a Coyhaique). Pueden preguntar en el local de Pratt y Balmaceda en Futaleufú. No se hacen reservas previas. contacto@busesbecker.com
  • Hostal Trekanpangui: +56 9 8268 7067.
  • Chaitur: O’ Higgins 67. Tel: 974685608 / 9 77123457 / +56934227746. Buses Terraustral CHAITÉN – LA JUNTA – PUYUHUAPI: lunes, miércoles y viernes a las 16hs (conectividad con Coyhaique). Buses Becker CHAITEN – COYHAIQUE (para en La Junta, Puyuhuapi, etc): miércoles y domingos a las 11:30hs.
  • De Chaitén a Futaleufú hay servicios todos los días a las 12 y a las 16hs.
  • Desde Chaitén es posible conectarse vía marítima a otros sitios:

NAVIERA AUSTRAL: va a Puerto Montt en 9 horas (17.300 CLP), a Quellón en 4 hs (15.000 CLP) y a Castro en 5hs (15.000 CLP).

Chaitén – Puerto Montt (martes a sábados 10hs, domingo 23:50hs; vuelve de lunes a sábados a las 23hs).

Chaitén – Quellón (miércoles y sábados a las 8hs, jueves a las 14hs; regresa miércoles y sábados a las 2 y jueves a las 8hs). Quellón está en la isla de Chiloé.

Chaitén – Castro (domingo a las 10hs, vuelve el domingo 16:30).

EMPRESA SOMARCO: Conecta Hornopirén con Leptepu, y luego Fiordo Largo con Caleta Gonzalo. Caleta Gonzalo está a una hora en bus de Chaitén. La empresa Kemel también conecta Puerto Montt con Hornopirén.

Caleta Gonzalo – Fiordo Largo (sale a las 13 y vuelve a las 15hs). Leptepu – Hornopirén (sale a las 14:30 y vuelve a las 10:30hs).

Transportes Austral realiza este mismo recorrido.

  • Otra agencia de turismo en Chaitén es Natour.
  • Pueden contactarse directamente con la Hostería Rayen (es más barato). Tiene habitaciones con baño privado o compartido. +56 67 231 4275.
  • Desde La Junta es posible ir en auto hasta el río Figueroa a hacer rafting o visitar los lagos Verde, Negro o Claro Solar. El río Palena es ideal para kayak.
  • La empresa Terraustral también los lleva a Puerto Cisnes. Turismo Terraustral en La Junta: Manuel Montt 817. Tel. 314400 – 82415526.

La carretera austral en autobús

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Tardé en volver a escribir por todo lo que está pasando. Parece increíble pensar que hace dos meses estaba de viaje y ahora en cuarentena en casa como todo el país. Voy a aprovechar para completar mi relato ya que puede servirles para un próximo año. En este momento tanto Argentina como Chile han cerrado sus fronteras.

Pero bueno, pensemos en positivo.

La Carretera Austral es una ruta escénica de la Patagonia chilena que empieza en Puerto Montt y termina en Puerto Yungay. Yo no la recorrí completa pero hice un gran tramo. La carretera tiene partes asfaltadas y partes de ripio. No es un terreno fácil ya que está lleno de curvas y caminos de cornisa.

  • TRANSPORTE PÚBLICO: No tengo auto de manera que me moví con autobuses y combis. Esto no es tan sencillo como parece ya que no hay manera de comprar los pasajes online ni de reservarlos (lo cual puede ser un problema en temporada alta). A veces ni siquiera es fácil averiguar los horarios. Muchas localidades no cuentan con terminales de modo que los buses pueden partir de un kiosko o un restaurante y generalmente los pagos son en efectivo. No todos los trayectos tienen frecuencia diaria. Para algunos hay tres servicios semanales con un único horario, que suele ser de mañana muy temprano. Esto hace que viajar por la Patagonia chilena sea estresante. Lo primero que hay que hacer al llegar a un destino es comprar el próximo pasaje y rezar que haya lugar (O HACER DEDO). Los buses son básicos. Olvídense de que tengan baño, no importa si el trayecto es de varias horas. Con suerte tendrán alguna parada para pasar al toilet (y pagar por él). En próximas entradas contaré mi experiencia y les daré datos sobre empresas, horarios, precios y toda info que pueda ayudarlos.
  • ALOJAMIENTO: Los costos en la Patagonia son caros, al menos en relación con Argentina. Pueden ahorrar si van con baño compartido o a camping. Hay variedad de precios, especialmente si ven más allá de Booking y otras páginas de reservas.
  • COMIDA: Si van a comer afuera los precios se disparan. Un almuerzo en un restaurant es más costoso que un jean o un par de zapatillas (la ropa sigue siendo económica en Chile pese al impuesto del 30% que tenemos los argentinos). Lo ideal es buscar un hospedaje que o tenga cocina o les permita utilizar el microondas para calentar la comida. En los supermercados venden platos ya preparados que sólo necesitan calentarse, a veces en latas o en cajas que rondan los $300 argentinos. Comprar en un supermercado es siempre más accesible y algunos cuentan con rotisería. En el sur no hay casas de comida rápida tipo Burger King o Subway con precios estandarizados, así que no tienen muchas opciones. La alternativa son las empanadas, pero uno no puede comer empanadas todos los días.
  • AGUA POTABLE: Salvo excepción (por ej. Puerto Tranquilo & Caleta Tortel), es posible tomar el agua de grifo ya que proviene de glaciares y manantiales. Es mejor que el agua embotellada y gratis.
  • COMPRAS: Como ya dije, la ropa es barata. No puedo decir lo mismo de los souvenirs. Carísimos los llaveros, imanes y demás porquerías que uno suele comprar. Un par de medias tejidas a mano te pueden salir lo mismo que dos llaveros.
  • SEGURIDAD: Tal vez me equivoque, pero siempre me sentí muy segura. Hay mucho movimiento de mochileros y de gente que hace dedo. De hecho, la misma gente del lugar hace dedo por la falta de transporte.
  • TOURS: El precio de las excursiones varía, pero en general están igual que en Argentina. Si incluyen el almuerzo el precio se eleva considerablemente. Según el lugar que quieran visitar a veces no les queda otro remedio que contratar una excursión. Como ya dije, el transporte público no siempre coincide con los intereses de los turistas.
  • Maneras de llegar: Hay varios pasos desde el sur argentino. Yo entré por Esquel-Trevelin-Futaleufú y salí por Chile Chico-Los Antiguos. Los chilenos suelen volar desde Santiago al aeropuerto de Balmaceda que los deja cerca de la ciudad de Coyhaique. Esta es una alternativa si no quieren hacer el viaje en tantos tramos o tienen pocos días.

¿Vale la pena el esfuerzo? Por supuesto.

Esquel inolvidable

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En Esquel me hospedé en el hotel Sol del Sur, una gran opción. Contraté el servicio a través de su agencia de viajes Diucón ya que me hacían un descuento. También contraté dos excursiones con ellos y el pasaje a La Trochita (sin cargo extra). El hotel es perfecto. Ubicación, limpieza, atención, wifi, ducha caliente, calefacción, etc. La habitación era grande y confortable, con un placard enorme, televisión con cable, pava eléctrica con todo para prepararse un té o un café, frigobar. El desayuno era espectacular, con una gran mesa con tartas dulces (de frambuesa, ricota, manzana), facturas caseras, facturas con jamón y queso, tostadas y qué se yo cuántas cosas más. Además el desayuno era en el último piso con vista a los cerros. Y si te vas temprano, te preparan el desayuno para llevar. En planta baja tiene un restaurant que también hace descuento a los huéspedes. Todo excelente.

Al otro día de llegar a Esquel realicé mi primera excursión: Safari Lacustre. Me pasaron a buscar a las 8am. Como había llegado tarde no había tenido tiempo de prepararme ninguna vianda así que paramos en una panadería para comprar sandwiches de miga. Son caros pero bien grandes y ricos. Se llama Panificadora Esquel y está ubicada en la esquina de Mitre y Av. Alvear. De ahí seguimos hasta el Parque Nacional Los Alerces.

El Parque Nacional Los Alerces es enorme. Tiene tres portadas: la portada sur se accede desde Trevelin y el Complejo Hidroeléctrico Futaleufú; la centro desde Esquel (la que yo conocí) y Villa Futalaufquen y la norte desde la localidad de Cholila. El Parque tiene varios lagos: el Rivadavia, el Verde, el Menéndez, el Futalaufquen, el Krüger, el Cisne y el embalse Amutui Quimei (ex lago Situación).

Tras pagar la entrada ($180) al parque seguimos hasta la Pasarela del Río Arrayanes. La pasarela es un hermoso puente colgante sobre el río que sirve de unión a tres lagos. Caminamos 1500 mts por un sendero en el bosque hasta el muelle de Puerto Chucao. Desde allí parte el barco al Alerzal Milenario, una zona aislada del parque que protege un bosque de alerces. De hecho, antes de embarcar nos hicieron limpiar las zapatillas y caminar sobre cloro para no contaminar el área de conservación del alerzal.

Navegamos dos horas por el lago Menéndez con una vista privilegiada del glaciar Torrecillas. Arribamos al fin a Puerto Sagrario. Allí realizamos una bella caminata sobre pasarelas hasta el mirador del lago Cisne y el tormentoso río Cisne -cuyas aguas se pueden probar- hasta finalmente conocer al alerce abuelo, un árbol de 2600 años (no es el más viejo del parque, pero sí el más viejo que se puede visitar…¡ El otro tiene 3500 años!). Es emocionante estar frente a un ser vivo que coexistió con Alejandro Magno. También vi a un alerce de 7 años que parece un yuyo. Si sobrevive, ¿qué cosas verá? Los alerces viven mucho pero crecen muy lentamente: sólo 1 mm de diámetro por año. Por eso, cuando vi al alerce bebé me acordé de Baby Yoda. Antes los talaban, pero ahora está terminantemente prohibido. Se llaman alerces. Sin embargo, son una especie completamente diferente al alerce europeo. Su nombre mapuche es lahuán.

Retornamos a Esquel. Esta es una excursión imperdible.

Compré la vianda para el día siguiente en la misma panadería y cené en el restaurante del hotel (aproveché el descuento): ñoquis con licuado de frutos rojos.

La próxima excursión fue a Piedra Parada y el cañadón de la Buitrera. Me pasaron a buscar a las 9:30hs. El camino es largo. La primera parada, ya en el ripio y la estepa, fue en el pueblito de Gualjaina que estaba de fiesta y sin agua. Nos mandaron a baños químicos que habían instalado en la plaza. Continuamos 45kms más por el ripio con huellas a nuestro alrededor de lejana actividad volcánica (el cañadón es parte de una caldera). Pasamos una laguna con flamencos, cruzamos el río Chubut y llegamos por fin al sitio.

Caminamos por el cañadón evitando el sol ya que hacía bastante calor y el sol te mataba. Se parece a Talampaya pero sin su característico color rojizo.

Hicimos una primera parada bajo un alero con evidencia arqueológica que remonta a su ocupación a 5000 años de antigüedad. Vimos varias formaciones rocosas y terminamos con la “tortuga” o el “puño”. No caminamos todo el cañadón. Había bastante gente practicando escalada en roca en el lugar.

Personalmente me impactó la “aguja”, una roca de unos 200 mts que se eleva entre las murallas.

Volvimos y almorzamos bajo los árboles y junto al río Chubut. Aproveché a mojarme los pies y la cabeza en sus aguas. Emprendimos el regreso.

Nos detuvimos para ver algunas pinturas rupestres, para sacar fotos en un punto panorámico y en Gualjaina de nuevo.

En Esquel caminé un poco por el centro y compré empanadas en una rotisería: La Gallega ($60 cada una). La especialidad de la casa de comida son las pizzas y calzones, jamás vi tanta variedad. Lástima que no es tan económica como yo hubiera deseado.

El día siguiente fue más tranquilo. Fui caminando a la estación de La Trochita, un tren a vapor de trocha angosta. Originalmente tenía un trayecto bastante más largo. Ahora ha sido recortado en dos partes: la primera es la que va de Esquel a Nahuel Pan; la segunda, la que une El Maitén con desvío Thomae. Yo realicé el paseo que termina en la población mapuche de Nahuel Pan.

Primero validé el pasaje que me dieron en la agencia de turismo (una especie de check in en la mesa de entradas) y después ya fui al andén a esperar el tren. Hay un pequeño museo que se puede visitar.

Finalmente llegó el tren. Me tocó un vagón belga de la década del ’20. El viaje a Nahuel Pan recorre hermosos paisajes. Además fue amenizado por una guía y un músico que nos enseñó a contar en mapuche.

Apenas llegamos a Nahuel Pan hice dos cosas: pasé al baño y fui a comprar tortas fritas recién hechas. Si van más tarde se acaban. Te dan un rato para visitar el pueblito: comprar artesanías y sacarse fotos con la locomotora.

Volvimos a Esquel. Era temprano así que podría haberme tomado el colectivo a Trevelin que pasa cada 45 minutos por la avenida Alvear, pero estaba cansada. Decidí tomármelo con calma. Busqué la heladería Jauja y pedí un helado de lemon pie y sauco de la pasión.

Me acosté un rato a la siesta y ya más tarde salí a conocer el centro y comprar souvenirs. Encontré al fin un sitio barato donde comprar comida hecha. Se llama Alto Pollo y queda en San Martín y Sarmiento. Ese día cenaría lengua a la vinagreta y ensalada rusa.

Mi último día en Esquel también lo ocupé con una excursión, pero una que solo realiza la empresa Limits Adventure. La excursión se denomina túneles de hielo. Dudé mucho en hacerla porque el túnel todavía no estaba formado. Cada año, a fines de enero o mediados de febrero, se forma un túnel de hielo de unos 100 mts que dura apenas un mes antes de derretirse del todo. Este año, una nevada había atrasado la formación del túnel. Me decidí a último momento y no me arrepiento.

Primero fuimos hacia el Parque Nacional en una 4×4, en dirección al cerro La Torta. Ya en el Parque seguimos hasta las cabañas Rincón del Sol. Es un terreno privado. Si van con su auto, sólo pueden acceder hasta el estacionamiento. Nosotros teníamos el permiso para seguir, el guía cambió la tracción del vehículo y subimos 9 kms por un camino sinuoso con rosas mosqueta en flor. Era el camino que usaban los carros que acarreaban leña del bosque.Una pareja hizo todo el recorrido caminando, yo no lo haría. Eventualmente tuvimos que parar porque ya no había camino.

El guía nos dio palos de trekking y realizamos los últimos 2,5km de subida a pie, en un bosque de lengas con maravillosas orquídeas. Una vez en la cima, con una vista panorámica espectacular, vimos la nieve y llegamos a la vertiente de la cascada del arroyo Irigoyen. Probé el agua helada. No teníamos el túnel de hielo grande, pero tuvimos uno mini que sirvió para las fotos. Iván, el guía, sabe de fotografía así que nos ayudó mucho. Todo me gustó.

Regresamos y en un mirador del lago, cerca de donde habíamos dejado el vehículo, nos esperaba una picada con unas deliciosas berenjenas al escabeche caseras.

Ese día volví a caminar Esquel. Procuré acostarme temprano. Para la cena compré comida en Alto Pollo: carne asada con puré.

¿Qué puedo decir? Esquel me conquistó. Al otro día viajaría a Chile.

PENDIENTES: Excursión al glaciar Torrecillas, Trevelin y la ruta galesa (ideal ir en octubre para ver los campos de tulipanes en flor), Portada Sur, Villa Futalaufquen y pinturas rupestres, mirador del Lago Verde y lago de las Juntas, Laguna Escondida, Laguna la Zeta…

DATOS:

  • Senderos a realizar en Parque Nacional los Alerces: ver
  • TRANSPORTES ESQUEL va todos los días de Esquel a Lago Puelo a través del Parque Nacional los Alerces. Es conveniente comprar los pasajes con anticipación. Horarios: Terminal de Esquel 8:00. Villa Futalaufquen (PNLA) 9:15hs. Bahía Rosales 9:45. Lago verde 10:30. Lago Rivadavia: 10:50. Villa Lago Rivadavia 11:20. Cholila 12:00. Epuyén 12:40. El Hoyo 13:10. Lago Puelo 13:30. Regresa de Lago Puelo a las 15:30. Pasa por Villa Futalaufquen 20:45. Es la manera más económica de visitar el Parque Nacional. Uno puede ir trasladándose de camping o simplemente pasar el día. (transportesesquel@hotmail.com, 02945-453529).
  • En Trevelin se pueden visitar casas de té galés, las cascadas de Nant y Fall, viñas, un molino y un poco más lejos el lago Rosario y el río de Corcovado donde se realiza rafting. Hay canopy en Pueblo Alto.
  • En Valle Chico y Nahuel Pan se realizan cabalgatas.
  • Se hace kayak en el Parque Nacional Los Alerces.
  • El invierno Esquel habilita su centro de esquí La Hoya.
  • Hay vuelos a Esquel todos los días menos los martes.
  • Cabañas Rincón del Sol: (02945) 15652902 / 699258. Desde las cabañas en el Parque Nacional a veces el dueño organiza excursiones a los túneles de hielo.
  • Se puede ir caminando (o en bici) a la Laguna La Zeta desde el centro, pero son 4km en subida. También es posible subir en taxi y bajar a pie.
  • En El Hoyo se encuentra el laberinto más grande de Sudamérica.
  • Pueden visitar la comuna rural Alto Río Percy, el lago Baguilt o la Reserva Huemules si van con auto.
  • Un sitio hermoso, que pasan cada vez que van al PN Los Alerces, es la Laguna Terraplén con un grupo bastante grande de flamencos. No pude sacarle ninguna foto, pero les recomiendo hacer una parada en el lugar. Y me dijeron que hay buena pesca (truchas).

De Bariloche a El Bolsón

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Este verano decidí no viajar tan lejos y fui a la Patagonia. Empecé por Argentina y luego pasé a la Carretera Austral en Chile (lo que resultó una aventura).

Todo empezó a mediados de enero, con un avión de Aerolíneas Argentinas a Bariloche y un taxi a Aeroparque porque cuando salí de casa todavía era de noche. Despegamos a las 8:10 y aterrizamos dos horas después.

¿Por qué Bariloche si ya lo conozco? Bueno, Bariloche nunca aburre y hay vuelos de varias aerolíneas por lo que uno puede buscar precio. Además, ¿sabían que Bariloche está dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi? Lo malo es que si bien en temporada alta aumenta el flujo de gente en la ciudad rionegrina, el municipio no aumenta la frecuencia en el transporte y se forman largas filas. Así comenzó mi viaje: esperando el colectivo 72 que va del aeropuerto al centro de la ciudad y viendo cómo iba juntándose más gente y más gente. Temí no poder entrar al colectivo. Y el problema es que pasa cada dos horas. Pero al final todo salió bien y subí al colectivo de las 11:15hs. El 72 pasa por la terminal y luego va al centro de Bariloche. Me dejó a dos cuadras del departamento que había alquilado por Airbnb. Sinceramente recomiendo hospedarse ahí. No tiene cocina, pero la ubicación es genial. Cuenta con una pava eléctrica para prepararse el desayuno, un balconcito y obviamente un baño (diminuto, pero un baño al fin). Eva, la anfitriona, es muy amable y me dejó instalarme antes de la hora del check in. Mejoraría con una heladerita y unas cortinas black out, mas ese último es un problema que encontré en casi todos mis alojamientos en el sur.

Tenía hambre y sueño, pero el hambre pudo más. Fui a Ren, un restaurante vegetariano con comida para llevar. La comida es rica, pero nada de otro mundo. Creo que le falta variedad. Después de comer me acosté un rato aunque no sé si llegué a dormir.

Me levanté y salí a recorrer el Centro Cívico y la calle principal. Compré un pullover, algunas especias patagónicas, comí un helado en Mamuschka (chocalate al limón y multifruta) y cené empanadas de La 10. Son caras, pero al menos probé de cordero, carne cortada a cuchillo y hongos.

Al otro día decidí ir a conocer el Cerro Campanario. Tomé el colectivo 20 que va al Llao Llao y me bajé en el km 17,5 (la parada está enfrente del sitio). Nuevamente el colectivo iba llenísimo. Era como viajar en una lata de sardinas. Subí en la aerosilla. Debo confesar que una vez en la cima el paisaje es impresionante desde todos los ángulos. Se había levantado mucho viento así que entré a la confitería y tomé un chocolate caliente con un brownie. La bajada del cerro en la aerosilla con vista al lago fue hermosa.

Volví al centro y como no quería gastar mucho, comí el combo del día en Mostaza.

Comenzó a refrescar cada vez más. Fui a la Feria Artesanal y antes de las 17hs estaba en la agencia donde había contratado una cabalgata por el Cerro Los Leones. Vino a buscarme Gerardo, el dueño. Fue muy amable, pero todo se atrasó porque el resto del grupo suspendió a último momento y los caballos no estaban. En vez de iniciar la cabalgata a las 18, lo hicimos a las 19hs. Fue una hora de cabalgata en vez de dos (tal vez porque estaba sola y uno tarda más en grupo o porque estaba bajando el sol y refrescaba a cada minuto). Excepto esto, me gustó recorrer el cerro cruzando arroyos. Mi caballo -Inti- era muy tranquilo así que lo pasé bien.

Gerardo me dejó en el centro. Por suerte encontré el supermercado Todo en la calle principal que vende comida para llevar. Compré una milanesa y una bomba de papa en la rotisería y un tomate en la verdulería. Esa fue mi cena.

Al otro día sí tenía una excursión largamente esperada, una excursión que no muchos conocen y que fue fabulosa. Había reservado mi lugar por whatsapp. Lo primero fue ir en colectivo a Bahía López con el colectivo 10, con la preocupación de que si lo perdía ya no iba a llegar. Pero lo tomé a las 8:10 y pude ir sentada. Me preocupé un poco porque se atrasó en Colonia Suiza (precioso el Mirador del lago Moreno que vi desde el colectivo) pero llegué bien. Especialmente porque salimos más tarde ya que el grupo más grande también se había atrasado.

La excursión al Brazo Tristeza consiste en una navegación por un brazo no tan conocido del Nahuel Huapi que finaliza en un denso bosque al que sólo se llega en barco. Con un bote nos bajaron a una playa virgen y caminamos por un sendero de coihues hasta la misteriosa cascada Frey que impacta por su belleza y que, desafortunadamente, no es fotogénica. Es un lugar mágico al que sólo llega ese barco. No tengo palabras. Fue increíble. Nadie quería irse del paraíso.

Ya de nuevo a bordo en el barco almorzamos panzottis de verdura con salsa mixta (habíamos desayunado con ricos budines). En conjunto, fue una gran experiencia.

Como llegamos más tarde de lo calculado y había perdido el colectivo de vuelta, la guía me llevó en auto hasta uno de los senderos del Llao Llao. Ahí aproveché a caminar hasta un bosquecito de arrayanes. Me encantó. De ahí fui hasta el hotel Llao Llao. Hay una parada abajo, pero subí a la puerta del hotel puesto que el colectivo 20 sale de arriba y quería viajar sentada. ¡Lo conseguí! Mejor, porque tardé bastante en llegar por el tránsito de la avenida Bustillo.

Aproveché mis últimas horas en Bariloche para comer un helado en Rapanui (chocolate al 80% y berry champ). Caminé un poco por el Centro Cívico y cené trucha en La Esquina. Buen precio, pero demasiadas espinas.

Listo Bariloche, al menos en este viaje.

PENDIENTES: Originalmente quería ir de Bariloche a Villa Traful para navegar sobre el bosque sumergido. Sin embargo, descubrí que los buses que van de Bariloche a Traful lo hacen sólo de jueves a domingo. Hay combis que salen todos los días desde Villa la Angostura, pero los horarios no me coincidían. La empresa se llama La Araucana. No tendré más opción que volver…También vi que hay paseos en velero a la isla Huemul. Lamentablemente, el día que tenía libre había mucho viento y el puerto estaba cerrado. Pueden consultar aquí: velero Fantasma, El Orgulloso.

Otros sitios: criadero de truchas de Colonia Suiza, bar de hielo. Me dijeron que hay un lindo paseo desde el Refugio Neumeyer. Asimismo hay varios senderos en el Valle del Challhuaco.

Al día siguiente fui a la terminal con el 20. Había comprado con tiempo el pasaje a El Bolsón con la empresa Vía Bariloche. Salimos puntualmente a las 9:30hs. Dos horas después llegaba a El Bolsón. Es importante saber que no tiene una terminal de modo que cada bus parte o llega a un sitio diferente. Caminé al hotel Amancay y me instalé. Originalmente había reservado en el Residencial Las Margaritas, pero me cancelaron la reserva ya que la dueña tenía un problema serio de salud. Ahora cambió de nombre y se llama Residencial del Turista. El hotel tiene una buena ubicación. Lo bueno del hospedaje: desayuno incluido, limpieza, ducha caliente, calefacción, atención. Lo malo: no llega el wifi a la habitación, dejé medio sandwich de milanesa para que me lo guardaran en la heladera y al otro día no estaba.

Lo primero que hice, obviamente, fue ir a la famosa Feria de Artesanos que está en la plaza los jueves, sábados y domingos. Es de locos. Se puede comprar de todo, desde semillas y frutas a souvenirs y tintura para el pelo. También hay varios puestos de comida con porciones abundantes y precio accesible. Yo comí una empanada frita de carne y dos tarteletas de verdura. Acompañé mi almuerzo con un licuado de frutilla. Las milanesas que vi que vendían eran pantagruélicas.

Después fui a Grado 42, la agencia adonde tenía reservada una excursión para la tarde. La excursión más importante para hacer es la del Cajón del Azul, pero es una excursión de todo el día y yo no tenía tanto tiempo. Hice entonces el circuito del Río Azul.

La primera parada de la excursión fue en Cascada Escondida adonde realizamos una pequeña caminata mientras la guía nos explicaba sobre la flora del lugar. De ahí fuimos a la cosa del río Azul (el mismo que se encajona). Estuvimos un rato disfrutando de su paz. Yo caminé bordeando el río sintiéndome en comunión con la naturaleza. Después fuimos al mirador del valle y ascendimos a Cabeza de Indio, una formación rocosa que esculpe el perfil de un rostro humano. Muy linda excursión de medio día.

Ya en el centro, fui a comer un helado de murra y chocolate brownie en Jauja, una heladería que amé y que lamento que no tenga sucursal en Buenos Aires. Si van, prepárense para hacer cola porque todo el mundo quiere los helados de Jauja. Especialmente en El Bolsón.

Después pasé al supermercado y encontré una rotisería económica – Roti Sara – donde compré un sandwich de milanesa. Me comí la mitad en el comedor del hotel y, como no tenía más hambre, pedí si podían guardarme la otra mitad en la heladera para el otro día… y ya sabemos cómo terminó eso.

A la mañana siguiente, después de hacer el check out y dejar mi valija en recepción, fui en auto a Lago Puelo con una pareja que había conocido en la excursión del día anterior. Hay que pagar la entrada porque es un Parque Nacional ($160). Llegamos justo a las 11hs, hora en que partía una navegación al límite con Chile. Me interesaba el paseo, pero no quisieron venderme el pasaje con tarjeta. Sólo efectivo. Me quedé con las ganas. La verdad es que no fueron nada simpáticos. Hay maneras y maneras de decir las cosas.

Ya que no podía hacer la navegación, caminé por la orilla del bellísimo lago hasta la Playita. Hay varios senderos en el lugar. Yo hice dos: el Pitranto Grande y el Bosque de las Sombras. Este último es como entrar en un bosque encantado. Los otros senderos que no tuve tiempo de recorrer eran los del Jardín Botánico, Población Rietman, la Voz del Arce, Faldeo y Mirador del Lago.

Como supuestamente el micro que yo debía tomar salía a las 17hs, salí antes de las 14 hacia El Bolsón. Hacía ya mucho calor. El colectivo cuesta $45 y parte frente al camping Delta del Azul. Para en el pueblo Lago Puelo, que sólo conocí de pasada.

Tomé un helado en Jauja de Boysenberry y chocolate con naranjitas y, tras buscar mi valija en el hotel, salí a las 16:15 hacia la “terminal” de Crucero del Norte que estaba a varias cuadras. La oficina estaba cerrada y a las 17hs comencé a ponerme nerviosa. ¿Y si el micro salía de otro lado? Pero no. Estaba atrasado. Esperé y esperé. Al final me había apurado en el Parque Nacional por nada. Recién llegó a las 19hs!!!! Resulta que el micro venía de Buenos Aires. Encima no sólo paramos en Lago Puelo sino en un mercado donde uno de los choferes compró una tira de asado. Sí, así como lo digo.

Ya pueden imaginar que llegamos a Esquel mucho más tarde de lo estipulado. Terminé cenando una lata de ensalada de atún que me había llevado. Nunca más viajo con Crucero del Norte. Mejor vayan con Vía Bariloche o Don Otto.

DATOS:

  • La mayoría de los colectivos en Bariloche funcionan con la tarjeta SUBE, la misma que usamos en Buenos Aires. Los colectivos en El Bolsón se pagan en efectivo.
  • El pasaje del aeropuerto al centro cuesta $64 (así que lleven la SUBE cargada). Los demás colectivos salen $35, no importa el trayecto.
  • Cabalgatas Lo del Paisa en Bariloche. +5492944913521 / +5492944967897.
  • El Parque Cerro Leones tiene visitas a las cavernas y a la cumbre. Yo hice el paseo hace un par de años y lo recomiendo. Si no van con auto y no pagan el traslado, pueden ir en colectivo con la línea 33 de la empresa “Las Grutas”. Lamentablemente esa empresa es la única en Bariloche que aún no trabaja con la tarjeta SUBE sino que posee su propia tarjeta. El colectivo tampoco deja en la puerta sino que hay que caminar un poco.
  • EXCURSIONES TRADICIONALES para realizar en Bariloche: Cerro Tronador y ventisquero negro, cerro Catedral, Circuito Grande, Circuito Chico, Cerro Otto (teleférico, Euca Bariloche), Isla Victoria y Bosque de Arrayanes, Puerto Blest y Lago Frías. Otras excursiones: Aldea Duende, Parque Temático Nahuelito, Cerro Viejo. También se pude pasar el día a orillas del lago Gutierrez o del lago Mascardi. Hay un city tour desde el Centro Cívico que sale todos los días a las 10, 11:30, 14, 15:30, 17 y 18:30hs.
  • Roti Sara queda en Av. Sarmiento 3091. Tel: 4455098. El Bolsón. Tienen sandwiches, tartas, pizzas, pastas, empanadas y pollo al spiedo. Se puede comer bien por 200 pesos o menos.
  • EXCURSIONES para realizar en El Bolsón además de las ya mencionadas: Cumbre del Piltri, rafting río Manso, canopy en el bosque, bosque tallado, travesía en kayak, laberinto, cascada Corbata Blanca, parapente, bautismo de buceo.
  • También desde El Bolsón se puede ir a La Trochita, sector de El Maitén. Ahí se encuentra también el taller ferroviario.
  • Trekking en Lago Puelo: lista de senderos.
  • Navegación en Lago Puelo con gente mala onda llamada Náutica Puelo: Circuito límite con Chile a las 11 y a las 16hs, circuito de las bahías a las 14 y a las 17:30hs.
  • Traslados a la confluencia del Cajón Azul o Hielo Azul: salidas cada dos horas desde las 9 a las 17hs. Regreso desde las 12 a las 20hs. Tel 0294-154707133, 0294-154417355. $250.
  • Cabalgatas en El Bolsón Fofocahuel: 0294-154601211.
  • Desde Lago Puelo hay un colectivo que se interna en el Parque Nacional los Alerces y termina en Esquel. Como no va por ruta 40 tarda mucho más. Lleva, eso sí, a la Portada Norte del Parque.
  • Si van a algún refugio de montaña, deben registrarse antes. Para llegar por cuenta propia al Cajón del Azul deben tomar el colectivo que va a Wharton. Todos los colectivos pasan por la avenida principal de El Bolsón. Desde Wharton son 6,5 km al refugio La Playita, luego 1,5 km a La Tronconada y finalmente 2km al Cajón del Azul.