San Rafael aventura

Etiquetas

, , , , , , ,

Viajé entonces desde la ciudad de Mendoza a San Rafael. Tenía una reserva en un hostel ubicado casi enfrente de la terminal, el hostel San Rafael (sí, no se gastaron con el nombre). ¿Qué puedo decir? Cuando llegué había un quilombo bárbaro, con música a todo volumen. ¿Es recomendable? Depende. Si tenés 20 años y te gusta tener fiestas todas noches,  sí. Si buscás un hostel más serio, no. El hostel es una casa adaptada para tal fin. Mi habitación era amplia y cómoda (yo pedí con baño privado), con televisor y ventilador. La cocina era linda y había una pileta en el patio. Sin embargo, era muy ruidoso y tenía varias falencias. Franco, el dueño, es muy amable pero dejaba que un par de voluntarios mochileros se encargaran del hostel. Le ponían onda pero no tenían experiencia y, de hecho, eran los que promovían bailantas de noche y ponían la música a todo volumen hasta las 3am. Hasta pensé en irme a dormir al baño. Mejor ir en temporada baja. Otros problemas. ¡No me dieron toalla! Las tenían que lavar y no las llevaban al lavadero. Me tuve que arreglar con una sábana. El desayuno era una lotería. Se suponía que empezaba a las 8:30 (incompatible con las excursiones que suelen empezar más temprano) pero a veces ni después de las 9 horas tenían algo preparado. ¡Se quedaban dormidos! Dos veces tuve a abrirle a la señora de limpieza. La ubicación, eso sí, es genial.

Hay otros alojamientos que pueden conseguir por el mismo precio en San Rafael.

  1. Hotel Almería, ubicado justo en el centro. Me comentaron que es bastante bueno. No contestan emails. Lo mejor es llamar por teléfono.
  2. Casa del Maestro, también en el centro.
  3. Hostal Nahuel, un poco lejos del centro pero con una hermosa piscina.


El Nihuil

Apenas llegué salí a comer un helado en Josselin y comprar sandwiches de miga y algunas excursiones. Me recomendaron la empresa Nueva Cepa. Contraté por tanto para el día siguiente un tour al Cañón de Atuel. Es la excursión más importante en San Rafael.

Nuestra primera parada fue en El Nihuil, un embalse formado sobre el río Atuel. Es el más grande de la provincia de Mendoza y es hermoso. Se respira mucha paz.

Luego entramos en el cañón, recorriendo el río Atuel. Pese al humo ocasionado por los incendios en Chile, quedamos impactados por las geoformas, especialmente por el “submarino” en el embalse Valle Grande. Me encantó. Luego seguimos viaje hacia Valle Grande. Ahí existen muchas empresas que se dedican a turismo aventura. Nosotros fuimos a hacer rafting en el río ($300). Yo me animé porque dicen que es un buen río para principiantes. Fue muy divertido. De allí fuimos a recorrer la bodega Labiano, una bodega bastante antigua. Aunque al final no lo compré, me gustó el licor de vino y ciruela.

Ya de vuelta en el hostel, cociné milanesas para el día siguiente y me preparé una ensalada de atún para cenar.

Embalse de Valle Grande

No estaba muy segura de qué hacer al otro día. Originalmente había pensado en ir por mi cuenta a Valle Grande (hay micros desde la terminal) y allá probar suerte con varias actividades, pero al final compré una excursión a Los Reyunos (hay colectivos a Los Reyunos, pero sólo los fines de semana).

¿Qué se puede hacer en Valle Grande además de rafting? Bueno, hay un catamarán para recorrer el lago artificial y un parque arqueológico con pinturas rupestres. ¿Actividades? Yo me quedé con ganas de hacer cool river, tirolesa y arborismo. Abajo les paso los datos de algunas empresas. La excursión a Los Reyunos fue regular. Tal vez debí haber ido a Valle Grande de nuevo.

Hablemos de Los Reyunos. La primera parte estuvo muy buena. Fuimos a un sector del embalse realmente precioso. Si nos hubiéramos quedado ahí, creo que el paseo hubiera sido mucho mejor. Esa parte está bajo la concesión de la empresa Kaike y tiene varias actividades. Yo me animé a hacer tirobangi, una variante de la tirolesa en la que no se utilizan las manos para frenar. Muy lindo pero ¡muy rápido! Eso fue lo mejor del día. Como dije, yo hubiera preferido quedarme. El paseo en catamarán desde esta zona lleva hasta unas geoformas que sólamente se ven desde una embarcación. También me comentaron que hacer buceo allí es bastante impresionante porque se puede seguir la línea de las montañas.

Pero la cosa es que no nos quedamos. Salimos hacia el Club Náutico ($65 de entrada). Como algunos querían almorzar y no quisieron el asado que ofrecían de parte del tour, perdimos tiempo en Inti-Co (yo me había llevado el sandwich de milanesa). No vayan!!! La atención es pésima y los platos son caros. Aunque yo no comí, la opinión de los demás fue que: a) en 1 hora nunca les sirvieron la comida (en un caso se la dieron para llevar y en otro se quedó sin comer), b) estaba fría, c) no era lo que habían pedido.

Los Reyunos

Finalmente fuimos hasta el camping para pasar la tarde. Estaba LLENO de gente. Yo decidí tomar el catamarán que salía a las 15hs ($150) para recorrer ese sector del lago. Estuvo bien pero me pareció muy corto. Después me metí un rato al embalse ya que hay un sitio -pequeño- autorizado para nadar. Estaba repleto de gente aunque las aguas del río Diamante son bastante frías. Nadé un poco para entrar en calor.

A la vuelta, y a mi pedido, pasamos y paramos un rato en la antigua iglesia “Nuestra Señora del Carmen” de la Villa 25 de Mayo. La Villa fue el primer asentamiento colonizador de la zona. Creo que vale la pena visitar el lugar. Yo me quedé con ganas de conocer el Fuerte Histórico. Pueden ir en colectivo. La empresa Buttini va con el 575 y el 543.

Ya de vuelta en el hostel, compré empanadas en la rotisería Guillén (Paunero 358, tel: 0260-4439304/ 154503700, hacen envíos).

Al día siguiente pasaron a buscarme a las 7:20. Había contratado una excursión a El Sosneado. Hay pocas empresas que van. Yo la conseguí en Tierra del Vino, pero en verdad sólo fueron los intermediarios. La agencia se llama Diamante Viajes y tiene oficinas en San Rafael y en Malargüe. Fue una de las mejores excursiones del viaje. Una gran experiencia. Tengan en cuenta que es imposible ir por cuenta propia (salvo que tengan auto). Nosotros fuimos con un micro 4×4 porque el camino es complicado.

La primera parada fue en las Salinas del Diamante. ¡Yo no sabía que existían salinas en Mendoza! Tuvimos una pequeña charla sobre los distintos tipos de sal y compré algunas que acá no se consiguen. No son las Salinas Grandes de Jujuy, pero también son preciosas.

La siguiente parada fue en el pueblo de El Sosneado. Nos detuvimos a desayunar en el Parador El Chacallal. Las mejores medialunas, en serio. Creo que le gana a las medialunas del Parador Atalaya (Chascomús). Recién hechas, calentitas. Para comerte una docena vos solito.

Dejamos atrás las casas y nos metimos por camino consolidado. Nos acercamos a la cordillera. Paramos a sacar fotos desde donde se veía perfectamente el cerro El Sosneado, escenario de la tragedia de 1972. Allí cayó el avión uruguayo con los jóvenes jugadores de rugby y sucedió el “milagro de los Andes”. Seguimos entonces hasta un hotel abandonado, antaño lujoso: el Hotel Termas El Sosneado. El hotel fue inaugurado en 1938, pero cerró sus puertas a mediados de 1953. No se sabe bien por qué lo abandonaron. Ahora sólo quedan ruinas de un esplendor pasado.

Almorzamos un sandwich de jamón crudo tratando de protegernos del viento entre sus ruinas y luego disfrutamos de un largo rato en una de las piletas termales de azufre (agua tibia, hermosa). La pileta de hormigón tenía agua más bien fría así que todos fuimos a una pileta natural que está al lado. No tengo palabras para describir lo que significó estar en una pileta termal rodeada de un paisaje de película.

Nos fuimos y llenamos las botellas en un arroyo de agua mineral. Luego merendamos en la Laguna del Sosneado. Fue un día para recordar.

El último día en San Rafael me levanté un poco más tarde. Ya no quedaba mucha gente en el hostel así que estaba tranquilo. Fui a pasear por el centro de la ciudad: la peatonal, la iglesia, las tiendas de sourvenirs… Junto al Museo Ferroviario hay un sitio con artesanías MUY BARATAS.

Laguna El Sosneado

Me quedaron pendientes el Museo Ferroviario, el Museo de Historia Natural (que queda cruzando el río Diamante) y los puestos de artículos regionales y artesanías que están cerca de este museo. Pueden tomar el colectivo 540 porque está a unos 9km del centro. También me hubiera gustado visitar el Laberinto de Borges: parece un lugar realmente mágico.

A las 13hs tomé el micro hacia Malargüe.

DATOS:

  • Email Franco Aveiro, Hostel San Rafael:  hostelsanrafael@gmail.com  / Tel: 0260-4421800   No sé si el hostel continúa funcionando.
  • Bosque aéreo Euca. Diversión y aventura en Valle Grande. Más de 40 juegos con plataformas en árboles.
  • Parque de aventura en Las Tinajas. Risco Viajes.
  • Turismo aventura Saint Joseph, Valle Grande. (0260) 154673443
  • Argentina Extremo Rafting, Valle Grande- (0260) 154612437
  • Nihuil aventura, El Nihuil. 260-4581150
  • Kaike Turismo Aventura, Los Reyunos: tirobangi, buceo, rappel, etc. info@kaike.com.ar  260- 4302617
  • Parque arqueológico Las Tinajas (camino a Valle Grande). Cueva y pinturas rupestres. 0260-154677010  Ruta 173 km 13, camino interno km 4,5.
  • Colectivos Iselín a Valle Grande, línea 515. Tarda 1hora15min. Desde la terminal de San Rafael a las 7, 9,11,12, 13, 15, 17, 18:30 y 23:45. Cañón del Atuel y El Nihuil sólo sábados, domingos y feriados a las 8hs. La empresa también tiene transporte a Malargüe, Las Leñas y ciudad de Mendoza.
  • Micro a Los Reyunos. El servicio lo presta la empresa Buttini por medio del ramal 575 y rige para sábados, domingos y feriados en tres frecuencias. El primero de los micros que sale de ciudad se puede tomar a las 9:30 de la mañana llegando a Los Reyunos a las 10.45, el segundo sale a las 12:30 y llega al destino a las 13.45, y el último parte a las 16.50 para llegar a Los Reyunos a las 18.05.Para el retorno, el primer micro sale del embalse a las 10:50 y llega a San Rafael a las 12, el segundo parte a las 13:50 y arriba a la ciudad a las 15, mientras que el último parte de Los Reyunos a las 18:10 y llega al centro a las 19:20.
  • Agencias de turismo con 4×4: Argentina Expediciones, Sierra Negra (recomendada) y Bruni.
  • Otras excursiones para hacer desde San Rafael (no tan comunes): Laguna del Diamante y desierto de las Huayquerías.

    Panorámica desde el Hotel El Sosneado

Mendoza: tierra del vino

Etiquetas

, , , , , ,

Este verano decidí ir a conocer una provincia argentina: Mendoza.

Mi vuelo desde Buenos Aires salía a las 6 de la mañana así que me levanté muy temprano y tomé un taxi a aeroparque. Llegamos a la ciudad de Mendoza antes de las 8 am. En la casa de la provincia me habían recomendado tomar un remise, así que eso es lo que hice y me salió $175. Si igualmente quieren ahorrar, acá les paso lo que averigüé para ir y venir del aeropuerto al centro:

  • Primera opción. Toman en el aeropuerto el colectivo 63 ($8). Para adentro pero luego da muchas vueltas y pasa por un barrio medio peligroso antes de llegar al centro (por eso no me lo recomendaron). Pasa cada hora, aprox. Hay sólo un ramal que va del aeropuerto al centro.
  • Segunda opción. Toman el colectivo 63 y, si no va al centro, bajan en la terminal. Allí toman el ramal Independencia x Casa de Gobierno o el  circuito UNC. La terminal está cerca del aeropuerto.
  • Salen caminando hasta la ruta y allí toman un colectivo de línea amarillo. Es el 300 x ruta 40. En información turística me recomendaron esta opción. Pasan seguido, son directos y no se meten en el barrio Las Heras. Son unas seis cuadras.

Ojo que si van a optar por el colectivo necesitan la tarjeta “Red Bus”. Eso significa comprarla y cargarla antes de subirse al colectivo. En Mendoza aún no funciona la SUBE pero la Red Bus es similar.

Me hospedé en el hotel Gutelcas, habitación 41. Aunque no es tan malo, no lo recomiendo en verano. El calor de la ciudad puede ser insoportable y el hotel no tiene aire acondicionado. La verdad, se hacía difícil dormir con un ventilador de techo que apenas se movía. Si van en verano NECESITAN un hotel con aire acondicionado o van a descomponerse de calor. Lo bueno del hotel es que está bien ubicado, cerca del centro, casi enfrente de un supermercado Carrefour y en una avenida importante. El colectivo 7 que sale de la terminal de ómnibus deja literalmente en la puerta del hotel. Lo bueno es que es barato, tiene buena ducha, wifi, televisor… Lo malo es que hay que subir escaleras, está medio abandonado (me dijeron que los huéspedes se roban cosas, así que mi velador no tenía bombilla) y no pude probar el desayuno porque se ofrece únicamente de 7 a 10 am y la mayoría de las excursiones parten a eso de las 7 de la mañana.

Por el mismo precio -o similar- encontré dos hoteles cercanos que vale la pena consultar. El hotel Edian a una cuadra del Gutelcas. No es muy lindo por fuera pero tiene aire acondicionado. El hotel Ideal a dos cuadras. Uno de los guías me lo recomendó. Fui a verlo y me permitieron recorrerlo. No es gran cosa pero tiene pileta.


Caracoles

Bueno, llegué, me cambié y fui a la oficina de turismo. Comí en el centro, en el restaurant Quinta Norte que tiene el menú del día a muy buen precio (se puede pagar con tarjeta) e incluye un vaso de jugo, agua o soda: $88. Yo comí lomo de cerdo con guarnición (puré instantáneo y arroz primavera). Se puede cambiar la guarnición a ensalada o papas al horno por $17. No se cobra cubierto y el ambiente es bueno.

Traté de dormir la siesta con ese calor bochornoso de enero. Me levanté a eso de las 17:20 y compré dos excursiones en la empresa El Cristo que me ofrecía cuotas sin interés. Paseé un poco por el centro y comí un helado de tiramisú y limón en La Reinese. ¡Tenía calor! Compré sandwiches de miga en una panadería para la cena, a los que hice honor en el hotel.

Al día siguiente tenía mi primera excursión. Y por suerte iba en una combi con aire acondicionado. ¿Mencioné que hacía mucho calor?

Me levanté a las 6 de la mañana y a las 7:15 pasaron puntualmente a buscarme. ¿Qué excursión era? Alta montaña por Villavicencio. Es cara pero, lamentablemente, si van en colectivo se van a perder la mitad del trayecto. Primero fuimos hasta el hotel Villavicencio al que vimos de lejos. No bajamos (hay excusiones específicas que van a Villavicencio solamente) sino que seguimos y subimos por los Caracoles, un maravilloso camino de cornisa lleno de curvas. Es una ruta impresionante!!!  Allí pudimos ver docenas de guanacos en libertad y varios cóndores sobrevolando las montañas. La única manera de conocer el camino de Caracoles es en excursión porque los micros van por otra ruta más segura.

Paramos en Uspallata y seguimos hasta el Mirador del Aconcagua. Por primera vez estaba ante el gigante de América, la montaña más alta del continente con 6960 mts y la más alta de la Tierra fuera del Himalaya (y sigue creciendo). Continuamos camino siguiendo las vías del tren, vías abandonadas a su suerte. Llegamos a Penitentes, un famoso centro de sky. Como en verano no hay nieve, el sitio tiene que inventar actividades para no cerrar. Nosotros subimos a la aerosilla  ($180) para tener una hermosa vista panorámica del lugar. Si quieren una foto tienen que agregar $150 más. 

Volvimos a la combi para seguir adentrándonos en la cordillera de los Andes. Cerca de la entrada al Parque Nacional Aconcagua tuvimos otra vista de la montaña. Más fotos. Tal vez no sea una montaña tan fotogénica pero emociona estar cerca.

Luego seguimos subiendo, abandonamos la ruta y llegamos al Cristo Redentor, límite entre Argentina y Chile. Allá hacía frío por la altura. Se puede comprar un chocolate caliente o alfajores de chocolate y frambuesa. Estaba en medio de la cordillera.

Bajamos y almorzamos en el pueblo de Las Cuevas. Yo había llevado un sandwich así que no entré al restaurant. La gente de la excursión va a llevarlos a un restaurant en especial. No creo que convenga. No es barato. Después fuimos a Puente del Inca donde paramos un rato para sacar fotos (bellísimo lugar), recorrer los puestos de artesanos y pasar al baño. Continuamos viaje hasta el embalse Potrerillos. El sol del atardecer se reflejaba en las agua azules. Se respiraba mucha paz. Finalmente llegué de vuelta al hotel.

Comí empanadas de carne que compré en una panadería.


Puente del Inca

¿Se puede hacer Alta Montaña por libre? Sí y no. Pueden hacer parte del recorrido, no todo. Hay micros que van a las Cuevas, a Puente del Inca y al Parque Nacional Aconcagua. Pero no se puede hacer todo en un día porque no da el tiempo. La empresa que va se llama Buttini.

Al otro día me levanté temprano pero ya me manejé por mi cuenta. Tomé el colectivo 2 a la terminal de ómnibus (pasa seguido) y allá tomé el micro de las 8:00 a Uspallata (Buttini), plataforma 55. El pasaje me salió $75,50 y tardó unas dos horas y media en llegar. Mucha gente fue a Potrerillos (los horarios a la vuelta son a las 15:30, 18:20 y 21:15).

En la terminal de Uspallata ya me estaba esperando un remise para ir a las Minas de Paramillos. Yo había arreglado por email el tema del transfer y el trekking en la mina. Compartí el paseo con otra chica que pasamos a buscar al hostel. Es una excursión super recomendable. Allá nos dieron el equipo (lleven abrigo aún en verano) y nos llevaron a las minas abandonadas (minas de origen jesuita). Nosotras tomamos el trekking guiado con rappel que dura tres horas y sale $380. Fue alucinante. Me encantó aunque nos mojamos con barro y agua helada. Nunca había hecho rappel y esta fue una buena -y fácil- manera de empezar. Si quieren pueden almorzar ahí (previa reserva). Si desean conocer las minas sin rappel desde la ciudad de Mendoza en una excursión, la única empresa que va es Huantata. Aviso que la “ciudad fantasmal” son las construcciones abandonadas de trabajadores de la mina.

El remise nos dejó de nuevo en Uspallata. Yo pensaba caminar un poco por ahí porque me encantó Uspallata (la próxima vez que viaje a Mendoza pienso hospedarme allí), pero se largó a llover y preferí volver a la ciudad de Mendoza. No había más pasajes para el micro de las 15:30 pero por suerte agregaron otro servicio y partí a las 15:50. Mientras hacía tiempo comí un helado de limón granizado, limón cerezado (¡sólo en Mendoza!) y chocolate en la heladería Victorinos. ¿Sabían que “Siete años en el Tibet” se filmó en Uspallata? El horno me esperaba en la ciudad. Uspallata es mucho más fresca.
IMG_4306
                                                      Mina abandonada

Dentro de la misma terminal tomé el colectivo 7 que me dejó en la puerta del hotel. Cené milanesas con ensalada en el mismo restaurant de mi llegada. Menú barato y aire acondicionado.

Al día siguiente me despertó un temblor. Era como si alguien me moviera la cama. Por suerte sólo fue un pequeño sismo. Esta fue la única excursión contratada en la ciudad de Mendoza que no me convenció. No era para mí. Se llama “Cordón de Plata” o “Valle de Uco”. Yo pensaba que era más de paisajes pero en realidad es sobre degustaciones y compras. Me pasaron a buscar a las 7:45. Fuimos primero al embalse Potrerillos y lo pude disfrutar con la luz de la mañana. Es aún más hermoso. Luego fuimos a la casa de té Hansel y Gretel a desayunar. Yo ya había desayunado algo. Me interesaba probar la tarta de frutos rojos pero no la servían sola y todo era carísimo. Ahí me di cuenta -muy a mi pesar- que el tour estaba pensado únicamente para que gastáramos plata. Es decir, obvio que todos lo son, pero este ni siquiera era sutil al respecto. Me aburrí como un hongo mientras los demás comían. Ahí tomamos un camino de montaña hasta Tupungato y un halcón casi atacó la combi porque le interrumpimos la comida. Si bien el trayecto fue interesante, ahí tuve mi segunda decepción (y la más importante): ni vimos el volcán (no esperaba estar cerca pero sí sacarle una foto) ni conocimos el pueblo. ¡Realmente anhelaba ver el volcán Tupungato! ¿Adónde creen que fuimos en Tupungato? ¿Adivinan? ¡Sí! A una bodega artesanal llamada Nonno Coletto a probar y comprar vinos. Pero la verdad es que ni siquiera fuimos a la bodega o a los viñedos, sólo al puesto de ventas. No me gusta el vino pero probé un mistela dulzón.

De la bodega fuimos al restaurant El Bodegón a almorzar. Para este momento yo ya me había cabreado. La excursión no era barata y todo eran añadidos para hacernos gastar más. No quise pedir ningún menú. Comí dos empanadas de carne y nada más. Cuando terminamos de comer, fuimos a ERMES Nuez donde vendían nueces y frutas desecadas. Acá sí compré algunas nueces (también vendían miel y orégano). Eso es todo lo que conocí de Tupungato. Una decepción.

Seguimos viaje hacia Tunuyán. Vides y más vides. Muchos viñedos. En Tunuyán el paseo mejoró un poco. Recorrimos el Manzano Histórico: el manzano propiamente dicho,  el Cristo de la Hermandad y el Monumento “Retorno a la Patria”. También fuimos a un pequeño museo. Lamentablemente no conocimos el centro de Tunuyán. Tampoco hicimos ninguno de los senderos del Manzano Histórico.

Potrerillos

El regreso lo hicimos bordeando árboles frutales. La verdad es que el calor ya era enfermante. Comí un sandwich de carne en Subway con un primo que vive en la ciudad y volví al hotel. A la noche llovió así que refrescó un poco y pude dormir.

Me levanté a las 9hs. A las 12:30 tomé el micro de la empresa CATA hacia San Rafael.

Volví a la ciudad de Mendoza unos diez días después. Volví ya de noche y con lluvia. Como sólo era por una noche, había reservado un hotel cerca de la terminal. Jamás cometí un peor error que ese. El Hospedaje Alicia es un hotel piojoso que parece salido de una película de terror. Si no hubiera sido por la hora y la lluvia, me hubiera ido corriendo. NUNCA vi tanta mugre. En serio. Daba asco. Una bola de pelos taponando el drenaje de la ducha, cenizas de cigarrillo en la mesa de luz, cortinas y puertas absolutamente rotas, etc. ¡El baño no tenía puerta! Ni siquiera la amabilidad de los dueños, el televisor o el aire acondicionado compensan la suciedad. Tuve que repasar con alcohol en gel las superficies del baño y los muebles del cuarto. El trapo improvisado que usé salió negro. La cerradura tampoco daba mucha seguridad. Cené en el restaurant del hotel (un restaurant abierto al público, típico restaurant de terminal con borracho perdido incluido) un pollo al horno con puré. Traté de no pensar en las cucarachas. Dormí porque estaba cansada, nada más que por eso.

Al otro día desayuné y dejé mis bolsos. Por suerte los escondieron al fondo del restaurant. Fui caminando a la peatonal y pagué el bus turístico. Es una buena opción para recorrer la ciudad. Salimos a las 10am. Me bajé en la parada del Cerro de la Gloria, en el Parque General San Martín. El Monumento conmemorativo de la gesta libertadora del Gral don José de San Martín es impresionante. Después me equivoqué. En vez de esperar el próximo bus donde me había bajado (pasan cada hora) decidí adelantarme, bajar caminando el cerro y tomarlo en la siguiente parada. La cosa es que no llegaba más. Era más lejos de lo que había calculado y el Parque es inmenso. Alcancé finalmente el bus, pero por los pelos.

Estaba cansada así que me senté y recién volví a bajarme en el casco histórico fundacional de la ciudad donde visité las ruinas de la iglesia franciscana del siglo XVIII. Cabe aclarar que la ciudad de Mendoza fue fundada al pie de la cordillera de los Andes el 2 de marzo de 1561. El 20 de marzo de 1861 un terremoto devastador destruyó la ciudad colonial. Mendoza fue reconstruida y el centro histórico abandonado.

De ahí sí fui caminando tranquila hasta la siguiente parada: el acuario. Tenía curiosidad. No es gran cosa pero me conmovieron los axolotls (mucho Cortázar) y la gigantesca tortuga marina (aunque me da lástima que esté así confinada). Salí corriendo cuando escuché los altavoces del bus. Y me subí para otra vuelta.

Esta vez me bajé en el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas. Tiene varias salas y bastante información. Es completo y moderno. Tardé casi una hora en recorrerlo, así que no tuve que esperar mucho al colectivo. En principio había decidido dar dos vueltas completas, pero al final estaba muerta de hambre y terminé el recorrido en la Plaza Independencia. Comí algo en Subway y volví al hotel.

Originalmente yo pensaba ir al baño a cambiarme pero no más abrir la puerta me encontré con un espectáculo desagradable, repulsivo. Pedí mi valija y decidí salir lo más rápido posible del lugar. Al lado del hotel hay una remisería e ir al aeropuerto me salió más barato que cuando llegué. Era temprano por lo que pude ir tranquilamente al baño del aeropuerto, cambiarme y ordenar los bolsos antes de despacharlos. Juro que el baño de la terminal de micros es mucho más limpio que el del restaurant del hotel.

Me quedaron pendiente las Termas de Cacheuta, el Parque Nacional Aconcagua, todo Uspallata (salvo Paramillos), y el Parque San Martín también merece ir con tiempo.

DATOS:

  • Hotel Ideal (aire acondicionado, calefacción y piscina): Juan B.Justo 270. hotelideal_mza@hotmail.com  0261-4256842   /  4294173
  • Hotel Edian: Juan B. Justo 154. hoteledian@hotmail.com   0261-4230490 / 152427905
  • Radio taxi: 4280055
  • Si quieren hacer Alta Montaña por su cuenta tomen el primer micro hasta Horcones (unas 4hs) para realizar un trekking en el Parque Nacional Aconcagua. Hay una caminata moderada de 2,5 km hasta la laguna Los Horcones. Sino hay una caminata de 30 minutos hasta el mirador. Desde ahí se puede caminar hasta Puente del Inca y tomar el micro de las 16:50 a la capital. O dedicarle más tiempo al Parque Nacional y tomar el colectivo desde allí a Puente del Inca. Comer ahí y tomar luego el micro de las 20 a la ciudad. Yo me quedé con ganas de ir al Parque Nacional a caminar. Pueden dedicar otro día a Potrerillos y Uspallata.
  • ¿Qué se puede hacer en Uspallata? Se puede caminar o ir en bicicleta hasta las Bóvedas (hornos de adobe del siglo XVIII), el cerro de Siete Colores, el puente de Picheuta, el cerro  Tunduqueral y sus petroglifos (también hay un bosque de araucarias petrificado). Hay excursiones a las minas de Talco y las rutas Sanmartinianas.
  • Una interesante opción es ir de Uspallata a Barreal (San Juan). Hay servicios de micros los martes, jueves, viernes y domingos a las 20:30; y de Barreal a Uspallata los lunes, miércoles, viernes y sábado a las 6:00. Barreal está cerca del Parque El Leoncito. Pueden leer mi entrada al respecto.
  • Los vinos de Nonno Coletto son ricos y baratos. Hacen envíos a otras provincias.  Les recomiendo comprar nueces en ERMES Nuez ya que son muy económicas. Calle Brantiz 400 (Tupungato), cel. 02622 15677427 y 15511267. ermesnuez@yahoo.com.ar
  • City Tour, Bus hop on / hop off desde las 10 a las 18hs. $ 170.
  • Bus vitivinícola hop on/ hop off. Día completo (4 bodegas), Medio día (dos bodegas). Camino del Vino El Río (incluye bodega Norton), Camino del Vino Luján Sur (Chandon), Camino del Vino El Sol & Camino del Vino Valle de Uco.
  • Tarifas de algunas bodegas: degustaciones.
  • Termas de Cacheuta: Spa (solicitar reserva) & Parque de Agua Termal.
  • Turismo de montaña en Uspallata: Experiencia minera, observatorio astronómico, cabalgatas, etc. www.atraccionturismo.com, 0261-156451990
  • Email de las Minas de Paramillos: info@minasdeparamillos.com

Mirador del Aconcagua

Fin del viaje a Europa

Etiquetas

, , , , ,

Y llegamos al final. Aunque vino en etapas. La última noche en Creta apenas dormí. A las 4:30 tuve que abandonar el hotel. Dejé la llave en la puerta y salí. Caminé hasta la terminal de ómnibus (unas 6 cuadras). Al principio estaba preocupada pero había bastante gente en la calle, en general jóvenes que salían de bailar. Tomé el micro de las 5am al aeropuerto de Chania. Recorrí el freeshop que acababa de abrir. Partimos puntuales hacia Atenas.


Amanecer desde el aire

Una vez allí tuve que volver a pasar por donde revisan los bolsos. Un plomazo. El vuelo de Aegean a Madrid se retrasó unos minutos pero finalmente emprendimos viaje (por un momento tuve miedo que hubiera otra huelga). Llegué a Barajas y me recibió el frío madrileño. Me costó encontrar el bus express al centro. No me supieron informar bien y terminé yendo a la terminal 4 cuando el colectivo paraba perfectamente en la terminal 2 (que era donde yo estaba). Perdí tiempo al pedo. El bus sale €5. Yo había elegido un hotel que quedara cerca de una de las paradas del bus. Me bajé en Plaza Cibeles y caminé tres cuadras hasta el Hostal Olga. Como dije, elegí este hostal por ubicación utilizando google maps. Era un poquito más caro que otros más lejanos, pero seguía siendo económico. Es un lindo hostal, antiguo, tradicional. La habitación era amplia y estaba en Planta Baja (así que me salvé de las escaleras). Tiene televisor, buena ducha y buena atención. Muy tranquilo, ideal para descansar. Me gustó mucho. Creo que volvería a elegirlo si viajo a Madrid.

No descansé. Salí a caminar por la Gran Vía. Como estaba muerta de haIMG_3538mbre, comí una hamburguesa en The good burger, el primer lugar que vi. Quería algo rápido para seguir caminando. Fui a comprar unos libros en La casa del libro y conseguí una valija en El corte inglés. Era época de rebajas. A las 18hs me puse en la fila para visitar el Museo del Prado ya que a esa hora se entra gratis. Quedé maravillada por lo que vi. ¡”Las meninas” de Velazquez! ¡El Greco! ¡Goya! Me sentía como una fan girl en medio de tantas joyas de la pintura. Tuve que correr en alguna sala porque a las 20hs nos echaron.

Ya estaba muy cansada. Fui al supermercado del Corte Inglés, compré algunas cosas para degustar en Buenos Aires (latas de pescados especialmente) y un sandwich para cenar en el hotel. También tienen comidas preparadas. Me duché y me acosté. Mi última noche en Europa.

Al otro día hablé en el hotel si podía hacer un check out tardío por €10 y estuvieron de acuerdo. Así que no tenía que apurarme en sacar las valijas de la habitación (¡ahora tenía dos!). Tomé el subte (tuve que hacer combinación) para ver una exposición sobre Cleopatra que me interesaba. Había piezas arqueológicas de distintos museos, cuadros (entre ellos un prerrafaelista que siempre había querido ver) y vestuario de películas. Volví a El corte inglés a comprarme zapatillas y fui a FNAC por otros libros. Fue un día de compras. Por eso no conozco mucho Madrid. No tuve tiempo de visitar nada.

Almorcé rápidamente una trucha en el Museo del jamón sentada en la barra y volví al hotel. De ahí salí con mis dos valijas hasta la avenida Paseo del Prado donde para el colectivo (al principio no encontraba la parada) al aeropuerto. Llegué bien. Una vez que despaché las valijas fui a hacer los trámites para la devolución del IVA. Algo recuperé.

Partimos puntuales para São Paulo (Brasil) y llegamos de madrugada. Se me hizo larga la espera hasta que salimos a Buenos Aires. Llegamos a aeroparque. Una amiga me estaba esperando y me llevó en taxi a casa. La gran aventura había terminado.

¿Qué me quedó pendiente en Madrid? ¡Todo! Quería visitar la Casa de Lope de Vega, la catedral de Almudena, la Plaza Mayor, la Puerta de Alcalá y el Templo de Debod. También quería probar tapas caseras en la Sidrería El Tigre y en el Bar Quevedo. Y bueno, también tenía como opción conocer la ciudad medieval de Toledo. Sólo me moví entre Cibeles y la Puerta del Sol (allí está la famosa estatua de “El oso y el Madroño”).

En Madrid pueden contratar un city tour o subirse al bus turístico. Hasta hay un teleférico para tener una vista panorámica de la ciudad.

LUGARES CLAVES DE MADRID:

  • Museo del Prado (imperdibles las obras de El Bosco, Durero, Rafael, Goya, El Greco, Velazquez, Murill, Tiziano).
  • Plaza Mayor
  • Gran Vía
  • Museo Reina Sofía
  • Parque del Retiro
  • Museo Thyssen-Bornemisza (impresionismo)
  • Puerta del sol
  • Palacio Real
  • Puerta de Alcalá
  • Plaza de Cibeles
  • Catedral de la Almudena
  • Templo de Debod
  • Mercado El Rastro (mercado al aire libre los domingos)

DATOS:

  • Hostal Olga: hostal@hostalolgamadrid.com
  • Hospedaje en Chania: tel: 28210-41062, 694 240 2464

Bonus track. Museos, sitios arqueológicos, galerías y monasterios de Grecia. Horarios, tarifario.






Creta y el laberinto sin minotauro

Etiquetas

, , ,

Como iba diciendo… Llegué a la ciudad de Heraklio (o Heraclión) en un vuelo de Aegean, la aerolínea de bandera griega. Llegué de noche y no había mucha gente en el aeropuerto (¡temporada baja!!!!). Me costó encontrar la parada del autobús que va a la ciudad. Las indicaciones que me daba la gente no eran para nada claras. Finalmente encontré la parada, a cosa de una cuadra de la salida del aeropuerto. Para que no les pase lo mismo: una vez que salen del aeropuerto vayan hacia la derecha. Van a ver una avenida. NO crucen la avenida. Sigan derecho, con el aeropuerto a sus espaldas. Enseguida van a encontrar el sitio de donde salen los colectivos. En Creta, hay máquinas expendedoras de boletos (no en el vehículo sino afuera). El colectivo 78 los lleva a la terminal de autobuses. Yo pregunté cuál era el próximo que salía hacia el centro de Heraklio y lo tomé. Sí, todo en inglés.

Me senté adelante y le pedí al chofer que me avisara cuando llegara a la antigua puerta del Pantocrátor (en el hotel me habían dicho que me bajara ahí). Pasamos por el centro y finalmente llegamos. La parada está justo enfrente del hotel Castello City.  Parece un hotel fuera de mi rango presupuestario pero por ser temporada baja estaban en reparaciones así que era más barato. Los servicios del hotel son excelentes aunque la habitación y el baño no eran nada especial. El recepcionista me dio un mapa de la ciudad, un cupón de descuento para comer en el hotel y otro cupón para una bebida de bienvenida. El cuarto daba a la avenida y tenía un lindo balcón que no aproveché. Televisión, wifi, ducha, calefacción, todo bien. Y el mejor desayuno que probé en mi vida!!!!

Como estaba cansada, esa noche decidí usar mi cupón de descuento y cenar en el hotel. Pedí arroz con hongos. El restaurant está en el quinto piso y es hermoso, con vistas al mar. Maravilloso.

Al otro día, después de un gran desayuno, fui al último sitio arqueológico que me interesaba: el palacio minoico de Knossos. Estaba muy ansiosa. Fui caminando hasta el Museo Arqueológico ya que el colectivo para a una cuadra de distancia, frente a la plaza Eleftherias. La parada está en la puerta del cine Astoria. Compré en una máquina pasajes de ida y vuelta (€1,70 cada uno) y esperé unos minutos. Un cartel luminoso indica la frecuencia. Es el colectivo nro 2, color azul.

Llegamos a Knossos bastante rápido. El chofer no avisó ni nada pero el sitio estaba lleno de tiendas de souvenirs así que no es posible perderse. Además el bus termina ahí. Da la vuelta y retorna a Heraklio. Por las dudas, la parada está en la esquina de un café llamado “Minotauros”. Ahí se bajan. Caminan unos metros hacia adelante y van a encontrar la entrada.

Fue sinceramente emocionante conocer las ruinas (algunas reconstruidas por su descubridor, Arthur Evans) que dieron pie al mito del laberinto y el minotauro. Casi me daban ganas de saltar de contenta. Recorrí todo lo que estaba abierto al público. ¡Había pavos reales!

Hermoso. Cuando terminé, volví a tomar el colectivo (la parada está casi enfrente de la anterior) y me bajé del otro lado de la plaza Eleftherias, al lado de un kiosko. Visité el impresionante Museo Arqueológico, uno de los mejores de toda Grecia. Es como tocar la historia con las manos. Tiene obras emblemáticas que no podía creer estar viendo en persona.

Tenía hambre. Ya era tarde y no había comido nada. Me metí en la zona del mercado de Heraklio (ideal para comprar souvenirs, especias o aceitunas) y almorcé en un pequeño restaurant llamado Agora 1866. Lamentablemente no pude comer moussaka como quería porque se les había acabado. El estofado que había pedido no me gustó mucho pero el mozo, que se dio cuenta, me regaló un postre delicioso.

Volví al hotel a descansar un poco. Salí de nuevo a la nochecita para conocer la fuente veneciana y respirar un poco el ambiente cretense. Terminé cenando un helado de manzana y yogurt con granada (€3) en St’Oroloi. Además, usé el cupón del restaurant y me tomé un jugo gratis (no bebo alcochol, no me gusta). Estaba demasiado agotada como para comer más.

Al día siguiente decidí dedicarle tiempo al desayuno y aprovechar todo lo que me daba el hotel. Había tortas, varios tipos de panes, frutas secas, frutas frescas, mermeladas caseras, cereales, fiambres (destaco el queso feta), aceitunas y además se podía optar por un menú caliente que se preparaba a pedido (sin costo extra). Crêpes, panqueques, tarta de queso, etc. Yo iba a pedir el desayuno inglés pero como no andaba muy bien del estómago, opté por un omelette.

Di el último paseo por Heraklio ya que tenía que viajar a Chania (había decidido el traslado a otra ciudad de la isla ya que desde ahí los vuelos eran más baratos). Entré a la iglesia Agios Titos y caminé por el puerto.

Por suerte la parada de los colectivos estaba enfrente del hotel. Yo esperaba el colectivo 1 que dejaba en la terminal, pero como no pasaba decidí tomar el primer colectivo que fuera cerca. El conductor no era muy simpático pero me avisó donde bajar. Tuve que caminar tres cuadras pero llegué bien a la terminal. El bus salió a las 12:30 con dirección a Chania. Fue un viaje hermoso, entre montañas. Lo malo es que el viaje es largo y el micro no tenía baño. Cuando llegamos a Rethymno (una importante y muy visitada ciudad balnearia entre Heraklio y Chania) aproveché que era una parada de 5 minutos y le pedí al chófer de bajar al baño de la terminal. Por suerte me entendió (tengan en cuenta que no hablo griego así que todo era en inglés y no es que los griegos sean bilingües). Por lo que vi por la ventanilla, Rethymno me pareció preciosa y me encantaría ir. ¡Lo único que conocí fue el baño de la terminal!

Llegamos a Chania. Una de las terminales de ómnibus más lindas de Grecia. Me fui caminando al hotel, unas cinco cuadras. Tardaron en atenderme porque por la tarde ya no está la recepcionista. Me hospedé en el hotel Idramon, frente a la catedral de Chania. La ubicación es perfecta, lo mismo que la atención, pero la habitación no me gustó mucho. Claro que era baratísima. Sí, tenía baño privado, heladera, televisor y wifi pero era ruidosa y sin ventana al exterior. Tampoco incluía desayuno. La habitación era pequeña pero tenía un entrepiso. Arriba era más lindo mas había que estar agachado así que sólo lo usé para ver televisión. Bueno, no iba a estar mucho en la habitación.

En Chania ya no tenía nada programado. Sin excursiones (¡temporada baja!) y menos servicios de buses no había mucho para hacer. Tampoco es que tuviera tanto tiempo. Además Chania es uno de los sitios más bellos del mundo. Mar de un lado y montañas nevadas del otro. Fui a recorrer el puerto veneciano con su faro protector. La zona está llena de restaurants, sin embargo preferí comprarme algo en el supermercado y comerlo en la terraza del hotel.

Se van terminando las vacaciones. Apenas me levanté fui a conocer la primera iglesia católica que había visto en Grecia, justo estaban dando misa así que me quedé. Luego visité el Museo arqueológico y caminé hasta el faro. Comenzó a hacer calor. 30º en pleno invierno. Me senté a almorzar (¡por fin sin apuro y con tiempo para comer tranquila!) en uno de los restaurantes del puerto: Glossitses. Aunque era más caro, pedí  la pesca del día: pez espada con ensalada. Era delicioso. Luego me sirvieron una naranja y vino dulce como postre (de regalo).

Era el día de los enamorados así que había varias parejas. Yo caminé un rato junto al mar y más tarde fui por entre las callejuelas de la ciudad. Pasé por el hotel Contessa que apareció en la película “Zorba el griego”. De hecho, a pocos kilómetros de Chania está la playa que donde se filmó la película (no pude ir porque los fines de semana no había colectivos hasta allá).

Comí un panqueque con chocolate en Krepozali,  calle Potie 24 (todas las calles de Chania tienen pintorescos lugares donde comer)  y me empaché de dulzor. No cené.

Vi un atardecer fabuloso frente al mar y me acosté temprano. Al otro día tenía que madrugar.

DATOS:

  • Hotel Idramon    idramonhotel@gmail.com  +30 28210 41062/ cel +30 694 240 2464
  • La playa de Zorba el griego se encuentra en Stavros, bahía de Chania. El equipo de filmación solía comer en Mama’s place. La playa está a media hora de la ciudad.
  • SITIOS DE INTERÉS EN RETHYMNO Y CHANIA: Museo arqueológico de Rethymno, sitio arqueológico de Eleutherna, iglesia de Panagia en Meronas, sitio arqueológico de Aptera, Colección bizantina de Chania, museo arqueológico de Kissamos.
  • CRETA tiene muchos lugares de interés paisajístico. En temporada pueden visitar la Garganta de Samaria, la Garganta de Terisso o alguna de las tantas cuevas.

Recorriendo el Peloponeso

Etiquetas

, , , , , , ,

Mis últimas horas en Atenas. Me despierto a las 9hs y a las 11 voy en taxi (€ 11) a la terminal A de ómnibus. Se puede ir en trasporte público pero es bastante más complicado porque no hay nada directo desde la zona de la Plaza Sintagma. La recepcionista del hotel me ayudó con esto. Si van de mochileros, les cuento cómo acercarse hasta la terminal de larga distancia:

  1. Caminar hasta el subte. Puede ser la línea 1 desde Monastiraki o la línea 2 desde Plaza Sintagma.
  2. Bajar en estación Omonia. En la plaza Omonia deben tomar el colectivo 051 que los deja dentro de la terminal.

Allá compré un pasaje a la ciudad de Nauplia/ Nauplio / Nafplio,  capital de Grecia en el siglo XIX y puerto en el Peloponeso. Como había llegado temprano, comí en la terminal una especie de empanada de jamón y queso. Salimos a las 12:30hs. Como en el caso del viaje a Delfos, el bus era un carro lechero que paraba en todos lados (y olvídense de micros con baños, esa excentricidad argentina). Cruzamos el famoso istmo de Corinto (realmente impresionante) y llegamos a Nauplio pasadas las 15hs. Cuando me bajé en la ¿mini terminal? me costó ubicar el hotel a pesar de saber que estaba a dos cuadras. No tenía mapa pero tal como pasa en Buenos Aires, me ayudó el kioskero que estaba al lado de la terminal.

Me hospedé en el Hotel Park, habitación 111. No puedo quejarme del hotel ya que fue todo lo que esperaba. Gran ubicación, habitación amplia con heladera, televisor, wifi, desayuno buffet, etc. Me encantó que el baño tuviera bañera y las mejores toallas que he tocado. Única vez que sentí la tentación de ser como Homero Simpson y llevarme una toalla como souvenir (no se preocupen que no lo hice). Desde mi ventana se veía la fortaleza veneciana de Palamidi. Aunque los recepcionistas no eran muy simpáticos, me dieron un mapa de la ciudad y una llave/tarjeta extra para la electricidad. Explico esto por si no lo conocen. Para que no se gaste energía de más, muchos hoteles tienen llaves/tarjetas que activan la electricidad cuando uno entra y conecta la tarjeta. Cuando uno sale, automáticamente se apaga todo (menos la heladera). Yo necesitaba cargar las pilas para la cámara, la tablet y el teléfono así que pedí una tarjeta extra porque si no no iba a poder (hice lo mismo en todos los hoteles de aquí en adelante ya que poseían el mismo sistema). Al ir en temporada baja y con hoteles casi vacíos, no hubo problemas. Aconsejo llevar una zapatilla o regleta porque las habitaciones no suelen tener muchos enchufes.

Una vez que me instalé salí a caminar por la costa del golfo argólico. Nauplio es una hermosa ciudad de estilo veneciano, lugar de vacaciones de los griegos. Es, probablemente, la ciudad que más me gustó de toda Grecia. Combina una rica historia arqueológica como antiguo puerto micénico asociado a Argos, arquitectura veneciana y calles que me hicieron acordar del barrio de San Telmo, un bello mar azul y playas de aguas transparentes. ¿Qué más se puede pedir?

Compré algunas cosas en un supermercado Carrefour y luego cené frente al mar una pizza de champignones (comí la mitad y la otra mitad la metí en la heladera, al otro día resultó aún más deliciosa pese a estar fría). ¿Vieron Puerto Madero que está lleno de restaurantes? Bueno, en Nauplio es igual. Hay muchos restaurantes en la costa. Yo comí en Napoli di Romania.

Tirinto

Al otro día, hice por libre mi excursión micénica. Estuvo genial pero tuve que correr mucho porque los sitios arqueológicos en invierno cierran a las 15hs. Primero fui a Tirinto, una ciudadela ciclópea destruida en el siglo VaC por la vecina Argos. “Tirinto, la de grandes murallas”, escribió Homero y aún impresionan sus murallas. Un sitio legendario pero sin turistas. Yo era la única en toda la acrópolis… esperando que los héroes volvieran de Troya. La parada del colectivo deja donde empieza el sitio, pero lejos de la entrada (y al lado de una cárcel). Me costó encontrar la bendita entrada. Para que no les pase, una vez que se bajen del colectivo sigan por la ruta todo a lo largo de la acrópolis. Una vez que termina doblen a la derecha. Tirinto está a unos 4,5 kms de Nauplio así que es cerca. Todos los colectivos que van de Nauplio a Argos pasan por Tirinto.

Cuando terminé el recorrido volví a la misma parada donde me había bajado y esperé el próximo bus. Subí y me bajé en el centro de Argos, calle Fidoros (enfrente a una plaza). NO se bajen en la terminal. Argos, la ciudad más antigua de la Hélade, se encuentra a 8 kms de Tirinto. El museo arqueológico de Argos estaba cerrado de modo que caminé hasta el ágora y el teatro (¡entrada gratuita!). El ágora ya existía en el siglo VI aC  y el teatro, con una capacidad para 20.000 espectadores, fue construido en el siglo III aC para reemplazar un teatro más antiguo. Tampoco había nadie. Tendría que haber ido a la fortaleza de Larissa pero no me daba el tiempo.

Volví al sitio donde me había dejado el colectivo de Tirinto y pregunté en un kiosko dónde paraba el bus a Micenas. Costó un poco pero finalmente me hicieron señas que fuera más adelante, junto al Museo Bizantino (un viejo hospital veneciano). A las 12:30 tomé el colectivo que me dejó en el pueblo de Micenas frente al Hotel La Belle Helene. En temporada baja no llegan hasta el sitio arqueológico, ubicado a 1,5 kms de la terminal de buses (aunque “terminal” es una palabra que le queda grande). Empecé a caminar colina arriba. Por suerte un taxista que esperaba que apareciera algún turista me llevó al sitio por €3. Micenas es zona de campings, cosa que no vi en otras partes de Grecia.

Llegué al fin a la magnífica Puerta de Los Leones y me sentí como Schliemann volviendo a un pasado glorioso. Tuve que hacer un recorrido rápido para verlo todo antes que se cumplieran las fatídicas 15hs. ¡Micenas! Ciudad fundada por Perseo, palacio de los átridas, cuna de mitos y tragedias. ¿Qué puedo decir? Un grupo de estudiantes alemanes se ubicó en un lugar apartado a leer La Ilíada. Mientras caminaba por el megaron sentí que el tiempo se condensaba y que casi podía tocar a los protagonistas de la guerra de Troya.

Visité el museo y -con reticencia- salí del sitio para visitar el Tesoro de Atreo (el tholos funerario mejor conservado) que se encuentra a unos 700 mts de la ciudadela. Apenas salí cerraron la tumba de Agamenón.

Empecé a caminar apurada para tomar el colectivo de vuelta. El último desde Micenas pasaba a las 15hs. Creí que no llegaba!!!Sino iba a tener que caminar 4 kms hasta el pueblo de Fichti que sí tenía más horarios de regreso. Llegué, pero lo malo es que no pude recorrer algunas tiendas de regalos que vi en Micenas.

Volví a Nauplio y comí el resto de pizza. Tanto correr no había tenido tiempo para almorzar. Caminé por el barrio antiguo y vi el atardecer frente al mar.

Cené un gyros en Trendy Grill  (€ 3,60) y volví al hotel para mimarme con un baño de inmersión.

Lo que gasté ese día:  Colectivo de Nauplio a Tirinto €1,80; de Tirinto (o Tirinta) a Argos € 1,80; de Argos a Micenas  €1,80; de Micenas a Nauplio €2,90. Agregar el taxi, las entradas a los sitios de Tirinto y Micenas y la cena.

Día siguiente. Me levanto temprano, desayuno y paso al banco para obtener cambio (la gente del hotel no tenía o no me quería dar y no podía pagar con un billete de €100). De ahí voy al museo de arqueología de Nauplio que justo tenía la visita de un grupo de jardín de infantes. El museo es pequeño pero vale la pena. Exhibe artefactos de la cultura micénica, entre los que se encuentran un yelmo y armadura que corresponden al periodo descripto en la guerra de Troya.

A las 10:30 tomo en la terminal el bus a Epidavros (o Epidauro). Como en el caso de Micenas, al ser temporada baja, el colectivo no me dejó en el sitio arqueológico sino en el estacionamiento de un café a 1,5 km. El café y estación de servicio se llama Propilo y está junto a un cruce de rutas. La cartelería no es muy clara pero el chofer me había indicado la dirección a seguir. Hay que tomar la ruta Isthmou Archaias Epidavrou y caminar. Ahí estábamos tres boludos (vi que me seguían dos franceses) caminando en medio de la ruta como en peregrinación al templo de Asclepio.

El camino luego se bifurcaba pero no había ninguna indicación de dónde estaba la entrada. Se me ocurrió seguir a los autos que, bien supuse, iban a visitar el sitio. O sea, cuando lleguen a un punto donde la ruta se divida, vayan hacia la derecha. En algún punto van a ver el estacionamiento y la entrada.

Obviamente lo primero que quise conocer del sitio arqueológico fue el teatro. Realmente impresionante. El teatro, edificado en el siglo IV aC tiene una acústica perfecta y permite 14.000 espectadores. Si van en verano pueden disfrutar de alguna obra en el marco del festival que se organiza todos los años.

Recorrí todo el santuario de Asclepio y también el museo. Asclepio o Esculapio, hijo del dios Apolo, era considerado dios de la medicina. En Epidavros se hallaba no sólo el santuario sino la escuela de medicina. Fue el centro terapéutico más importante de la antigüedad. Había instalaciones para que los peregrinos tuvieran donde dormir, bañarse o ejercitarse. El teatro era parte del santuario.

Decidí volver en el micro de las 15:40 (aunque había uno posterior, por suerte este sitio arqueológico cerraba más tarde). Otra vez volver caminando por la ruta hasta el café. Tengan cuidado. Yo pensaba que el bus paraba en el lugar exacto donde me había dejado pero no. Por suerte me avisaron a tiempo (un empleado del café) ya que el bus no viene desde Nauplio. Deben esperar al colectivo bajo un gran árbol que está al lado del estacionamiento del café. El bus viene en dirección sur-norte. Si llegan a perder un colectivo, vayan hasta Ligourio (ahí nomás) ya sea para hacer tiempo o contratar un taxi.

Una vez de vuelta en Nauplio caminé un poco y cené en una pizzería que vi recomendada en internet: Il Porto. Como ya había comido pizza me decidí por un rico plato de tallarines con frutos de mar.

En mi último día en Nauplio, subí en taxi a la fortaleza de Palamidi  (€7). Uno puede hacerlo gratis pero no tenía ganas de agotarme subiendo 999 escalones. Fue construida por los venecianos en el siglo XVIII. Luego fue ocupada por los turcos. Uno de los lugares más impresionantes es la cárcel (un agujero sin ventilación totalmente claustrofóbico) donde se dice que estuvo Theodoros Kolokotronis, héroe de la revolución griega.

Bajé, eso sí, los cientos de escalones disfrutando de una vista espectacular. Luego fui hasta una playa pública donde me descalcé y al menos pude tocar el mar con mis pies.

Tomé el micro de las 12:30 a Atenas. En la terminal de Atenas tomé el bus X93 al aeropuerto. Y de ahí volé con Aegean Airlines a la isla de Creta. Pero eso ya es para otra entrada.

Al final no pude hacer tiempo para ir y recorrer Corinto. Tampoco pude navegar a la fortaleza de Bourtzi en Nauplio porque los botes sólo salían los fines de semana.

DATOS:

  • Horarios de colectivos Ktel en Argólida: http://www.ktelargolida.gr/?module=default&pages_id=5&lang=en Hagan click en la ruta que les interese y ahí nomás ya tienen el horario.
  • Teléfono y datos del taxista que encontré en Micenas y que también realiza excursiones. Kostas Mavrogiannis: 6946-431726 / 27510-76226 kostas.mavrogiannis@hotmail.com
  • Festival de teatro en Grecia. Tickets y programación.
  • PENDIENTES en ARGÓLIDA: Sitio arqueológico de Dendra y Midea, el santuario de Hera, el sitio arqueológico de Lerna, museo arqueológico de Argos y el castillo de Larissa. En Corinto se encuentran las ruinas de la Antigua Corinto, además del canal que sólo pude fotografiar desde el micro en movimiento.

De Atenas a Rodas

Etiquetas

, , , , ,

Después de la huelga general, el día amaneció lluvioso. Igual salí. Visité el Templo de Zeus Olímpico (Olympeion) que era tan grande que recién terminó de construirse en época de Adriano. Originalmente tenía 104 columnas de 17 mts cada una. Aún hoy es impresionante. Di una vuelta por el barrio de Anafioka (tiene los más lindos cafecitos) y compré dos porciones de tarta de verdura en Ariston, una antigua panadería. Luego visité el Museo Bizantino que me había quedado pendiente. Lamentablemente, y por ser temporada baja, muchas salas estaban cerradas. Necesitaba compensar tantos templos paganos con algo de historia cristiana.

Olympeion

Volví a dejar el equipaje en recepción y fui al aeropuerto en subte desde Plaza Syntagma. Es más caro que el bus y no creo que sea más rápido. Había comprado un pasaje baratísimo en Ryanair, la aerolínea de bajo coste, a la isla de Rodas: €35 ida y vuelta. Obviamente sólo podía llevar una mochila y hay muchas restricciones, pero el precio lo valía.

Salimos puntuales a las 17hs y a las 18:15 ya estaba tomando el bus del aeropuerto al centro de Rodas. La parada está justo a la salida. El colectivo me dejó en la terminal (que está cerca del puerto). Mi hotel estaba a dos cuadras de la terminal pero me costó encontrarlo. Por un lado porque llovía, y por el otro porque las calles no tenían nombre. Al final pregunté en un kiosko y me indicaron el lugar.

Me hospedé en el Hotel Savoy y es un sitio con pros y contras. Los pros: la ubicación, el tener desayuno incluido, la habitación amplia y cómoda con heladera y televisor, la ducha de agua caliente. Las contras: encontré hormigas en la habitación aunque estaba en el cuarto piso, la ducha no tenía cortina y la gente fumaba dentro del hotel (lo más molesto era en el comedor).

Fui a cenar temprano a pocas cuadras del hotel: Pizza Pronto. Pedí unos espaguetis a la bolognesa ya que estaba antojada con pastas. Me quedé con ganas de probar la pizza. La calle Sofokli Venizelou está llena de locales donde comer.

Era increíble estar tan cerca del legendario coloso de Rodas (aunque ya no exista).

Lindos

Al otro día viajé a Lindos. La oficina de turismo estaba cerrada por ser fin de semana así que tuve que arreglarme sin mapa. ¡Por suerte existe google maps! Los colectivos a Lindos salen de la terminal. Así que desayuné y tomé el bus de las 9hs. Tras una hora de viaje al norte de la isla llegamos al pueblo blanco y desierto. Casi todos los negocios estaban cerrados. Rodas realmente se toma a pecho el tema de la temporada baja. Subí a la Acrópolis de Lindos acometida por un viento helado fortísimo, tanto que a veces costaba mantenerse de pie. Visité el sitio y saqué fotos aunque se me congelaron las manos. Por momentos tuve el lugar para mí sola.

La edad de oro de Lindos ocurrió en la época arcaica (VI-VII aC) cuando fue construido el templo de Atenea y la Acrópolis tomó forma. El santuario de Atenea continuó su fama hasta el periodo helenístico. En la época bizantina la acrópolis se utilizó como fortaleza. La fortificación de los Caballeros de San Juan se remonta al siglo XIV dC. Es bastante impresionante.

Bajé y visité la fabulosa iglesia de Panagia con frescos del siglo XVIII que te dejan boquiabierto (lamentablemente no dejan sacar fotos). Es bellísima. No importa que los reciban con cara de culo.

Fui a tomar un chocolate caliente a uno de los pocos restaurantes abiertos (me pareció que era caro para almorzar, luego descubrí otro sitio más barato). Después caminé un poco e hice tiempo hasta las 14:30 que es cuando pasaba el colectivo de vuelta. El colectivo te deja en la ruta, arriba de Lindos. Me entretuve viendo cabras y burros. La playa es hermosa.

Ya de vuelta en la ciudad de Rodas caminé junto a la costa donde estuvo el coloso y me perdí en la ciudadela medieval. En serio, es un laberinto y como los negocios estaban cerrados era bastante difícil guiarse. Je. No cualquiera tiene el lujo de perderse en una fortificación del siglo XIV!

Al final creo que no almorcé. Cené en Avgoustinos un gyros con ensalada griega y me quedé con hambre (compré papas en McDonald). Luego supe que el restaurant tenía rotisería así que pude haber pedido otra cosa para llevar. La ensalada griega es rica pero yo no sirvo para comer ensaladas.

ENSALADA GRIEGA: Tomate, pepino, cebolla colorada, aceitunas negras, queso feta, aceite, orégano y vinagre de vino. Al combinarla con gyros, tenía tajadas de pollo y morrón verde.

El domingo fue menos ventoso y frío. Un lindo día para conocer la ciudadela y aprovechar que la entrada era gratuita. Empecé por el museo de arqueología, que me fascinó con su edificio gótico, originalmente el gran hospital de los caballeros. Una construcción del siglo XV. Volví al hotel para hacer el check out y salí de nuevo. Visité el palacio del gran Maestre (que no me pareció gran cosa). El palacio original fue destruido en 1856. Fue reconstruido por Italia en 1912 como residencia de vacaciones del rey Victor Manuel III, y más tarde Benito Mussolini. En 1947, la isla de Rodas retornó a propiedad griega y el palacio se convirtió en museo. Recorrí varios de los bastiones, todos los que pude.

Almorcé mousakka frente a la torre del reloj en el restaurant Venus (sí, el único abierto) y me encantó. AMO LA MOUSSAKA!!!!

Abandoné de a poco la ciudadela medieval y caminé hasta los molinos y el fuerte de San Nicolás (donde no se podía entrar). Un fuerte del siglo XV. Hermoso. El mar de un azul tan intenso que dolía a la vista.

A las 16:30 tomé el colectivo al aeropuerto y de ahí de vuelta a Atenas. Justo agarré el colectivo X95 así que llegué rápido al hotel. Recogí mi equipaje de la recepción y subí a ¡mi vieja y mini habitación 207! Por sugerencia de la recepcionista comí chimichanga de pollo en Étnico. Esa calle está llena de restaurantes. Cené y dormí por última vez en Atenas.

DATOS:

  • Al final no pude ir a comer en Smile, un restaurant cerca de la Acrópolis (Atenas). Cuando fui (temporada baja) tenían los llamados “Menú de crisis” que iban de  €9 a  €12, siempre incluyendo pan, bebida y postre. También hacen delivery al hotel.
  • Si no quieren gastar mucho en comida y ya se hartaron de los gyros, vayan a Ariston (Atenas). Allí venden porciones de todo tipo de tartas.
  • Horarios de buses Ktel desde Lindos (los servicios que tienen asterisco no funcionan el domingo;  doble asterisco, tampoco el sábado):   – Rodas (€ 5,5) = 6:45**, 7:30, 8:30*, 10:30, 13, 14:30, 15:30*, 18*    – Lardos = 7:15*, 12:30*, 14*, 15:30*   – Faliraki, Archangelos y  Afantou =  ídem Rodas
  • Horarios de Rodas a Lindos:  6:15*, 9, 10*, 11:30, 13, 14:30*.
  • Horarios de autobuses desde y hacia el aeropuerto:  https://www.rhodes-airport.org/bus/
  •  Sitios arqueológicos y de interés en Rodas. Los museos cierran los lunes. Recuerden revisar horarios ya que cambian ya sea invierno o verano. Es posible que algunos lugares abran solamente en temporada. Hay muchos que me quedaron pendientes y que marco en negrita: Acrópolis de Rodas y antiguo estadio (gratuito), museo arqueológico, Palacio de los caballeros,  Acrópolis de Lindos (también cierra los lunes),  Antigua Kamiros, Acrópolis de Ialyssos,  Paseo de la muralla (cerrado), Termas de Kalithea, Valle de las mariposas (cerrado),  Acuario, Granja de avestruces, Museo de las abejas (cierra los domingos), Galería de Arte Contemporáneo (cerrada), otras galerías de arte.
  • Pueden tomar un ferry para recorrer la isla o ir a otra isla. Acá les paso algunas empresas para que tengan una idea. http://tritoncruises.gr/        http://www.rizoscruises.gr/home/en   http://www.12ne.gr/el/ En temporada baja hay muy pocos cruceros.

Atenas y alrededores

Etiquetas

, , , , ,

Ya al día siguiente tuve que empezar a cambiar mis planes. Sin previo aviso, tanto el Foro Romano como la Biblioteca de Adriano estaban cerrados por reformas. Fue una gran decepción, sólo pude mirar los sitios desde afuera. Al menos pude ir al Ágora y su museo. El complejo contiene el templo mejor conservado de toda Grecia – el Hefestión-: es impresionante.

Es raro que una parte del sitio arqueológico haya sido cortada por el paso del metro.

El museo se encuentra en el edificio reconstruido de la Estoa de Átalo, espacio que permite al turista comprender lo que debe haber significado el conjunto arqueológico en su momento.

Si van con tiempo (no fue mi caso y me quedé con ganas), vayan a comer afuera del Ágora, en la calle Adrianou. Tiene muy lindos restaurantes y creo que los precios eran correctos.

Ya que no había podido ir al Foro y lo tenía incluido en la entrada general de la Acrópolis, decidí conocer el sitio de Kerameikos, atravesado por el Camino Sagrado que llevaba al santuario de Eleusis. Allí estaba el más grande cementerio de la región. No es gran cosa, pero a “caballo regalado no se le miran los dientes”.

Estaba muy cansada.

A la tarde fui caminando hasta el monte Lycabettus y subí a la cima por el funicular. Desde allá vi el atardecer y luego bajé a pie. El funicular no es muy interesante que digamos ya que va por dentro de la colina y no se ve nada, pero al menos te ahorrás la subida. La vista de Atenas sí es hermosa: la Acrópolis, los montes, el mar… Arriba hay una pequeña iglesia y una confitería.

Esa noche cené tarta de manzana (estaba antojada de cosas dulces) que compré en una pastelería llamada Georgiades Γεωργιάδης, frente a la iglesia de Panaghia.

Al otro día me levanté muy temprano y nerviosa ya que debía viajar a Delfos. Abandoné mi cuarto, dejé mi valija en recepción y caminé hasta el subte de Monastiraki. ¿Eran las 6:30? Todo tranquilo. Tomé el subte a la estación Attiki (línea 1) y desde ahí un colectivo a la terminal de micros Ktel Liosion ya que el bus salía a las 7:30. No, no es muy cómodo ir hasta la terminal. Atenas no está preparada para turismo fuera de “paquetes”. La estación Attiki no queda muy lejos de la terminal – ¿10 cuadras? – pero a esa hora y con una mochila no iba a ir caminando. Los colectivos van por la avenida Liosion y todos llevan a la terminal. El mismo boleto del subte sirve para el colectivo. Un hombre me ayudó a bajarme en el lugar correcto.

Ya en la terminal me calmé. Compré el pasaje a €16,40 y me puse a esperar. Salimos puntuales. El micro no tenía el baño habilitado pero afortunadamente hicimos una parada en el camino, en un bar llamado “Friendly”. El trayecto duró unas tres horas.

Delfos es hermoso. No hay terminal de micros así que los boletos se compran en el bar “In Delphi” ubicado a la entrada del pueblo. Ahí paran los colectivos.

Tholos de Atenea

No me costó encontrar el Hotel Sybilla que había reservado por internet. El hotel estaba casi vacío. Mi habitación tenía balcón y una vista espectacular a las montañas y, más allá, el mar. Por lejos, la mejor vista de todo el viaje. Me hubiera quedado ahí. ¿Qué puedo decir del hotel? Básico pero muy bueno. Atención excelente, muy limpio, wifi, etc. Lástima que no incluyera desayuno.

Me cambié y salí hacia el sitio arqueológico €9. Estaba ansiosa: ¡el oráculo de Delfos!

El santuario de Apolo era todo lo que esperaba: el templo, el teatro, el tesoro de Atenas, la roca de la pitonisa, la fuente de Castalia… El sol era maravilloso. Luego visité el museo y quedé impresionada con la esfinge de Naxios, el aúriga y las imágenes arcaicas de Apolo y Artemisa. Finalmente visité el tholos de Atenea Pronaia, que es la foto famosa de Delfos.

Luego paseé un poco por el pueblo y compré alguna cosita en un supermercado abierto. Más tarde todo se complicó. Mi plan era viajar al otro día a Lamia y de ahí a Kalampaka para conocer los monasterios de Meteora. Ya tenía el pasaje a Lamia cuando me dijeron que había piquetes en la ruta. Lo peor no era eso, porque los colectivos pasaban. El tema es que iba a haber un paro general que incluía todos los medios de transporte. ¡Y yo tenía que volver a Atenas para tomar un avión!

La gente del hotel me ayudó y al final terminé cambiando el pasaje a Lamia por uno de vuelta a Atenas. Cancelé la reserva en el Hotel Aeolic Star de Kalampaka y me comuniqué con el hotel Kimon para pedirles una habitación. ¡Tenía tantas ganas de ir! Pero no podía arriesgarme a quedarme estancada al norte de Grecia.

El plan original era tomar el micro de las 10:15 a Lamia. Una vez en Lamia tomar el bus a Trikala (salen cada hora) y de Trikala a Kalampaka (también salen cada hora). No, no era sencillo. Pensaba pasar la noche en Kalampaka y visitar los monasterios al otro día por la mañana (hay colectivos a las 9,11,13 y 16 hs). Luego a las 17:30 tomaría el tren a Atenas.

Cuando resolví lo que iba a hacer y arreglé el tema de los hoteles, fui a comer en Manteion. Como es temporada baja no hay muchos lugares abiertos. Buenos precios.

Bueno, en vez de viajar a Kalampaka, al otro día regresé a Atenas. Tomé el micro de las 11hs y todo se atrasó. Por empezar pasó a las 11:20 y todo se hizo largo. Hicimos dos paradas y tardamos casi cuatro horas. Se hizo eterno. El regreso al hotel desde la terminal fue fácil: había aprendido.

De haber calculado mejor las cosas, hubiera vuelto a Atenas por la tarde y hubiera aprovechado para conocer las localidades de Itea (junto al mar, a media hora de Delfos) y de Arájova (muy pintoresco).

Me instalé en otra habitación más pequeña y barata del hotel Kimon y salí en subte hacia el Puerto de El Pireo, que sentía curiosidad por conocer. La verdad es que no me gustó mucho, salvo por la catedral. El museo arqueológico estaba cerrado. Comí algo en un local de Grigoris y volví al centro. Recorrí Plaka y entré a Quick Pitta a cenar pizza pita con morrón y un gyros de Anatolia.

El día que debía estar dedicado a Meteora fue el más aburrido de mi viaje. Paro general. Todo cerrado incluyendo negocios y museos privados. Muy poco transporte. Encima fue un día lluvioso, horrible. No iba a quedarme encerrada en el hotel. Muy despacito fui caminando hasta la Academia de Platón, unas ruinas que están abiertas al público porque se hallan en una plaza. Fue interesante. Pasé por Carrefour Express y volví caminando al hotel. Muchas cuadras.

Vi el atardecer desde la terraza del hotel.

PASEOS CERCANOS A LA CIUDAD DE ATENAS:

  • Parque Nacional Monte Parnitha, ubicado a 30 kms de la capital. Hay lagos, monasterios y docenas de pequeñas cuevas. Ideal para caminatas. Se pueden recorrer las ruinas de la Fortaleza Frourio Filis, la Cueva del dios Pan (Spileo Panos) y relajarse en el lago Beletsi. También hay un casino en el monte Parnés. Se puede llegar a la cima en funicular. Está a dos horas de Atenas. Los buses A10 y B10 salen de la estación de trenes Larissis y dejan al pie de la montaña.
  • Monte  Himeto, el camino botánico empieza en Kalopoula (donde hay un pequeño café) y termina cerca del monasterio de Kessariani (construido sobre las ruinas de un templo antiguo). Varios monasterios rodean la montaña. A unos kilómetros se encuentra la cueva de Pan o Nymfolyptou.  Ideal para ir en bicicleta ya que está a 7 km del centro. Hay varias rutas para caminar la zona. Si uno no quiere caminar tanto pueden tomar un colectivo desde Plaza Syntagma al monasterio Kessariani y empezar desde ahí.
  • Monasterio Daphni, camino a Eleusina. El sitio estuvo conectado con el culto a Apolo en la antigüedad. El monasterio es famoso por sus mosaicos y su jardín botánico. Vean mi entrada de Eleusis ya que los lleva el mismo colectivo, sólo hay que bajar antes. Abre los martes y viernes de 8 a 15hs.
  • Vravrona, sitio arqueológico dedicado a la diosa Artemis. Hay un pequeño museo y una cueva con multiplicidad de estalagmitas y estalactitas (Koutouki). Los colectivos salen cada hora desde la calle Mavromataion y avenida Alexandras (Plateia Egyptou). 
  • Maratón es un área arqueológica y un museo que recuerdan la batalla de Maratón entre la flota persa y los atenienses. Se puede ver el Monumento de 9 mts a los soldados muertos en la batalla y el museo arqueológico. El bus a Paralia Marathona sale de la plaza Egyptou (Mavromataion).
  • Lavrio queda a 10 kms de Sounion y es un pueblo que posee dos museos: el arqueológico y de mineralogía. También es un puerto importante de donde salen varios cruceros.  Al norte de Lavrio se encuentra el sitio arqueológico de Thorikos. La empresa Ktel tarda dos horas en llegar y sale de Pedion Areos, junto al Museo Arqueológico Nacional.
  • Eléuteras, antigua ciudad de Beocia. Posee una de las fortalezas mejor conservadas. Hay que ir hasta el pueblo de Vilia.
  • Lago Vouliagmeni, con aguas terapéuticas. Se puede ir con el colectivo a Sounio.
  • Playas gratuitas: Kavouri, Vouliagmeni, Saronida Mavro Lithari (Roca Negra), Legrena (Sounio, es posible nadar junto el templo de Poseidón).
  • Playas privadas: Asteria (Glyfada), Beach Park Yabanaki (Varkiza)…

Templo de Apolo, Delfos

 

Atenas, la ciudad de los dioses

Etiquetas

, , , ,

Mi última noche en Sevilla apenas dormí ya que tenía que estar en el aeropuerto super temprano y eso me ponía nerviosa. Salí del hostal antes de las 4:30 am y, pese a la hora, encontré un taxi a la vuelta de donde me hospedaba, en la Plaza del Duque. Siempre hay taxis allí. ¡Una bendición! Fui en taxi hasta la terminal de autobuses porque no quería gastar mucho (€5). ¡Justo llegaba el primer colectivo! Mi idea era alcanzar el bus de las 5am pero al final llegué mucho antes al aeropuerto porque tomé el servicio anterior. El pasaje: €4.

Luego tuve que esperar en el aeropuerto de Sevilla. A las 7am salimos hacia Barcelona donde desayuné y a las 10:45 subí finalmente al vuelo con destino a ¡Atenas! Viajé por la empresa Vueling y compré el pasaje en cuotas a través de la página de Iberia. Vueling es una empresa de bajo costo por lo que no ofrece refrigerio durante el viaje.

Y la maravilla del Mediterráneo desde el aire y las islas naciendo entre la neblina y el mar. Vale la pena pedir ventanilla si van a aterrizar en Atenas.

Llegamos. Mi sueño se estaba cumpliendo. Recogí la valija y salí en busca del bus al centro. No hay muchas indicaciones así que me costó saber hacia dónde ir y casi lo pierdo. Los pasajes se compran afuera del aeropuerto en una caseta (NO EN EL AUTOBUS). El colectivo X95 a la plaza Sintagma ya estaba saliendo así que corrí detrás de otro turista que me ayudó a subir. En el aeropuerto pueden conseguir mapas de la ciudad.

Acrópolis

El colectivo terminó en Sintagma (tarda aproximadamente 1 hora) y pude caminar sin problemas al hotel Kimon. Había elegido el hotel principalmente por su ubicación. Si pueden les recomiendo que reserven directamente a través de su página. Lo mejor del hotel es que se encuentra muy cerca de la Acrópolis (tiene una vista espectacular del Partenón desde la terraza), la atención es destacable y tiene buenas habitaciones a buen precio. Los primeros días yo estuve en una habitación doble con balcón a la calle, sofá y ¡hasta pantuflas! Todas las habitaciones tienen heladera, wifi, televisión con cable, calefacción, etc. Recuerden que yo fui en invierno. Lo no tan bueno son las escaleras, el hecho de no incluir desayuno (se paga aparte) y que no tienen un depósito específico donde dejar el equipaje. Lo guardan, sí, pero a un costado de la recepción. Igual volvería a ese hotel.

Estaba cansada así que ese primer día me acerqué a un supermercado en la calle Mitropoleos, compré para beber y un pastel caliente de espinaca y queso feta para comer (spanakopita). El supermercado se llama Bazaar y, aunque no es tan grande, tiene de todo. Me acosté temprano.

A las siete de la mañana del día siguiente me despertaron las campanas de la Catedral Metropolitana. Igual me quedé en la cama “haciendo fiaca” hasta casi las nueve.

La oficina de turismo que está abierta en temporada baja es la de la Acrópolis y hacia allá fui. Luego empecé – con mucha emoción – mi visita a la Acrópolis. El teatro de Dioniso, los Hermes, el Odeón (aunque al Odeón no se podía entrar). Tuve que volver sobre mis pasos e ir a la otra entrada para llegar al Partenón. Lo malo de ir fuera de temporada es que hay sitios arqueológicos clausurados y casi todo cierra a las ¡15horas! Imposible almorzar.

Las Cariátides, el magnífico Templo de Atenea siempre en obras. No podía creer que estaba ahí. Igual, y aún recorriendo el lugar dos veces, terminé antes de lo que había imaginado. De ahí fui al Museo de la Acrópolis -€5- que contiene el friso y las Cariátides originales (obviamente sin lo que se afanaron los ingleses) y muchas otras esculturas. No pueden dejar de ir.

Finalmente fui hacia los comercios de Plaka – un placer perderse entre las tiendas – y comí un gyros de pollo en Monastiraki. Los gyros son ricos y baratos así que fueron mi alimento principal durante las vacaciones. Este lo compré en el bar Bairaktaris y lo comí en la calle, en la puerta de una iglesia  €2,20.

Al final del día vi el atardecer desde la terraza del hotel.

El día siguiente fue uno de contrastes, de emociones fuertes y de decepciones. Empecé caminando hasta el lejano Museo de Arqueología. Sí, muchas cuadras hasta allá, pero valió la pena. Me emocioné ante la máscara de Agamenón y el tesoro de Schliemann y luego me enojé porque varias salas estaban cerradas por falta de personal. Hay obras espectaculares, pero me quedo con la parte micénica. Mi favorita. Como estaba cansada tomé un colectivo que pasaba por la avenida y que me dejó a la vuelta de la Plaza Sintagma. Todavía  no había entendido que los pasajes se compraban en kioskos y el chofer al que le quise comprar el boleto tampoco me entendió así que viajé gratis. El problema de no hablar el mismo idioma.

Para la tarde había contratado la única excursión de todo mi viaje, y sólo para ir más cómoda. Gran error. Compré el tour que salía a las 14hs en la empresa Adrianos Travel a cabo Sounion, €37. El proveedor, según mi voucher, es la empresa Keytours. Al principio fue todo bien. Éramos cuatro sin contar con la guía y el chofer. La guía explicó algunas cosas que yo no sabía (siempre en inglés) y fuimos bordeando la costa así que el paisaje era hermoso. ¿Cuál fue el problema? Cabo Sounion es famoso por sus atardeceres y por las fotos que uno puede tomar del templo de Poseidón con los últimos rayos del sol. Bueno, apenas si nos quedamos un rato en el sitio. Estaba tan enojada que seriamente pensé en quedarme y volver en micro. Al final el atardecer lo vimos durante el viaje de vuelta, sobre el mar Egeo. Me saqué un poco la bronca comiendo un gyros de cerdo.

Cabo Sounion

Y llegamos al 31 de enero. A las 9:15hs tomé el bus A16 a Eleusina desde la Plaza Eleftherias. Ahí aprendí que hay que comprar el boleto en los kioskos de revistas. Casi pierdo el colectivo por no saberlo. Pensé que había que comprarlo en una caseta que había allí, pero no, en el kiosko. No hay ninguna indicación. El boleto se pasa en una máquina que está en el bus y que lo sella. ¿Adónde iba? Al sitio arqueológico de Eleusis, uno de los más sagrados de la Antigüedad. Dice la leyenda que allí está la entrada al Hades, al Inframundo.

El Can Cerbero custodiando la entrada al Mundo de los Muertos

No sabía bien donde bajar pero al final no fue tan difícil. Apenas llegamos al pueblo de Eleusina vi un cartel a mi derecha y la mayoría de la gente del colectivo empezó a bajar así que los imité. El micro va por el Camino Sagrado “Iera Odos” (así se llama la avenida), un  camino de más de dos mil años. Bajen apenas lo abandone. Sigan el camino de los antiguos peregrinos del culto de Eleusis.

Una vez que llegué a la estatua de Esquilo en la Plaza de los Héroes todo lo demás fue fácil porque ahí hay un mapa. El colectivo deja a tres o cuatro cuadras del sitio arqueológico. No hay mucha gente. Todavía retiene parte del misterio que lo identifica. También hay un pequeño museo incluido en la entrada.

A la salida pregunté en un kiosko de revistas y por suerte pude comprar el boleto de vuelta. Esperé bastante el colectivo porque no me había fijado los horarios (el colectivo de regreso para frente a la Plaza de los Héroes). Ya en Atenas fui a la zona del Mercado de Pulgas y almorcé falafel camino a Filopappou Hill o “La colina de las musas”. Fue un lindo paseo entre atenienses de picnic. Cuentan que ahí Teseo luchó contra las amazonas. Es el lugar perfecto para sacar fotos del Partenón.

En Pnyx políticos como Pericles pronunciaron sus discursos a la asamblea de ciudadanos. Todavía pueden ver la tribuna. Más allá está la llamada “prisión de Sócrates”, una iglesia bizantina y el monumento funerario a Filopapos del siglo II.

Regresé por el Areópago. Fue increíble.

Cené souvlaki de pollo: no se compara con el gyros.

NOTAS:

  • Tengan en cuenta que nadie habla castellano así que tienen que arreglarse en inglés. Y tampoco es que todos hablan inglés. Es útil aprender algunas palabras en griego. En mi caso mi ventaja es que, por haber estudiado griego antiguo, manejo bien el alfabeto y podía leer los nombres de las calles. Lamentablemente el griego antiguo no sirve para comunicarse hoy en día.
  • Los sitios arqueológicos tienen cartelería en griego e inglés. Si no manejan ninguno de los dos idiomas, van a tener que contratar a un guía.
  • Pueden comunicarse con el hotel Kimon en info@kimonhotelathens.com
  • Para visitar la Acrópolis compré el ticket  que incluye también otros monumentos: Ágora, lado sur de la Acrópolis (teatro), lado norte, ágora romana, Kerameikos, templo de Zeus Olímpico, biblioteca de Adriano.
  • El Museo de la Acrópolis es uno de los pocos que tiene un horario más amplio: timetableen
  • En temporada baja sólo hay excursiones desde Atenas y no son muchas ni todos los días: Delfos, Argólida (Epidauro y Micenas), Cabo Sounion, Corinto, Meteora, crucero de un día a Hydra, Poros y Aegina.
  • Los horarios de los colectivos a Eleusis estaban en la página de OASA, pero ahora los sacaron. Los domingos salían a las 8:05, 9:15, 10:25, 11:05 hs…
  • El micro a Sounion tarda dos horas y sale cada hora de la terminal Mavromateon, cerca del Museo Arqueológico. La empresa se llama Ktel Attikis y tiene dos recorridos: uno por la costa y otra por adentro. Los horarios de invierno son diferentes a los del verano así que averigüen en la oficina de turismo. Tiene paradas en el centro, por si no quieren ir a la terminal.

Guía de Sevilla (incluyendo transporte al aeropuerto)

Etiquetas

, ,

En esta entrada les adjunto toda la información que me dieron en la oficina de turismo. Es probable que esté repetida.

Información de monumentos, horarios, precios y observaciones.

Creo que esta segunda versión es más detallada.

También les paso la tarifa de taxis al aeropuerto y los teléfonos.

Finalmente los datos del autobús al aeropuerto. Mucho más barato, claro.

La empresa se llama TUSSAM:955 479 000.  Tf: 010 (desde Sevilla)/ 902459954 (desde fuera de Sevilla). Tarda entre 30 y 45 minutos.

La parada de la Plaza de Armas está junto a los taxis, afuera de la terminal.