Santiago y alrededores

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Para el viernes conseguí por la empresa Alfatur y a $35.000 chilenos un tour al Cajón del Maipo y Embalse del Yeso. El problema para conseguir tours en Santiago es que las agencias no están en el centro, por eso tuve que contratar por teléfono. En el caso de Alfatur, por whatsapp: +569 74909926.

La verdad es que el tour no me convenció, pero el problema no es tanto de la agencia Alfatur. Como ya me ha pasado en otros viajes, como no armaron grupo me pasaron a otra empresa: Tour em Chile. Bien, supongo que el mismo nombre de la agencia ya les indica cuál fue uno de los problemas del viaje. ¿No? La empresa es brasilera, la guía era brasilera y hablaba en portugués. Sí, en Galápagos (Ecuador) tuve un guía que me hablaba en inglés; en Chile tuve una guía que me hablaba en portugués. Tenía que recordarle que me tradujera y lo hacía como si me estuviera haciendo un favor. Era incómodo y cansador. Además todos los demás pasajeros eran brasileros. Me sentía como sapo en otro pozo.

Otro problema fue que a último momento decidieron que mi hostal estaba muy lejos para irme a buscar por lo que tuve que salir a las 7 de la mañana rumbo al hotel Diego de Almagro ya que a las 7:30 me pasaban a buscar por allá. Por suerte no me hicieron esperarlos.

El tercer problema fue que, como estaba todo nevado, nos llevaron a un sitio DE BANDERA BRASILERA donde nos alquilaron botas a ¡$8.000 chilenos! Carísimo. Tendrían que haber avisado. ¿Y si no llevaba tanta plata?

El cuarto problema fue que la guía no tenía conocimientos del lugar. Sólo estaba ahí porque sabía portugués. Ni siquiera conocía la altura del volcán Maipo en un tour al Cajón de Maipo!!! (A propósito, tiene 5.323 mts, acabo de buscarlo). Se suponía que íbamos a recorrer un poco el pueblo de San José de Maipo, pero al final no lo hicimos. ¡Ufa! Por eso no me gusta contratar tours.

Olvidemos ahora eso. Después de salir de Santiago tuvimos una larga parada en San José de Maipo aunque no salimos de un kiosko donde algunos desayunaron o fuimos al baño. Para mí, el tema se extendió demasiado y al final no pude conocer el pueblo. No me preocupé tanto porque a San José de Maipo puede irse en colectivo (dicen que tienen muy buenas empanadas). Para ir leí que hay tres posibilidades:

  • Ir hasta estación “Bellavista la Florida” de la línea 5 de subte. Se sale a una zona comercial donde se encuentra la terminal intermodal. Allí puede tomarse el Metrobus 72 (MB72). Se paga con monedas y te deja en la Plaza de Armas de Maipo.
  • También podés ir a tomar el 72 en la estación “Las Mercedes” o “Plaza Puente Alto”(línea 4 del metro) pero ya no viajarías sentado. Desde Las Mercedes tardás menos, pero desde Bellavista vas sentado.
  • Otra posibilidad son los taxis-colectivos, autos de color negro que son más rápidos que los colectivos y no tan caros como los taxis. Son los número 4010, 4014 y 4029 Puente Alto – Cajón del Maipo. Se pueden tomar en “Las Mercedes” (4029) o en “Plaza Puente Alto” (4010-4014).

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De allí nos llevaron a alquilar las botas y atravesamos el túnel ferroviario El Tinoco. El tren ya no funciona. Luego, ya en el Cajón del Maipo, todos los minibuses paramos para que les pusieran cadenas a las ruedas ya que había bastante nieve. Llegamos finalmente al Embalse del Yeso. Es bellísimo. Nos dieron una hora para caminar libremente. El embalse nutre de agua potable la zona de Santiago. Es inmenso.

Después de la caminata prepararon una picada. Comimos salame, queso, papas fritas, galletitas crackers y maní. Un poco pobre. Especialmente si la comparamos con la de los demás (todas la empresas se juntan ahí). El sol era cálido y brillaba sobre la nieve. Empezamos a tener calor. Los brasileros se pusieron a jugar en la nieve, armando muñecos y tirándose bolas. A mí no me gusta mucho la nieve. Sale bien en las fotos pero ¿tocarla? No, gracias.

Volvimos a Santiago. Me dejaron cerca de donde me habían ido a buscar. Pasé al supermercado Líder donde compré algo para cenar. Luego tomé el subte hasta el hostal.

Al día siguiente fui a Valparaíso por mi cuenta. Si hubiera ido con más días me hubiera quedado a dormir allá. No alcancé a conocer Viña del Mar aunque queda pegada de Valparaíso.

El proceso fue similar a cuando fui a Isla Negra. Tomé el subte hasta la estación “Universidad de Santiago” y ya en la terminal Alameda busqué los stands de la empresa Turbus. Tomé el micro de las 10hs. Por ser sábado me salió más caro el pasaje: $5000.

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Llegamos a Valparaíso en una hora y media aprox. Pedí un mapa en la oficina de turismo de la terminal y, siguiendo sus recomendaciones, tomé en la avenida Argentina el trolebús a la zona del puerto. La salida de los trolebús está a dos cuadras de la terminal y se paga con monedas. Salía $270. Disfruté el paseo. Valparaíso es una preciosa ciudad, muy pintoresca. La próxima vez que viaje a Chile espero quedarme ahí al menos una noche.

Me bajé en la Plaza Wheelwright para subir al Ascensor Artillería. La ciudad se caracteriza por sus ascensores o funiculares. El Artillería fue inaugurado en 1893 y llega a uno de los miradores de la bahía. Cuesta $300. Arriba hay un paseo artesanal y además es el mejor cerro donde obtener una foto panorámica. Yo bajé por la escalinata.

Yo había decidido ir a almorzar a la zona del puerto que quedaba al lado. Mientras me orientaba con el mapa, un lugareño me dijo que tuviera cuidado y no anduviera sola por ahí ya que era peligroso. Que mejor me tomara un colectivo a una de las playas cercanas y comer ahí (me imagino que hablaría de Playa San Mateo o Caleta Membrillo). Yo no quería irme tan lejos. Además era mediodía, pleno sol, así que caminé una cuadra por Cochrane y entré a una marisquería. No me pasó nada, pero vayan con cuidado. En esa zona aconsejan moverse en grupo.

Como dije, entré a almorzar en la Marisquería Anita. No era gran cosa pero parecía auténtico. Ahora me enteré que tuvieron que cerrar hace un mes. En su página de Facebook informan que el ex personal del restaurant ahora trabaja en Donde Carlitos.

Comencé con una empanada frita de mariscos. Luego pedí mal. Quería pescado o mariscos pero no una paila marina que es esencialmente una sopa (y no soy muy adicta a las sopas). Pedí un mariscal cocido que resultó una sopa de mariscos con papa. No muy buena si la comparo con lo que debería ser según recetarios de internet: mariscal. Eso me pasa por pedir el menú del día. Igual el lugar me gustó. Muy familiar. Entraron cantantes así que se hizo entretenido.

De ahí fui al Monumento a los Héroes de Iquique y la Plaza Sotomayor. Me costó encontrar el ascensor El Peral porque claro, es la puerta de un edificio y yo esperaba algo distinto. Este ascensor es de 1902. Arriba también hay un paseo muy lindo: el Paseo Yugoslavo. El Museo Palacio Baburizza es impresionante. No entré a ningún museo pero que alucinó la arquitectura. Hay muchas casas hermosas. El sitio es como un laberinto. Aún con el mapa uno se perdía.

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En la calle Templeman me encontré de repente con un rincón delicioso. Flores, un mural, mesitas de café. Tenía sed y estaba cansada así que decidí entrar. Se llama Casa Kultour y también posee hospedaje. Yo pedí una porción de tarta de frutillas con un licuado. Y compré alfajores gourmet para probar (un alfajor de Baileys y otro de ¿café?). Riquísimos.

Luego caminé por el Paseo Dimalow con una hermosa vista de la Iglesia Luterana y bajé por el ascensor Reina Victoria inaugurado en 1903. Hermosa experiencia. Encontré el trolebús de vuelta en la Plaza Anibal Pinto. Yo buscaba la parada pero no hizo falta. Te para si le hacés una seña. Originalmente quería caminar hasta la catedral y conocer más pero ya estaba cansada. Volví a la terminal y tomé el primer micro a Santiago.

¿Qué me quedó pendiente en Valparaíso? Muchísimo. Ir al muelle Prat y dar un paseo en lancha, conocer La Sebastiana, subir a otros ascensores como el Concepción, etc.

Hay tours gratuitos por propinas a las 10 y a las 15 con Tours4tips & FreeTour y a las 11 y 15:30 con Crew Tour. El punto de encuentro es la Plaza Sotomayor y/o la Plaza Aníbal Pinto según la agencia.

Valparaíso es un maravilloso museo a cielo abierto. No dejen de ir si visitan el país vecino.

Como había mucho tráfico en Santiago y el bus entró primero en la terminal Pajaritos decidí bajarme antes. Igual se puede tomar el metro desde allí ya que hay una estación.

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En mi último día en Chile decidí quedarme en Santiago y conocer un poco más la ciudad. Fui entonces temprano al Parque Metropolitano ya que más tarde -era domingo- se llena de gente. Tomé el metro hasta la estación “Pedro de Valdivia” (línea 1) y de ahí caminé varias cuadras hasta la entrada del teleférico. La zona es preciosa para caminar. Hay que caminar todo derecho por Pedro de Valdivia y atravesar la costanera hasta llegar al pie del cerro San Cristóbal. A mí me interesaba subir en el teleférico. A las diez cuando llegué no había nadie. Luego había más de una hora de cola.

El teleférico sube en dos tramos y uno puede seguir o recorrer la parte intermedia sin pagar más. No está mal. Ofrece una hermosa vista de la ciudad y es algo diferente. Funciona siempre a partir de las 10hs.

También pueden subir por el tradicional funicular (a mí me quedó pendiente) aunque para eso deberían bajarse en la estación “Baquedano” del metro y caminar unos 20 minutos por la calle Pío Nono hasta la entrada principal. El funicular sale más barato que el teleférico y tiene tres paradas.

Obviamente si no quieren gastar pueden subir caminando y ejercitar las piernas. Hay un ascenso peatonal en la avenida Perú que queda cerca de la estación “Cerro Blanco” (línea 2).

Traten de ir temprano no sólo para no encontrarse con tanta gente, sino para evitar un poco el smog. Sí, Santiago es una ciudad cubierta de smog (especialmente en invierno) aunque no se compara con ciudad de México. Es mejor ir luego de que haya llovido o cuando el viento limpia un poco la atmósfera.

No recorrí todo el Parque. Primero visité la Virgen del Cerro San Cristóbal, una estatua de 22,5 mts de la Virgen María. Luego bajé hasta el Jardín Botánico Mapulemu (el Jardín Japonés estaba cerrado). Caminé un poco y finalmente regresé por donde había subido.

De ahí caminé hasta el majestuoso edificio del Costanera Center, uno de los malls más famosos y gigantescos. Conseguí mi tarjeta de descuento como turista y antes que nada fui a almorzar. Una amiga me había recomendado comer Chorrillana y como hasta el momento no había tenido oportunidad de probarla, busqué un lugar en el patio de comidas donde la sirvieran. Lo encontré en un sitio llamado La Quincha. Pedí un jugo y me regalaron un vaso de “mote con huesillo” (postre típico) que mucho no me gustó. La chorrillana sí estuvo muy buena.

Dice el dicho: “panza llena, corazón contento”. Recorrí algunas tiendas con el corazón contento. Ripley, Falabella, etc. Son enormes y me entretuve comprando pavaditas. También pasé por Jumbo y conseguí algo para cenar. Ya cansada, caminé hasta la estación “Tobalaba” del metro.

Visité la iglesia de los Dominicos y caminé por última vez por el paseo artesanal de igual nombre. Luego fui al hostal a comer y dormir. Al otro día tenía que madrugar.

La dueña del hostal me recomendó ir hasta la plazoleta “Los Héroes” donde salía el bus al aeropuerto. Por la hora yo pensaba ir a la terminal pero ella me dijo que era más seguro ir a ahí. Tenía razón. Y no se preocupen por las valijas. Las estaciones de metro suelen tener ascensores o escaleras mecánicas (al menos las de “Los Héroes” y “Los dominicos”).

A la tarde ya estaba en casa y llegué bien al trabajo. Chile me gustó más de lo que pensaba. Sinceramente no sé por qué no fui antes.

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DATOS:

  • Otras agencias de turismo en Santiago son Lucero Travel (recomendada por una amiga) y Trekantour. Trekantur es la única agencia que está en el centro y la única gente con la que pude hablar. La excursión con ellos era más económica y me parecieron muy copados, pero no estaban realizando ese paseo porque había muchos turistas brasileros que querían ir a esquiar a Farellones. Pueden llamar al +56 967500313 La agencia está ubicada en Teatinos 371 oficina 201 (a tres cuadras de la Plaza de Armas).
  • La línea MB72 es operada por la empresa Tur Maipo, y comunica a la zona de San José de Maipo, el cajón del Maipo, Puente Alto y La Florida con la estación Bellavista de La Florida (Línea 5). Existe un servicio especial que llega hasta Baños Morales (termas) en temporada de verano.
  • En San José de Maipo: si van en verano hay varios campings y balnearios donde uno puede bañarse en el río. En invierno se puede ir al centro de ski Lagunillas. Hay muchas actividades de turismo aventura, como rafting, tirolesa, etc. También se puede realizar un tour de observación astronómica en Pailalén o en Los Nogales. Otros atractivos son la cascada de las Ánimas, las rústicas termas de Plomo, los Baños Morales (el colectivo 72 te deja -en verano- en los baños), el Monumento Natural El Morado y glaciar San Francisco, el glaciar colgante El Morado y laguna El Morado y los Baños Colina. Sé que hay excursiones que salen desde San José de Maipo. No se puede ir al Embalse de Yeso en colectivo.

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Santiago de Chile: ¿sólo para comprar?

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De un tiempo a esta parte los argentinos viajan a Chile (y colapsan las fronteras) para realizar compras de tecnología e indumentaria en el país vecino. ¿Por qué? Porque muchos productos están allá más baratos; algunos llegan a costar más de la mitad que en Argentina.  ¿Qué pasa con la Aduana? No hay problema con la ropa (en tanto sea variada y no para vender), el calzado y los libros. ¿La tecnología? Depende. Si viajan en avión tienen para gastar hasta US$ 300 sin pagar impuestos. A partir de ese monto se paga la mitad del excedente. Si van por vía terrestre, el límite es de US$ 150. Tengan en cuenta que si viajan en familia los límites se acumulan. O sea, dos mayores pueden gastar entre los dos US$ 600 sin pagar nada.

Claro que hay muchos que se hacen los vivos y no declaran lo que compraron. Y eso es una lotería. Si los descubren les va a salir caro.

¿Pero eso es todo lo que hay en Santiago de Chile? ¡No! Yo fui pocos días pero ahora les cuento mi experiencia.

Llegué a Santiago en un vuelo de Latam. Una vez en el aeropuerto chileno busqué uno de los buses que van al centro. Yo elegí Centropuerto porque me dejaba frente a una estación de subte que me convenía. La otra empresa se llama Turbus. El autobús de Centropuerto es azul y se ubica justo frente a una de las salidas. Turbus va del aeropuerto a las terminales de micro así que viene bien si uno viaja a Viña, por ejemplo.

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Subí al bus, le pagué al chofer (yo había llevado dólares y había cambiado algunos por pesos chilenos en el aeropuerto), y disfruté del paseo. Me bajé donde termina el recorrido del colectivo: en una plazoleta frente a la estación “Los héroes”. El metro de Santiago me salvó la vida. Es super práctico. Pueden pagar cada pasaje de manera individual (la tarifa varía según el horario) o comprar la tarjeta Bip! que también sirve para los colectivos urbanos. Eso depende de cada uno. Si están seguros de que sólo van a utilizar el subte, no haría falta comprarla.

Bueno, la cosa es que fui hasta la cabecera de la línea 1: “Los dominicos”. Fue casi media hora de viaje pero pude sentarme así que resultó cómodo. La zona del Pueblito de los Dominicos es preciosa. Hay un convento y más allá, las montañas. Caminé unas tres cuadras hasta el hospedaje que había reservado. No era en el centro como tal vez hubiera querido, pero al final me enamoré del lugar y ahora no iría a otro lado.

Había reservado por Booking una habitación con baño privado en Homestay, una casa de familia convertida en hostal. No me arrepiento de mi elección; fue lo mejor que pude haber hecho. Si les interesa, abajo les detallo los datos para reservar directamente sin pasar por la página. Mi habitación era pequeña, pero no importaba porque podía estar en la cocina (y usarla, claro). Una gran cocina con todo lo necesario. Wifi, un televisor con cable, ducha caliente, caloventor en el dormitorio y gran estufa en el living, ¿qué más? La dueña tiene dos perritos muy amorosos. Si te gustan los animales te vas a sentir super acompañada. El living también es precioso y tiene jardín con vista a las montañas. ¡Y todo muy económico en uno de los barrios más seguros y lindos de Santiago!

Al rato de llegar y acomodarme decidí ir a un supermercado grande. El mejor estaba en el mall Alto las Condes. Eran 20 cuadras pero al final las caminé mientras conocía. Santiago es la ciudad de los malls o centros comerciales (acá los llamamos shoppings). Si son turistas pueden obtener una tarjeta especial para conseguir descuentos en algunas tiendas. Yo no me di cuenta. La cosa es que fui a Jumbo y ¡es inmenso! Me encantó. Pude comprar hongos shiitake frescos (en Buenos Aires sólo los vi deshidratados) que cociné esa noche justo con unas pastas. Deliciosos. Voy a ver si los encuentro en el Barrio Chino.

Antes de irme del mall pasé por Falabella. Justo había una liquidación de zapatos y botas de Hush Puppies y quedaban pares con mi número. Salían menos de la mitad que en Argentina. Como iba cargada tomé un taxi al hostal. Me dejó en la puerta. El único taxi que tomé.

Al día siguiente, nublado, decidí ir al centro y conocer un poco más Santiago. Tomé el subte hasta la estación “Baquedano” y allí combiné con la línea 5 (dirección Maipú) para bajarme en “Plaza de Armas” y recorrer el casco histórico.

Fui a la oficina de turismo que está enfrente a la plaza, la catedral y el fantástico Museo de Arte Precolombino. La verdad es que el museo me pareció muy interesante, especialmente la exposición del subsuelo “Chile antes de Chile”. ¡No sabía que los incas habían ocupado la ciudad de Santiago ni que los mapuches crearan estatuas de madera tan impresionantes como los “chemamülles”! No pueden dejar de ir si les gusta la historia.

Quería comer algo rápido así que entré en Telepizza donde pedí un combo barato. La verdad es que mucho no me gustó. Sólo sirvió para sacarme el hambre. Mi idea era ir al Mercado Central y al Centro Cultural Mapocho (cerca de la estación “Cal y Canto”) pero me equivoqué y terminé en la Alameda. El Mercado Central es un buen lugar donde comer aunque ya se volvió muy turístico. La dueña del hostal me recomendó que caminara unas cuadras más hasta la Vega Central, que era un poco más barato.  Al final, no pude conocer ninguno.

Ya de vuelta cerca del hostal, recorrí las artesanías del Paseo de los Dominicos. Tiene lindas cosas. Comí pastel de choclo, una comida típica chilena y riquísima.

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Al final luego no hice a tiempo para terminar de recorrer bien esa zona. Sepan que hay tours gratuitos en la ciudad:

  • Lunes, viernes y sábado 10 hs desde oficina de turismo de Plaza de Armas
  • Lunes y domingo 10 hs of. turismo Cerro Santa Lucía
  • Martes 10 hs of. turismo Plaza de Armas: ruta de iglesias
  • Jueves 10 hs of. de turismo Cerro Santa Lucía: barrio Lastarria
  • Miércoles 10 hs of. de turismo Plaza de Armas: cultura popular

¿Qué me quedó para conocer en Santiago además de los mercados? El Museo La Chacona de Neruda, el Cerro Santa Lucía, la iglesia San Francisco, el Museo La Merced, el Palacio de la Moneda, etc.

Hay tours por propinas desde el Museo de Bellas Artes a las 10hs y, por supuesto, tours en autobuses con la empresa Turistik donde podés subir y bajar cuantas veces quieras.

Al otro día fui por mi cuenta a Isla Negra, a conocer una de las casas de Neruda. Las excursiones son muy caras y me pareció que no valía la pena contratar un tour si era fácil ir sola. No quise ir el fin de semana porque me dijeron que se llena y es necesario reservar. Tomé el subte hasta la estación “Universidad de Santiago”. Allí está una de las terminales de micros, la terminal Alameda.

Compré el pasaje en la empresa Pullman Bus Costa Central. Salía a las 11 así que tuve que esperar un rato. Dicen Ruta Casablanca. Me costó $ 4.500 chilenos, pero tengan en cuenta que los precios cambian según el día de la semana en que viajan. Hay que avisarles que uno va a la Casa de Neruda y te paran en la entrada. Hay unos negocios de artesanías y un caminito de tierra hasta la entrada propiamente dicha. Tardó más de una hora y media.

La casa es preciosa, una ventana al alma del poeta. La compró en 1938 y a partir de 1965 comenzó a hacerle ampliaciones. Está llena de mascarones y colecciones diversas. Y el paisaje desde la casa te deja con la boca abierta. El mar, siempre el mar. Escribió Pablo Neruda antes de morir: «…enterradme en Isla Negra, frente al mar que conozco, a cada área rugosa de piedras y de olas que mis ojos no volverán a ver»… Allí descansan sus restos desde 1992.

Después de recorrer la casa y comprar algún recuerdo en la tienda, fui al restaurant del museo -“El rincón del poeta“- para tomar algo ya que estaba muerta de frío. Me pareció caro así que decidí comer en otro lado (además la atención fue floja, por decir algo). Sólo pedí un chocolate caliente. El sitio es muy agradable, pintoresco. Tal vez tendría que haberme quedado y almorzar ahí. Lo interesante es que ofrecen los platos que le gustaban al poeta.

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Salí y pregunté a una de las vendedoras de artesanías adónde podía ir a comer. Me recomendó ir a “El rincón de Florencia“. Pedí el menú que era paila marina (como llaman en Chile a una cazuela de mariscos). Cuando me trajeron el plato pensé que se habían equivocado. ¡No podía ser que ese fuera el menú del día! Todo muy rico, incluyendo el pan casero. Y resultó que el mozo había conocido a Neruda ya que había trabajado de cartero. ¡Era el original cartero de Neruda! Un personaje.

Luego caminé un poco y crucé el puente que da a la Quebrada de Córdova. No seguí más porque no quería volver de noche. Compré el pasaje de vuelta con la misma empresa. Hay otra llamada Bahía Azul  pero no quedaban lugares. Por alguna razón, el colectivo de las 17:25 que iba por autopista paraba en el mismo sitio donde me había dejado el micro al mediodía: enfrente a una ferretería. No sé si siempre paran ahí o fue algo especial.

De la terminal volví a tomar el subte. Comí en el hostal.

Si van con más tiempo, hay varias playas en Isla Negra (la más lejana Punta de Tralca es apta para bañarse). Se puede ir a caminar en la Quebrada de Córdova, próxima a ser declarada Santuario de la Naturaleza. Hay varios senderos habilitados. Se entra por El Tabo, Santa Luisa.

DATOS:

  • Homestay: Email: lupe.aldunate@gmail.com   +569 6236 7318 / 22 7161787
  • El módulo para turistas de Alto las Condes se encuentra en el segundo nivel. Presenten el DNI o Pasaporte para obtener la tarjeta de descuentos.
  • Otros malls a distancias similares de Alto las Condes respecto al hostal son el Paseo de los Dominicos y el más famoso Parque Arauco. No conocí ninguno de los dos.
  • Centropuerto funciona entre las 5:55 a las 22:30 (desde la ciudad) y de 6:00 a 23:30 (desde el aeropuerto, entre salidas 4 y 5) con una frecuencia de 10 minutos. A partir de las 23:30 van cada una hora del aeropuerto al centro.
  • La casa de Neruda abre de martes a domingo.

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Casa de Neruda

Traslados a / desde aeropuertos Argentina

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Siempre que viajo por mi país me pasa que es una lucha averiguar cómo ir del aeropuerto al centro de la ciudad tratando de ahorrar plata. Ya todos sabemos que los taxis del aeropuerto suelen matarte con la tarifa. Por eso decidí compartir la información que tengo  hasta el momento sobre el transporte desde o hacia los aeropuertos de Argentina. Sólo los que yo conozco, claro.

BUENOS AIRES

  • Aeroparque Jorge Newbery: Si es de día, la opción más barata son los colectivos de línea. El 45 va a Retiro (terminal de micros y trenes) y luego a zona sur por el metrobús de avenida 9 de Julio. El 33 tiene un recorrido similar pero toma la avenida Paseo Colón. El 37 va a Palermo (Plaza Italia), pasa por el Congreso y sigue hasta Lanús. Algo parecido sucede con el 160. No les recomiendo ir de noche en colectivo ya que pasan cerca de la Villa 31.
  • De noche pueden tomar el ArBus que ahora cuesta $60 (se paga con la tarjeta Sube o con el efectivo justo). Tiene un buen servicio y cinco recorridos. Hay uno al centro (donde está el obelisco), a Palermo, barrio de Belgrano, Saavedra y Retiro. Si el Arbus no los deja cerca de su destino (a mí me deja a 10 cuadras) pueden luego combinar con un taxi. Siempre será más económico que un taxi desde aeroparque. A mí me salió $70 (julio 2017). O sea $130 en total.
  • También está la empresa Tienda León que tiene un micro a su terminal de Retiro/ Puerto Madero por $100. Según la zona, por $40 o $70 más pueden contratar además un remise de la terminal a su destino (si es que viven o se hospedan en el centro de la ciudad). En mi caso, el combo me cuesta $170, aunque hay que amoldarse a sus horarios.
  • La otra opción es llamar a un Radiotaxi desde aeroparque. Yo conozco los taxis Paris, pero hay muchos otros. El viaje de noche me salió $200. ¿Qué pasa con UBER? El tema es que, si bien existe en Capital, es ilegal. No contraten a los taxis de aeroparque ya que son carísimos ($320).
  • Aeropuerto Internacional de Ezeiza: Está lejos de la ciudad así que todo es más costoso. Tienen el colectivo 8 que para frente a la Estación de servicio de Petrobras. Luego existen minibuses que viajan al centro como Aerobus Ezeiza ($180 con valijas) y Minibus Ezeiza ($150 con valijas) y pasan fuera de la Terminal A (junto a la parada del 8). Los minibuses son casi directos y terminan en Av. Belgrano y Balcarce o Defensa (San Telmo). Desde allí pueden tomar otra cosa hasta su destino.  La ya nombrada empresa Tienda de León sale también de Ezeiza.
  • Si son varios puede convenirles un taxi. Estas empresas suelen tener promociones en su página web: http://www.taxiezeiza.com.arhttp://taxi-a-ezeiza.com.ar/

MISIONES

  • En el aeropuerto de Iguazú existen combis que te llevan a los hoteles. La empresa se llama Four Tourist Travel y cuesta $120. Llegado el caso de hospedarte en el lado brasilero, podés pedir que te deje en la terminal y de ahí tomar un colectivo a Foz do Iguaçu.

JUJUY

  • En el aeropuerto de Jujuy hay combis (no se reserva) que van hasta la terminal de micros y la plaza principal de San Salvador. La empresa es Mar Tours: 0388 – 154713600. Pueden consultar mi entrada al respecto: Jujuy

SALTA

  • Si no van muy cargados, pueden tomar el colectivo 8A que pasa por fuera del aeropuerto, pero van a tener que caminar varias cuadras hasta la ruta 51. El colectivo pasa por la terminal de micros y los deja en el centro, en la avenida San Martín (3 cuadras de la plaza). Usa la tarjeta Saeta. La otra opción -que yo no conocía y que descubrí ahora- es una combi que está esperando afuera del aeropuerto 0387 409 0176: Salta.

CATAMARCA

  • Cuando fui ahora en las vacaciones de invierno, aún no funcionaba ninguna combi. El aeropuerto está fuera de la ciudad así que los taxis cuestan más de $300. Hay algunas agencias de viaje que ponen un precio fijo, un poco (muy poco) más barato. Un ejemplo es Yokavil Turismo. Por suerte, preguntando a todo el mundo, conseguí que alguien me llevara con su auto particular y me cobrara más barato.

TUCUMÁN

  • En el aeropuerto de San Miguel de Tucumán (cerrado momentáneamente por reparaciones) sólo hay remises con precio fijo: $220. Del centro al aeropuerto es más barato tomar un taxi común ya que no es lejos y la cuenta te va a dar mejor  con taxímetro.

LA RIOJA

  • Solamente taxis. En julio 2017 me salió $185 a la terminal.

SAN JUAN

  • Sólo taxis. Lo mejor es llamar uno desde el aeropuerto. A mí la empresa Sumampa me cobró menos que los taxis propios del aeropuerto. Lo que escribí de San Juan

MENDOZA

  • Mendoza Capital. Hay colectivos (aunque no muy directos ni seguros). Les dejo todas las explicaciones y posibilidades en otra entrada: Mendoza. Para usar el colectivo necesitan una tarjeta similar a la Sube que se llama Red Bus.

RIO NEGRO

  • Bariloche. Aunque no escribí nada sobre Bariloche, he ido varias veces desde mi viaje de egresados en 1993. El aeropuerto queda lejos de la ciudad pero un colectivo para en la puerta y los deja en el centro. El colectivo 72 funciona entre las 6:40 (centro) / 7:10 (aeropuerto) hasta las 22:10. Revisen los horarios en la página del colectivo. También hay remises que pueden consultar por si llegan en otro horario: http://www.auto-jet.com.ar/

CHUBUT

  • Puerto Madryn. Existe una combi llamada Transporte Aitue: Puerto Madryn. No sé cuánto costará ahora.
  • Trelew. Si van del aeropuerto a Puerto Madryn tienen un transfer que pueden reservar para ir y volver con más comodidad: Transfer PMY. También pueden tomar un colectivo hacia Trelew o Puerto Madryn aunque van a tener que caminar hasta la ruta 3. Los colectivos pasan cada media hora. Tengan en cuenta que deben caminar casi diez cuadras desde el aeropuerto a la ruta y no es que haya paradas. Los colectivos (28 de Julio/ Mar y Valle) paran igual pero sepan que es en medio de la nada.

SANTA CRUZ

  • Calafate. Tienen un servicio de combis entre Calafate y el aeropuerto – empresa VES  – y otra entre El Chaltén y el aeropuerto  – Las Lengas. Todo depende de adónde vayan.

TIERRA DEL FUEGO

  • Ushuaia. Sólamente taxis ya que el aeropuerto está cerca.

Salvo que indique lo contrario, los colectivos utilizan la tarjeta Sube (la misma que usamos en Buenos Aires).

A Córdoba y Santa Fé sólo he ido en micro.

Espero que les sirva!!!

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Pd. Encontré una página muy buena para averiguar costos de taxis. Buscan la ciudad de Argentina que les interesa y el trayecto y les dice cuánto debería costarles. http://www.taxistavirtual.com.ar

Escala en Guayaquil

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Salí de las islas Galápagos por la mañana y como tenía una escala de varias horas en Guayaquil decidí aprovechar para conocer la ciudad y no quedarme en el aeropuerto. La valija estaba despachada, pero aún tenía la mochila con muchas cosas. Pasé lo que no iba a usar a un bolso plegable (que llevé para alguna contingencia) y por US$7 lo dejé en el guarda-equipaje. Así no fui con tanto peso ni con elementos valiosos (Guayaquil es, según dicen, bastante más inseguro que Galápagos). Enfrente del aeropuerto y cruzando un puente, hay una estación de Metrovía (un híbrido entre subte y colectivo). Ahí compré en una máquina una tarjeta para el bus y la cargué con lo básico para ir y volver. Un taxi tampoco es muy caro.

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No entendí muy bien cómo hacer para llegar adonde yo quería desde la estación AEROPUERTO. La cosa es que subí en dirección Terminal 25 de Julio y me bajé en PLAZA del CENTENARIO como me indicó una señora. En conjunto no fue una mala solución porque vi una iguana en la plaza y caminé por una linda avenida hasta el malecón. Pero no hubiera sido necesario caminar esas diez cuadras con ese calor si hubiera hecho combinación.

Si quieren ir directamente del aeropuerto al malecón deben viajar en dirección contraria, tienen que llegar a TERMINAL RÍO DAULE, bajar allí y combinar a la línea 1. Pueden luego bajar en CORREOS o JARDINES del MALECÓN.

Sigamos con el relato. Me bajé en Plaza del Centenario y enfrente, en un negocio pequeño llamado El Frutal, pedí un jugo de frutas. ¿Dije que hacía mucho calor? Empecé a caminar por la avenida 9 de Octubre rumbo al malecón. En el camino entré a un supermercado donde me compré unos zoquetes y una botellita de agua fría. Luego pedí un combo en Wendy’s para almorzar. Todo sea para aprovechar el aire acondicionado.

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Finalmente llegue al malecón, al cartel de la ciudad y al monumento que recuerda el encuentro entre San Martín y Bolívar. Estaba lleno de gente. Empecé entonces a caminar por la costanera del río Guayas. Pensé en tomar un recorrido en lancha por el río pero como había perdido tanto tiempo se me iba a hacer tarde. (Pueden ver una de las fotos que saqué desde la altura y donde se visualizan los dos cerros).

Lo que sí decidí fue subir a la rueda (o “vuelta al mundo”) de 57 mts: La Perla. La más alta de Sudamérica. ¡Siempre había querido subir a una! Sirve de mirador a la ciudad. Me salió US$5 pero -aunque breve- lo disfruté.
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Luego fui hasta el Cerro Santa Ana. Y despacio, muy despacio, empecé a subir los 444 escalones hasta el faro. Aproveché para comprar recuerdos y un vestido veraniego. Llegué finalmente al faro y subí para disfrutar de la vista general.

Hermoso.

Empezaron a encenderse las luces. Anochecía. Yo emprendí el regreso. Esta vez sí subí al colectivo en la estación correcta. Bajé del cerro y crucé a LAS PEÑAS. Fui en dirección RÍO DAULE donde combiné con la línea 2 al aeropuerto. No fue tan fácil encontrar en la terminal dónde salían los micros de la línea 2. No está bien indicado. Fui y volví hasta encontrarla.

Pero llegué bien al aeropuerto y con tiempo suficiente. Recogí mi bolso. Guardé las cosas en mi mochila y emprendí el regreso a casa.

DATOS:

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Galápagos: Santa Cruz

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Llegué a Puerto Ayora y tomé un taxi al hotel(US$ 1,50). Me alojé en el hotel Brisas del Pacífico. Está frente al mercado, un poco más lejos del centro. Me dijeron los lugareños que por ese precio es el mejor hotel. Aunque yo había reservado una habitación económica, me pasaron sin costo alguno a una habitación mucho más grande ya que no tenían muchos huéspedes. Eran de hecho dos dormitorios conectados (así que imaginen el tamaño) con dos camas matrimoniales, un placard enorme, televisor de plasma, aire acondicionado, wifi… ¡Ascensor y dispensers de agua fría-caliente! Lo malo es que no incluye desayuno (tiene un comedor así que sirven desayuno aunque hay que pagarlo aparte) y el agua caliente dejaba mucho que desear. Ya sé que con 40º no tendría que quejarme por agua caliente, pero no me gusta ducharme con agua fría. Sólo una vez salió perfecta. Otra vez se enfrió enseguida y otra no pasó de tibia. Me quejé y mejoró pero luego volvió a lo mismo. No sé cuál era el problema. Igual es un lindo hotel así que si no les importa caminar unas cuadras desde el centro, se los recomiendo.
Contraté las excursiones con la empresa Galápagos Islas Lobos que me pareció tenía precios coherentes (aunque todos salen más o menos lo mismo).
A la noche comí en uno de los kioskos, en el restaurant Sol y Luna: pescado frito. No me convenció demasiado.
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Playa escondida

Al día siguiente partí en la primera excursión: la isla Santa Fé, de importante vida marina. Fui hasta la agencia y ellos me acompañaron al muelle. Salimos de ahí a las 8am en la lancha Yasmin.
Realizamos snorkel en dos lugares distintos. Nunca había visto tantos cardúmenes. En el último snorkel descubrimos que había aguavivas o medusas. “Picaron” a una señora y, por supuesto, a mí. Sentí como una descarga eléctrica en mi pierna. No podía moverla. Un italiano me ayudó a volver más rápido a la lancha ya que el guía estaba acompañando a la señora y su hija. Se notaba bien la marca del tentáculo en la piel y me duró varios días. El dolor duró hasta que me echaron un poco de vinagre. No fue tan terrible.
Comimos ceviche (y yo lo probé por primera vez y me gustó). Luego fuimos a descansar a Playa Escondida, un sitio paradisíaco. Ahí, sumergidos en el agua hasta el pecho pero sin visores, fuimos visitados por una manta raya que nadaba entre nuestros pies.
Es una excursión que me gustó, pero que no fue perfecta (obviamente). Ya en Puerto Ayora salí a recorrer los negocios de recuerdos donde compré un sombrero veraniego y cené una porción de pizza de mar al ajillo (salsa, queso, camarones, calamar, pulpo, cebolla, maíz dulce y perejil) en Pizza Eat (US$ 4,50 la porción más la bebida! MUY caro).

Al próximo día hice otra excursión. En verdad me derivaron a otra empresa y supongo que como confirmé el tour a último momento me salió más barato (el concepto de “barato” es relativo al precio de las excursiones en la isla ya que me salió US$ 120). Fui a una de las Islas Plazas. Esta vez me fueron a buscar a la puerta del hotel en un minibus. Como yo era la única que hablaba español, el guía realizó el tour en inglés. ¡Suerte que entiendo! Me dijo que le preguntara lo que no entendía pero lo hacía de mala gana. Llegamos al muelle del canal de Itabaca. Allí abordamos el yate Esmeralda donde me sentí como una Onassis.
Primero hicimos snorkel en Punta Carrión. El guía no se metió en el agua, sino que nos seguía con un bote. No vimos a los tiburones que queríamos pero sí observé tortugas marinas, cardúmenes varios, una langosta gigantesca, dos barracudas y una anguila.
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Luego fuimos a las islas Plazas donde fuimos bienvenidos por unos lobos marinos bebés. Desembarcamos para recorrer parte de la isla. Vimos iguanas de tierra (distinto color a las marinas) en medio de una extraña vegetación roja. Cerca del acantilado, nos sorprendimos rodeados de aves: gaviotas de cola bifurcada y piqueros. ¡Impresionante! Cuando volvíamos al yate vimos un tiburón. De camino a Santa Cruz me quedé pasmada ante las volteretas de una raya voladora.
Almorzamos unos ricos fideos con mariscos mientras yo charlaba con un brasilero y una norteamericana.
Ya de vuelta en Santa Cruz, fui al Centro Darwin para ver tortugas de tierra entre las que se encuentra el famoso solitario George (¿embalsamado o congelado?).
Yo no lo sabía y después no pude volver: lleven el pasaporte porque le ponen un sello especial.
De ahí fui un rato a la playa de la Estación. No es muy grande y estaba llena de chicos. Eso sí, vi un pez enorme.
Volví al hotel visitando más tiendas de recuerdos y el mercado artesanal (que puede resultar más económico para algunas cosas). Por dos dólares compré dos empanadas fritas en el mercado frente al hotel (pollo y carne).
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Al otro día me dejaron plantada. Dejen que me explique. Fui a la agencia para el tour de bahía, un corto recorrido por la lobería y Las Grietas. Pero no pasaron. La mujer de la agencia no se preocupó hasta que fue demasiado tarde. Empezó a llamar a los que operan el tour y todos le dijeron que iban completos. No sé, todo fue muy raro. Me ofrecieron hacerlo por la tarde, pero en principio yo ya tenía planes. Además me habían dicho que convenía hacerlo por la mañana. ¡Estaba con una bronca! Me devolvieron la plata, claro. La mujer me acompañó al muelle y me pagó el taxi para que fuera a Las Grietas. Sí, al final ahorré plata y lo pasé bien. Tendría que haberle pedido la máscara de snorkel porque las antiparras no son lo mismo. En fin, la culpa fue mía por no contratar el tour directamente, sin intermediarios. Me perdí de conocer la Lobería, Punta Estrada y playa de Perros.
Pasemos a lo bueno. Tomé entonces la lancha taxi hasta la Playa de los Alemanes. Caminé por humedales hasta Las grietas, una fisura en roca volcánica donde se mezcla el agua dulce (superficial, por filtrado) y el agua salada (profunda, del mar). El sitio es hermoso aunque el agua es más fría. Perfecto para nadar de una punta a la otra.
Luego me quité el frío en la Playa de los Alemanes, aunque el agua era demasiado bajita. De hecho el lugar estaba lleno de niños. Es como una pileta infantil.
Volví. Almorcé en los kioskos y contraté desde el hotel un taxi para ir a la parte alta. Me salió US$ 40. Mientras que en la costa había un sol radiante y mucho calor, a veinte minutos de allí hacia la parte alta se puso a llover torrencialmente. Me guarecí en el túnel de lava que pude recorrer tranquila aunque con un poco de barro. Por alguna razón, el taxista me hizo entrar por la salida. Él me esperó afuera. Me encantó el paseo aunque al final la escalera parecía una pequeña cascada con todo lo que llovía.
Fuimos entonces al Rancho Las Primicias. Hay dos ranchos con tortugas gigantes libres: el rancho El Chato (el más famoso) y Las Primicias. Me habían dicho que en ese momento era mejor este último así que hacia allá fuimos. Pagué la entrada de 3 dólares por la que me prestaron unas botas y partí bajo la lluvia. Como la lente de la cámara se mojaba, las fotos no salieron tan nítidas, pero la experiencia fue espectacular. A las tortugas les encanta la lluvia!!!
Después el taxista me llevó a Los Gemelos, dos cráteres por desplome. Ya no llovía.
A la noche fui al muelle donde vi pelícanos en busca de su caza y decenas de tiburoncitos nadando. Sólo comí una lata de atún.
¡Último día en Santa Cruz! Me levanté y antes de hacer el check out fui a Bahía Tortuga o Tortuga Bay. Vi en el muelle que hay lanchas que llegan hasta ahí, pero lo más común es ir caminando. Y son varios kilómetros. 3,5 kms desde mi hotel según google maps. Obviamente hay que duplicarlo porque uno tiene que ir y volver. La ida no se me hizo pesada porque fui charlando con unas chilenas.
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Bahía Tortuga

Finalmente llegamos a Bahía Tortuga. Pero a la Playa Brava donde está prohibido bañarse. Tuvimos que caminar un poco más hasta la Mansa. ¡Había pequeños tiburones en el agua tibia! ¡Nadé con tiburones! Bahía Tortuga es una playa de película. Todo lo que imaginan está ahí. Lamentablemente no pude quedarme mucho. Tenía que volver al hotel antes de las 11 para ducharme y dejar la habitación. En suma. Una hora de caminata de ida, una de vuelta y una en la playa. A las diez ya el sol pegaba fuerte así que, como no quería quemarme, volví ridículamente tapada con el pareo (les explico, ¿vieron a los apicultores? bueno, yo hice lo mismo. Me puse el sombrero y arriba el pareo cubriéndome como un fantasma morado. Sí, podía ver a través de la tela).
Fue largo e incómodo el regreso. ¡Y apurado! Llegué al hotel, me duché y dejé la pieza minutos después de las once. Uff
Tomé un licuado de papaya en los kioskos, fui a sacarme unas fotos con el cartel de la isla y luego tomé un taxi para ir con la valija al muelle. Tomé la lancha de la tarde a San Cristóbal. Me recibieron los lobos marinos.
Volví al hostal donde me había hospedado antes. Me dieron mi vieja habitación. Paseé por la costanera y cené en El descanso marinero. Pedí media porción de Bacalao con guarnición. Delicioso. Es más caro que otros sitios, pero en mi última noche en Galápagos quería darme el gusto.

Túnel de lava

SANTA CRUZ GASOLERA: Podés ir gratis al Centro Darwin, Las grietas (sólo se paga el cruce en lancha, muy económico) e isla Tortuga. También es posible compartir taxi a la parte alta y visitar los ranchos con tortugas gigantes, los túneles de lava (el de Bellavista tiene casi 10 cuadras de largo y escasa o nula iluminación; por eso lo llaman el “túnel del amor”), los cráteres y otras playas. El tour de bahía te permite hacer snorkel a menor precio.

¿Qué me quedó pendiente? Muchísimo. Pero para hacer todo uno necesitaría muchos más días y MUCHA MÁS PLATA.
Islas que no visité: Bartolomé (paisajes US$ 160), Floreana (US$ 120), Seymour norte (US$ 160 fósiles marinos e iguanas), Pinzón (US$ 90/ 120) e islote Caamaño (snorkel con lobos).
Otros sitios: Puntudo Media Luna y Cerro Crocker (trekking), túneles de lava de Bellavista, rancho El Chato (tortugas gigantes), playa El Garrapatero, tour de bahía (US$ 35).

DATOS:

  • ¿Te interesa el buceo? Bueno, en la isla de Santa Cruz tenés muchas opciones: Academy Bay Diving +593 52524164 / +593 (0) 995254358, Nauti Diving (Nautilus Yacht) info@galapadiving.com / info@nautidiving.com ¡Y más!
  • Hay tours diarios específicos para bucear: Floreana, Santa Fé, Canal de North Seymour y Daphne, Gordon Rocks, Beagle & Guy Fawkes, North Seymour y Mosquera. ¡Y cursos de buceo, claro!
  • Desde Santa Cruz también es posible pagar un crucero de una semana por las islas. Un crucero permite conocer algunas islas más alejadas que no forman parte de los tours diarios como Genovesa y Fernandina. Hay varias agencias especializadas, como http://galapagosbestoption.com Pueden consultar en juancarlosguanga27@hotmail.com o +593 967742545 / +593 984684831
  • Lanchas del Tour de la Bahía: Don George, Express One, Keanna Juliet, María José, Rescate, Vikin.
  • Hay tours de pesca vivencial.
  • Galápagos Islas Lobos S.A.: Av. Baltra y Thomas de Berlanga. Tel: 0991097645/ 0985146449/ 053013789 Otros teléfonos: 0989231153 y 0994055282 islaslobos@hotmail.com Algunos precios en marzo 2017, en dólares: tour a isla Pinzón $90, isla Santa Fé $110, isla Bartolomé $160, tour de Bahía $35.
  • Taxi a parte alta. Joselito: 0993843119

Galápagos: Isabela salvaje

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Partí de San Cristóbal. Caminé hasta el muelle donde bien temprano subí a la lancha Privilegio hasta Santa Cruz. El proceso es un poco caótico porque hay muchas lanchas y muchos pasajeros. Primero te revisan la valija. Luego tenés que esperar que te llamen. No es como cuando subís a un micro. Acá tenés que estar atento a tu lancha y a tu nombre. Primero entregás tu valija que pasa al interior de la lancha y recién después subís a bordo. Tras dos horas de navegación llegamos a la isla de Santa Cruz, la más moderna y populosa. Las lanchas no pueden atracar en el muelle así que tuvimos que trasladarnos en embarcaciones- taxis (que hay que pagar aparte) hasta el muelle. La manipularon tanto que me dio miedo de que mi valija cayera al mar. Después de varios viajes, empecé a acostumbrarme a tales acrobacias.

No le quité el precinto a la valija y la dejé en una oficina amiga de la agencia donde había comprado los pasajes (no me cobraron nada). El baño público que está frente al muelle sí me cobró unas monedas. Tenía que hacer tiempo hasta las dos de la tarde. Bajo ese calor. Fui a la oficina de turismo y comí un helado de café y kiwi en Le Figaró. Recorrí algunas agencias para averiguar precios de las excursiones y almorcé en uno de los kioskos el menú de pescado (Blue Footed Booby). La calle de los kioskos es una calle con restaurantes que al mediodía tienen precios económicos. Sin la sopa de entrada (no me gusta la sopa, menos con ese calor), pagué US$ 4 por un plato de pescado a la plancha, guarnición y bebida.

Merodeé por los dos supermercados que vi y descansé un rato en la iglesia. No fui más lejos porque tenía la mochila y ésta pesaba. Finalmente recuperé la valija y subí a la lancha hacia Isabela. De nuevo un taxi hasta el barco. Lo mismo en Isabela porque las lanchas (o “fibras”) tampoco atracan allá.

Llegué cansada y un poco mareada a Puerto Villamil. Cometí el error de no tomar un taxi hasta el hostal pensando que era más cerca. Háganme caso: paguen un taxi que es barato. Caminar 1km con una valija no es negocio.

Encontré por fin el Hostal Insular. Habitación grande, con aire acondicionado, limpio y cómodo. Como había reservado por Booking no tuve que pagar aparte el libre uso de la cocina. El desayuno no estaba incluido pero al poder usar la cocina no hizo falta. Muy lindo hostal. Está bien ubicado, a dos cuadras de la calle principal y los restaurantes. Al lado de un supermercado. Además de lo típico que puede tener un hostal, me encantó que tuviera una ducha externa, cosa de poder bañarte aún después de haber realizado el check out. Lo malo son las escaleras y que no siempre hubiera gente en la recepción (recomiendo llevar la llave consigo para no quedarse afuera de la habitación). Tiene wifi gratuito, pero como descubrí en las islas, el wifi en todos lados era muy deficiente.

Isabela es la isla más grande del archipiélago aunque sólo una mínima parte está habitada. El turismo también es reciente. Recién comenzó luego de la erupción volcánica del 2005. Y es que Isabela tiene varios volcanes en su limitada geografía… ¡es una Payunia rodeada del océano!: el volcán Wolf (última erupción 2015), el volcán Darwin (1813), el remoto volcán Alcedo (1993), el volcán Chico, el volcán Sierra Negra (2005) y el volcán Cerro Azul (2008).

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Si San Cristóbal es la isla de los lobos marinos, Isabela es la de las iguanas negras (iguanas marinas) que ya te reciben en el muelle a montones.

Contraté las excursiones en Adventure Island (me gustó que el guía fuera naturalista) y conseguí un pequeño descuento.

A la noche, muerta de cansancio, me preparé un plato de atún con fideos Ramen (esos chinos que se cocinan en tres minutos). Una lata de atún está a menos de US$ 2.

Al día siguiente me encontré con la chica que había conocido en Puerto Baquerizo (y que había venido a Isabela por recomendación mía) y fuimos caminando juntas hasta el centro de crianza de tortugas “Arnaldo Tupiza”. No me gustó tanto como la Galapaguera seminatural de San Cristóbal pero el camino hasta el centro, entre humedales de flamencos me pareció hermoso. Luego visitamos justamente el Pozo de los Flamingos. Dicen que al atardecer se llena, pero a esa hora había poquitos. Caminamos entonces de vuelta y seguimos hasta el muelle Concha de Perla donde se puede hacer snorkel.

Había lobos marinos durmiendo en el pequeño muelle (en medio del camino, bajo el banco, arriba de las zapatillas que la gente había dejado…). Una iguana nos miraba sin interés. Nos pusimos nuestras antiparras y nos pusimos a nadar. No estuvimos mucho porque ella tenía que viajar a Santa Cruz. Yo pensaba volver en otro horario para ver más animales marinos (eso depende mucho de la marea) pero al final no tuve tiempo. Lo mejor es ir con marea baja.

Fui a cambiarme en el hostal y almorzamos pescado a la plancha con guarnición en Maestro de Casa (al mediodía el menú sale 5 dólares pero te cuesta 4 si no pedís la sopa). Muy buen pescado. Despedí a mi amiga ecuatoriana y fui a descansar un rato al hostal.

A la tarde fui a caminar hacia los humedales. Lo mejor, si uno quiere llegar al Muro de las Lágrimas, es hacerlo en bicicleta ya que son varios kilómetros. Pero yo llevo años sin subir a una bici y no quería empezar pagando y en terreno complicado. El alquiler no es barato pero tampoco es imposible de pagar. Está a US$ 3 la hora.

Seguí derecho por la avenida y me metí en un sendero al lado de la playa. Pasé la Poza de las Diablas, el cementerio y finalmente llegué a la entrada del Complejo de Humedales y Muro de las Lagrimas. La entrada es gratuita pero uno tiene que registrarse. Abre de 6 a 18hs y cuenta con un sendero de 5kms hasta el Muro. Sin apuro, recorrí la primera parte del sendero: La Playita, Pozas Verdes, Playa del Amor (playa orgánica hecha con restos de  conchas, corales y erizos; lugar de anidación de las iguanas), Los Tunos y el Túnel del Estero (un túnel de lava). ¿Qué me faltó? Poza Redonda, Poza Escondida, El Estero y más allá el Camino de las Tortugas, el Cerro Orchilla y el Muro de las Lágrimas.

Volví caminando por la playa, viendo el anochecer junto al Pacífico. ¡Hasta vi algunos tiburones en la orilla y un lobo marino haciendo surf! Cené el menú de camarones a la plancha con guarnición en Cesar’s (6 dólares). Lindo restaurant frente a la plaza principal.

Al otro día fui a la mejor excursión de Isabela: Túneles de lava de Cabo Rosa. US$ 110. Incluye el equipo de snorkel, fotos y la filmación subacuática. Salimos a las 11 am. Navegamos en la lancha Capricornio hasta la parte de los túneles sumergidos. Hicimos snorkel en varios lugares y vimos gran cantidad de especies. Hablo de tortugas marinas gigantes que pasaron al lado mío, una cueva repleta de tiburones, manta rayas, peces varios ¡y hasta un caballito de mar! El guía fue una gran ayuda ya que nos indicaba dónde mirar. Me sentía como un chico en navidad. Un lobo marino se puso a jugar con nosotros en el agua. Fue una locura. Estuvimos bastante en el agua. Lo mejor es que tengo todas las fotos!!!

Luego caminamos por encima de los túneles entre cactus y piqueros de patas azules que ni se molestaban por nosotros. Al regreso pasamos por la fotogénica Roca Unión azotada por la olas.
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Volví al hostal y cené pescado a la plancha con guarnición en Maestro de Casa (me había gustado mucho la otra vez). De noche no tienen menú pero me prepararon uno a 5 dólares. Si se preguntan por qué siempre pedía pescado o mariscos… bueno, los pescados y mariscos en Buenos Aires son horribles. Huelen mal y no tienen gusto a nada. Por eso no como mucho pescado excepto cuando viajo y aprovecho.

El domingo me levanté temprano para otra excursión, la más barata y esforzada (US$ 35, incluye una bebida, una fruta y un sandwich para comer). A las 7am me pasó a buscar por la agencia una “chiva” (colectivo abierto) hasta la entrada al volcán Sierra Negra. Allá hay un camping por si a alguien le interesa. Abre a las 6am y tiene al menos dos senderos. Uno de 8kms hasta volcán Chico (unas cinco horas) y otro de 12kms hasta las minas de azufre (7hs).

Nos dividimos en dos grupos: los que hablábamos castellano y los que hablaban inglés. Y empezamos a caminar. Como mi estado físico no es el mejor y nunca había caminado más de 9kms en total, mi idea original era no hacer el recorrido completo. La ida se hizo a buen ritmo y sin cansarme. Más o menos a los tres kilómetros llegamos a la caldera del volcán (cuando el cráter es muy grande se llama caldera). Imponente. Seguimos caminando aprovechando que estaba nublado y no arreciaba el calor. En un momento determinado alcanzamos el punto donde tenía que decidir si seguir y completar los 8kms de ida o emprender la vuelta. Me quedé en ese paisaje marciano descansando un rato sin saber qué hacer. No quería arrepentirme pero ¿qué hacía si mi cuerpo me decía basta? Por ahora estaba bien. Entonces llegó el grupo de habla inglesa que se había detenido a comer algo (mi grupo iba a detenerse a la vuelta) y decidí seguir con ellos. Llegué entonces al volcán Chico. Un paisaje espectacular.
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El retorno fue duro. ¡Otros 8kms! Pero no fue tan duro por la distancia sino por dos cosas: la primera fue que empezó a salir el sol (yo saqué el paraguas y así me inmortalicé como la loca del paraguas violeta, seguro), la segunda es que volvieron apurados porque algunos tenían que tomar la lancha de la tarde. Odio cuando los guías se apuran. Me quedé rezagada, sola en medio del paisaje volcánico, tratando de seguir adelante. Obviamente no pude parar a comer nada. ¿Por qué el apuro? ¿Por qué no disfrutar?

Llegué y ya todos estaban en el colectivo. No sé si me esperaron mucho. Supongo que no. ¡Había caminado 16km!

Compré algo frío en un negocio a la vuelta del hostal (no pensaba caminar más): una porción de torta rellena con crema y una bebida y me recosté un rato. Más tarde fui a refrescarme en la playa más cercana, Malecón Cuna del Sol. Jugué con las olas. Después volví a ducharme y cené en El velero, el restaurante que me parecía el más pintoresco. Adoré sus lámparas. El menú me salió 7 dólares e incluyó: sopa de “camarones” (no me convenció pero si no la querías te la cobraban igual), pulpo a la plancha con guarnición de menestra y patacones, bebida y gelatina de postre.

Para el último día en Isabela originalmente había pensado en un tour a Tintoreras pero al final me decidí por algo distinto, algo que no ofrecen las agencias de turismo. Contraté una excursión privada (US$ 70, no conseguí quién me acompañara) al “volcán” Trillizos a través de la recepcionista del hostal (hija del dueño del lugar que yo quería visitar). Ulises, el guía y dueño, me pasó a buscar en un taxi y fuimos hasta la parte alta de la isla.
IMG_6790.JPGLleven ropa cómoda y que se pueda embarrar. Ulises me colocó el arnés y los seguros y empezamos a bajar al cráter que forma parte del Sierra Negra. Empezamos un descenso de más de 100 mts. Todo muy seguro pero no apto para quienes sufren de vértigo. Se baja por diferentes escalas hasta llegar al fondo. Me sentía Indiana Jones. Ulises me contó que habían ido documentalistas a filmar allí. Es una actividad que mezcla la adrenalina y el aprendizaje de los minerales. La subida fue un poco más difícil. Llegué de nuevo a la superficie totalmente feliz, transpirada y llena de barro. ¡Es fantástico! Iban a colocar duchas porque uno tiene que ir directo a bañarse.

Comimos Guayabas de sus árboles. Luego visitamos la Cueva de Sucre y el Mirador del Mango.

Llegué al hostal donde me lavé rápido en la ducha externa y me cambié de ropa. No es una ducha muy privada pero funciona. Almorcé en El descanso pescado a la plancha con ensalada y helado.

Busqué la valija y caminé hasta la avenida para tomar un taxi. Como dije, no es caro. Había comprado el pasaje a Santa Cruz en el hostal para salir a las 14:30. Hubo un retraso porque un grupo de turistas que viajaba en mi barco todavía no había llegado de una excursión pero yo no lo sentí dado que me pasaron a otra lancha. La empresa era New Julie. Nuevamente taxi del muelle a la lancha y de la lancha al muelle. Adiós Isabela, la de calles de arena.
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ISABELA-GASOLERA: ¿No querés gastar plata? Bueno podés hacer snorkel en Concha de Perla, visitar el centro de crianza de tortugas, los humedales y caminar (o ir en bici) hasta el Muro de las Lágrimas. Tenés 3 kms de playa. Podés ir además a la parte alta en camioneta-taxi (compartiendo gastos) y bajar en bicicleta. La cueva de Sucre y el Mirador del Mango están camino a Sierra Negra.  Hay excursiones más económicas como la del trekking a los volcanes. Y creo que hay un colectivo para la gente que vive en la parte alta, aunque ni idea los horarios y la frecuencia (que no debe ser mucha). La mayoría usa bicicleta o comparte taxi.

¿Qué me quedó pendiente? Conocer la isla Tortuga, hacer el tour a Las Tintoreras, llegar al Muro de Lágrimas. Tal vez practicar kayak. Increíblemente me faltó conocer el mercado. Otros sitios sólo pueden visitarse si uno va en crucero.

DATOS:

  • Adventure Island S.A. Av. Conocarpus y Escalecias frente al hotel Galapaguito: adventureisland2016@hotmail.com  052 529-068. Luis Gil Ortega: (+593) 0982859366.
  • Hay muchas agencias de turismo en Isabela (el mismo hotel Insular se maneja con agencias) además de Adventure Island. Las más importantes son Pahoehoe y Rosadelco. Para la excursión a túneles pueden arreglar directamente con la Lancha Capricornio.
  • Volcán Trillizos: alvarado_ulise@hotmail.com / cel: 0997685275, +593 5-252-9146 También pueden contactarse con Ulises a través de un hospedaje de su propiedad: la casita “Muro de las Lágrimas”. Está a media cuadra de la avenida principal. Es un paseo imperdible si te gusta la aventura.
  • Hay varios sitios que alquilan bicicletas. Uno es Shark’s Bikes en la Avenida Antonio Gil: sharkisbike@gmail.com / Mauricio Cartagena y Rubby Apolinario cel: 0959040904, 0959558307, fijo: 053016682.

Galápagos: San Cristóbal y el León Dormido

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El viaje fue agotador. Compré el pasaje en LATAM y tuve tres vuelos hasta llegar a San Cristóbal. El primer avión lo tomé en aeroparque y salimos puntuales (20:20 hs) hacia Santiago de Chile. El tema es que tenía una escala de varias horas. De haber sido de día hubiera salido del aeropuerto, pero de noche no había mucho para hacer. Pensé en pagar el salón VIP de Latam pero éste cerraba de madrugada así que no me convenía. Había otros pero al final no pregunté cuánto costaban. Cené un sandwich de pollo, tomate y palta en Pronto e hice tiempo hasta las 5:30. Vi una película en Netflix y traté de dormir. Bueno, es imposible dormir en el aeropuerto con la luz en tu cara y la música sonando constantemente. Tampoco quería gastar la batería de la tablet que había llevado porque ahora muchos aviones no traen pantalla individual y si uno quiere conectarse al “entretenimiento a bordo” tiene que usar su dispositivo portátil y en el avión no se puede enchufar en ningún lado. Los enchufes del aeropuerto no me sirvieron mucho.

El avión a Guayaquil también salió puntual. Cinco horas de vuelo. Ya estaba harta. El avión era incómodo así que descansé pero tampoco pude dormir. Llegamos a las 8:45 hora local. Ahí me entretuve retirando la valija, haciendo los trámites de ingreso a galápagos (que expliqué en la entrada anterior) y despachando nuevamente la valija. Recién entonces me senté a comer una hamburguesa de pollo en KCK (era mediodía en Argentina). Más espera. El último vuelo salió a las 12: 15. Por suerte también puntual. Una hora y media de viaje. Más de mil kilómetros hacia el occidente. Vi el océano Pacífico por primera vez desde el aire. Me dio vértigo observar cómo nos alejábamos del continente hacia el océano. Llegamos a las 13:10 hora local (una hora de diferencia con Guayaquil). Por primera vez me emocioné hasta las lágrimas en el aterrizaje. Me parecía increíble estar ahí.

Presentamos los papeles de ingreso que habíamos llenado en Guayaquil, pagué los 50 dólares de entrada al Parque y fui a buscar mi valija. Por suerte, el dueño del hostal donde iba a hospedarme fue a buscarme y pagó el taxi camioneta hasta el alojamiento (igual el aeropuerto está cerca de la ciudad o, mejor dicho, está en la ciudad).

Me alojé en el Hostal Terito. Realmente les recomiendo este sitio. Es económico, está bien ubicado y tiene todas las comodidades: baño privado con ducha caliente (con el calefón que en Corrientes llaman “ducha paraguaya”), muy buena atención, uso de la cocina, wifi, dispenser de agua fría/ caliente. La pieza era chica pero pasaba más tiempo en el living-comedor donde estaba el televisor y el amoroso gato Caramelo. ¡Lo extraño! El desayuno no está incluido pero al poder usar la cocina no era necesario. Además, a dos cuadras está la panadería Sabor Cuencano que tiene riquísimas cosas dulces (recomiendo unas empanaditas rellenas de crema pastelera).

Como llegué un domingo todo estaba cerrado. Caminé un poco por el malecón. Cené y me acosté temprano, molida.

El lunes decidí tomarme el día tranquila ya que tenía que reponerme del viaje. A la mañana fui al mercado, a sacar plata del cajero y a contratar tours. Todas las agencias cobran más o menos lo mismo, así que opté por una que estaba cerca del hostal: Línea Náutica. Me dieron lo que prometieron por lo que no puedo quejarme.

Me cociné algo en el hostal y recién salí a la tarde. Estaba lloviendo. Fui al Centro de Interpretación. Todo está muy bien explicado y es una buena introducción a la geografía, historia y biología de las islas. Luego subí a los miradores del cerro Tijeretas. Desde ahí se pueden ver las tijeretas de cola bifurcada y el magnífico León Dormido. Hay un camino que va hacia una playa más alejada llamada playa Baquerizo (que no conocí). En Tijeretas, sin ir muy lejos, hay un muelle donde hacer snorkel.

De regreso caminé hasta la playa Punta Carola y me quedé un buen rato nadando entre pececitos. El agua, deliciosa. Ya no llovía. Me fui cuando empezó a llegar más gente. Pasé a la próxima playa (la más cercana al centro): playa Mann. Allí vi el atardecer y me sorprendió un lobo marino jugando en la orilla.

Hablando de lobos marinos. Puerto Baquerizo Moreno está lleno de lobos marinos y de noche invaden el muelle. Literalmente. Se acuestan en los bancos al lado de los juegos infantiles, en las letras del cartel de la isla y se pelean entre ellos por un lugar. Vi varias mamás amamantar a sus bebés. ¡Bebés lobos marinos! De modo que a la noche paseé por el malecón. Entré en las tiendas de sourvenirs y compré un helado de coco.

Al otro día tomé la primera excursión que en verdad fue en taxi, pero a través de la agencia. Si no van solos, lo conveniente es contratar ustedes mismos el taxi y repartir los gastos. El paseo a la parte alta de la isla sale US$60 y si son varios se abaratan los costos. Al ir sola no pude hacerlo. Y preferí contratarlo en una agencia para mayor seguridad. Al final no fui realmente sola. Otra chica que estaba en la misma situación compró la excursión en la agencia y viajamos juntas aunque no compartimos los gastos. De habernos conocido antes, hubiéramos gastado 30 c/u en vez de 60. El taxista se llamaba Moisés y sabía mucho de la isla y la naturaleza. Pidan por él si pueden.

Como lo contratamos en una agencia, nos prestaron el equipo de snorkel y hasta el traje de neoprene. Aunque no lo usamos.

Salimos a las 9:30 y a las 12:30 (aprox.) llegamos a La Lobería. El tour incluía agua mineral y frutas.

Nuestra primera parada fue en la Laguna El Junco, una laguna en el cráter de un volcán. La más importante reserva de agua dulce del archipiélago. Un sitio tranquilo donde se pueden avistar aves y tener otra perspectiva de la isla.

Luego fuimos a La Galapaguera seminatural. ¡Por fin podía ver las famosas tortugas de Galápagos! La verdad es que las tortugas más grandes están libres así que uno puede tenerlas bastante cerca. También vimos los bebés nacidos en incubadora. Están buscando hembras para agrandar la población de modo que le ponen más calor a los huevos. Objetivo cumplido.

De ahí a Puerto Chino, una playa de arena blanca y fina. Agua tibia. Un sueño. Lástima que al salir del agua nos acechaban los tábanos. Hay que secarse rápido porque les atrae el agua salada. Lleven repelente. Protector solar y repelente!!!

Al rato, mientras volvíamos hacia el pueblo de El Progreso, empezó a llover torrencialmente. Íbamos a visitar “El Ceibo“, un árbol de 300 años de antigüedad con una casita para turistas. La lluvia arreciaba. Probablemente si la chica que iba conmigo hubiera tenido ganas de ir le hubiera dicho al taxista que esperara a que amainara la lluvia, pero como como a ella no le interesaba y no paraba de llover, le dije que siguiera. La entrada sale 3 dólares y tiene un bar. No sé si vale la pena. Le pedimos al taxista que nos dejara en La Lobería y nos olvidamos de pedirle que nos dejara los ponchos para la lluvia que nos prestaba la agencia. ¡Gran error!

La Lobería es una playa rocosa a dos km. del centro de Puerto Baquerizo. Dicen que lo mejor es ir al atardecer pero nosotras aprovechamos el taxi que ya teníamos a disposición. Había algunas iguanas negras y lobos marinos. Mientras nos instalábamos huyendo de los tábanos se largó a llover de nuevo. ¡Y no paraba! Nos empapamos. Después de un buen rato tratando en vano de guarecernos abajo de unos árboles y viendo que no era una tormenta eléctrica, decidí abandonar el refugio y meterme en el mar. Obviamente casi no había turistas (una pareja francesa, nomás). Todavía no manejaba bien la máscara de snorkel así que me entraba agua. Nadé un poco y llegué a ver dos tortugas marinas.

Cuando finalmente se despejó y comenzó a mejorar el día, empezaron a llegar grupos de turistas. Decidimos volver. Pero volver los 2km caminando empapadas y cargando el equipo de snorkel no era fácil. Justo llegó un taxi con más turistas y pudimos tomarlo. Nos bajamos en la agencia donde devolvimos los equipos. Me fui rápido al hotel a ducharme. Comencé a entender a Anakin Skywalker y su odio por la arena: sí, “It’s coarse and rough and irritating and it gets everywhere.”

A la noche me encontré con la chica con la que había compartido la excursión y caminamos por el malecón.

Al día siguiente fui a la excursión más cara de mi viaje y la que más esperaba. Tomé el tour 360º alrededor de la isla San Cristóbal para hacer snorkel en el León Dormido. Hay varias excursiones que van a León Dormido pero todas son de medio día. Esta era la única de día completo. Tuve que estar en la oficina a las a eso de las 7am. La dueña me acompañó al muelle y allí me uní a un grupo con Jacob como guía en el barco Sandy. Salimos 7:30 a iniciar el recorrido. Fue un tour de muchas horas en lancha y el olor a nafta casi me descompone. No sabía entonces que era mejor sentarse afuera.

Nuestra primera parada fue en Bahía Rosa Blanca. Bajamos y caminamos sobre piedra volcánica hasta una zona de aguas encerradas por antiguas lenguas de lava. Allí fue mi primera experiencia de snorkel en Galápagos (no cuento el fallido intento el día anterior). El guía me ayudó mucho y me acompañó. Vimos tortugas pero el agua estaba muy turbia (por la lluvia pasada) y no alcanzamos a ver los tiburones de arrecife. Luego, también en Bahía Rosa Blanca fuimos a una hermosa playa de arena blanca. Nadamos y me quemé la espalda haciendo snorkel.

Volvimos a la embarcación y seguimos viaje hacia el norte para dar vuelta a la isla. Vimos un grupo de delfines y bordeamos Punta Pitt. Entre Punta Hobbs y Cabo Norte el capitán intentó sin éxito pescar algo. El paisaje te deja con la boca abierta. Nos detuvimos frente a Bahía Sardina a almorzar. Me hubiera gustado comer en tierra firme. Nos dieron tuppers con arroz y mariscos. Como estaba un poco mareada no comí mucho. Una señora fue a vomitar.

Hicimos nuestra segunda parada. Bahía Sardina es bellísima. Primero caminé un poco para sacarme el mareo y descansé en el agua, en una parte sin olas. Puro relax. Después hicimos un poco más de snorkel y vimos tortugas y peces loro.

Seguimos en barco hasta Punta Pucuna y el espectacular Cerro Brujo. Es de película. Llegamos finalmente al León Dormido o Kicker Rock, una formación rocosa magnífica en medio del océano. Me puse el traje de neoprene (el agua ahí es más fría) y nos tiramos al agua. Fue una experiencia única nadar por entre el canal del islote. Tortugas, lobos marinos, rayas, tiburones y cardúmenes de todos los colores. No tengo palabras para describirlo. No tengo con qué compararlo. Hermoso.

Retornamos a Puerto Baquerizo. Esa noche comí empanadas fritas. Como en El Rincón de Sebas justo ese día no preparaban empanadas (un buen lugar donde comer) fui a buscar otro sitio. El hijo del dueño del hostal me llevó un poco más lejos, junto a un supermercado. ¡US$2 por dos empanadotas de pollo/ carne!

Al otro día madrugué porque  me iba de la isla. Con la misma empresa  de turismo con la que hice las excursiones (logré un descuento) contraté los dos pasajes en barco a Isabela: el primero en la lancha Osprey a Santa Cruz (7am) y el segundo en Gladel a Isabela (14hs). No hay manera directa de ir. No necesité un taxi porque el muelle va en bajada así que no era difícil llevar la valija.

GALÁPAGOS GASOLERO: ¿Se puede? ¡Sí! Pueden ver docenas y docenas de lobos marinos sólo yendo al malecón por la noche. Hacia el oeste es posible caminar por el Cerro Tijeretas hasta Playa Baquerizo e ir al muelle de Las Tijeretas para hacer snorkel (sólo necesitan llevar su máscara). El Centro de Interpretación también es gratis. Avistamiento de aves se hace en todos lados. Hacia el este tienen la zona de La Lobería y pueden llegar hasta Barranco. Si son varios pueden compartir taxi a la parte alta para conocer las tortugas.

¿QUÉ ME QUEDÓ PENDIENTE? Conocer la isla Española, realizar el tour Isla Lobos y hacer buceo en Cerro Brujo y el León Dormido. Puedo agregar el tour a Punta Pitt.

DATOS:

  • Hostal Terito. Dirección: Peñas Bajas José Vallejo s/n y Gonzalo Morales (esquina). Tel: (05) 2520-275 Cel: 0993083066. Marco Homero Becerra: homero_be@yahoo.com
  • Está permitido acampar en Puerto Grande, Puerto Chino, Manglecito y El Ceibo. Asimismo, la ciudad está llena de hostales y casas de huéspedes. Pueden pedir información en la oficina de turismo.
  • Se puede hacer surf en Punta Carola, El Cañón, Tongo Reef, Outer Reef, La Lobería, Manglecito, Lolo Surf, Los Cráteres y Puerto Chino. Hay buceo en el islote Five Fingers, León Dormido, Tijeretas, Islote Pitt, Punta Pitt, Bajo del Cerro Brujo, Roca Ballena. Pesca vivencial en Bahía Sardina, Playa del Muerto, Bahía Rosa Blanca y Punta Pucuna. Kayak en Bahía Naufragio y en Tijeretas.
  • Si te gusta el trekking, tenés Playa Baquerizo, Tijeretas, Barranco, Jardín de las Opuntias y La Galapaguera.
  • Línea náutica: linianautica@hotmail.com    0986243045 – 0939350742  – 0998863983
  • Tanto el hospedaje como los tours, se pagan en efectivo.

El León Dormido

Islas Galápagos:Consideraciones generales

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En marzo estuve en las hermosas islas Galápagos, Ecuador. Sin crucero. Fui sola y por cuenta propia, como siempre.

Antes de ponerme a escribir sobre el viaje, quiero comentarles algunas cosas.
Las islas están a mil kilómetros del continente americano, en medio del océano Pacífico. Debido a su interesante ecosistema conforman un Parque Nacional así que no es cualquier destino turístico.
Al llegar al aeropuerto de Guayaquil (supongo que en Quito es igual) hay que ir a unas ventanillas especiales a pagar una tasa de control de tránsito que sale 20 dólares (la moneda de Ecuador es el dólar). Vayan con tiempo suficiente porque se arma cola. Para acelerar los tiempos, yo llené online la planilla de ingreso o registro TCT. Igual no sé si es necesario hacerlo. Busquen entonces el cartel INGALA (Instituto Nacional de Galápagos) o pregunten como hice yo.

Al lado de las ventanillas hay escáner donde van a revisarles el equipaje. Tengan paciencia porque es un tema importante y si viajan de una isla a la otra se van a acostumbrar a abrir y cerrar valijas todo el tiempo. Hay sumo cuidado en que no se introduzcan especies foráneas a las islas. Tengan cuidado entonces con la comida que llevan. No hay problema con los enlatados pero no lleven semillas o productos que no estén bien sellados. Revisen si tienen dudas cuáles son los productos permitidos. Mi consejo, tras haber estado 15 días allí, es que no necesitan llevar ningún producto alimenticio salvo que lo necesiten y/o sepan que no se encuentra en las islas. Yo llevé matecocido.

Una vez hecho esto, le van a poner un precinto de seguridad a la valija. Ahora sí pueden despacharla.

Galápagos tiene dos aeropuertos: uno en la isla San Cristóbal y otro en Baltra (Santa Cruz). Apenas lleguen van a tener que pagar la entrada al Parque Nacional. 100 dólares si son extranjeros aunque esa suma baja a la mitad si pertenecen al Mercosur.

O sea, sólo para entrar en las islas, yo pagué US$ 70. ¿Vale la pena? ¡Claro!

La comunicación entre las islas se realiza en lanchas que salen a la mañana o a la tarde: US$ 30 cada tramo. Cada vez que salen de una isla les revisan el equipaje y hasta las suelas de los zapatos. Si todo está bien, precintan el equipaje hasta la próxima isla donde les quitan el precinto. Al salir de San Cristóbal me hicieron lavar las suelas de mis zapatillas aunque tenían barro de la isla. Lo mejor es comprar los pasajes con antelación. E ir con tiempo al muelle.

El viaje el lancha es incómodo. Si van adentro, pueden descomponerse por el olor a nafta. Si van afuera, el sol los puede achicharrar o pueden empaparse si llueve. Lo mejor es sentarse en la frontera entre el adentro de la lancha y el afuera. A veces afuera hay un techito. Ese es un buen lugar. O arriba, con el capitán. Cada viaje dura unas dos horas. Y rueguen porque el mar no esté movido.

En los muelles de Puerto Ayora (Santa Cruz) y Puerto Villamil (Isabela) hay que pagar además una barca-taxi para subir y bajar de la  lancha propiamente dicha. El precio varía entre US$ 0,50 a 1.

Sé que también se puede hacer el viaje en avioneta, pero no pueden llevar más de 10 kilos de equipaje. En la lancha no hay límite. Ponen todos los bolsos adelante, bien a resguardo.

Si saben que se marean, compren pastillas para aliviar los efectos.

Para moverse dentro de las islas, pueden tomar taxis. No son caros.

Y hablando de precios, ¿cuán costosa es una estadía en Galápagos? Depende. Si bien es más caro que la parte continental de Ecuador, puede ser más barato que Buenos Aires. Hay hostales económicos entre 15 y 20 dólares la noche. También hay hostels. Respecto a la comida, los menúes están al mismo precio que en Capital. Las empanadas fritas -riquísimas y enormes- salen en todos lados US$ 1 c/u. Hay de queso, pollo y carne. En los supermercados las latas de atún están baratas así que pueden improvisar un sandwich. Hay buenas panaderías en todos lados.

Lo realmente caro son las excursiones. Van desde los US$ 35 a los 150 o más. Pero aún sin pagar ninguna excursión pueden disfrutar de las playas y de los animales. Ojo que no se pueden acercar a menos de 2 metros de los animales ni darles de comer!

La isla de Isabela no tiene cajeros así que lleven efectivo. Las otras islas no tienen ese problema. La mayoría de los sitios no acepta tarjetas de crédito así que lleven la tarjeta de débito para retirar dinero del cajero.

El wifi es pésimo así que no se fíen de tener una buena conexión. Recuerden que la electricidad es de 110 voltios (no 220 como Argentina).

No se olviden de llevar un buen protector solar (eso sí que es caro allá), recomiendo un factor 50+. El sol es muy fuerte. Recuerden que están en el Ecuador. No salgan sin embadurnarse bien. Aún si está nublado o lloviendo o si van a meterse en el agua. Yo me quemé la espalda haciendo snorkel. Otra opción es ponerse una remera o musculosa para hacer snorkel. No queda muy sexy, pero es práctico.

Si tienen equipo de Snorkel o antiparras, llévenlos. También alguna toalla (si es de secado rápido, mejor).

Mi plan de viaje empezó en San Cristóbal donde estuve 4 noches. De ahí fui a Isabela. El viaje me llevó todo el día porque tuve que hacer escala en Santa Cruz. Salí a las 7am hacia Santa Cruz y de Santa Cruz a Isabela a las 14 hs. En Isabela estuve también 4 noches. Luego viajé a Santa Cruz por la tarde, a las 14. Me quedé en Santa Cruz otras 4 noches y volví a San Cristóbal para tomar el vuelo de regreso.

Las islas Galápagos son un sueño. No puedo creer que estuve en ese paraíso.

Malargüe: un lugar para mirar más allá

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Cuando bajé en la terminal de Malargüe busqué infructuosamente un taxi para ir al hotel ya que no tenía ganas de cargar diez cuadras la valija. Al final me di cuenta de que las camionetas estacionadas en la puerta funcionaban como taxis. Se llaman “Taxiflet”. Me salió $45 ir hasta el hotel así que no es barato. Me hospedé en el Apart Hotel Al Sur, el hotel más económico que encontré. La hotelería es carísima en Malargüe si uno busca una habitación con baño privado. Después de experiencias complicadas en las ciudades de Mendoza y San Rafael, mi estadía en este hotel resultó excelente. La ubicación es perfecta ya que está a una cuadra de la avenida principal. Todo queda medianamente cerca. Bueno, Malargüe es chico. La habitación era amplia y cómoda, con placard, cajoneras, televisor con cable, wifi, ventilador turbo (igual refresca bastante de noche) y baño con ducha caliente (hay que esperar que se caliente el agua). Era limpio aunque cambian las toallas cada tres días salvo que uno solicite lo contrario. ¡Después de no tener toalla eso era un lujo! El desayuno es básico. Si bien lo sirven entre 7:30 y 10, uno puede pedir que lo sirvan antes. No garantizan – eso sí – tener bizcochos ya que dependen de que abra la panadería. Por eso es importante tener un paquete de galletitas de repuesto. Pude utilizar la heladera del comedor.

Si buscan un hostel o una experiencia distinta, les recomiendo el Eco Hostel. No conviene en precio la habitación individual pero, si no les importa compartir, es un sitio espectacular. Se encuentra en las afueras de Malargüe y está hecho en material reciclado. “Separamos la basura orgánica e inorgánica. Lo orgánico lo usamos como comida para animales. El guano de los animales es procesado por las lombrices en el lumbricario. Y el lumbricompuesto producido es utilizado en el invernadero y la huerta. El invernadero está construido con piedras volcánicas de la zona (toba o tosca) y botellas PET. Usamos energía solar para calentar agua y estamos ampliando el uso de energías alternativas, el tratamiento de agua y haciendo mas eficiente el uso del agua.” También aceptan voluntarios que -a cambio de hospedaje- quieran ayudar en la granja.

Ese día visité el Observatorio Pierre Auger que se dedica a recolectar rayos cósmicos, un enigma astronómico y posible fuente de energía renovable. Pasé por la oficina de turismo que está enfrente.

Contraté las excursiones y comí un helado de cereza y naranja en Grido. Tenía hambre así que empecé a buscar algún lugar abierto (la mayoría abre más tarde) para cenar. Estaba antojada de pastas. Al final fui a comer frente a la plaza principal, en el restaurant del Hotel Turismo “Puli Huen”. Pastas era el menú del día. Creo que costaba alrededor de $110 con bebida incluida. Me acosté temprano.

La niña encantada

Ese día hice la excursión más completa. Fui con la agencia Choique a Valle Hermoso (lleven repelente). Esa excursión fue filmada por un equipo de Estricta Mendoza, canal 7 de Mendoza. Fue perfecta. Fuimos hacia la cordillera. Primero paramos cerca del río Salado para irnos aclimatando a la altura. Sin embargo, la primera parada propiamente dicha fue en la Laguna Niña Encantada. Detrás del nombre está la leyenda trágica de la princesa Elcha y su amado que prefirieron ahogarse en la laguna antes que separarse. Desayunamos ahí pan casero con membrillo y matecocido.

Pasamos por Las Leñas y paramos nuevamente en el mirador de Valle Hermoso: “El centinela”. Impactante. Finalmente, y después de muchas curvas y contracurvas (96 en total), llegamos a la laguna de Valle Hermoso. Un lugar bellísimo. Un paraíso escondido entre montañas. Debe ser mágico acampar y pasar la noche bajo un cielo desbordante de estrellas. Algunos se metieron en el agua (pese a que estaba helada), pero a mí no me sedujo. Almorzamos en el Refugio de Valle Hermoso. La mayoría prefirió chivo con guarnición (dicen que es espectacular) pero a mí no me gusta comer mucho cuando voy de excursión. Comí, en cambio, una hamburguesa a la parrilla.

Después hice con dos chicas una cabalgata a la Laguna de los Patos. El lugar es un regalo para los ojos. No nos quedamos mucho más tiempo en Valle Hermoso. Volvimos a Las Leñas y ahora sí recorrimos el centro de esquí. Luego fuimos hasta el Pozo de las Animas donde paramos a sacar fotos. Es una formación geológica rarísima, catalogado como un ojo de mar. No se sabe a ciencia cierta su profundidad, aunque se estima que en total tendría unos 100 mts.

De ahí fuimos hasta La Valtellina, una casa de té en los Molles. Una verdadera casa de té. Pedimos el menú degustación ($120 c/u) y realmente disfrutamos de toda clase de tortas y postres. Volvimos a Malargüe.

No me quedé mucho en el hotel. Salí rápido hacia el Planetario ya que ese día se podía usar el telescopio. Como había tanta gente únicamente pude ver las Pléyades. Asistí, empero, a una pequeña charla bajo las estrellas. Lo hacen sólo una vez por semana, los viernes.

Se puede ir en auto hasta Valle Hermoso aunque tengan en cuenta que es camino de ripio. En el Refugio de Valle Hermoso hay camping para pasar la noche (sale $100 por persona por día). No creo que haya transporte público hasta allá. Sí hay colectivos hasta Las Leñas pero desde San Rafael (aunque debe haber algún servicio desde Malargüe, imagino). Si bien Las Leñas es un centro de esquí, también tiene actividades para el verano: excursiones, rafting, cabalgatas, tirolesa, paseo en aerosilla, trekking, rappel, etc.

Ese día cené un helado en Anahí.

Al día siguiente tenía la excursión más importante -para mí- en Mendoza, que al final terminó en una experiencia agridulce ya que el chofer estaba apurado y arruinó lo que debía haber sido un día para recordar. Aunque había contratado el tour a Payunia con la empresa Karen Travel (dueña del hotel donde me alojaba), me pasaron a un grupo de Aires de Libertad porque no habían logrado juntar demasiada gente. La culpa no es tampoco de Aires de Libertad ya que los choferes pertenecen todos a una empresa de transportes llamada Expreso Payun. De hecho, muchos me comentaron que se trata de una de las mejores agencias. Los guías, por otro lado, son independientes y no pertenecen a ninguna empresa. Los contratan por el día.

Salimos de Malargüe y nuestra primera parada fue en la Pasarela de Río Grande donde desayunamos unas facturas riquísimas. Se trata de un desfiladero de lava y rocas basálticas. Como en La Payunia no hay baños (ni tampoco en todo el trayecto) tuvimos que improvisar en la naturaleza.

Finalmente llegamos a la Reserva La Payunia, Circuito de volcanes. Es un paisaje marciano con un promedio de 10,6 volcanes cada cien kilómetros cuadrados y con 800 conos contados. Se destaca el gigantesco volcán Payún Matrú de cono aplastado y cráter de 8 kms de diámetro. Hay coladas de basalto y campos piroclásticos de diversos colores. El volcán Payún Liso es el más vistoso (3680 mts). Nos internamos en Pampas Negras (un arenal negro de lava fragmentada) y en el Cerro Las Bombas.

Almorzamos tartas de acelga y jamón y queso -muy ricas, por cierto- en Real del Molle (un asentamiento precario temporario usado por los pobladores  de la zona, coronado por un alto ejemplar de molle  y dos imponentes coladas de lava de distinto origen y composición) evitando a las abejas. Luego subimos hasta el cráter del Volcán El Morado. Todo un espectáculo.

Ahí emprendimos el regreso aunque se suponía que la excursión duraba un total de 12hs. No nos explicaron mucho así que no sé si visitamos (como se suponía) el volcán Santa María y su desplazamiento de roca fundida de 17 Km. llamado Escorial de Media Luna, La Herradura, el volcán Morado Sur… El Museo de Cera lo pasamos pero no paramos porque la guía dijo que no era importante.

En vez de detenernos a merendar en un pintoresco puesto de crianceros de chivos  seguimos hasta las afueras de Malargüe donde paramos unos minutos a comer las facturas que quedaban e ir al baño en un basurero junto al río. No, no lo que esperaba tras haber pagado tanta plata (no hay manera de ir por cuenta propia a la reserva, ni aunque tengan auto). Después de dos horas corriendo sobre camino de ripio sólo tenía ganas de llorar. Nada de detenernos a sacar fotos en el mirador de los volcanes. El chofer tenía prisa por llegar y no escuchó a la guía. No le importó nada.

Pedí que me dejaran en la terminal donde compré el pasaje de vuelta a la ciudad de Mendoza. Compré comida en el cercano supermercado Vea: lengua a la vinagreta con ensalada rusa. El supermercado Vea es una opción si uno quiere ahorrar en restaurantes.

Esa noche me acosté con bronca. Luego hablé con la agencia de turismo y dijeron de compensarme cuando vuelva a Malargüe. No sé qué agencia recomendarles. Lo mejor sería ir en 4×4. Por otro lado me dijeron que el dueño de Payunia Travel es un enamorado de este circuito. El tema es que después no los deriven. En todas las agencias el tour cuesta lo mismo.

La próxima excursión la hice de nuevo con Choique ya que me permitía una variante más interesante y no tengo quejas. Éramos pocos y me pasaron a buscar a horario. Desayunamos juntos en la entrada de Manqui Malal. Después no me quedé porque había optado por otra manera de pasar la mañana. En Manqui Malal hay un sendero hasta una cascada de 29 mts. El predio posee restaurant (dicen que las empanadas de chivito son buenísimas), camping y dormis. En la caminata de media hora se descubren restos fósiles como amonites y bivalvos. También se puede hacer escalada en roca y rappel.

Pero como les estoy contando, yo no me quedé a conocer Manqui Malal (no pasé de la entrada). Preferí ir a Turcará Aventura, no lejos de allí. Primero hice una caminata hasta el Cañadón Chorro de la Vieja. La vista panorámica del sendero es para dejarte con la boca abierta (no apto para quienes sufren de vértigo). El chorro no es gran cosa si no ha llovido, pero al final las cárcavas producidas por la erosión del agua producen la sensación de estar en otro planeta. El recorrido es autoguiado y como no había nadie lo hice sola.

Me apuré un poco porque había contratado el paquete de aventura ($400) que incluía muchas actividades. Junto a un hombre y su hijo que se animaron, partimos a que nos pusieran el equipo: arnés, casco, guantes, etc.

Primero pasamos el puente tibetano, la prueba de fuego. Lo pasé sin ningún problema. Luego el guía nos mostró unos fósiles y comenzamos la vía ferrata hasta una cavernita. Pensé que me iba a dar vértigo caminar por un precipicio, pero no. No estás tan en el borde y hay mucha seguridad. Después sí me puse a prueba con el puente comando. Fui la única que se animó y realmente me dio un poco de miedo. Es por el balanceo que se produce al moverte. Además estás a ¡70 mts de altura! No importa que estés aferrado con seguros. No me gustaba la idea de terminar colgando ahí. Pero lo logré. Terminamos el recorrido con dos tirolesas geniales. ¡Quería seguir!!!!

Comí un sandwich que había llevado y me pasaron a buscar para ir a la Caverna de las Brujas. Tengan en cuenta que si no van con tour, tienen que reservar en la Oficina de Turismo. E igual tienen que pagar al guía ya que se entra por turnos. El ingreso está muy controlado. El recorrido por la caverna fue de dos horas y me pareció alucinante. Al terminar tus ojos se acostumbran a la oscuridad. Es una experiencia única. Ojo con tocar las estalactitas y estalagmitas que sino dejan de crecer!

A la salida fuimos a sacar fotos desde un mirador, pero lamentablemente el humo de Chile impidió tener definición en los paisajes.

Ya en la ciudad de Malargüe decidí ir al show de las 20:30 en el Planetario ya que me habían dicho que era muy bueno. El planetario tiene exteriormente la forma de una pirámide. La verdad es que el espectáculo no estaba nada mal. No fui a otros shows porque la entrada está a $70. Es el único planetario digital del país. Super recomendado para niños.

Llegué al hotel y compré empanadas en la rotisería de El Bodegón, frente al restaurant.

Para el otro día yo había reservado (no pagado) una excursión a los Castillos de Pincheira pero se canceló porque la agencia no pudo armar grupo. Estuve averiguando precios de taxis pero claro, al ir sola, me parecía muy caro. Finalmente arreglé en la terminal con un taxista (Samuel) que aceptó llevarme y esperarme una hora.


Castillos de Pincheira es una reserva natural privada (la entrada sale $100) donde uno puede ver una formación rocosa que, por acción glaciaria, asemeja torres de un castillo. Como sólo tenía una hora, hice el sendero más corto hasta la primera cueva. El paisaje es hermoso. Lástima que no pude disfrutarlo mucho. Conviene quedarse a pasar el día. El sitio tiene camping, pileta, parrillas y restaurant. Es interesante pero no volvería.

Le pedí al taxista que me llevara al criadero de truchas en vez de al centro de Malargüe. Por todo el trayecto me cobró $650. Tenía hambre y comer trucha parecía una buena opción. No me equivoqué. No pude pedir el menú completo porque no me quedaba tanto efectivo, pero me armaron algo para que no me quedara con las ganas. Me dieron una empanadita de trucha, paté y una trucha fresquísima al horno con papas. Una delicia. Fue increíble. El sitio también es hermoso.

No había pensado muy bien cómo iba a volver, pero la madre del dueño del restaurant (médica jubilada) ofreció llevarme en taxi al centro. Así de buena es la gente en Malargüe. Un encanto de persona.

A la tarde fui a comprar artesanías baratas en el Mercado Artesanal “Mi viejo almacén”, al lado de la oficina de turismo.

Me duché y salí de nuevo a reservar una cena en El Chuma. No se puede reservar por teléfono porque empiezan a cocinar una vez que les pagás la mitad (no confían en los turistas). Me habían recomendado esta parrilla en el hotel. Ahora sí quería comer chivito. No me podía ir de Malargüe sin probarlo!!! Después de pagar la reserva fui a dar una vuelta mientras lo cocinaban. Finalmente llegó. ¡Muy rico! Pagué $270 por el plato de chivo + $25 de una gaseosa. No, económico no es.

Dormí por última vez en Malargüe. Todavía me quedaba una mañana. Había pensado en la posibilidad de ir hasta Manqui Malal con un taxi (no hay excursiones de medio día) pero preferí quedarme en la ciudad y conocerla bien. Fui entonces hasta el Museo Regional de Malargüe (otrora casco de la estancia de Rufino Ortega), el Parque del Ayer… Pasé por el Molino Histórico Nacional y entré en la antigua capilla de 1910 (complejo orteguino). De allí fui hasta la plaza principal y visité la parroquia Nuestra Señora del Rosario. Luego fotografié la pirámide del planetario de día.

El micro a la ciudad de Mendoza salía a las 15:05hs. El resto ya lo saben.

Me quedaron pendientes en Malargüe: La laguna de Llancanelo, el volcán hidromagmático Malacara (¡cerrado al público por una sucesión!), Las termas de Cajón Grande, Las Termas El Azufre y el Paso Pehuenche en la frontera con Chile.

DATOS:

  • ¿Sabían que la avenida principal es la continuación de la ruta 40?
  • Tierra Firme: excuriones 4×4, Valle Hermoso y Laguna Escondida
  • Otros hoteles medianamente económicos (aunque no tanto como Al Sur): Hotel Turismo hotel_turismo_malargue@yahoo.com.ar, Hotel Bambi hotelbambi@hotmail.com
  • La Valtellina, en los Molles, también tiene alojamiento. Cerca de la casa de té hay un hotel con aguas termales: http://www.lastermasdelosmolles.com
  • ¿Qué hacer en Valle Hermoso? El ingreso al Parador cuesta $50 + $25 por el uso del baño. Se pueden alquilar bicicletas ($100), realizar cabalgatas ($220/350) o caminar hasta los petroglifos con guía ($100). O caminar por cuenta propia y nadar en la laguna. En la misma se pueden realizar deportes acuáticos sin motor, alquilar botes, tablas de surf, kayak y canoas, pescar con mosca.
  • Viernes de observaciones en el planetario de Malargüe a las 22hs (actividad gratuita).
  • Recuerden que no se puede ir a la Reserva La Payunia sin guía, está prohibido.
  • Turcará también cuenta con juegos para niños, restaurant, venta de artesanías, sector de camping y parrillas. Pueden ir en colectivo desde la terminal los días martes, miércoles, jueves y domingos (Cata). La cascada de Manqui Malal está a 5km.
  • Cuyam-Co: Criadero de truchas, restaurante, camping, coto de pesca y cabañas. Camino al dique Blas Brísoli, a menos de 9km del centro de Malargüe. cuyamcotruchascesar@gmail.com / dangatica@hotmail.com  260-4661917 /260-4401457 / 0260-4471102
  • Desde Malargüe hay dos empresas que viajan hasta la ciudad de Mendoza: Cata y Viento Sur con 5 servicios por día (dos de madrugada). Para ir a San Rafael, por en contrario, hay más servicios porque también viajan Buttini e Iselin. Transporte en Malargüe. Viento Sur va directo a Mendoza, no pasa por San Rafael.
  • Si quieren ir hasta Neuquén hay un único servicio pero no sale desde la terminal. Tienen que ir hasta el Club Los Amigos en la avenida San Martín 775. Allí venden los tickets a Neuquén (Buta Ranquil). Tel 0260-4470519. Transportes Leader. Desde Buta Ranquil se puede tomar un colectivo a Chos Malal, un sitio super recomendado y poco conocido. Sino necesitan ir hasta San Rafael.
  • Para ir en colectivo a Paso Pehuenche (Argentina) y Talca (Chile) y la zona de Cajón Grande tienen un servicio de la empresa Cata. No sale todos los días y hay un solo horario a las 10 de la mañana. Retorna de Talca a las 14hs.

Mirador de Valle Hermoso

San Rafael aventura

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Viajé entonces desde la ciudad de Mendoza a San Rafael. Tenía una reserva en un hostel ubicado casi enfrente de la terminal, el hostel San Rafael (sí, no se gastaron con el nombre). ¿Qué puedo decir? Cuando llegué había un quilombo bárbaro, con música a todo volumen. ¿Es recomendable? Depende. Si tenés 20 años y te gusta tener fiestas todas noches,  sí. Si buscás un hostel más serio, no. El hostel es una casa adaptada para tal fin. Mi habitación era amplia y cómoda (yo pedí con baño privado), con televisor y ventilador. La cocina era linda y había una pileta en el patio. Sin embargo, era muy ruidoso y tenía varias falencias. Franco, el dueño, es muy amable pero dejaba que un par de voluntarios mochileros se encargaran del hostel. Le ponían onda pero no tenían experiencia y, de hecho, eran los que promovían bailantas de noche y ponían la música a todo volumen hasta las 3am. Hasta pensé en irme a dormir al baño. Mejor ir en temporada baja. Otros problemas. ¡No me dieron toalla! Las tenían que lavar y no las llevaban al lavadero. Me tuve que arreglar con una sábana. El desayuno era una lotería. Se suponía que empezaba a las 8:30 (incompatible con las excursiones que suelen empezar más temprano) pero a veces ni después de las 9 horas tenían algo preparado. ¡Se quedaban dormidos! Dos veces tuve a abrirle a la señora de limpieza. La ubicación, eso sí, es genial.

Hay otros alojamientos que pueden conseguir por el mismo precio en San Rafael.

  1. Hotel Almería, ubicado justo en el centro. Me comentaron que es bastante bueno. No contestan emails. Lo mejor es llamar por teléfono.
  2. Casa del Maestro, también en el centro.
  3. Hostal Nahuel, un poco lejos del centro pero con una hermosa piscina.


El Nihuil

Apenas llegué salí a comer un helado en Josselin y comprar sandwiches de miga y algunas excursiones. Me recomendaron la empresa Nueva Cepa. Contraté por tanto para el día siguiente un tour al Cañón de Atuel. Es la excursión más importante en San Rafael.

Nuestra primera parada fue en El Nihuil, un embalse formado sobre el río Atuel. Es el más grande de la provincia de Mendoza y es hermoso. Se respira mucha paz.

Luego entramos en el cañón, recorriendo el río Atuel. Pese al humo ocasionado por los incendios en Chile, quedamos impactados por las geoformas, especialmente por el “submarino” en el embalse Valle Grande. Me encantó. Luego seguimos viaje hacia Valle Grande. Ahí existen muchas empresas que se dedican a turismo aventura. Nosotros fuimos a hacer rafting en el río ($300). Yo me animé porque dicen que es un buen río para principiantes. Fue muy divertido. De allí fuimos a recorrer la bodega Labiano, una bodega bastante antigua. Aunque al final no lo compré, me gustó el licor de vino y ciruela.

Ya de vuelta en el hostel, cociné milanesas para el día siguiente y me preparé una ensalada de atún para cenar.

Embalse de Valle Grande

No estaba muy segura de qué hacer al otro día. Originalmente había pensado en ir por mi cuenta a Valle Grande (hay micros desde la terminal) y allá probar suerte con varias actividades, pero al final compré una excursión a Los Reyunos (hay colectivos a Los Reyunos, pero sólo los fines de semana).

¿Qué se puede hacer en Valle Grande además de rafting? Bueno, hay un catamarán para recorrer el lago artificial y un parque arqueológico con pinturas rupestres. ¿Actividades? Yo me quedé con ganas de hacer cool river, tirolesa y arborismo. Abajo les paso los datos de algunas empresas. La excursión a Los Reyunos fue regular. Tal vez debí haber ido a Valle Grande de nuevo.

Hablemos de Los Reyunos. La primera parte estuvo muy buena. Fuimos a un sector del embalse realmente precioso. Si nos hubiéramos quedado ahí, creo que el paseo hubiera sido mucho mejor. Esa parte está bajo la concesión de la empresa Kaike y tiene varias actividades. Yo me animé a hacer tirobangi, una variante de la tirolesa en la que no se utilizan las manos para frenar. Muy lindo pero ¡muy rápido! Eso fue lo mejor del día. Como dije, yo hubiera preferido quedarme. El paseo en catamarán desde esta zona lleva hasta unas geoformas que sólamente se ven desde una embarcación. También me comentaron que hacer buceo allí es bastante impresionante porque se puede seguir la línea de las montañas.

Pero la cosa es que no nos quedamos. Salimos hacia el Club Náutico ($65 de entrada). Como algunos querían almorzar y no quisieron el asado que ofrecían de parte del tour, perdimos tiempo en Inti-Co (yo me había llevado el sandwich de milanesa). No vayan!!! La atención es pésima y los platos son caros. Aunque yo no comí, la opinión de los demás fue que: a) en 1 hora nunca les sirvieron la comida (en un caso se la dieron para llevar y en otro se quedó sin comer), b) estaba fría, c) no era lo que habían pedido.

Los Reyunos

Finalmente fuimos hasta el camping para pasar la tarde. Estaba LLENO de gente. Yo decidí tomar el catamarán que salía a las 15hs ($150) para recorrer ese sector del lago. Estuvo bien pero me pareció muy corto. Después me metí un rato al embalse ya que hay un sitio -pequeño- autorizado para nadar. Estaba repleto de gente aunque las aguas del río Diamante son bastante frías. Nadé un poco para entrar en calor.

A la vuelta, y a mi pedido, pasamos y paramos un rato en la antigua iglesia “Nuestra Señora del Carmen” de la Villa 25 de Mayo. La Villa fue el primer asentamiento colonizador de la zona. Creo que vale la pena visitar el lugar. Yo me quedé con ganas de conocer el Fuerte Histórico. Pueden ir en colectivo. La empresa Buttini va con el 575 y el 543.

Ya de vuelta en el hostel, compré empanadas en la rotisería Guillén (Paunero 358, tel: 0260-4439304/ 154503700, hacen envíos).

Al día siguiente pasaron a buscarme a las 7:20. Había contratado una excursión a El Sosneado. Hay pocas empresas que van. Yo la conseguí en Tierra del Vino, pero en verdad sólo fueron los intermediarios. La agencia se llama Diamante Viajes y tiene oficinas en San Rafael y en Malargüe. Fue una de las mejores excursiones del viaje. Una gran experiencia. Tengan en cuenta que es imposible ir por cuenta propia (salvo que tengan auto). Nosotros fuimos con un micro 4×4 porque el camino es complicado.

La primera parada fue en las Salinas del Diamante. ¡Yo no sabía que existían salinas en Mendoza! Tuvimos una pequeña charla sobre los distintos tipos de sal y compré algunas que acá no se consiguen. No son las Salinas Grandes de Jujuy, pero también son preciosas.

La siguiente parada fue en el pueblo de El Sosneado. Nos detuvimos a desayunar en el Parador El Chacallal. Las mejores medialunas, en serio. Creo que le gana a las medialunas del Parador Atalaya (Chascomús). Recién hechas, calentitas. Para comerte una docena vos solito.

Dejamos atrás las casas y nos metimos por camino consolidado. Nos acercamos a la cordillera. Paramos a sacar fotos desde donde se veía perfectamente el cerro El Sosneado, escenario de la tragedia de 1972. Allí cayó el avión uruguayo con los jóvenes jugadores de rugby y sucedió el “milagro de los Andes”. Seguimos entonces hasta un hotel abandonado, antaño lujoso: el Hotel Termas El Sosneado. El hotel fue inaugurado en 1938, pero cerró sus puertas a mediados de 1953. No se sabe bien por qué lo abandonaron. Ahora sólo quedan ruinas de un esplendor pasado.

Almorzamos un sandwich de jamón crudo tratando de protegernos del viento entre sus ruinas y luego disfrutamos de un largo rato en una de las piletas termales de azufre (agua tibia, hermosa). La pileta de hormigón tenía agua más bien fría así que todos fuimos a una pileta natural que está al lado. No tengo palabras para describir lo que significó estar en una pileta termal rodeada de un paisaje de película.

Nos fuimos y llenamos las botellas en un arroyo de agua mineral. Luego merendamos en la Laguna del Sosneado. Fue un día para recordar.

El último día en San Rafael me levanté un poco más tarde. Ya no quedaba mucha gente en el hostel así que estaba tranquilo. Fui a pasear por el centro de la ciudad: la peatonal, la iglesia, las tiendas de sourvenirs… Junto al Museo Ferroviario hay un sitio con artesanías MUY BARATAS.

Laguna El Sosneado

Me quedaron pendientes el Museo Ferroviario, el Museo de Historia Natural (que queda cruzando el río Diamante) y los puestos de artículos regionales y artesanías que están cerca de este museo. Pueden tomar el colectivo 540 porque está a unos 9km del centro. También me hubiera gustado visitar el Laberinto de Borges: parece un lugar realmente mágico.

A las 13hs tomé el micro hacia Malargüe.

DATOS:

  • Email Franco Aveiro, Hostel San Rafael:  hostelsanrafael@gmail.com  / Tel: 0260-4421800   No sé si el hostel continúa funcionando.
  • Bosque aéreo Euca. Diversión y aventura en Valle Grande. Más de 40 juegos con plataformas en árboles.
  • Parque de aventura en Las Tinajas. Risco Viajes.
  • Turismo aventura Saint Joseph, Valle Grande. (0260) 154673443
  • Argentina Extremo Rafting, Valle Grande- (0260) 154612437
  • Nihuil aventura, El Nihuil. 260-4581150
  • Kaike Turismo Aventura, Los Reyunos: tirobangi, buceo, rappel, etc. info@kaike.com.ar  260- 4302617
  • Parque arqueológico Las Tinajas (camino a Valle Grande). Cueva y pinturas rupestres. 0260-154677010  Ruta 173 km 13, camino interno km 4,5.
  • Colectivos Iselín a Valle Grande, línea 515. Tarda 1hora15min. Desde la terminal de San Rafael a las 7, 9,11,12, 13, 15, 17, 18:30 y 23:45. Cañón del Atuel y El Nihuil sólo sábados, domingos y feriados a las 8hs. La empresa también tiene transporte a Malargüe, Las Leñas y ciudad de Mendoza.
  • Micro a Los Reyunos. El servicio lo presta la empresa Buttini por medio del ramal 575 y rige para sábados, domingos y feriados en tres frecuencias. El primero de los micros que sale de ciudad se puede tomar a las 9:30 de la mañana llegando a Los Reyunos a las 10.45, el segundo sale a las 12:30 y llega al destino a las 13.45, y el último parte a las 16.50 para llegar a Los Reyunos a las 18.05.Para el retorno, el primer micro sale del embalse a las 10:50 y llega a San Rafael a las 12, el segundo parte a las 13:50 y arriba a la ciudad a las 15, mientras que el último parte de Los Reyunos a las 18:10 y llega al centro a las 19:20.
  • Agencias de turismo con 4×4: Argentina Expediciones, Sierra Negra (recomendada) y Bruni.
  • Otras excursiones para hacer desde San Rafael (no tan comunes): Laguna del Diamante y desierto de las Huayquerías.

    Panorámica desde el Hotel El Sosneado