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Casi terminando mis vacaciones, decidí volver a Puerto Pirámides pero por mi cuenta. Hay micros (empresa Mar y Valle) que van y vuelven desde Puerto Madryn, aunque no tienen muchos horarios. Yo viajé en el de las 9:45hs. A los $ 40 del viaje hay que agregarle los $ 40 de la entrada a la Península. No se olviden de este detalle! Si son extranjeros, el precio es mucho mayor.

El viaje desde Madryn a Puerto Pirámides tarda aproximadamente 1 1/2 hora.

Ese día estaba nublado así que disfruté de otra manera del paisaje. Además no tenía a un guía que me apurara.

Puerto Pirámides es pequeño y pintoresco y creo que vale la pena pasar la noche ahí. Recorrí la playa y varias casas de artesanías. También vi el esqueleto de una ballena y entré a la capilla.

Originalmente yo iba a volver a las 13hs porque el próximo micro pasaba ¡a las 18hs! pero conseguí que me trajeran de vuelta. De casualidad encontré a Luis, el guía de Arrieros Patagónicos, y él aceptó llevarme de vuelta. Un ídolo!!!!

Un problema de Puerto Pirámides es que sólo aceptan efectivo así que me quedé sin plata. Hay un cajero Link, pero a mí no me servía. Por esa razón me perdí de ir a tomar algo a un bar muy pintoresco: “El viento viene…el viento se va“, pero ya iré la próxima vez. Otros lugares que me parecieron interesantes son el bar “La estación” que hace referencia a la antigua estación ferroviaria del pueblo que transportaba sal (hay salinas en la península) y la cervecería artesanal Guanaco que también tiene una hostería, “La casa de tía Alicia”. Quedaron pendientes 🙂

A las tres de la tarde me despedí de Puerto Pirámides. Volví a la lobería, al centro de interpretación (donde tomé un rico chocolate caliente) y vi el atardecer en el Doradillo con varias ballenas nadando frente a mí. Hasta había un ballenato saltando!! Fue espectacular.

Mi último día en Madryn amaneció con lluvia. Compré souvenirs, una torta galesa y alfajores. Me recomendaron los alfajores Yenelen (Av. Roca 672) y realmente son muy ricos.

La combi fue a buscarme al hostel y llegué bien al aeropuerto. Allá hice tiempo tomando un submarino. Salí con lluvia y llegué a Buenos Aires con sol y calor.

Imagen

Atardecer de fuego, cerca de la playa El Doradillo. 

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