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Ese día me levanté temprano para tomar el tren. Viajé con Perú Rail porque los extranjeros no podemos utilizar el tren local (mucho más barato). Había comprado el pasaje pensando que el tren salía de Cusco, pero no. No salen trenes de Cusco a Machu Picchu, sólo a Puno. Poroy está a una media hora aprox. de Cusco y si uno sale temprano la única manera de ir es en taxi (que me salió 25 soles, casi lo que una excursión).

Hay tres maneras de llegar a Aguas Calientes o Machu Picchu pueblo si uno es extranjero.

La primera es costosa y supone tomar el tren turístico, ya sea en Poroy o en Ollantaytambo (es mejor pasar la noche en Ollantaytambo y tomarlo allá). Ojo que los trenes tienen un límite de peso en los bolsos (entre 5 y 8 kilos según la empresa) así que uno debe dejarlos en el hotel o en un almacén de equipaje.

La segunda es hacer el camino del inka a pie, en una excursión que dura varios días. Aunque no lo parezca, es la manera más cara porque hay que pagar un guía.

La tercera es la versión mochilera:
1. Tomar un bus a Quillabamba en la Terminal de Ómnibus de Santiago y bajar en el pueblo de Santa María (5 o 6 horas).
2. Tomar una combi o compartir un taxi desde Santa María a Santa Teresa en camino de cornisa (según, entre una hora u hora y media).
3. Ir caminando, en combi o taxi a la Hidroeléctrica (6 km). Si van en taxi hasta Santa Teresa, pueden arreglar con ese mismo chofer.
4. Conseguir colarse en el tren local o caminar por los rieles del ferrocarril hasta Aguas Calientes (10 km). Pregunten para no confundirse. Hay que buscar el cartel indicador “Machu Picchu a 10 km siga la via”.

Vi que en Cusco ofrecían viajar en bus a Machu Picchu, pero en realidad no se puede porque no hay rutas. Sólo se puede entrar caminando o en tren. De hecho, allá no hay autos, taxis ni más micros que los que pertenecen al sitio arqueológico.

Por mi parte, llegué a Aguas Calientes a eso de las 11 am y alguien del hotel me fue a buscar a la estación. Recomiendo hospedarse en Los caminantes, barato y perfecto para dos días. Puedo pasarles el email si desean reservar.

Almorcé el menú turístico (porciones pequeñas pero había que ahorrar) y fui caminando a las termas. Aunque no me metí, disfruté del paisaje.

Luego caminé hacia el otro lado y llegué hasta el puente colgante, el Jardín Botánico y la escalinata a las ruinas. No, no subí. Machu Picchu merecía un día completo.

Eso sería al otro día.

10562989_10204298801571643_7019106604809158166_n Aguas Calientes: fila esperando el bus a las ruinas.

Me madrugó la llegada del tren local. Debido a la lluvia nocturna, había decidido no ir a Machu Picchu a aguardar el amanecer (no se iba a ver nada). Sin embargo, a las 6:30 ya estaba en la cola para el bus a las ruinas. Se puede ir caminando (8 kms con una larguísima escalinata) o tomar el micro (19 dólares ida y vuelta). Claro que la cola para el micro era muy, pero muy larga. Varias cuadras. Fueron unos cuarenta minutos de espera. Recién llegué a la cima a las 7:30hs. Obviamente estaba lleno de gente: eso es lo malo de ir en temporada alta y feriado nacional.

Un secreto que me dijo el guía es que por la tarde hay menos gente. ¡Y tenía razón!

Apenas uno llega a Machu Picchu, ya te asedian los guías que van formando grupos. Nosotros contratamos uno a 20 soles por persona. La visita guiada duró más de dos horas y sirvió para orientarme.

Si uno viaja a Machu Picchu en temporada alta, es recomendable comprar la entrada con anticipación ya que hay un límite de visitantes por día. Si además quieren subir  a alguna de las dos montañas – Huaynapicchu o Machupicchu – , SÍ O SÍ tienen que comprar la entrada con dos o tres meses de anticipación. Para Huaynapicchu hay dos turnos: 7 a 8 y 10 a 11. Después de las 11 de la mañana ya no se puede subir a ninguna de las dos.

Un detalle (importante para mí): los únicos baños están en la entrada al sitio, así que o se aguantan o se aguantan.

Después de la visita guiada, corrí a la montaña Machupicchu. No se puede subir a ambas el mismo día y yo elegí esta porque, aunque más alta, es menos empinada. Debo confesar que soy muy lenta en caminar y no pude llegar a la cumbre porque a las 12 o 12:30 del mediodía ya hacen bajar a toda la gente. Yo hubiera necesitado unas tres horas para llegar tranquila a la cima. El descenso es rápido.

Tras descansar un rato y comprobar lo que me había dicho el guía, volví a recorrer la ciudadela por mi cuenta, sin reloj ni apuro. Hermoso. En un momento dado me envolvieron las golondrinas azules. Me sentí en un sueño.

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Luego comenzó a llover y un arcoiris iluminó el cielo. La lluvia volvió con fuerza cuando llegué a Aguas Calientes. Fue una lluvia torrencial.

Disfruté de otro menú económico y retorné feliz al hotel. Machu Picchu es como aparece en las fotos. Nunca decepciona.

Al otro día me levanté y fui a la estación de tren que está tan llena de tiendas de artesanías que cuesta encontrarla. No volví por la misma empresa sino por Inca Rail, que es un poco más barata. El tren me dejó en Ollantaytambo donde tomé el bus (Cruz del Sur) a Cusco.

Almorcé y dí un paseo en el tranvía de la ciudad. Me gustó mucho el paseo: el Cristo Blanco, un vagón de tren antiguo, etc.

Esa noche compré empanadas y recorrí el callejón Loreto, la piedra de los 12 lados y el barrio de San Blas.

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