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Después de los museos, México también tiene otros intereses vinculados a la historia. Yo decidí ir a Cuicuilco, sitio arqueológico casi desconocido por los turistas y ubicado en la misma ciudad. Para ir se toman la línea 3 de subterráneos hasta la estación Universidad y allí una pesera (colectivo) hasta Villa Olímpica. Si quieren algo más directo, está el metrobús rojo (línea 1) que los deja en la parada Villa Olímpica. El metrobús se paga exclusivamente con tarjeta, no con monedas como los colectivos (es un metrobús real, no como el invento que tenemos en Buenos Aires).

Cuicuilco

Cuicuilco

Cuicuilco debe ser el único sitio arqueológico gratuito. Era una de las ciudades más antiguas de México, que llegó a tener 20.000 habitantes hasta que fuera destruida por el volcán Xiple (cercano y aún amenazante). Se cree que está relacionada con la cultura olmeca. Posee un gran basamento piramidal (siglos VII a IX aC). Les aseguro que es una pirámide muy extraña ya que tiene forma redonda. Muy interesante. Uno puede adentrarse en el parque y perderse en un laberinto de lava y colibríes. Asimismo el sitio tiene un pequeño museo, chico pero explicativo. La gente va de picnic al parque.

Desde allí caminé hasta el puente y arriba del mismo tomé un colectivo hasta la estación del metro Universidad. No bajé aún al subte sino que fui hasta el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es en verdad u15117_10202965380636953_1323383407_nna ciudad universitaria con todas las letras. ¡Una envidia! Dentro del campus hay un servicio de transporte gratuito que sale cerca de la estación del metro. Yo tomé el verde claro (ruta 1) hasta la Rectoría ya que ahí también está la Biblioteca Central y los maravillosos murales de Juan O’Gorman.

Volví a almorzar al hotel y fui al centro. La Catedral es inmensa, acaso se parezca a la de Cusco en Perú. Fue construida en el siglo XVI sobre parte del Templo Mayor de los mexicas. Yo fui a las 18hs a una visita guiada al campanario. Imagínense el zócalo al atardecer desde los campanarios de la catedral. Mágico. Hay más horarios de visitas guiadas si les interesa. También se puede visitar la sacristía.

Luego comí enchiladas en potzollcalli con jugo de papaya. Adoro la papaya y acá no se consigue.

Una salida imperdible en México, y que hice en 2012, es Teotihuacán. No tiene paralelo con nada que haya visto, tal vez Machupicchu. Para ir no es necesario contratar un tour. En la avenida Eje Central se toman el trolebús a la terminal Central del Norte. Ahí sacan pasaje en la empresa Teotihuacanos que los deja en la puerta del sitio arqueológico en menos de una hora. Lleven sombrero y protector solar. En la entrada los guías los van a asediar, fíjense si les conviene. Una vez dentro del sitio, en el exmuseo, hay guías que hacen recorridos a la gorra y saben muchísimo.

Descubrí que Teotihuacán no es azteca, como suponía, sino que pertenece a una civilización anterior de la cual se conoce muy poco y que desapareció en el siglo VIII dC. Los aztecas o mexicas encontraron la Ciudad Sagrada y la utilizaron para sus rituales.

Caminé por la Calzada de los Muertos, visité una casa teotihunder_the_pyramid_by_elainn-d4sudrbuacana (¡tenían baño!) y el museo. El momento decisivo fue subir a la Pirámide del Sol (63,5 mts de altura: unos 240 escalones). Lo hice despacio, parando a sacar fotos en cada platafoavenue_of_the_dead_by_elainn-d4sucyfrma. No voy a decir que no me cansé, pero fue mucho menos de lo que imaginaba. Y llegué a la cima. Fue…único.  Aunque parezca mentira me costó más subir a la Pirámide de la Luna (42 mts), más baja pero con escalones altísimos. Parecía que uno escalaba en vez de subir escaleras. ¡Gracias por las barandillas!

Esquivando a los vendedores ambulantes fui al complejo de la serpiente emplumada y al museo mural que queda fuera de las ruinas.

Apenas salí pasó un micro que iba a Central del Norte y lo tomé.

Calzada de los Muertos desde la Pirámide de la Luna

Calzada de los Muertos desde la Pirámide de la Luna

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