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Después de pasar unos días en el DF seguí viaje hacia Chiapas. El taxista que me consiguieron del hotel me cobró de más (ni ganas de discutir) pero llegué temprano al aeropuerto. El vuelo de Interjet salió puntual a las 13:25 y ya a las 14:50 estaba en Tuxtla Gutierrez, Chiapas. En el aeropuerto de Tuxtla esperé la combi de OCC (210 pesos) que salía a las 16hs hacia San Cristobal de las Casas, mi destino. Fuimos por un hermoso paisaje de cornisa. Llegamos a la terminal de San Cristobal a eso de las 17hs y de allí tomé un taxi al hostel. Me alojé en un hostel muy bello y barato llamado Quia. Lamentablemente mi habitación (la única con baño privado) daba con el patio del vecino donde había un gallo que no paraba de cacarear y que no me dejó dormir bien en todos los días que estuve ahí. ODIO los gallos. ¡Los haría sopa! Lo bueno del hostel, más allá del gallo, es que uno podía usar la cocina y está muy cerca del mercado y el supermercado (además incluyen el desayuno). En el supermercado compré pollo rostizado y pan relleno con queso.  Hay cosas riquísimas. Ah! Las toallas se alquilan por estadía.

Santo Domingo

Santo Domingo

Al otro día, y luego de una noche en la que puteé al gallo y al frío, salí a recorrer los alrededores. San Cristobal, fundado en 1529, fue la capital de Chiapas (el famoso Fray Bartolomé de las Casas fue obispo allí) hasta mediados del siglo XIX. Es muy pintoresco y en algunos aspectos me recordó a Salta. Primero visité el mercado de artesanías (más barato que en otros sitios), el templo de Santo Domingo, la Catedral, el zócalo, la casa de la sirena (la casa más antigua del sitio, conocida con ese nombre por las extrañas figuras de sirenas o mujeres-serpiente que adornan las ventanas) ahora un hotel, la iglesia de la Merced y el museo del ámbar. Este museo merece unas breves palabras. Aunque el museo apunta a que uno compre alguna joya de ámbar (hay algunas realmente económicas), tiene muy buenas explicaciones y previene a los turistas de comprar ámbar falso en la calle. Algo similar me pasó en Perú con el tema de la plata. Más allá del museo en sí, el edificio es precioso ya que antiguamente era el convento de la Merced (primer establecimiento mercedario en América). De ahí caminé hasta las escalinatas que llegan al templo del Cerrito. Despacio, subí al cerro que sirve de mirador de la ciudad.

Vista de San Cristobal desde el cerro

Vista de San Cristobal desde el cerro

Comí una marquesita (amo las marquesitas y desafortunadamente no se venden en Argentina). Se me hace agua la boca. En un blog encontré la receta de las marquesitas, pero no creo que sea lo mismo. Después pasé por el Arco del Carmen, vi más iglesias y finalmente entré a almorzar en un patio llamado La Parrilla. Pedí el menú del día. Hacía mucho que no disfrutaba de un almuerzo. Para la noche fui al supermercado y me cociné algo en el hostel: un invento de tortillas (mexicanas), palta, tomate y champiñones de lata salteados con cebolla. Quedó rico. Pagué una excursión para el otro día.

El tour nos llevó a Chiapa de Corzo desde donde nos embarcamos en una lancha turística para navegar el río Grijalva y atravesar el Cañón del Sumidero. El paisaje es maravilloso. El río se hizo navegable luego de la construcción de la represa hidroeléctrica. Antes era un rápido muy peligroso. Dice la leyenda que los indios chiapas prefirieron arrojarse del cañón más alto (unos mil metros) antes que someterse a los conquistadores. Ahora el río es muy profundo. Llega a más de 200 mts justo antes de la represa! Vimos zopilotes, garzas y muchos cormoranes. Asimismo un mono araña y varios cocodrilos.

16628_10202973929970681_1059509089_nLlegamos a una Gruta de la Virgen que está llena de basura y a una insólita cascada seca que, como se abastece de agua de lluvia (y yo fui en la temporada seca), su poca agua se dispersaba como llovizna. No logré captarlo con la cámara de fotos pero era irreal. Finalmente llegamos a la represa (más allá está Guatemala) y se nos acercó un bote-kiosko que vendía cerveza y papas.

Después del paseo en barco fuimos al zócalo de Chiapa de Corzo donde nos dieron tiempo libre. Yo aproveché para comprar dos blusas bordadas (MUY baratas) y subir al campanario de la iglesia.
Obviamente no es necesario comprar una excursión para conocer el Cañón del Sumidero. Basta viajar a Chiapa de Corzo y contratar una embarcación desde allí.

De vuelta en San Cristobal fui al Museo de la Medicina Maya. Saqué fotos de toda la información para luego copiarla. Tuve mala suerte y la medicina que yo quería comprar se había agotado.

Cañón del Sumidero

Cañón del Sumidero

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