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Luego de visitar la zona arqueológica de Palenque, contraté un tour en la avenida central que me acercara a mi siguiente hito: Tikal, en Guatemala. Es un poco complicado hacerlo sola y con una valija, así que preferí pagar más pero quedarme tranquila. Al final voy a compartir las averiguaciones que hice por si tenía que hacerlo por mi cuenta. Se puede, pero no es recomendable si van mujeres solas. Igual cada uno se conoce y sabe qué puede y qué no puede hacer.
El tour que yo contraté incluía 4 comidas (dos desayunos, un almuerzo y una cena), el alojamiento de una noche, el transporte a dos sitios arqueológicos y a la Isla de Flores, la entrada a los sitios arqueológicos.

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Yaxchilán

Me pasaron a buscar a las 6 am al hotel y paramos a desayunar en Yax-Lum un riquísimo y muy completo desayuno buffet. Tardamos tres horas en llegar a Frontera Corozal y empezar la primera visita a las ruinas de Yaxchilán. Para ello subimos a una lancha con la cual viajamos por el río fronterizo Usumacinta. Sólo se puede acceder a las ruinas desde el río ya que está rodeado por la selva. Yaxchilán fue una ciudad rival de Palenque, una potencia maya del periodo clásico. Yo no quise contratar guía porque quería ir a mi tiempo. Con unas chicas mexicanas que conocí ahí nos metimos entre murciélagos y subimos y bajamos escaleras. Casi nos perdimos. Vimos monos aulladores muy cerca y salimos corriendo cuando parecieron enojados con nuestra presencia. El sitio no es muy grande, pero impresiona al estar en medio de la selva. Volvimos con la lancha y nos llevaron a almorzar.

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Murales de Bonampak

Fuimos a Bonampak, siempre en caminos de tierra, como adentrándonos en una película de aventuras. ¿Indiana Jones acaso? Cambiamos la combi en la íbamos por el transporte de los lacandones para recorrer los últimos kilómetros de terracería. Bonampak está en territorio maya, esto es, en territorio de la comunidad Lacanjá que es la que autoriza el ingreso. Corrimos para llegar antes que cerraran el recinto con las pinturas murales. Esta vez todos nos pusimos de acuerdo en pagarle al guía local. Bonampak era una ciudad subsidiaria y aliada de Yaxchilán. Es famosa por sus murales del siglo VIII que muestran la vida en la corte maya. Por suerte pude verlas antes del cierre.

Nos llevaron al Campamento Río Lacanjá en la selva Lacandona. A mí me dieron una hermosa cabaña junto a una cascadita que me arrulló durante la noche. El campamento pertenece a la comunidad maya Lacanjá (de hecho en la zona hay varios alojamientos similares) y si uno se queda más días, ofrecen recorridos en la selva, etc. Me duché con agua caliente y me recosté un rato en la hamaca paraguaya que había afuera de mi cabaña frente a la caída de agua. Delicioso. Cenamos frugalmente (los hombres se quejaron un poco) y nos fuimos a dormir. Al otro día partimos después de desayunar. Dos arañas de gran tamaño me despidieron desde mi cabaña. Ah! Acerca de las cabañas. Al menos tres comparten el mismo techo de modo que la privacidad no es perfecta ya que se escucha lo que dicen en las otras cabañas si hablan fuerte.

Cascadita del Campamento Lacanjá

Cascadita del Campamento Lacanjá

En Frontera Corozal pasamos por Migraciones. Presenté la papeleta que me habían dado en el aeropuerto y tuve que pagar 306 pesos para salir del país. Tengan cuidado que según la cantidad de días que se queden, tienen que volver a pagar al salir de México (yo me libré por un pelo). Cruzamos el río Usumacinta en una lancha como la que nos llevó a Yaxchilán y llegamos a Bethel, Guatemala. Allí nos esperaba otra combi para llevarnos a la Isla de Flores. Otra vez migraciones y pagar 40 quetzales para entrar. Fueron tres horas de camino de tierra y dos en ruta. El guía me llevó a un banco donde pude cambiar dinero y luego nos ayudó a buscar hospedaje barato. Yo me quedé en la Posada Tayasal que está muy abandonada pero era económica. Hay varios hostels también. La Isla de Flores era más de lo que imaginaba, muy bonita, con espíritu de playa. El lago Petén Itzá es hermoso. Realmente.

Al otro día iría a Tikal.

Estando en la Isla de Flores estuve a punto de cambiar mis planes. ¿Y si me quedaba en Guatemala? ¿Y si viajaba al sitio arqueológico de Copán? No, me dijeron que Honduras era peligroso. Claro que las ruinas están casi en la frontera con Guatemala… ¿Cómo volver a México? Sólo hay dos posibilidades. A través de Frontera Corozal y Palenque o a través de Belice (cuidado con el tema de la visa) y Chetumal. Al final elegí la opción más barata y volví por Palenque.

Atardecer en la Isla de Flores

Atardecer en la Isla de Flores

PARA IR POR SU CUENTA

1. Pueden llegar a Frontera Corozal con una combi. Tienen su propia terminal en Palenque, frente al cementerio.
2. YAXCHILÁN: Una vez en Frontera Corozal van a ver la boletería al sitio. Ahí seguramente les pueden informar. Tienen que pagar una embarcación para ir y volver. El barquero los va a esperar unas 2 horas. Lo mismo que si fueran en un tour. No es barato porque tienen que pagar una lancha para ustedes solos.
3. BONAMPAK: Una vez en Frontera Corozal, deben averiguar con la gente de la comunidad lacandona para ir. No hay transporte público al sitio.
4. Alojamiento en la selva lacandona: Desde Palenque, tomen una combi Chamoan hasta el crucero San Javier. Desde allá, un taxi al campamento. Si van desde Frontera Corozal son unos 40 minutos.
5. ISLA DE FLORES. Una vez en Frontera Corozal y realizado el trámite de migraciones, paguen una lancha que los lleve a Bethel, en Guatemala. No hay otra manera. Ni puente ni buses. En Bethel hay combis que viajan hasta la Isla de Flores, el sitio más cercano a Tikal.

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