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Tikal no es barato. Como es el destino turístico más importante de Guatemala los costos son altos para los extranjeros… Y si no hablan el idioma, peor. Yo no tuve problemas, pero escuché muchas quejas de maltrato.

Hay tres maneras de ir al sitio arqueológico desde la Isla de Flores: con una combi, con un tour para el amanecer o con un tour para hacer observación de animales de la selva. Yo contraté el segundo porque, ¿cuántas veces iba a tener la oportunidad de ver Tikal al amanecer? No es un paseo que se pueda hacer por cuenta propia ya que abren el sitio especialmente para el grupo y para nadie más. Así que después de cenar temprano unos fideos con camarones me acosté para dormir al menos algunas horas. Me pasaron a buscar a las 3 de la mañana. Sí, oyeron bien. Todavía era noche oscura cuando subí a la combi. El tour salía 150 quetzales y la entrada especial al sitio unos 250.

Creo que tardamos una hora y media en llegar a Tikal y su parque nacional. En la entrada nos sirvieron té y café (que cobraban extra), pasamos a los baños y comenzamos la caminata de 40 minutos en medio de las ruinas hacia el templo IV. Nuestro guía nos iluminaba el camino con una linterna. Fue una caminata mágica en el silencio nocturno. Los templos aparecían de golpe tras los árboles iluminados tenuemente por la linterna. Arriba, las mismas estrellas que habían iluminado a los mayas. Fascinante.

Templo III al amanecer

Templo III al amanecer

Tikal se remonta al siglo IV aC. En el periodo clásico (mediados del primer milenio) se convirtieron en la capital de la región. Algunos piensan que la ciudad llegó a tener hasta 90.000 habitantes y es posible porque sólo se ha excavado una mínima parte. Yo vi colinas verdes que al acercarme se convertían en pirámides. Lamentablemente, debido a que está todavía bastante cubierta de vegetación, las monumentales construcciones no lucen tan imponentes como las de Teotihuacán, por ejemplo (su socio comercial y político).

Subimos a la crestería del templo IV o templo de la serpiente bicéfala, el más alto del sitio con 70 mts, por una escalera adosada de madera. Está parcialmente restaurado por lo que las fotografías del templo no lucen mucho. Nos sentamos a esperar el amanecer. Sin embargo, el cosmos se burló de nosotros. No pudimos ver nacer el sol por detrás de los otros templos porque las nubes y la niebla lo ocultaron. No tengo la foto perfecta. Igual no me arrepiento.

Estuve en las ruinas de Tikal hasta las tres de la tarde. El tour incluía un guía para las construcciones más importantes, pero luego uno podía volver en la combi en cualquiera de los horarios señalados. No había que apurarse. Las ruinas están realmente en medio de la selva.

Templo de las máscaras

Templo de las máscaras

Los edificios más importantes están alrededor de la plaza principal: el templo del gran Jaguar, el templo de las Máscaras… Desde el templo IV la imagen más famosa es la parte superior del templo del Gran Sacerdote, que a mí me tocó cubierto de andamios y que no puede verse desde abajo por tanta vegetación. Hay coatíes sueltos y diversos senderos. Si uno quiere entrar a los museos, debe pagar extra (¿qué dije? Te quieren desplumar).

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Templo I o del Gran Jaguar

Volví a Flores, me bajé antes de la combi para pasar al supermercado que está en el shopping, crucé el puente a la isla y caminé un poco. Me quedé con ganas de dar un paseo en lancha. Cené frente al lago, en el hotel Casa Amelia. Fue hermoso.

Al otro día me pasaron a buscar a las 5 para ir a Palenque. Pagué una combi de la empresa San Juan Travel nada recomendable. Como sólo viajábamos mujeres (de las cuales yo era la única que hablaba castellano y les traducía en inglés a mis compañeras) se nota que quisieron burlarse de nosotras y cuando les pedimos para pasar al baño – el viaje de Flores a Bethel dura 5 horas – nos llevaron literalmente a un chiquero, cuando había una estación de servicio cercana. Lo hicieron a propósito porque éramos turistas extranjeras. Si pueden evitar viajar con esa empresa, háganlo.

Nuevamente paramos y pagamos en migraciones. A eso de las 10 de la mañana llegamos al río Usumacinta y cruzamos a México. Me sentí feliz. Otra vez migraciones y un taxi nos llevó hasta la terminal de combis de Frontera Corozal. A las 11 tomamos la combi a Palenque. Fue un viaje accidentado porque cargamos trabajadores ilegales de El Salvador (que van a EEUU a probar suerte) y nos detuvo la policía. Llegamos a Palenque a las 14hs.

Cené una riquísima gringa de pastor, piña y queso y me acosté a ver un documental sobre las ruinas de Palenque.

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Templo III o del Gran Sacerdote por la tarde

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