Etiquetas

, , , , ,

Hay varios recorridos para hacer por cuenta propia desde Mérida. Yo les recomiendo ir al sitio arqueológico de Mayapán. La ciudad del posclásico fue levantada por los itzáes luego de su derrota en Chichén Itzá. De hecho, Mayapán fue construida en semejanza a Chichén. Si llegaran a ir en auto, Mayapán forma parte de la denominada Ruta de los Conventos, aún cuando obviamente no es un convento.

2011105825Mapa-Ruta-Cenotes-y-conventosLa Ruta de los Conventos cuenta la historia colonial de Yucatán a través del proceso de evangelización y de la integración de las culturas maya y española.
Las ciudades que forman parte de esta ruta son:

  • Acancéh. Templos del siglo XVI y ruinas arqueológicas.
  • Tecoh. Convento construido sobre la base de una pirámide maya.
  • Tekit. Convento del siglo XVI y vestigios de la cultura maya.
  • Maní. Convento y museo.
  • Mama.
  • Chumayel.
  • Teabo.

En la oficina de turismo sugieren complementar la Ruta Puuc con la Ruta de los Conventos. Aconsejan seguir, por ejemplo, la Ruta Puuc un día, alojruta-sur_thumb[4]arse una noche en Maní y luego continuar por la Ruta de los Conventos.

Bueno, volvamos a Mayapán, la última capital maya. Fui a la terminal del Noreste para tomar el micro de las 9:30 a Mayapán. Aunque no es lejos tardamos alrededor de 1:30 hs porque el colectivo entra en todos los pueblos (es interesante para conocer). Finalmente me dejó en la ruta, a metros de la entrada. El sitio estaba casi completamente vacío, así que comencé a recorrer el lugar disfrutando cada detalle sin nadie que me apurara. Decidí subir a la Pirámide de Kukulcán (una versión idéntica aunque más pequeña de la de Chichén Itzá). Desde arriba la vista era impactante. No sé por qué va tan poca gente. Fue una gran ciudad, la última grande antes del final…

Cuando estaba arriba de la pirámide me asusté porque empezó a lloviznar. Estaba sola y tenía que bajar esos malditos escalones irregulares. Decidí bajar despacio, de espaldas. La lluvia se hizo más fuerte pero me obligué a no apresurarme para no resbalar. Una vez abajo, corrí a refugiarme bajo el techo del Observatorio. Allí estaban las únicas dos personas, ambos de Mérida, que estaban en el sitio conmigo. Comenzamos a hablar y ya no nos separamos. Cuando paró de llover, terminamos de recorrer las ruinas. Descubrí los llamados “taxi colectivos” que son combis que funcionan como colectivos. Son más rápidos y pasan seguido. ¿Cómo sabe uno en la ruta que una combi es un taxi y no un vehículo particular? Bueno, cuando el conductor de la combi ve gente en la ruta empieza a apagar y encender las luces. Si uno hace señas, entonces para. Se paga cuando uno baja. Es muy práctico y cómodo.

Paramos en Acancéh a almorzar en un restaurant MUY económico, no turístico. Comí ibis de puerco y la verdad es que era muy bueno. No subimos a la pirámide porque nos querían cobrar la entrada y uno de mis acompañantes me dijo que debía ser gratuito. Esperamos un taxi para ir a otro pueblo (me querían llevar a una gruta poco conocida; hay muchas grutas y cenotes casi privados, que sólo conocen los del lugar) pero como se hizo tarde volvimos a Mérida.

descending_of_the_god_by_elainn-d4x3a6j.jpg mayapan

Mayapán

Otro paseo para hacer es Izamal. Aunque fui de nuevo a la terminal de Noreste, preferí tomar una combi porque tienen más horarios. El viaje fue tranquilo. Izamal es una ciudad especial. El casco histórico se parece a Campeche, con casas bajas idénticas (si bien aquí están todas pintadas de amarillo). Parece una ciudad dorada. Empecé mi recorrido por el convento San Antonio de Padua donde estuvo Juan Pablo II. Tiene un atrio inmenso y bellísimo. En la iglesia está la imagen de la Virgen de Izamal, patrona de Yucatán. Dicen que es milagrosa.

Luego de recorrer el convento empecé a caminar. QUERÍA CAMINAR. Rechacé las calesas para turistas (tal vez debí aceptar porque al final me cansé) porque quería compenetrarme en el paseo y hacerlo en mis tiempos. Decidí guiarme sólo con el mapa. En Izamal, los restos arqueológicos no están separados del resto de la ciudad sino que están incorporados al paisaje. Son sitios gratuitos y están un poco descuidados.

Primero fui a Habuc, una plataforma mediana que muestra cómo vivían los mayas. El pasto ha crecido demasiado en algunas partes y los abrojos me impidieron el paso en otras. De ahí caminé a Chaltún – Há, la más lejos del centro. No la encontraba desde la calle. Un viejo con un bastón sentado frente a un kiosko me dijo algo que no entendí. El viejo repitió lo que había dicho. Supongo que hablaba en maya. Por suerte me di cuenta de que hacía señas y seguí sus indicaciones. Pasé un basurero y una verja tras el patio de su casa y allí entre el barro vi las ruinas. El lugar era muy solitario así que no quise quedarme mucho. Di la vuelta y volví a salir por donde había entrado. Saludé al viejo y seguí hasta mi tercer objetivo: El Conejo. El Conejo, la antigua vivienda de un dignatario maya, está más protegido que el sitio anterior. Decidí sentarme un rato en las piedras. Podía ver la calle, la gente que pasaba y hasta la peluquería de la esquina. Todo desde las ruinas. Ahora venía lo mejor. Fui a la pirámide de Itzamatul, una pirámide en honor del dios Itzammá, que en su época dorada recibiera peregrinos de todas partes del mundo maya. Fue para mí el lugar más especial de Izamal, con una fuerte energía. Me faltaba un último lugar. En el camino un viejito se puso a charlar conmigo. Me preguntó si iba a visitar “el cerrito” y no supe qué decirle. Cuando me aproximé a Kinich kak Moo comprendí: ¡El “cerrito” era la Gran Pirámide de la Guacamaya de Fuego! Es la tercera pirámide más grande de México, con 34 mts, y no resalta porque está en medio de la ciudad. Tiene una dimensión que ocupa varias manzanas y los vecinos actúan como si fuera un parque más. Básicamente está constituida por dos basamentos piramidales. El primero es tan ancho que realmente parece un parque y vi gente haciendo un picnic.

waiting_by_elainn-d51sl5a.jpg izamal

Izamal

Recién entonces fui a almorzar. Fui a un sitio donde vi gente comiendo y pedí una modificación del plato del día. Nunca comí un pollo asado más delicioso. Volví a Mérida en una combi.

De vuelta en Mérida pasé a ver una muestra sobre Frida Kahlo que casualmente estaba en la ciudad y que contenía obras inéditas.

Pd. En la oficina de turismo, también me aconsejaron visitar los cenotes de Homún que recién ahora se están promocionando. Es fácil ir a Homún. Hay una combi que sale frente a la terminal del Noreste y hay que bajarse a la entrada del pueblo, junto al cementerio.

Hay cinco cenotes y una gruta. El cenote del cementerio es el Tza Ujun Kat. Hay mototaxis que recorren tres cenotes. Asimismo es posible contratar a un guía local frente al cementerio.

Anuncios