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Un breve paseo para hacer desde Mérida es visitar alguna de las cuantiosas y antiguas haciendas que rodean la ciudad. Mis amigos me llevaron a la Hacienda San Ildefonso Teya del siglo XVII. El lugar es muy bonito y hay un restaurant de renombre. Claro que nosotros comimos unos tacos en Kanasín.

Muchos me preguntaron por las playas cuando viajé a México. La verdad es que no me interesan en demasía. Viajé dos veces a México y en ninguna pisé Cancún, pero esta última vez al menos fui a la playa cercana a Mérida: Puerto Progreso. Supongo que comparada con las playas más afamadas del país, Puerto Progreso pasa desapercibida, pero comparada con las playas argentinas es una maravilla. Me encanta Mar del Plata, pero no es lo mismo.

Puerto Progreso está ubicada a media hora de Mérida en pleno Golfo de México. Hay colectivos que van seguido desde la terminal de la ciudad (calle 62 entre 65 y 67). También existen combis para ir y volver que salen apenas se llenan. En Puerto Progreso hay una terminal para los buses y otra para las combis. En Mérida deberían preguntar de dónde salen las combis.

Este enero fui en dos ocasiones a Puerto Progreso. La primera vez caminé por el malecón, me senté un rato en la arena y luego fui a almorzar a Flamingos la especialidad de la casa: filete de pescado empanizado relleno de mariscos. Mar turquesa, cielo soleado y palmeras. Música de ABBA. No me metí en el agua porque estaba muy fría.

Caminé por las tiendas, el faro de 1892 y luego, cuando se nubló1620677_10202990360861443_1375401725_n y empezó a llover, regresé a la ciudad y visité el Museo de Arte Moderno, con obras muy interesantes de artistas locales. Tomé un helado en la tradicional Colón. A la noche mis amigos de Mérida me invitaron a cenar a Barikelo. Nos quedamos afuera, bajo la luz de los farolitos. Comí fideos con salsa caprese y camarones (se pueden añadir camarones a casi cualquier plato) con un trago no alcohólico de mango.

Dos días después volví a Puerto Progreso y allá mismo contraté un mini-tour por la zona (a 200 pesos). Fuimos primero hasta el embarcadero hacia el Parque Ecológico Natural El Corchito. Cruzamos en lancha (25 pesos) internándonos en los manglares. Es un hermoso sitio para pasar el día. Hay tres cenotes abiertos tipo aguada: el Helechos, de aguas poco profundas, el Venado y el Pájaros. Mientras yo nadaba feliz en el Cenote Venado, un mapache me robó la comida de la mochila (un mapache muy habilidoso) así que tuve que comprarme unas papas fritas.

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Xcambó

De allí fuimos a las Salinas que, por la época, no lucían tan bien como en las fotos y a las ruinas de Xcambó. El sitio de Xcambó es pequeño pero acogedor. Tal vez sea por la brisa marina o por el silencio que lo acompaña.

Vimos flamencos y finalmente llegamos a la playa privada de Technotel con uso libre de sus instalaciones (pileta, vestuarios, etc). Es una playa que utilizan los cruceros cuando paran en Puerto Progreso, pero como ese día no había cruceros la abrieron para nosotros. Así, por lo menos, ganaron algo con la comida que nos sirvieron. Yo pedí huevos motuleños (sé que es para el desayuno, pero yo estaba antojada). Esta vez disfruté del mar y del atardecer en el Caribe. Una experiencia mágica.

Nos llevaron de regreso a Puerto Progreso y de ahí tomamos la combi a Mérida.

Ah! Compren marquesitas!!!

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Puerto Progreso

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