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Al otro día, el desayuno en el hostel fue abundante y sano. Aprovechamos el sol para pasear de nuevo por el casco histórico. Subimos al faro apenas abrió. Viento y fotos panorámicas. ¡Ojo con la larga escalera de caracol!

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Luego pasamos por la rotisería donde compré una empanada de atún y una porción de tarta de brócoli. Ir a un restaurant, imposible con nuestro presupuesto.

Terminado el almuerzo fuimos al Barrio Real de San Carlos en colectivo (paran en la avenida Flores). Allá vimos la derruida Plaza de Toros de estilo árabe, la playa de un falso mar, una pintoresca tienda de artesanía y el museo paleontológico. Entramos al museo que está constituido por dos habitaciones en una casa particular. Lo mejor es una piraña disecada que tienen en exposición.

Aunque nos quedamos poco, es un lindo barrio. Tranquilo. Esperamos una media hora el colectivo de vuelta. El mismo pasó por la capilla San Benito y logré una buena foto. Lamentablemente no la conocí por dentro. Es la iglesia más antigua de Uruguay pero está un poco alejada de todos lados. Una opción para ir al Barrio Real de San Carlos es hacerlo en bicicleta y parar en la capilla. Esta se encuentra a unos 4 km del casco histórico, mientras que la Plaza de Toros (el punto más alejado) se halla a 5,6 km del centro.

Merendamos en el hostel y salí a ver el atardecer rojo desde el mirador. Me duché (10 puntos el agua caliente) y compré otra porción de tarta en la rotisería (de pollo, esta vez).

Ruinas del Convento

Ruinas del Convento

El último día desayunamos facturas, pan, mermeladas varias y jugo de naranja. Nos organizamos para hacer el check out a las 11hs y dejar los bolsos en el depósito. Salimos a caminar pese al intenso frío. El mirador del río, la puerta de la ciudadela, el puerto de yates. Nos sentamos un rato a disfrutar del sol. Recorrimos la feria artesanal y almorzamos en La Pasiva. Probé el clásico chivito uruguayo con papas fritas y helado de dulce de leche Conaprole de postre. El chivito uruguayo no tiene nada que ver con el chivito que uno puede comer en Argentina sino que es carne de vaca cortada muy finita. Es muy rico y no en vano el Che Guevara se moría por los sandwiches de chivito.

Básicamente lleva carne de ternera, lechuga, tomate, huevo duro/frito, morrón cocido, jamón, panceta y queso. En Argentina el sandwich de lomito es bastante similar. Acá pueden leer la receta: chivito. En Buenos Aires pueden comerlo en La Chivitería de Av. Corrientes y Callao (aunque no es lo mismo), La esquina del Medio y Medio y en el restaurant Medio y Medio de San Telmo. No he probado el chivito en ninguno así que no puedo aconsejarlos. Si pueden, crucen el “charco”.

De ahí caminamos al shopping que no me pareció muy grande pero que sirvió para conocer otro barrio de Colonia. Merendamos en el hostel porque nos dejaron usar la cocina. ¿Saben que no hay gas en Colonia? Todo es eléctrico, a leña o a garrafa ya que el gas es muy caro.

Dimos una última vuelta por el casco histórico al atardecer pero el crudo frío acortó el paseo. Nos quedamos en el comedor del hostel viendo una película hasta que se hizo la hora de ir a la terminal de buques. No mucho después estábamos en Buenos Aires.

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