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Este fue un día distinto. Me levanté y tomé el colectivo hasta La Aripuca, un complejo donde construyen edificios con árboles gigantescos y muebles a partir de raíces. Ellos no talan sino que reciclan. Es un  proyecto ecológico.

El recorrido parte de un tronco milenario hueco por las termitas. El edificio central es impresionante y uno puede subir. Me dio un poco de vértigo esa escalera arbórea.

Después todo era comercio. Compré matecocido instantáneo y probé helado de mate y rosella. Allá todo tiene mate!!

Enfrente, del otro lado de la ruta, había cabalgatas y, más allá, un asentamiento de la comunidad aborigen. No sé si seguirán estando.

Tomé en la ruta el mismo colectivo (dirección Cataratas) y fui a Güira Oga, un refugio de animales. Cada media hora salen grupos para hacer la visita. Nos subimos a un carro arrastrado por un tractor y recorrimos 800 mts adentrándonos en la selva. Luego caminamos hacia los refugios. El guía era muy simpático.

Eludimos caca de monos, vimos papagayos, loros, tucanes, jotes, halcones y majestuosas águilas (casi al alcance de la mano)… pájaros campana, tordos, monos, yacarés, un chancho salvaje… La zona de los buitres olía realmente mal… También había lechuzas, macucos y ciervos de la región. No me acuerdo de todo (por suerte tomo notas en mis viajes). Un hombre del grupo era criminalista de Misiones y cuando pasamos por los buitres nos comentó de la gente que se suicida en las cataratas. Cuerpos despedazados y comidos por los animales.

Después decidí ir desde Güira Oga hasta el Santuario de Santa María de Yguazú (todos los años se hacen peregrinaciones hasta allí desde la ciudad). La entrada al camino del Santuario se encuentra enfrente del refugio, del otro lado de la ruta. Lo que no sabía yo es que ese camino era bastante, bastante largo ya que hay que ir casi hasta el río Iguazú.

Empecé a caminar y caminar bajo el sol. No había nadie y comencé a preocuparme. Al final me encontré con un grupo de turistas españoles y me animé un poco. Llegué cansada. ¡Casi 15 cuadras de caminata! Caminé hasta la capilla aunque estuviera cerrada. Rosas y más rosas de los tonos más hermosos. Desde allí, barranca abajo, se veía el río. Una delicia.

Muy bonito lugar. Descansé un poco. Justo llegó un auto con dos mujeres y cuando volvieron de visitar el santuario les pedí si no podían acercarme a la ruta para tomar el colectivo de vuelta a Puerto Iguazú. Lo hicieron.

Ya de vuelta en la ciudad iba ir al Orquideario del Indio Solitario, pero me quedé con las ganas porque no daba más. Di una vuelta por el centro y me compré alpargatas porque las zapatillas estaban todas sudadas. Apenas llegué al hostel metí los pies en la piscina.

A eso de las 7 de la tarde ya estaba preparada para salir de nuevo. El día anterior había reservado un lugar para la visita nocturna a las cataratas que se realiza durante las noches de luna llena. Estaba emocionada. Tomé el colectivo (tiene horarios especiales esos días) y llegué para el primer turno a las 19:45hs. Desde que subimos al tren, nos pidieron que tratáramos de mantener silencio para no romper la magia. Yo lo hice, pero algunos no tienen ni una molécula de misticismo.

Como el paseo es a la luz de la luna, una vez que nos bajamos del tren tuvimos que acostumbrarnos a la oscuridad. La verdad es que se ve muy bien. Lástima los idiotas que insisten con el flash aún cuando saben que no se va a ver nada (yo ni siquiera llevé la cámara). Los malditos flashes realmente me herían los ojos y me enceguecían. ¿No entienden que no se puede?

Para no escuchar a la gente ni soportar los flashes me adelanté con un grupito hacia las pasarelas. No tengo palabras para describir las sensaciones. ¡Las palabras son tan limitadas! La luna se reflejaba en el río y pugnaba por atravesar los negros árboles poblados de sonido. Más allá, al oeste, las luces de Brasil. Y sobre nosotros las constelaciones fulgurantes.

Cada detalle era mágico: desde el olor hasta el camino resbaloso por el rocío. Agradecí a Dios cada instante. Y llegamos a la la Garganta rugiente. Era algo vivo. Mucho más bello que de día. Aguas plateadas desplomándose en el vacío. Valió cada centavo esa excursión.

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Foto de internet sacada con trípode

Junto con el paseo estaba incluida la cena en el restaurant La Selva (dentro del parque). Copa de Caipiriña y parrilla libre (sin bebidas). Comí muy bien. Al terminar corrí al colectivo y lo alcancé por segundos a las 23:30.

A medianoche estaba en mi habitación.

Al otro día, mi último en Misiones, me despertó un sol hermoso. Desayuné y esperé el transfer que me llevaría al aeropuerto. Me pasaron a buscar a las 8:30hs. Al mediodía estaba de vuelta en casa.

Realmente me hubiera quedado más tiempo. Junto con El Chaltén, Puerto Iguazú es uno de los sitios con los que me quedé con ganas de más.

Me quedaron pendientes muchos paseos: El Orquideario, El Jardín de los Picaflores, el Parque Botánico Ibirá Retá, las comunidades guaraníes y por supuesto todo lo que no está en Argentina. Foz do Iguaçu, las cataratas del lado brasilero, el Parque das Aves, etc. Ciudad del Este en Paraguay.

DATOS:

  • Pueden ir a La Aripuca en colectivo de línea. Pasan por la avenida Victoria Aguirre. Se tienen que bajar en el Km 4,5 y caminar unas cuadras. Enfrente de Marco Polo Suites.  En la ruta hay un cartel con una flecha que indica dónde se encuentra La Aripuca (junto al Refugio del Mensú).
  • Güira Oga se encuentra en la misma ruta que La Aripuca, yendo hacia el Parque Iguazú. El colectivo los deja en la puerta. Está bien señalizado. Desde La Aripuca a Güira Oga hay 1,4 km.
  • Hay colectivos que unen los parques de Argentina y Brasil. Consultar.

 

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Garganta del Diablo por la mañana

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