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Mi última noche en Sevilla apenas dormí ya que tenía que estar en el aeropuerto super temprano y eso me ponía nerviosa. Salí del hostal antes de las 4:30 am y, pese a la hora, encontré un taxi a la vuelta de donde me hospedaba, en la Plaza del Duque. Siempre hay taxis allí. ¡Una bendición! Fui en taxi hasta la terminal de autobuses porque no quería gastar mucho (€5). ¡Justo llegaba el primer colectivo! Mi idea era alcanzar el bus de las 5am pero al final llegué mucho antes al aeropuerto porque tomé el servicio anterior. El pasaje: €4.

Luego tuve que esperar en el aeropuerto de Sevilla. A las 7am salimos hacia Barcelona donde desayuné y a las 10:45 subí finalmente al vuelo con destino a ¡Atenas! Viajé por la empresa Vueling y compré el pasaje en cuotas a través de la página de Iberia. Vueling es una empresa de bajo costo por lo que no ofrece refrigerio durante el viaje.

Y la maravilla del Mediterráneo desde el aire y las islas naciendo entre la neblina y el mar. Vale la pena pedir ventanilla si van a aterrizar en Atenas.

Llegamos. Mi sueño se estaba cumpliendo. Recogí la valija y salí en busca del bus al centro. No hay muchas indicaciones así que me costó saber hacia dónde ir y casi lo pierdo. Los pasajes se compran afuera del aeropuerto en una caseta (NO EN EL AUTOBUS). El colectivo X95 a la plaza Sintagma ya estaba saliendo así que corrí detrás de otro turista que me ayudó a subir. En el aeropuerto pueden conseguir mapas de la ciudad.

Acrópolis

El colectivo terminó en Sintagma (tarda aproximadamente 1 hora) y pude caminar sin problemas al hotel Kimon. Había elegido el hotel principalmente por su ubicación. Si pueden les recomiendo que reserven directamente a través de su página. Lo mejor del hotel es que se encuentra muy cerca de la Acrópolis (tiene una vista espectacular del Partenón desde la terraza), la atención es destacable y tiene buenas habitaciones a buen precio. Los primeros días yo estuve en una habitación doble con balcón a la calle, sofá y ¡hasta pantuflas! Todas las habitaciones tienen heladera, wifi, televisión con cable, calefacción, etc. Recuerden que yo fui en invierno. Lo no tan bueno son las escaleras, el hecho de no incluir desayuno (se paga aparte) y que no tienen un depósito específico donde dejar el equipaje. Lo guardan, sí, pero a un costado de la recepción. Igual volvería a ese hotel.

Estaba cansada así que ese primer día me acerqué a un supermercado en la calle Mitropoleos, compré para beber y un pastel caliente de espinaca y queso feta para comer (spanakopita). El supermercado se llama Bazaar y, aunque no es tan grande, tiene de todo. Me acosté temprano.

A las siete de la mañana del día siguiente me despertaron las campanas de la Catedral Metropolitana. Igual me quedé en la cama “haciendo fiaca” hasta casi las nueve.

La oficina de turismo que está abierta en temporada baja es la de la Acrópolis y hacia allá fui. Luego empecé – con mucha emoción – mi visita a la Acrópolis. El teatro de Dioniso, los Hermes, el Odeón (aunque al Odeón no se podía entrar). Tuve que volver sobre mis pasos e ir a la otra entrada para llegar al Partenón. Lo malo de ir fuera de temporada es que hay sitios arqueológicos clausurados y casi todo cierra a las ¡15horas! Imposible almorzar.

Las Cariátides, el magnífico Templo de Atenea siempre en obras. No podía creer que estaba ahí. Igual, y aún recorriendo el lugar dos veces, terminé antes de lo que había imaginado. De ahí fui al Museo de la Acrópolis -€5- que contiene el friso y las Cariátides originales (obviamente sin lo que se afanaron los ingleses) y muchas otras esculturas. No pueden dejar de ir.

Finalmente fui hacia los comercios de Plaka – un placer perderse entre las tiendas – y comí un gyros de pollo en Monastiraki. Los gyros son ricos y baratos así que fueron mi alimento principal durante las vacaciones. Este lo compré en el bar Bairaktaris y lo comí en la calle, en la puerta de una iglesia  €2,20.

Al final del día vi el atardecer desde la terraza del hotel.

El día siguiente fue uno de contrastes, de emociones fuertes y de decepciones. Empecé caminando hasta el lejano Museo de Arqueología. Sí, muchas cuadras hasta allá, pero valió la pena. Me emocioné ante la máscara de Agamenón y el tesoro de Schliemann y luego me enojé porque varias salas estaban cerradas por falta de personal. Hay obras espectaculares, pero me quedo con la parte micénica. Mi favorita. Como estaba cansada tomé un colectivo que pasaba por la avenida y que me dejó a la vuelta de la Plaza Sintagma. Todavía  no había entendido que los pasajes se compraban en kioskos y el chofer al que le quise comprar el boleto tampoco me entendió así que viajé gratis. El problema de no hablar el mismo idioma.

Para la tarde había contratado la única excursión de todo mi viaje, y sólo para ir más cómoda. Gran error. Compré el tour que salía a las 14hs en la empresa Adrianos Travel a cabo Sounion, €37. El proveedor, según mi voucher, es la empresa Keytours. Al principio fue todo bien. Éramos cuatro sin contar con la guía y el chofer. La guía explicó algunas cosas que yo no sabía (siempre en inglés) y fuimos bordeando la costa así que el paisaje era hermoso. ¿Cuál fue el problema? Cabo Sounion es famoso por sus atardeceres y por las fotos que uno puede tomar del templo de Poseidón con los últimos rayos del sol. Bueno, apenas si nos quedamos un rato en el sitio. Estaba tan enojada que seriamente pensé en quedarme y volver en micro. Al final el atardecer lo vimos durante el viaje de vuelta, sobre el mar Egeo. Me saqué un poco la bronca comiendo un gyros de cerdo.

Cabo Sounion

Y llegamos al 31 de enero. A las 9:15hs tomé el bus A16 a Eleusina desde la Plaza Eleftherias. Ahí aprendí que hay que comprar el boleto en los kioskos de revistas. Casi pierdo el colectivo por no saberlo. Pensé que había que comprarlo en una caseta que había allí, pero no, en el kiosko. No hay ninguna indicación. El boleto se pasa en una máquina que está en el bus y que lo sella. ¿Adónde iba? Al sitio arqueológico de Eleusis, uno de los más sagrados de la Antigüedad. Dice la leyenda que allí está la entrada al Hades, al Inframundo.

El Can Cerbero custodiando la entrada al Mundo de los Muertos

No sabía bien donde bajar pero al final no fue tan difícil. Apenas llegamos al pueblo de Eleusina vi un cartel a mi derecha y la mayoría de la gente del colectivo empezó a bajar así que los imité. El micro va por el Camino Sagrado “Iera Odos” (así se llama la avenida), un  camino de más de dos mil años. Bajen apenas lo abandone. Sigan el camino de los antiguos peregrinos del culto de Eleusis.

Una vez que llegué a la estatua de Esquilo en la Plaza de los Héroes todo lo demás fue fácil porque ahí hay un mapa. El colectivo deja a tres o cuatro cuadras del sitio arqueológico. No hay mucha gente. Todavía retiene parte del misterio que lo identifica. También hay un pequeño museo incluido en la entrada.

A la salida pregunté en un kiosko de revistas y por suerte pude comprar el boleto de vuelta. Esperé bastante el colectivo porque no me había fijado los horarios (el colectivo de regreso para frente a la Plaza de los Héroes). Ya en Atenas fui a la zona del Mercado de Pulgas y almorcé falafel camino a Filopappou Hill o “La colina de las musas”. Fue un lindo paseo entre atenienses de picnic. Cuentan que ahí Teseo luchó contra las amazonas. Es el lugar perfecto para sacar fotos del Partenón.

En Pnyx políticos como Pericles pronunciaron sus discursos a la asamblea de ciudadanos. Todavía pueden ver la tribuna. Más allá está la llamada “prisión de Sócrates”, una iglesia bizantina y el monumento funerario a Filopapos del siglo II.

Regresé por el Areópago. Fue increíble.

Cené souvlaki de pollo: no se compara con el gyros.

NOTAS:

  • Tengan en cuenta que nadie habla castellano así que tienen que arreglarse en inglés. Y tampoco es que todos hablan inglés. Es útil aprender algunas palabras en griego. En mi caso mi ventaja es que, por haber estudiado griego antiguo, manejo bien el alfabeto y podía leer los nombres de las calles. Lamentablemente el griego antiguo no sirve para comunicarse hoy en día.
  • Los sitios arqueológicos tienen cartelería en griego e inglés. Si no manejan ninguno de los dos idiomas, van a tener que contratar a un guía.
  • Pueden comunicarse con el hotel Kimon en info@kimonhotelathens.com
  • Para visitar la Acrópolis compré el ticket  que incluye también otros monumentos: Ágora, lado sur de la Acrópolis (teatro), lado norte, ágora romana, Kerameikos, templo de Zeus Olímpico, biblioteca de Adriano.
  • El Museo de la Acrópolis es uno de los pocos que tiene un horario más amplio: timetableen
  • En temporada baja sólo hay excursiones desde Atenas y no son muchas ni todos los días: Delfos, Argólida (Epidauro y Micenas), Cabo Sounion, Corinto, Meteora, crucero de un día a Hydra, Poros y Aegina.
  • Los horarios de los colectivos a Eleusis estaban en la página de OASA, pero ahora los sacaron. Los domingos salían a las 8:05, 9:15, 10:25, 11:05 hs…
  • El micro a Sounion tarda dos horas y sale cada hora de la terminal Mavromateon, cerca del Museo Arqueológico. La empresa se llama Ktel Attikis y tiene dos recorridos: uno por la costa y otra por adentro. Los horarios de invierno son diferentes a los del verano así que averigüen en la oficina de turismo. Tiene paradas en el centro, por si no quieren ir a la terminal.
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