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Ya al día siguiente tuve que empezar a cambiar mis planes. Sin previo aviso, tanto el Foro Romano como la Biblioteca de Adriano estaban cerrados por reformas. Fue una gran decepción, sólo pude mirar los sitios desde afuera. Al menos pude ir al Ágora y su museo. El complejo contiene el templo mejor conservado de toda Grecia – el Hefestión-: es impresionante.

Es raro que una parte del sitio arqueológico haya sido cortada por el paso del metro.

El museo se encuentra en el edificio reconstruido de la Estoa de Átalo, espacio que permite al turista comprender lo que debe haber significado el conjunto arqueológico en su momento.

Si van con tiempo (no fue mi caso y me quedé con ganas), vayan a comer afuera del Ágora, en la calle Adrianou. Tiene muy lindos restaurantes y creo que los precios eran correctos.

Ya que no había podido ir al Foro y lo tenía incluido en la entrada general de la Acrópolis, decidí conocer el sitio de Kerameikos, atravesado por el Camino Sagrado que llevaba al santuario de Eleusis. Allí estaba el más grande cementerio de la región. No es gran cosa, pero a “caballo regalado no se le miran los dientes”.

Estaba muy cansada.

A la tarde fui caminando hasta el monte Lycabettus y subí a la cima por el funicular. Desde allá vi el atardecer y luego bajé a pie. El funicular no es muy interesante que digamos ya que va por dentro de la colina y no se ve nada, pero al menos te ahorrás la subida. La vista de Atenas sí es hermosa: la Acrópolis, los montes, el mar… Arriba hay una pequeña iglesia y una confitería.

Esa noche cené tarta de manzana (estaba antojada de cosas dulces) que compré en una pastelería llamada Georgiades Γεωργιάδης, frente a la iglesia de Panaghia.

Al otro día me levanté muy temprano y nerviosa ya que debía viajar a Delfos. Abandoné mi cuarto, dejé mi valija en recepción y caminé hasta el subte de Monastiraki. ¿Eran las 6:30? Todo tranquilo. Tomé el subte a la estación Attiki (línea 1) y desde ahí un colectivo a la terminal de micros Ktel Liosion ya que el bus salía a las 7:30. No, no es muy cómodo ir hasta la terminal. Atenas no está preparada para turismo fuera de “paquetes”. La estación Attiki no queda muy lejos de la terminal – ¿10 cuadras? – pero a esa hora y con una mochila no iba a ir caminando. Los colectivos van por la avenida Liosion y todos llevan a la terminal. El mismo boleto del subte sirve para el colectivo. Un hombre me ayudó a bajarme en el lugar correcto.

Ya en la terminal me calmé. Compré el pasaje a €16,40 y me puse a esperar. Salimos puntuales. El micro no tenía el baño habilitado pero afortunadamente hicimos una parada en el camino, en un bar llamado “Friendly”. El trayecto duró unas tres horas.

Delfos es hermoso. No hay terminal de micros así que los boletos se compran en el bar “In Delphi” ubicado a la entrada del pueblo. Ahí paran los colectivos.

Tholos de Atenea

No me costó encontrar el Hotel Sybilla que había reservado por internet. El hotel estaba casi vacío. Mi habitación tenía balcón y una vista espectacular a las montañas y, más allá, el mar. Por lejos, la mejor vista de todo el viaje. Me hubiera quedado ahí. ¿Qué puedo decir del hotel? Básico pero muy bueno. Atención excelente, muy limpio, wifi, etc. Lástima que no incluyera desayuno.

Me cambié y salí hacia el sitio arqueológico €9. Estaba ansiosa: ¡el oráculo de Delfos!

El santuario de Apolo era todo lo que esperaba: el templo, el teatro, el tesoro de Atenas, la roca de la pitonisa, la fuente de Castalia… El sol era maravilloso. Luego visité el museo y quedé impresionada con la esfinge de Naxios, el aúriga y las imágenes arcaicas de Apolo y Artemisa. Finalmente visité el tholos de Atenea Pronaia, que es la foto famosa de Delfos.

Luego paseé un poco por el pueblo y compré alguna cosita en un supermercado abierto. Más tarde todo se complicó. Mi plan era viajar al otro día a Lamia y de ahí a Kalampaka para conocer los monasterios de Meteora. Ya tenía el pasaje a Lamia cuando me dijeron que había piquetes en la ruta. Lo peor no era eso, porque los colectivos pasaban. El tema es que iba a haber un paro general que incluía todos los medios de transporte. ¡Y yo tenía que volver a Atenas para tomar un avión!

La gente del hotel me ayudó y al final terminé cambiando el pasaje a Lamia por uno de vuelta a Atenas. Cancelé la reserva en el Hotel Aeolic Star de Kalampaka y me comuniqué con el hotel Kimon para pedirles una habitación. ¡Tenía tantas ganas de ir! Pero no podía arriesgarme a quedarme estancada al norte de Grecia.

El plan original era tomar el micro de las 10:15 a Lamia. Una vez en Lamia tomar el bus a Trikala (salen cada hora) y de Trikala a Kalampaka (también salen cada hora). No, no era sencillo. Pensaba pasar la noche en Kalampaka y visitar los monasterios al otro día por la mañana (hay colectivos a las 9,11,13 y 16 hs). Luego a las 17:30 tomaría el tren a Atenas.

Cuando resolví lo que iba a hacer y arreglé el tema de los hoteles, fui a comer en Manteion. Como es temporada baja no hay muchos lugares abiertos. Buenos precios.

Bueno, en vez de viajar a Kalampaka, al otro día regresé a Atenas. Tomé el micro de las 11hs y todo se atrasó. Por empezar pasó a las 11:20 y todo se hizo largo. Hicimos dos paradas y tardamos casi cuatro horas. Se hizo eterno. El regreso al hotel desde la terminal fue fácil: había aprendido.

De haber calculado mejor las cosas, hubiera vuelto a Atenas por la tarde y hubiera aprovechado para conocer las localidades de Itea (junto al mar, a media hora de Delfos) y de Arájova (muy pintoresco).

Me instalé en otra habitación más pequeña y barata del hotel Kimon y salí en subte hacia el Puerto de El Pireo, que sentía curiosidad por conocer. La verdad es que no me gustó mucho, salvo por la catedral. El museo arqueológico estaba cerrado. Comí algo en un local de Grigoris y volví al centro. Recorrí Plaka y entré a Quick Pitta a cenar pizza pita con morrón y un gyros de Anatolia.

El día que debía estar dedicado a Meteora fue el más aburrido de mi viaje. Paro general. Todo cerrado incluyendo negocios y museos privados. Muy poco transporte. Encima fue un día lluvioso, horrible. No iba a quedarme encerrada en el hotel. Muy despacito fui caminando hasta la Academia de Platón, unas ruinas que están abiertas al público porque se hallan en una plaza. Fue interesante. Pasé por Carrefour Express y volví caminando al hotel. Muchas cuadras.

Vi el atardecer desde la terraza del hotel.

PASEOS CERCANOS A LA CIUDAD DE ATENAS:

  • Parque Nacional Monte Parnitha, ubicado a 30 kms de la capital. Hay lagos, monasterios y docenas de pequeñas cuevas. Ideal para caminatas. Se pueden recorrer las ruinas de la Fortaleza Frourio Filis, la Cueva del dios Pan (Spileo Panos) y relajarse en el lago Beletsi. También hay un casino en el monte Parnés. Se puede llegar a la cima en funicular. Está a dos horas de Atenas. Los buses A10 y B10 salen de la estación de trenes Larissis y dejan al pie de la montaña.
  • Monte  Himeto, el camino botánico empieza en Kalopoula (donde hay un pequeño café) y termina cerca del monasterio de Kessariani (construido sobre las ruinas de un templo antiguo). Varios monasterios rodean la montaña. A unos kilómetros se encuentra la cueva de Pan o Nymfolyptou.  Ideal para ir en bicicleta ya que está a 7 km del centro. Hay varias rutas para caminar la zona. Si uno no quiere caminar tanto pueden tomar un colectivo desde Plaza Syntagma al monasterio Kessariani y empezar desde ahí.
  • Monasterio Daphni, camino a Eleusina. El sitio estuvo conectado con el culto a Apolo en la antigüedad. El monasterio es famoso por sus mosaicos y su jardín botánico. Vean mi entrada de Eleusis ya que los lleva el mismo colectivo, sólo hay que bajar antes. Abre los martes y viernes de 8 a 15hs.
  • Vravrona, sitio arqueológico dedicado a la diosa Artemis. Hay un pequeño museo y una cueva con multiplicidad de estalagmitas y estalactitas (Koutouki). Los colectivos salen cada hora desde la calle Mavromataion y avenida Alexandras (Plateia Egyptou). 
  • Maratón es un área arqueológica y un museo que recuerdan la batalla de Maratón entre la flota persa y los atenienses. Se puede ver el Monumento de 9 mts a los soldados muertos en la batalla y el museo arqueológico. El bus a Paralia Marathona sale de la plaza Egyptou (Mavromataion).
  • Lavrio queda a 10 kms de Sounion y es un pueblo que posee dos museos: el arqueológico y de mineralogía. También es un puerto importante de donde salen varios cruceros.  Al norte de Lavrio se encuentra el sitio arqueológico de Thorikos. La empresa Ktel tarda dos horas en llegar y sale de Pedion Areos, junto al Museo Arqueológico Nacional.
  • Eléuteras, antigua ciudad de Beocia. Posee una de las fortalezas mejor conservadas. Hay que ir hasta el pueblo de Vilia.
  • Lago Vouliagmeni, con aguas terapéuticas. Se puede ir con el colectivo a Sounio.
  • Playas gratuitas: Kavouri, Vouliagmeni, Saronida Mavro Lithari (Roca Negra), Legrena (Sounio, es posible nadar junto el templo de Poseidón).
  • Playas privadas: Asteria (Glyfada), Beach Park Yabanaki (Varkiza)…

Templo de Apolo, Delfos

 

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