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Mis últimas horas en Atenas. Me despierto a las 9hs y a las 11 voy en taxi (€ 11) a la terminal A de ómnibus. Se puede ir en trasporte público pero es bastante más complicado porque no hay nada directo desde la zona de la Plaza Sintagma. La recepcionista del hotel me ayudó con esto. Si van de mochileros, les cuento cómo acercarse hasta la terminal de larga distancia:

  1. Caminar hasta el subte. Puede ser la línea 1 desde Monastiraki o la línea 2 desde Plaza Sintagma.
  2. Bajar en estación Omonia. En la plaza Omonia deben tomar el colectivo 051 que los deja dentro de la terminal.

Allá compré un pasaje a la ciudad de Nauplia/ Nauplio / Nafplio,  capital de Grecia en el siglo XIX y puerto en el Peloponeso. Como había llegado temprano, comí en la terminal una especie de empanada de jamón y queso. Salimos a las 12:30hs. Como en el caso del viaje a Delfos, el bus era un carro lechero que paraba en todos lados (y olvídense de micros con baños, esa excentricidad argentina). Cruzamos el famoso istmo de Corinto (realmente impresionante) y llegamos a Nauplio pasadas las 15hs. Cuando me bajé en la ¿mini terminal? me costó ubicar el hotel a pesar de saber que estaba a dos cuadras. No tenía mapa pero tal como pasa en Buenos Aires, me ayudó el kioskero que estaba al lado de la terminal.

Me hospedé en el Hotel Park, habitación 111. No puedo quejarme del hotel ya que fue todo lo que esperaba. Gran ubicación, habitación amplia con heladera, televisor, wifi, desayuno buffet, etc. Me encantó que el baño tuviera bañera y las mejores toallas que he tocado. Única vez que sentí la tentación de ser como Homero Simpson y llevarme una toalla como souvenir (no se preocupen que no lo hice). Desde mi ventana se veía la fortaleza veneciana de Palamidi. Aunque los recepcionistas no eran muy simpáticos, me dieron un mapa de la ciudad y una llave/tarjeta extra para la electricidad. Explico esto por si no lo conocen. Para que no se gaste energía de más, muchos hoteles tienen llaves/tarjetas que activan la electricidad cuando uno entra y conecta la tarjeta. Cuando uno sale, automáticamente se apaga todo (menos la heladera). Yo necesitaba cargar las pilas para la cámara, la tablet y el teléfono así que pedí una tarjeta extra porque si no no iba a poder (hice lo mismo en todos los hoteles de aquí en adelante ya que poseían el mismo sistema). Al ir en temporada baja y con hoteles casi vacíos, no hubo problemas. Aconsejo llevar una zapatilla o regleta porque las habitaciones no suelen tener muchos enchufes.

Una vez que me instalé salí a caminar por la costa del golfo argólico. Nauplio es una hermosa ciudad de estilo veneciano, lugar de vacaciones de los griegos. Es, probablemente, la ciudad que más me gustó de toda Grecia. Combina una rica historia arqueológica como antiguo puerto micénico asociado a Argos, arquitectura veneciana y calles que me hicieron acordar del barrio de San Telmo, un bello mar azul y playas de aguas transparentes. ¿Qué más se puede pedir?

Compré algunas cosas en un supermercado Carrefour y luego cené frente al mar una pizza de champignones (comí la mitad y la otra mitad la metí en la heladera, al otro día resultó aún más deliciosa pese a estar fría). ¿Vieron Puerto Madero que está lleno de restaurantes? Bueno, en Nauplio es igual. Hay muchos restaurantes en la costa. Yo comí en Napoli di Romania.

Tirinto

Al otro día, hice por libre mi excursión micénica. Estuvo genial pero tuve que correr mucho porque los sitios arqueológicos en invierno cierran a las 15hs. Primero fui a Tirinto, una ciudadela ciclópea destruida en el siglo VaC por la vecina Argos. “Tirinto, la de grandes murallas”, escribió Homero y aún impresionan sus murallas. Un sitio legendario pero sin turistas. Yo era la única en toda la acrópolis… esperando que los héroes volvieran de Troya. La parada del colectivo deja donde empieza el sitio, pero lejos de la entrada (y al lado de una cárcel). Me costó encontrar la bendita entrada. Para que no les pase, una vez que se bajen del colectivo sigan por la ruta todo a lo largo de la acrópolis. Una vez que termina doblen a la derecha. Tirinto está a unos 4,5 kms de Nauplio así que es cerca. Todos los colectivos que van de Nauplio a Argos pasan por Tirinto.

Cuando terminé el recorrido volví a la misma parada donde me había bajado y esperé el próximo bus. Subí y me bajé en el centro de Argos, calle Fidoros (enfrente a una plaza). NO se bajen en la terminal. Argos, la ciudad más antigua de la Hélade, se encuentra a 8 kms de Tirinto. El museo arqueológico de Argos estaba cerrado de modo que caminé hasta el ágora y el teatro (¡entrada gratuita!). El ágora ya existía en el siglo VI aC  y el teatro, con una capacidad para 20.000 espectadores, fue construido en el siglo III aC para reemplazar un teatro más antiguo. Tampoco había nadie. Tendría que haber ido a la fortaleza de Larissa pero no me daba el tiempo.

Volví al sitio donde me había dejado el colectivo de Tirinto y pregunté en un kiosko dónde paraba el bus a Micenas. Costó un poco pero finalmente me hicieron señas que fuera más adelante, junto al Museo Bizantino (un viejo hospital veneciano). A las 12:30 tomé el colectivo que me dejó en el pueblo de Micenas frente al Hotel La Belle Helene. En temporada baja no llegan hasta el sitio arqueológico, ubicado a 1,5 kms de la terminal de buses (aunque “terminal” es una palabra que le queda grande). Empecé a caminar colina arriba. Por suerte un taxista que esperaba que apareciera algún turista me llevó al sitio por €3. Micenas es zona de campings, cosa que no vi en otras partes de Grecia.

Llegué al fin a la magnífica Puerta de Los Leones y me sentí como Schliemann volviendo a un pasado glorioso. Tuve que hacer un recorrido rápido para verlo todo antes que se cumplieran las fatídicas 15hs. ¡Micenas! Ciudad fundada por Perseo, palacio de los átridas, cuna de mitos y tragedias. ¿Qué puedo decir? Un grupo de estudiantes alemanes se ubicó en un lugar apartado a leer La Ilíada. Mientras caminaba por el megaron sentí que el tiempo se condensaba y que casi podía tocar a los protagonistas de la guerra de Troya.

Visité el museo y -con reticencia- salí del sitio para visitar el Tesoro de Atreo (el tholos funerario mejor conservado) que se encuentra a unos 700 mts de la ciudadela. Apenas salí cerraron la tumba de Agamenón.

Empecé a caminar apurada para tomar el colectivo de vuelta. El último desde Micenas pasaba a las 15hs. Creí que no llegaba!!!Sino iba a tener que caminar 4 kms hasta el pueblo de Fichti que sí tenía más horarios de regreso. Llegué, pero lo malo es que no pude recorrer algunas tiendas de regalos que vi en Micenas.

Volví a Nauplio y comí el resto de pizza. Tanto correr no había tenido tiempo para almorzar. Caminé por el barrio antiguo y vi el atardecer frente al mar.

Cené un gyros en Trendy Grill  (€ 3,60) y volví al hotel para mimarme con un baño de inmersión.

Lo que gasté ese día:  Colectivo de Nauplio a Tirinto €1,80; de Tirinto (o Tirinta) a Argos € 1,80; de Argos a Micenas  €1,80; de Micenas a Nauplio €2,90. Agregar el taxi, las entradas a los sitios de Tirinto y Micenas y la cena.

Día siguiente. Me levanto temprano, desayuno y paso al banco para obtener cambio (la gente del hotel no tenía o no me quería dar y no podía pagar con un billete de €100). De ahí voy al museo de arqueología de Nauplio que justo tenía la visita de un grupo de jardín de infantes. El museo es pequeño pero vale la pena. Exhibe artefactos de la cultura micénica, entre los que se encuentran un yelmo y armadura que corresponden al periodo descripto en la guerra de Troya.

A las 10:30 tomo en la terminal el bus a Epidavros (o Epidauro). Como en el caso de Micenas, al ser temporada baja, el colectivo no me dejó en el sitio arqueológico sino en el estacionamiento de un café a 1,5 km. El café y estación de servicio se llama Propilo y está junto a un cruce de rutas. La cartelería no es muy clara pero el chofer me había indicado la dirección a seguir. Hay que tomar la ruta Isthmou Archaias Epidavrou y caminar. Ahí estábamos tres boludos (vi que me seguían dos franceses) caminando en medio de la ruta como en peregrinación al templo de Asclepio.

El camino luego se bifurcaba pero no había ninguna indicación de dónde estaba la entrada. Se me ocurrió seguir a los autos que, bien supuse, iban a visitar el sitio. O sea, cuando lleguen a un punto donde la ruta se divida, vayan hacia la derecha. En algún punto van a ver el estacionamiento y la entrada.

Obviamente lo primero que quise conocer del sitio arqueológico fue el teatro. Realmente impresionante. El teatro, edificado en el siglo IV aC tiene una acústica perfecta y permite 14.000 espectadores. Si van en verano pueden disfrutar de alguna obra en el marco del festival que se organiza todos los años.

Recorrí todo el santuario de Asclepio y también el museo. Asclepio o Esculapio, hijo del dios Apolo, era considerado dios de la medicina. En Epidavros se hallaba no sólo el santuario sino la escuela de medicina. Fue el centro terapéutico más importante de la antigüedad. Había instalaciones para que los peregrinos tuvieran donde dormir, bañarse o ejercitarse. El teatro era parte del santuario.

Decidí volver en el micro de las 15:40 (aunque había uno posterior, por suerte este sitio arqueológico cerraba más tarde). Otra vez volver caminando por la ruta hasta el café. Tengan cuidado. Yo pensaba que el bus paraba en el lugar exacto donde me había dejado pero no. Por suerte me avisaron a tiempo (un empleado del café) ya que el bus no viene desde Nauplio. Deben esperar al colectivo bajo un gran árbol que está al lado del estacionamiento del café. El bus viene en dirección sur-norte. Si llegan a perder un colectivo, vayan hasta Ligourio (ahí nomás) ya sea para hacer tiempo o contratar un taxi.

Una vez de vuelta en Nauplio caminé un poco y cené en una pizzería que vi recomendada en internet: Il Porto. Como ya había comido pizza me decidí por un rico plato de tallarines con frutos de mar.

En mi último día en Nauplio, subí en taxi a la fortaleza de Palamidi  (€7). Uno puede hacerlo gratis pero no tenía ganas de agotarme subiendo 999 escalones. Fue construida por los venecianos en el siglo XVIII. Luego fue ocupada por los turcos. Uno de los lugares más impresionantes es la cárcel (un agujero sin ventilación totalmente claustrofóbico) donde se dice que estuvo Theodoros Kolokotronis, héroe de la revolución griega.

Bajé, eso sí, los cientos de escalones disfrutando de una vista espectacular. Luego fui hasta una playa pública donde me descalcé y al menos pude tocar el mar con mis pies.

Tomé el micro de las 12:30 a Atenas. En la terminal de Atenas tomé el bus X93 al aeropuerto. Y de ahí volé con Aegean Airlines a la isla de Creta. Pero eso ya es para otra entrada.

Al final no pude hacer tiempo para ir y recorrer Corinto. Tampoco pude navegar a la fortaleza de Bourtzi en Nauplio porque los botes sólo salían los fines de semana.

DATOS:

  • Horarios de colectivos Ktel en Argólida: http://www.ktelargolida.gr/?module=default&pages_id=5&lang=en Hagan click en la ruta que les interese y ahí nomás ya tienen el horario.
  • Teléfono y datos del taxista que encontré en Micenas y que también realiza excursiones. Kostas Mavrogiannis: 6946-431726 / 27510-76226 kostas.mavrogiannis@hotmail.com
  • Festival de teatro en Grecia. Tickets y programación.
  • PENDIENTES en ARGÓLIDA: Sitio arqueológico de Dendra y Midea, el santuario de Hera, el sitio arqueológico de Lerna, museo arqueológico de Argos y el castillo de Larissa. En Corinto se encuentran las ruinas de la Antigua Corinto, además del canal que sólo pude fotografiar desde el micro en movimiento.

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