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Como iba diciendo… Llegué a la ciudad de Heraklio (o Heraclión) en un vuelo de Aegean, la aerolínea de bandera griega. Llegué de noche y no había mucha gente en el aeropuerto (¡temporada baja!!!!). Me costó encontrar la parada del autobús que va a la ciudad. Las indicaciones que me daba la gente no eran para nada claras. Finalmente encontré la parada, a cosa de una cuadra de la salida del aeropuerto. Para que no les pase lo mismo: una vez que salen del aeropuerto vayan hacia la derecha. Van a ver una avenida. NO crucen la avenida. Sigan derecho, con el aeropuerto a sus espaldas. Enseguida van a encontrar el sitio de donde salen los colectivos. En Creta, hay máquinas expendedoras de boletos (no en el vehículo sino afuera). El colectivo 78 los lleva a la terminal de autobuses. Yo pregunté cuál era el próximo que salía hacia el centro de Heraklio y lo tomé. Sí, todo en inglés.

Me senté adelante y le pedí al chofer que me avisara cuando llegara a la antigua puerta del Pantocrátor (en el hotel me habían dicho que me bajara ahí). Pasamos por el centro y finalmente llegamos. La parada está justo enfrente del hotel Castello City.  Parece un hotel fuera de mi rango presupuestario pero por ser temporada baja estaban en reparaciones así que era más barato. Los servicios del hotel son excelentes aunque la habitación y el baño no eran nada especial. El recepcionista me dio un mapa de la ciudad, un cupón de descuento para comer en el hotel y otro cupón para una bebida de bienvenida. El cuarto daba a la avenida y tenía un lindo balcón que no aproveché. Televisión, wifi, ducha, calefacción, todo bien. Y el mejor desayuno que probé en mi vida!!!!

Como estaba cansada, esa noche decidí usar mi cupón de descuento y cenar en el hotel. Pedí arroz con hongos. El restaurant está en el quinto piso y es hermoso, con vistas al mar. Maravilloso.

Al otro día, después de un gran desayuno, fui al último sitio arqueológico que me interesaba: el palacio minoico de Knossos. Estaba muy ansiosa. Fui caminando hasta el Museo Arqueológico ya que el colectivo para a una cuadra de distancia, frente a la plaza Eleftherias. La parada está en la puerta del cine Astoria. Compré en una máquina pasajes de ida y vuelta (€1,70 cada uno) y esperé unos minutos. Un cartel luminoso indica la frecuencia. Es el colectivo nro 2, color azul.

Llegamos a Knossos bastante rápido. El chofer no avisó ni nada pero el sitio estaba lleno de tiendas de souvenirs así que no es posible perderse. Además el bus termina ahí. Da la vuelta y retorna a Heraklio. Por las dudas, la parada está en la esquina de un café llamado “Minotauros”. Ahí se bajan. Caminan unos metros hacia adelante y van a encontrar la entrada.

Fue sinceramente emocionante conocer las ruinas (algunas reconstruidas por su descubridor, Arthur Evans) que dieron pie al mito del laberinto y el minotauro. Casi me daban ganas de saltar de contenta. Recorrí todo lo que estaba abierto al público. ¡Había pavos reales!

Hermoso. Cuando terminé, volví a tomar el colectivo (la parada está casi enfrente de la anterior) y me bajé del otro lado de la plaza Eleftherias, al lado de un kiosko. Visité el impresionante Museo Arqueológico, uno de los mejores de toda Grecia. Es como tocar la historia con las manos. Tiene obras emblemáticas que no podía creer estar viendo en persona.

Tenía hambre. Ya era tarde y no había comido nada. Me metí en la zona del mercado de Heraklio (ideal para comprar souvenirs, especias o aceitunas) y almorcé en un pequeño restaurant llamado Agora 1866. Lamentablemente no pude comer moussaka como quería porque se les había acabado. El estofado que había pedido no me gustó mucho pero el mozo, que se dio cuenta, me regaló un postre delicioso.

Volví al hotel a descansar un poco. Salí de nuevo a la nochecita para conocer la fuente veneciana y respirar un poco el ambiente cretense. Terminé cenando un helado de manzana y yogurt con granada (€3) en St’Oroloi. Además, usé el cupón del restaurant y me tomé un jugo gratis (no bebo alcochol, no me gusta). Estaba demasiado agotada como para comer más.

Al día siguiente decidí dedicarle tiempo al desayuno y aprovechar todo lo que me daba el hotel. Había tortas, varios tipos de panes, frutas secas, frutas frescas, mermeladas caseras, cereales, fiambres (destaco el queso feta), aceitunas y además se podía optar por un menú caliente que se preparaba a pedido (sin costo extra). Crêpes, panqueques, tarta de queso, etc. Yo iba a pedir el desayuno inglés pero como no andaba muy bien del estómago, opté por un omelette.

Di el último paseo por Heraklio ya que tenía que viajar a Chania (había decidido el traslado a otra ciudad de la isla ya que desde ahí los vuelos eran más baratos). Entré a la iglesia Agios Titos y caminé por el puerto.

Por suerte la parada de los colectivos estaba enfrente del hotel. Yo esperaba el colectivo 1 que dejaba en la terminal, pero como no pasaba decidí tomar el primer colectivo que fuera cerca. El conductor no era muy simpático pero me avisó donde bajar. Tuve que caminar tres cuadras pero llegué bien a la terminal. El bus salió a las 12:30 con dirección a Chania. Fue un viaje hermoso, entre montañas. Lo malo es que el viaje es largo y el micro no tenía baño. Cuando llegamos a Rethymno (una importante y muy visitada ciudad balnearia entre Heraklio y Chania) aproveché que era una parada de 5 minutos y le pedí al chófer de bajar al baño de la terminal. Por suerte me entendió (tengan en cuenta que no hablo griego así que todo era en inglés y no es que los griegos sean bilingües). Por lo que vi por la ventanilla, Rethymno me pareció preciosa y me encantaría ir. ¡Lo único que conocí fue el baño de la terminal!

Llegamos a Chania. Una de las terminales de ómnibus más lindas de Grecia. Me fui caminando al hotel, unas cinco cuadras. Tardaron en atenderme porque por la tarde ya no está la recepcionista. Me hospedé en el hotel Idramon, frente a la catedral de Chania. La ubicación es perfecta, lo mismo que la atención, pero la habitación no me gustó mucho. Claro que era baratísima. Sí, tenía baño privado, heladera, televisor y wifi pero era ruidosa y sin ventana al exterior. Tampoco incluía desayuno. La habitación era pequeña pero tenía un entrepiso. Arriba era más lindo mas había que estar agachado así que sólo lo usé para ver televisión. Bueno, no iba a estar mucho en la habitación.

En Chania ya no tenía nada programado. Sin excursiones (¡temporada baja!) y menos servicios de buses no había mucho para hacer. Tampoco es que tuviera tanto tiempo. Además Chania es uno de los sitios más bellos del mundo. Mar de un lado y montañas nevadas del otro. Fui a recorrer el puerto veneciano con su faro protector. La zona está llena de restaurants, sin embargo preferí comprarme algo en el supermercado y comerlo en la terraza del hotel.

Se van terminando las vacaciones. Apenas me levanté fui a conocer la primera iglesia católica que había visto en Grecia, justo estaban dando misa así que me quedé. Luego visité el Museo arqueológico y caminé hasta el faro. Comenzó a hacer calor. 30º en pleno invierno. Me senté a almorzar (¡por fin sin apuro y con tiempo para comer tranquila!) en uno de los restaurantes del puerto: Glossitses. Aunque era más caro, pedí  la pesca del día: pez espada con ensalada. Era delicioso. Luego me sirvieron una naranja y vino dulce como postre (de regalo).

Era el día de los enamorados así que había varias parejas. Yo caminé un rato junto al mar y más tarde fui por entre las callejuelas de la ciudad. Pasé por el hotel Contessa que apareció en la película “Zorba el griego”. De hecho, a pocos kilómetros de Chania está la playa que donde se filmó la película (no pude ir porque los fines de semana no había colectivos hasta allá).

Comí un panqueque con chocolate en Krepozali,  calle Potie 24 (todas las calles de Chania tienen pintorescos lugares donde comer)  y me empaché de dulzor. No cené.

Vi un atardecer fabuloso frente al mar y me acosté temprano. Al otro día tenía que madrugar.

DATOS:

  • Hotel Idramon    idramonhotel@gmail.com  +30 28210 41062/ cel +30 694 240 2464
  • La playa de Zorba el griego se encuentra en Stavros, bahía de Chania. El equipo de filmación solía comer en Mama’s place. La playa está a media hora de la ciudad.
  • SITIOS DE INTERÉS EN RETHYMNO Y CHANIA: Museo arqueológico de Rethymno, sitio arqueológico de Eleutherna, iglesia de Panagia en Meronas, sitio arqueológico de Aptera, Colección bizantina de Chania, museo arqueológico de Kissamos.
  • CRETA tiene muchos lugares de interés paisajístico. En temporada pueden visitar la Garganta de Samaria, la Garganta de Terisso o alguna de las tantas cuevas.
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