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El viaje fue agotador. Compré el pasaje en LATAM y tuve tres vuelos hasta llegar a San Cristóbal. El primer avión lo tomé en aeroparque y salimos puntuales (20:20 hs) hacia Santiago de Chile. El tema es que tenía una escala de varias horas. De haber sido de día hubiera salido del aeropuerto, pero de noche no había mucho para hacer. Pensé en pagar el salón VIP de Latam pero éste cerraba de madrugada así que no me convenía. Había otros pero al final no pregunté cuánto costaban. Cené un sandwich de pollo, tomate y palta en Pronto e hice tiempo hasta las 5:30. Vi una película en Netflix y traté de dormir. Bueno, es imposible dormir en el aeropuerto con la luz en tu cara y la música sonando constantemente. Tampoco quería gastar la batería de la tablet que había llevado porque ahora muchos aviones no traen pantalla individual y si uno quiere conectarse al “entretenimiento a bordo” tiene que usar su dispositivo portátil y en el avión no se puede enchufar en ningún lado. Los enchufes del aeropuerto no me sirvieron mucho.

El avión a Guayaquil también salió puntual. Cinco horas de vuelo. Ya estaba harta. El avión era incómodo así que descansé pero tampoco pude dormir. Llegamos a las 8:45 hora local. Ahí me entretuve retirando la valija, haciendo los trámites de ingreso a galápagos (que expliqué en la entrada anterior) y despachando nuevamente la valija. Recién entonces me senté a comer una hamburguesa de pollo en KCK (era mediodía en Argentina). Más espera. El último vuelo salió a las 12: 15. Por suerte también puntual. Una hora y media de viaje. Más de mil kilómetros hacia el occidente. Vi el océano Pacífico por primera vez desde el aire. Me dio vértigo observar cómo nos alejábamos del continente hacia el océano. Llegamos a las 13:10 hora local (una hora de diferencia con Guayaquil). Por primera vez me emocioné hasta las lágrimas en el aterrizaje. Me parecía increíble estar ahí.

Presentamos los papeles de ingreso que habíamos llenado en Guayaquil, pagué los 50 dólares de entrada al Parque y fui a buscar mi valija. Por suerte, el dueño del hostal donde iba a hospedarme fue a buscarme y pagó el taxi camioneta hasta el alojamiento (igual el aeropuerto está cerca de la ciudad o, mejor dicho, está en la ciudad).

Me alojé en el Hostal Terito. Realmente les recomiendo este sitio. Es económico, está bien ubicado y tiene todas las comodidades: baño privado con ducha caliente (con el calefón que en Corrientes llaman “ducha paraguaya”), muy buena atención, uso de la cocina, wifi, dispenser de agua fría/ caliente. La pieza era chica pero pasaba más tiempo en el living-comedor donde estaba el televisor y el amoroso gato Caramelo. ¡Lo extraño! El desayuno no está incluido pero al poder usar la cocina no era necesario. Además, a dos cuadras está la panadería Sabor Cuencano que tiene riquísimas cosas dulces (recomiendo unas empanaditas rellenas de crema pastelera).

Como llegué un domingo todo estaba cerrado. Caminé un poco por el malecón. Cené y me acosté temprano, molida.

El lunes decidí tomarme el día tranquila ya que tenía que reponerme del viaje. A la mañana fui al mercado, a sacar plata del cajero y a contratar tours. Todas las agencias cobran más o menos lo mismo, así que opté por una que estaba cerca del hostal: Línea Náutica. Me dieron lo que prometieron por lo que no puedo quejarme.

Me cociné algo en el hostal y recién salí a la tarde. Estaba lloviendo. Fui al Centro de Interpretación. Todo está muy bien explicado y es una buena introducción a la geografía, historia y biología de las islas. Luego subí a los miradores del cerro Tijeretas. Desde ahí se pueden ver las tijeretas de cola bifurcada y el magnífico León Dormido. Hay un camino que va hacia una playa más alejada llamada playa Baquerizo (que no conocí). En Tijeretas, sin ir muy lejos, hay un muelle donde hacer snorkel.

De regreso caminé hasta la playa Punta Carola y me quedé un buen rato nadando entre pececitos. El agua, deliciosa. Ya no llovía. Me fui cuando empezó a llegar más gente. Pasé a la próxima playa (la más cercana al centro): playa Mann. Allí vi el atardecer y me sorprendió un lobo marino jugando en la orilla.

Hablando de lobos marinos. Puerto Baquerizo Moreno está lleno de lobos marinos y de noche invaden el muelle. Literalmente. Se acuestan en los bancos al lado de los juegos infantiles, en las letras del cartel de la isla y se pelean entre ellos por un lugar. Vi varias mamás amamantar a sus bebés. ¡Bebés lobos marinos! De modo que a la noche paseé por el malecón. Entré en las tiendas de sourvenirs y compré un helado de coco.

Al otro día tomé la primera excursión que en verdad fue en taxi, pero a través de la agencia. Si no van solos, lo conveniente es contratar ustedes mismos el taxi y repartir los gastos. El paseo a la parte alta de la isla sale US$60 y si son varios se abaratan los costos. Al ir sola no pude hacerlo. Y preferí contratarlo en una agencia para mayor seguridad. Al final no fui realmente sola. Otra chica que estaba en la misma situación compró la excursión en la agencia y viajamos juntas aunque no compartimos los gastos. De habernos conocido antes, hubiéramos gastado 30 c/u en vez de 60. El taxista se llamaba Moisés y sabía mucho de la isla y la naturaleza. Pidan por él si pueden.

Como lo contratamos en una agencia, nos prestaron el equipo de snorkel y hasta el traje de neoprene. Aunque no lo usamos.

Salimos a las 9:30 y a las 12:30 (aprox.) llegamos a La Lobería. El tour incluía agua mineral y frutas.

Nuestra primera parada fue en la Laguna El Junco, una laguna en el cráter de un volcán. La más importante reserva de agua dulce del archipiélago. Un sitio tranquilo donde se pueden avistar aves y tener otra perspectiva de la isla.

Luego fuimos a La Galapaguera seminatural. ¡Por fin podía ver las famosas tortugas de Galápagos! La verdad es que las tortugas más grandes están libres así que uno puede tenerlas bastante cerca. También vimos los bebés nacidos en incubadora. Están buscando hembras para agrandar la población de modo que le ponen más calor a los huevos. Objetivo cumplido.

De ahí a Puerto Chino, una playa de arena blanca y fina. Agua tibia. Un sueño. Lástima que al salir del agua nos acechaban los tábanos. Hay que secarse rápido porque les atrae el agua salada. Lleven repelente. Protector solar y repelente!!!

Al rato, mientras volvíamos hacia el pueblo de El Progreso, empezó a llover torrencialmente. Íbamos a visitar “El Ceibo“, un árbol de 300 años de antigüedad con una casita para turistas. La lluvia arreciaba. Probablemente si la chica que iba conmigo hubiera tenido ganas de ir le hubiera dicho al taxista que esperara a que amainara la lluvia, pero como como a ella no le interesaba y no paraba de llover, le dije que siguiera. La entrada sale 3 dólares y tiene un bar. No sé si vale la pena. Le pedimos al taxista que nos dejara en La Lobería y nos olvidamos de pedirle que nos dejara los ponchos para la lluvia que nos prestaba la agencia. ¡Gran error!

La Lobería es una playa rocosa a dos km. del centro de Puerto Baquerizo. Dicen que lo mejor es ir al atardecer pero nosotras aprovechamos el taxi que ya teníamos a disposición. Había algunas iguanas negras y lobos marinos. Mientras nos instalábamos huyendo de los tábanos se largó a llover de nuevo. ¡Y no paraba! Nos empapamos. Después de un buen rato tratando en vano de guarecernos abajo de unos árboles y viendo que no era una tormenta eléctrica, decidí abandonar el refugio y meterme en el mar. Obviamente casi no había turistas (una pareja francesa, nomás). Todavía no manejaba bien la máscara de snorkel así que me entraba agua. Nadé un poco y llegué a ver dos tortugas marinas.

Cuando finalmente se despejó y comenzó a mejorar el día, empezaron a llegar grupos de turistas. Decidimos volver. Pero volver los 2km caminando empapadas y cargando el equipo de snorkel no era fácil. Justo llegó un taxi con más turistas y pudimos tomarlo. Nos bajamos en la agencia donde devolvimos los equipos. Me fui rápido al hotel a ducharme. Comencé a entender a Anakin Skywalker y su odio por la arena: sí, “It’s coarse and rough and irritating and it gets everywhere.”

A la noche me encontré con la chica con la que había compartido la excursión y caminamos por el malecón.

Al día siguiente fui a la excursión más cara de mi viaje y la que más esperaba. Tomé el tour 360º alrededor de la isla San Cristóbal para hacer snorkel en el León Dormido. Hay varias excursiones que van a León Dormido pero todas son de medio día. Esta era la única de día completo. Tuve que estar en la oficina a las a eso de las 7am. La dueña me acompañó al muelle y allí me uní a un grupo con Jacob como guía en el barco Sandy. Salimos 7:30 a iniciar el recorrido. Fue un tour de muchas horas en lancha y el olor a nafta casi me descompone. No sabía entonces que era mejor sentarse afuera.

Nuestra primera parada fue en Bahía Rosa Blanca. Bajamos y caminamos sobre piedra volcánica hasta una zona de aguas encerradas por antiguas lenguas de lava. Allí fue mi primera experiencia de snorkel en Galápagos (no cuento el fallido intento el día anterior). El guía me ayudó mucho y me acompañó. Vimos tortugas pero el agua estaba muy turbia (por la lluvia pasada) y no alcanzamos a ver los tiburones de arrecife. Luego, también en Bahía Rosa Blanca fuimos a una hermosa playa de arena blanca. Nadamos y me quemé la espalda haciendo snorkel.

Volvimos a la embarcación y seguimos viaje hacia el norte para dar vuelta a la isla. Vimos un grupo de delfines y bordeamos Punta Pitt. Entre Punta Hobbs y Cabo Norte el capitán intentó sin éxito pescar algo. El paisaje te deja con la boca abierta. Nos detuvimos frente a Bahía Sardina a almorzar. Me hubiera gustado comer en tierra firme. Nos dieron tuppers con arroz y mariscos. Como estaba un poco mareada no comí mucho. Una señora fue a vomitar.

Hicimos nuestra segunda parada. Bahía Sardina es bellísima. Primero caminé un poco para sacarme el mareo y descansé en el agua, en una parte sin olas. Puro relax. Después hicimos un poco más de snorkel y vimos tortugas y peces loro.

Seguimos en barco hasta Punta Pucuna y el espectacular Cerro Brujo. Es de película. Llegamos finalmente al León Dormido o Kicker Rock, una formación rocosa magnífica en medio del océano. Me puse el traje de neoprene (el agua ahí es más fría) y nos tiramos al agua. Fue una experiencia única nadar por entre el canal del islote. Tortugas, lobos marinos, rayas, tiburones y cardúmenes de todos los colores. No tengo palabras para describirlo. No tengo con qué compararlo. Hermoso.

Retornamos a Puerto Baquerizo. Esa noche comí empanadas fritas. Como en El Rincón de Sebas justo ese día no preparaban empanadas (un buen lugar donde comer) fui a buscar otro sitio. El hijo del dueño del hostal me llevó un poco más lejos, junto a un supermercado. ¡US$2 por dos empanadotas de pollo/ carne!

Al otro día madrugué porque  me iba de la isla. Con la misma empresa  de turismo con la que hice las excursiones (logré un descuento) contraté los dos pasajes en barco a Isabela: el primero en la lancha Osprey a Santa Cruz (7am) y el segundo en Gladel a Isabela (14hs). No hay manera directa de ir. No necesité un taxi porque el muelle va en bajada así que no era difícil llevar la valija.

GALÁPAGOS GASOLERO: ¿Se puede? ¡Sí! Pueden ver docenas y docenas de lobos marinos sólo yendo al malecón por la noche. Hacia el oeste es posible caminar por el Cerro Tijeretas hasta Playa Baquerizo e ir al muelle de Las Tijeretas para hacer snorkel (sólo necesitan llevar su máscara). El Centro de Interpretación también es gratis. Avistamiento de aves se hace en todos lados. Hacia el este tienen la zona de La Lobería y pueden llegar hasta Barranco. Si son varios pueden compartir taxi a la parte alta para conocer las tortugas.

¿QUÉ ME QUEDÓ PENDIENTE? Conocer la isla Española, realizar el tour Isla Lobos y hacer buceo en Cerro Brujo y el León Dormido. Puedo agregar el tour a Punta Pitt.

DATOS:

  • Hostal Terito. Dirección: Peñas Bajas José Vallejo s/n y Gonzalo Morales (esquina). Tel: (05) 2520-275 Cel: 0993083066. Marco Homero Becerra: homero_be@yahoo.com
  • Está permitido acampar en Puerto Grande, Puerto Chino, Manglecito y El Ceibo. Asimismo, la ciudad está llena de hostales y casas de huéspedes. Pueden pedir información en la oficina de turismo.
  • Se puede hacer surf en Punta Carola, El Cañón, Tongo Reef, Outer Reef, La Lobería, Manglecito, Lolo Surf, Los Cráteres y Puerto Chino. Hay buceo en el islote Five Fingers, León Dormido, Tijeretas, Islote Pitt, Punta Pitt, Bajo del Cerro Brujo, Roca Ballena. Pesca vivencial en Bahía Sardina, Playa del Muerto, Bahía Rosa Blanca y Punta Pucuna. Kayak en Bahía Naufragio y en Tijeretas.
  • Si te gusta el trekking, tenés Playa Baquerizo, Tijeretas, Barranco, Jardín de las Opuntias y La Galapaguera.
  • Línea náutica: linianautica@hotmail.com    0986243045 – 0939350742  – 0998863983
  • Tanto el hospedaje como los tours, se pagan en efectivo.

El León Dormido

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