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Llegué a Puerto Ayora y tomé un taxi al hotel(US$ 1,50). Me alojé en el hotel Brisas del Pacífico. Está frente al mercado, un poco más lejos del centro. Me dijeron los lugareños que por ese precio es el mejor hotel. Aunque yo había reservado una habitación económica, me pasaron sin costo alguno a una habitación mucho más grande ya que no tenían muchos huéspedes. Eran de hecho dos dormitorios conectados (así que imaginen el tamaño) con dos camas matrimoniales, un placard enorme, televisor de plasma, aire acondicionado, wifi… ¡Ascensor y dispensers de agua fría-caliente! Lo malo es que no incluye desayuno (tiene un comedor así que sirven desayuno aunque hay que pagarlo aparte) y el agua caliente dejaba mucho que desear. Ya sé que con 40º no tendría que quejarme por agua caliente, pero no me gusta ducharme con agua fría. Sólo una vez salió perfecta. Otra vez se enfrió enseguida y otra no pasó de tibia. Me quejé y mejoró pero luego volvió a lo mismo. No sé cuál era el problema. Igual es un lindo hotel así que si no les importa caminar unas cuadras desde el centro, se los recomiendo.
Contraté las excursiones con la empresa Galápagos Islas Lobos que me pareció tenía precios coherentes (aunque todos salen más o menos lo mismo).
A la noche comí en uno de los kioskos, en el restaurant Sol y Luna: pescado frito. No me convenció demasiado.
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Playa escondida

Al día siguiente partí en la primera excursión: la isla Santa Fé, de importante vida marina. Fui hasta la agencia y ellos me acompañaron al muelle. Salimos de ahí a las 8am en la lancha Yasmin.
Realizamos snorkel en dos lugares distintos. Nunca había visto tantos cardúmenes. En el último snorkel descubrimos que había aguavivas o medusas. “Picaron” a una señora y, por supuesto, a mí. Sentí como una descarga eléctrica en mi pierna. No podía moverla. Un italiano me ayudó a volver más rápido a la lancha ya que el guía estaba acompañando a la señora y su hija. Se notaba bien la marca del tentáculo en la piel y me duró varios días. El dolor duró hasta que me echaron un poco de vinagre. No fue tan terrible.
Comimos ceviche (y yo lo probé por primera vez y me gustó). Luego fuimos a descansar a Playa Escondida, un sitio paradisíaco. Ahí, sumergidos en el agua hasta el pecho pero sin visores, fuimos visitados por una manta raya que nadaba entre nuestros pies.
Es una excursión que me gustó, pero que no fue perfecta (obviamente). Ya en Puerto Ayora salí a recorrer los negocios de recuerdos donde compré un sombrero veraniego y cené una porción de pizza de mar al ajillo (salsa, queso, camarones, calamar, pulpo, cebolla, maíz dulce y perejil) en Pizza Eat (US$ 4,50 la porción más la bebida! MUY caro).

Al próximo día hice otra excursión. En verdad me derivaron a otra empresa y supongo que como confirmé el tour a último momento me salió más barato (el concepto de “barato” es relativo al precio de las excursiones en la isla ya que me salió US$ 120). Fui a una de las Islas Plazas. Esta vez me fueron a buscar a la puerta del hotel en un minibus. Como yo era la única que hablaba español, el guía realizó el tour en inglés. ¡Suerte que entiendo! Me dijo que le preguntara lo que no entendía pero lo hacía de mala gana. Llegamos al muelle del canal de Itabaca. Allí abordamos el yate Esmeralda donde me sentí como una Onassis.
Primero hicimos snorkel en Punta Carrión. El guía no se metió en el agua, sino que nos seguía con un bote. No vimos a los tiburones que queríamos pero sí observé tortugas marinas, cardúmenes varios, una langosta gigantesca, dos barracudas y una anguila.
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Luego fuimos a las islas Plazas donde fuimos bienvenidos por unos lobos marinos bebés. Desembarcamos para recorrer parte de la isla. Vimos iguanas de tierra (distinto color a las marinas) en medio de una extraña vegetación roja. Cerca del acantilado, nos sorprendimos rodeados de aves: gaviotas de cola bifurcada y piqueros. ¡Impresionante! Cuando volvíamos al yate vimos un tiburón. De camino a Santa Cruz me quedé pasmada ante las volteretas de una raya voladora.
Almorzamos unos ricos fideos con mariscos mientras yo charlaba con un brasilero y una norteamericana.
Ya de vuelta en Santa Cruz, fui al Centro Darwin para ver tortugas de tierra entre las que se encuentra el famoso solitario George (¿embalsamado o congelado?).
Yo no lo sabía y después no pude volver: lleven el pasaporte porque le ponen un sello especial.
De ahí fui un rato a la playa de la Estación. No es muy grande y estaba llena de chicos. Eso sí, vi un pez enorme.
Volví al hotel visitando más tiendas de recuerdos y el mercado artesanal (que puede resultar más económico para algunas cosas). Por dos dólares compré dos empanadas fritas en el mercado frente al hotel (pollo y carne).
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Al otro día me dejaron plantada. Dejen que me explique. Fui a la agencia para el tour de bahía, un corto recorrido por la lobería y Las Grietas. Pero no pasaron. La mujer de la agencia no se preocupó hasta que fue demasiado tarde. Empezó a llamar a los que operan el tour y todos le dijeron que iban completos. No sé, todo fue muy raro. Me ofrecieron hacerlo por la tarde, pero en principio yo ya tenía planes. Además me habían dicho que convenía hacerlo por la mañana. ¡Estaba con una bronca! Me devolvieron la plata, claro. La mujer me acompañó al muelle y me pagó el taxi para que fuera a Las Grietas. Sí, al final ahorré plata y lo pasé bien. Tendría que haberle pedido la máscara de snorkel porque las antiparras no son lo mismo. En fin, la culpa fue mía por no contratar el tour directamente, sin intermediarios. Me perdí de conocer la Lobería, Punta Estrada y playa de Perros.
Pasemos a lo bueno. Tomé entonces la lancha taxi hasta la Playa de los Alemanes. Caminé por humedales hasta Las grietas, una fisura en roca volcánica donde se mezcla el agua dulce (superficial, por filtrado) y el agua salada (profunda, del mar). El sitio es hermoso aunque el agua es más fría. Perfecto para nadar de una punta a la otra.
Luego me quité el frío en la Playa de los Alemanes, aunque el agua era demasiado bajita. De hecho el lugar estaba lleno de niños. Es como una pileta infantil.
Volví. Almorcé en los kioskos y contraté desde el hotel un taxi para ir a la parte alta. Me salió US$ 40. Mientras que en la costa había un sol radiante y mucho calor, a veinte minutos de allí hacia la parte alta se puso a llover torrencialmente. Me guarecí en el túnel de lava que pude recorrer tranquila aunque con un poco de barro. Por alguna razón, el taxista me hizo entrar por la salida. Él me esperó afuera. Me encantó el paseo aunque al final la escalera parecía una pequeña cascada con todo lo que llovía.
Fuimos entonces al Rancho Las Primicias. Hay dos ranchos con tortugas gigantes libres: el rancho El Chato (el más famoso) y Las Primicias. Me habían dicho que en ese momento era mejor este último así que hacia allá fuimos. Pagué la entrada de 3 dólares por la que me prestaron unas botas y partí bajo la lluvia. Como la lente de la cámara se mojaba, las fotos no salieron tan nítidas, pero la experiencia fue espectacular. A las tortugas les encanta la lluvia!!!
Después el taxista me llevó a Los Gemelos, dos cráteres por desplome. Ya no llovía.
A la noche fui al muelle donde vi pelícanos en busca de su caza y decenas de tiburoncitos nadando. Sólo comí una lata de atún.
¡Último día en Santa Cruz! Me levanté y antes de hacer el check out fui a Bahía Tortuga o Tortuga Bay. Vi en el muelle que hay lanchas que llegan hasta ahí, pero lo más común es ir caminando. Y son varios kilómetros. 3,5 kms desde mi hotel según google maps. Obviamente hay que duplicarlo porque uno tiene que ir y volver. La ida no se me hizo pesada porque fui charlando con unas chilenas.
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Bahía Tortuga

Finalmente llegamos a Bahía Tortuga. Pero a la Playa Brava donde está prohibido bañarse. Tuvimos que caminar un poco más hasta la Mansa. ¡Había pequeños tiburones en el agua tibia! ¡Nadé con tiburones! Bahía Tortuga es una playa de película. Todo lo que imaginan está ahí. Lamentablemente no pude quedarme mucho. Tenía que volver al hotel antes de las 11 para ducharme y dejar la habitación. En suma. Una hora de caminata de ida, una de vuelta y una en la playa. A las diez ya el sol pegaba fuerte así que, como no quería quemarme, volví ridículamente tapada con el pareo (les explico, ¿vieron a los apicultores? bueno, yo hice lo mismo. Me puse el sombrero y arriba el pareo cubriéndome como un fantasma morado. Sí, podía ver a través de la tela).
Fue largo e incómodo el regreso. ¡Y apurado! Llegué al hotel, me duché y dejé la pieza minutos después de las once. Uff
Tomé un licuado de papaya en los kioskos, fui a sacarme unas fotos con el cartel de la isla y luego tomé un taxi para ir con la valija al muelle. Tomé la lancha de la tarde a San Cristóbal. Me recibieron los lobos marinos.
Volví al hostal donde me había hospedado antes. Me dieron mi vieja habitación. Paseé por la costanera y cené en El descanso marinero. Pedí media porción de Bacalao con guarnición. Delicioso. Es más caro que otros sitios, pero en mi última noche en Galápagos quería darme el gusto.

Túnel de lava

SANTA CRUZ GASOLERA: Podés ir gratis al Centro Darwin, Las grietas (sólo se paga el cruce en lancha, muy económico) e isla Tortuga. También es posible compartir taxi a la parte alta y visitar los ranchos con tortugas gigantes, los túneles de lava (el de Bellavista tiene casi 10 cuadras de largo y escasa o nula iluminación; por eso lo llaman el “túnel del amor”), los cráteres y otras playas. El tour de bahía te permite hacer snorkel a menor precio.

¿Qué me quedó pendiente? Muchísimo. Pero para hacer todo uno necesitaría muchos más días y MUCHA MÁS PLATA.
Islas que no visité: Bartolomé (paisajes US$ 160), Floreana (US$ 120), Seymour norte (US$ 160 fósiles marinos e iguanas), Pinzón (US$ 90/ 120) e islote Caamaño (snorkel con lobos).
Otros sitios: Puntudo Media Luna y Cerro Crocker (trekking), túneles de lava de Bellavista, rancho El Chato (tortugas gigantes), playa El Garrapatero, tour de bahía (US$ 35).

DATOS:

  • ¿Te interesa el buceo? Bueno, en la isla de Santa Cruz tenés muchas opciones: Academy Bay Diving +593 52524164 / +593 (0) 995254358, Nauti Diving (Nautilus Yacht) info@galapadiving.com / info@nautidiving.com ¡Y más!
  • Hay tours diarios específicos para bucear: Floreana, Santa Fé, Canal de North Seymour y Daphne, Gordon Rocks, Beagle & Guy Fawkes, North Seymour y Mosquera. ¡Y cursos de buceo, claro!
  • Desde Santa Cruz también es posible pagar un crucero de una semana por las islas. Un crucero permite conocer algunas islas más alejadas que no forman parte de los tours diarios como Genovesa y Fernandina. Hay varias agencias especializadas, como http://galapagosbestoption.com Pueden consultar en juancarlosguanga27@hotmail.com o +593 967742545 / +593 984684831
  • Lanchas del Tour de la Bahía: Don George, Express One, Keanna Juliet, María José, Rescate, Vikin.
  • Hay tours de pesca vivencial.
  • Galápagos Islas Lobos S.A.: Av. Baltra y Thomas de Berlanga. Tel: 0991097645/ 0985146449/ 053013789 Otros teléfonos: 0989231153 y 0994055282 islaslobos@hotmail.com Algunos precios en marzo 2017, en dólares: tour a isla Pinzón $90, isla Santa Fé $110, isla Bartolomé $160, tour de Bahía $35.
  • Taxi a parte alta. Joselito: 0993843119

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