Etiquetas

, , ,

De un tiempo a esta parte los argentinos viajan a Chile (y colapsan las fronteras) para realizar compras de tecnología e indumentaria en el país vecino. ¿Por qué? Porque muchos productos están allá más baratos; algunos llegan a costar más de la mitad que en Argentina.  ¿Qué pasa con la Aduana? No hay problema con la ropa (en tanto sea variada y no para vender), el calzado y los libros. ¿La tecnología? Depende. Si viajan en avión tienen para gastar hasta US$ 300 sin pagar impuestos. A partir de ese monto se paga la mitad del excedente. Si van por vía terrestre, el límite es de US$ 150. Tengan en cuenta que si viajan en familia los límites se acumulan. O sea, dos mayores pueden gastar entre los dos US$ 600 sin pagar nada.

Claro que hay muchos que se hacen los vivos y no declaran lo que compraron. Y eso es una lotería. Si los descubren les va a salir caro.

¿Pero eso es todo lo que hay en Santiago de Chile? ¡No! Yo fui pocos días pero ahora les cuento mi experiencia.

Llegué a Santiago en un vuelo de Latam. Una vez en el aeropuerto chileno busqué uno de los buses que van al centro. Yo elegí Centropuerto porque me dejaba frente a una estación de subte que me convenía. La otra empresa se llama Turbus. El autobús de Centropuerto es azul y se ubica justo frente a una de las salidas. Turbus va del aeropuerto a las terminales de micro así que viene bien si uno viaja a Viña, por ejemplo.

WP_20170607_11_30_22_Pro

Subí al bus, le pagué al chofer (yo había llevado dólares y había cambiado algunos por pesos chilenos en el aeropuerto), y disfruté del paseo. Me bajé donde termina el recorrido del colectivo: en una plazoleta frente a la estación “Los héroes”. El metro de Santiago me salvó la vida. Es super práctico. Pueden pagar cada pasaje de manera individual (la tarifa varía según el horario) o comprar la tarjeta Bip! que también sirve para los colectivos urbanos. Eso depende de cada uno. Si están seguros de que sólo van a utilizar el subte, no haría falta comprarla.

Bueno, la cosa es que fui hasta la cabecera de la línea 1: “Los dominicos”. Fue casi media hora de viaje pero pude sentarme así que resultó cómodo. La zona del Pueblito de los Dominicos es preciosa. Hay un convento y más allá, las montañas. Caminé unas tres cuadras hasta el hospedaje que había reservado. No era en el centro como tal vez hubiera querido, pero al final me enamoré del lugar y ahora no iría a otro lado.

Había reservado por Booking una habitación con baño privado en Homestay, una casa de familia convertida en hostal. No me arrepiento de mi elección; fue lo mejor que pude haber hecho. Si les interesa, abajo les detallo los datos para reservar directamente sin pasar por la página. Mi habitación era pequeña, pero no importaba porque podía estar en la cocina (y usarla, claro). Una gran cocina con todo lo necesario. Wifi, un televisor con cable, ducha caliente, caloventor en el dormitorio y gran estufa en el living, ¿qué más? La dueña tiene dos perritos muy amorosos. Si te gustan los animales te vas a sentir super acompañada. El living también es precioso y tiene jardín con vista a las montañas. ¡Y todo muy económico en uno de los barrios más seguros y lindos de Santiago!

Al rato de llegar y acomodarme decidí ir a un supermercado grande. El mejor estaba en el mall Alto las Condes. Eran 20 cuadras pero al final las caminé mientras conocía. Santiago es la ciudad de los malls o centros comerciales (acá los llamamos shoppings). Si son turistas pueden obtener una tarjeta especial para conseguir descuentos en algunas tiendas. Yo no me di cuenta. La cosa es que fui a Jumbo y ¡es inmenso! Me encantó. Pude comprar hongos shiitake frescos (en Buenos Aires sólo los vi deshidratados) que cociné esa noche justo con unas pastas. Deliciosos. Voy a ver si los encuentro en el Barrio Chino.

Antes de irme del mall pasé por Falabella. Justo había una liquidación de zapatos y botas de Hush Puppies y quedaban pares con mi número. Salían menos de la mitad que en Argentina. Como iba cargada tomé un taxi al hostal. Me dejó en la puerta. El único taxi que tomé.

Al día siguiente, nublado, decidí ir al centro y conocer un poco más Santiago. Tomé el subte hasta la estación “Baquedano” y allí combiné con la línea 5 (dirección Maipú) para bajarme en “Plaza de Armas” y recorrer el casco histórico.

Fui a la oficina de turismo que está enfrente a la plaza, la catedral y el fantástico Museo de Arte Precolombino. La verdad es que el museo me pareció muy interesante, especialmente la exposición del subsuelo “Chile antes de Chile”. ¡No sabía que los incas habían ocupado la ciudad de Santiago ni que los mapuches crearan estatuas de madera tan impresionantes como los “chemamülles”! No pueden dejar de ir si les gusta la historia.

Quería comer algo rápido así que entré en Telepizza donde pedí un combo barato. La verdad es que mucho no me gustó. Sólo sirvió para sacarme el hambre. Mi idea era ir al Mercado Central y al Centro Cultural Mapocho (cerca de la estación “Cal y Canto”) pero me equivoqué y terminé en la Alameda. El Mercado Central es un buen lugar donde comer aunque ya se volvió muy turístico. La dueña del hostal me recomendó que caminara unas cuadras más hasta la Vega Central, que era un poco más barato.  Al final, no pude conocer ninguno.

Ya de vuelta cerca del hostal, recorrí las artesanías del Paseo de los Dominicos. Tiene lindas cosas. Comí pastel de choclo, una comida típica chilena y riquísima.

IMG_0111-compressed.jpg

Al final luego no hice a tiempo para terminar de recorrer bien esa zona. Sepan que hay tours gratuitos en la ciudad:

  • Lunes, viernes y sábado 10 hs desde oficina de turismo de Plaza de Armas
  • Lunes y domingo 10 hs of. turismo Cerro Santa Lucía
  • Martes 10 hs of. turismo Plaza de Armas: ruta de iglesias
  • Jueves 10 hs of. de turismo Cerro Santa Lucía: barrio Lastarria
  • Miércoles 10 hs of. de turismo Plaza de Armas: cultura popular

¿Qué me quedó para conocer en Santiago además de los mercados? El Museo La Chacona de Neruda, el Cerro Santa Lucía, la iglesia San Francisco, el Museo La Merced, el Palacio de la Moneda, etc.

Hay tours por propinas desde el Museo de Bellas Artes a las 10hs y, por supuesto, tours en autobuses con la empresa Turistik donde podés subir y bajar cuantas veces quieras.

Al otro día fui por mi cuenta a Isla Negra, a conocer una de las casas de Neruda. Las excursiones son muy caras y me pareció que no valía la pena contratar un tour si era fácil ir sola. No quise ir el fin de semana porque me dijeron que se llena y es necesario reservar. Tomé el subte hasta la estación “Universidad de Santiago”. Allí está una de las terminales de micros, la terminal Alameda.

Compré el pasaje en la empresa Pullman Bus Costa Central. Salía a las 11 así que tuve que esperar un rato. Dicen Ruta Casablanca. Me costó $ 4.500 chilenos, pero tengan en cuenta que los precios cambian según el día de la semana en que viajan. Hay que avisarles que uno va a la Casa de Neruda y te paran en la entrada. Hay unos negocios de artesanías y un caminito de tierra hasta la entrada propiamente dicha. Tardó más de una hora y media.

La casa es preciosa, una ventana al alma del poeta. La compró en 1938 y a partir de 1965 comenzó a hacerle ampliaciones. Está llena de mascarones y colecciones diversas. Y el paisaje desde la casa te deja con la boca abierta. El mar, siempre el mar. Escribió Pablo Neruda antes de morir: «…enterradme en Isla Negra, frente al mar que conozco, a cada área rugosa de piedras y de olas que mis ojos no volverán a ver»… Allí descansan sus restos desde 1992.

Después de recorrer la casa y comprar algún recuerdo en la tienda, fui al restaurant del museo -“El rincón del poeta“- para tomar algo ya que estaba muerta de frío. Me pareció caro así que decidí comer en otro lado (además la atención fue floja, por decir algo). Sólo pedí un chocolate caliente. El sitio es muy agradable, pintoresco. Tal vez tendría que haberme quedado y almorzar ahí. Lo interesante es que ofrecen los platos que le gustaban al poeta.

WP_20170608_15_27_08_Pro

Salí y pregunté a una de las vendedoras de artesanías adónde podía ir a comer. Me recomendó ir a “El rincón de Florencia“. Pedí el menú que era paila marina (como llaman en Chile a una cazuela de mariscos). Cuando me trajeron el plato pensé que se habían equivocado. ¡No podía ser que ese fuera el menú del día! Todo muy rico, incluyendo el pan casero. Y resultó que el mozo había conocido a Neruda ya que había trabajado de cartero. ¡Era el original cartero de Neruda! Un personaje.

Luego caminé un poco y crucé el puente que da a la Quebrada de Córdova. No seguí más porque no quería volver de noche. Compré el pasaje de vuelta con la misma empresa. Hay otra llamada Bahía Azul  pero no quedaban lugares. Por alguna razón, el colectivo de las 17:25 que iba por autopista paraba en el mismo sitio donde me había dejado el micro al mediodía: enfrente a una ferretería. No sé si siempre paran ahí o fue algo especial.

De la terminal volví a tomar el subte. Comí en el hostal.

Si van con más tiempo, hay varias playas en Isla Negra (la más lejana Punta de Tralca es apta para bañarse). Se puede ir a caminar en la Quebrada de Córdova, próxima a ser declarada Santuario de la Naturaleza. Hay varios senderos habilitados. Se entra por El Tabo, Santa Luisa.

DATOS:

  • Homestay: Email: lupe.aldunate@gmail.com   +569 6236 7318 / 22 7161787
  • El módulo para turistas de Alto las Condes se encuentra en el segundo nivel. Presenten el DNI o Pasaporte para obtener la tarjeta de descuentos.
  • Otros malls a distancias similares de Alto las Condes respecto al hostal son el Paseo de los Dominicos y el más famoso Parque Arauco. No conocí ninguno de los dos.
  • Centropuerto funciona entre las 5:55 a las 22:30 (desde la ciudad) y de 6:00 a 23:30 (desde el aeropuerto, entre salidas 4 y 5) con una frecuencia de 10 minutos. A partir de las 23:30 van cada una hora del aeropuerto al centro.
  • La casa de Neruda abre de martes a domingo.

IMG_0008-compressed.jpg

Casa de Neruda

Anuncios