Etiquetas

, , , , ,

Mi hotel en Valladolid estaba muy bien ubicado: a pasos de la terminal y de la plaza principal. Se lo recomendé a un matrimonio que conocí allá y se los recomiendo a ustedes. Se llama Hotel María Guadalupe. Pedí una habitación lejos de recepción porque siempre es más tranquilo. El cuarto contaba con una cama grande, aire acondicionado, ventilador, televisor con cable, ducha caliente (con shampoo orgánico), wifi gratuito y lo mejor de todo: ¡un pequeño patio donde colgar la ropa! Una genialidad. El desayuno es sencillo pero si quieren algo más contundente pueden pagar la diferencia. Yo me quedé con el desayuno gratuito que es más a la argentina. En la terraza cuenta con un dispenser de agua fría y caliente y la misma está abierta todo el día. Todo muy cómodo y limpio.

El día en que llegué no hice mucho. Dormí la siesta y caminé por la plaza principal.

Al otro día ya estaba mejor. Originalmente iba a ir de nuevo a Chichén Itzá (sitio que conocí en mi primer viaje a México) pero no me animé. Desayuné y al final me dirigí a las ruinas de Ek Balam, razón principal por la que había ido a Valladolid. Llegar allá es fácil. A una cuadra del hotel salen taxis compartidos hasta el sitio arqueológico por $50 MXN por persona. Lo que era realmente caro era la entrada al sitio: ¡$413! Comparen con el resto de sitios arqueológicos que ya había conocido y verán la diferencia. Por suerte había llevado plata y me alcanzó para pagar la entrada.

Recorrí el lugar con placer. No es tan grande como Chichén pero se disfruta más porque hay menos gente. Ek Balam era una importante ciudad de fines del periodo clásico maya. La acrópolis es impresionante, especialmente la fachada y fauces del templo mayor. El nivel artístico de las esculturas te deja con la boca abierta. Es bellísimo. Hay también muchas otras estructuras, pero el altar del jaguar no tiene comparación. Vale la pena pagar la entrada sólo para verlo.

Junto al sitio arqueológico hay también se halla el cenote Xcanché pero: a) No había llevado traje de baño debido a lo mal que me había sentido el día anterior; b) Ya no me alcanzaba la plata. Asimismo pueden comprar artesanías dentro del sitio.

Si les interesa el cenote (también hay rappel, tirolesa, ciclismo y hospedaje) pueden comunicarse con Benito Tuz Mukul o Benedicto Can Dzul cuyos contactos dejo más abajo.

A la salida, como éramos menos, el taxi nos cobró $65 a cada uno. Por pedido de mis compañeros de viaje, paramos unos minutos en Temozón para comprar carnes ahumadas y tortillas en “Mozón” (parece que el sitio es famoso).

Llegué de nuevo al hotel, descansé un rato y comí algo esperando que no me cayera mal. Salí de nuevo a dar una vuelta. Valladolid es un pueblo mágico y es realmente encantador. A la noche realicé el Walking Tour gratuito que organiza la municipalidad y ahí me enteré de muchas cosas de su historia y de por qué llaman a Valladolid la cuatro veces heroica. Heroica en primera instancia por la rebelión maya de Chemax en noviembre de 1546, luego por la emancipación del federalismo nacional en enero de 1847, la sangrienta guerra de castas de julio de 1847 y la chispa de la revolución mexicana en 1910. Muy interesante.

Cené una mísera lata de atún.

Al día siguiente me desperté sin saber qué hacer. ¿Ir de nuevo pero por mi cuenta a Chichén Itzá? Las combis salen  de un garage a metros de la terminal y a una cuadra del hotel. Tres cuestiones me disuadieron: la primera, el calor (el sol asfixiante de Yucatán se abría paso entre las nubes y sabía que en el sitio arqueológico lo iba a pasar mal); la segunda, la cantidad de gente que vuelve insoportable moverse por ahí y la tercera, el precio excesivo de la entrada. Al final me decidí por visitar dos cenotes cercanos: X’kekén y Samulá en Dzitnup . 

Justo el taxi compartido que va a los cenotes estaba en la puerta del hotel y me llevó por $35. La entrada a los dos cenotes cuesta $120. También se pueden contratar servicios de cabalgata, etc. 

Valladolid es una zona famosa por sus cenotes, tanto o más que Tulum. Otros son el Cenote Selva Maya, el Hubikú que se encuentra junto al Museo del Tequila, el Palomitas, el Agua Dulce, el Xcanahaltun, el Suytun, el Oxman y el célebre Ik Kil entre otros. 

El sitio donde se encuentran los cenotes de Dzitnup es como un club, con baños y vestuarios. Empecé por el cenote X’kekén que es bien oscuro. Yo había llevado mi cámara acuática que no tiene flash y manera de regular la luz por lo que mis fotos salieron pésimas. Pero el cenote es mágico. Se halla dentro de una caverna subterránea, apenas iluminado por una abertura en el techo y algunas lámparas. Hay peces, algunos murciélagos y estalactitas. 

Luego fui al cenote Samulá, más abierto que el anterior. Los rayos del sol se reflejaban en sus aguas transparentes. Para sacar fotos espectaculares con la cámara adecuada. 

Volví al hotel en otro taxi compartido que, como me había pasado el día anterior, nos cobró un poco más por persona porque había un pasajero menos: $40. Me duché y fui a comer algo a la pintoresca Calzada de los Frailes. Entré a Conkafecito donde pedí un sandwich de carne ahumada. Es un lugar pequeño pero con onda. Tras almorzar, seguí por la Calzada hasta el antiguo convento San Bernardino, un hermoso edificio del siglo XVI que incluye una noria sobre el cenote Sis Há (cerrado al público por interés arqueológico, entre otros motivos). El convento, con sus arcos y la pintura rosa parece sacado de una postal. De ahí fui al Museo histórico San Roque y compré chocolate frente a la Plaza Principal en una tienda especializada llamada Choco-Story  (también tiene  un  museo  con  la  historia  del  chocolate  pero  me  pareció  caro).

A la noche fui nuevamente al convento pero esta vez para el espectáculo de luces y sonido (mapping) que se hace todos los días en castellano y en inglés con la historia de Valladolid. Muy bueno y es gratis. 

Cené pescado al ajillo en La Calzada ($120) y retorné feliz al hotel. Me había enamorado de Valladolid. Cosas que pasan, ¿no?

Las últimas horas en el pueblo de fuerte impronta colonial las usé en visitar el Mercado (cierra a las 13hs) y ver el Cenote Zací que está junto a un restaurante a cuadras del centro. No llegué a meterme. 

Salí hacia Mérida en el bus de las 12:30. Empezaba la última parte del viaje.

¿Qué me quedó pendiente? Descubrí que hay algunos sitios muy interesantes relativamente cercanos a Valladolid. Hubiera contratado un tour para ir pero, tal vez por tratarse de temporada baja, la única agencia que me contestó me dijo que no había tours programados. Reserva de Río Lagartos (Las Coloradas): allí pueden verse flamencos, cocodrilos y un lago rosado muy fotogénico que es una salina. Dicen que el mejor horario para contemplar el color rosa es por la tarde de un día soleado. Reserva Punta Laguna, una comunidad maya donde pueden observarse monos arañas y monos saraguatos (por la tarde). También se pueden realizar otras actividades como paseos en canoa, tirolesa, rappel en un cenote. Se encuentra cerca de Cobá, desde donde salen combis.  Y lo que más me interesaba, la cueva de las serpientes colgantes de Kantemó. Se trata de serpientes ratoneras que se alimentan de las decenas de murciélagos que viven en la gruta. Se puede llegar a Kantemó desde Mérida o Carrillo Puerto. 

Un poco más cerca de Valladolid se halla Mayapán, una destilería artesanal de Agave Azul. El tequila y el mezcal se originan en el agave. 

IMG_9470

DATOS:

  • Salí de Tulum en un ADO de primera a las 12:30hs. Me costó $146. 
  • Benito Tuz Mukul: benito-x-canche@hotmail.com (044) 985 100 99 15/ (044) 985 108 09 42 (6-10pm) & Benedicto Can Dzul: benedictocam66@outlook.com (044) 985 107 47 74.
  • Agencia de turismo en Valladolid: MéxiGo Tours. +52 985 108 2018.
  • Choco-Story tiene un ecoparque y museo del chocolate en Uxmal, frente al sitio arqueológico. 
  • No se pierdan visitar el Mercado Municipal. Pueden comprar semillas de cacao, especias y chocolate artesanal a buen precio. 
  • Los colectivos a Chichén Itzá salen al lado de la terminal, en calle 39. Los taxis a los cenotes parten frente al hotel María Guadalupe. Los taxis a Ek Balam salen de la esquina (casi) de calle 37 y 44. 
  • La oficina de turismo está frente a la Plaza Principal y te atienden muy bien.